El juicio de Paris?

Y cuenta la noticia que la reina nacional de la belleza colombiana, Lucía Aldana Roldán, al ver que en su carroza se contoneaba la figura de otra reina, la reina “gay” (cuyo nombre no aparece en la noticia), fue advertida por una de sus chaperonas de que se bajase de allí inmediatamente, pues la bella Lucía no podía compartir los vítores del público con una reina de la cual no se sabía a ciencia cierta su género y que, para completar, había sido coronada por una comunidad alternativa. Entonces, Lucía descendió de su carroza y fue a parar a otra, con otros acompañantes mucho menos cuestionadores y mucho menos cuestionables. De este modo, la fantasía que ella encarna volvió a dar una batalla por su lugar de privilegio: la belleza, tal y como se ha conocido en Colombia, volvió a quedar sin preguntas.

O tal vez, esta vez, no es así. Muchos opinan en las redes sociales que la reacción de Lucía Aldana es la típica reacción de una niña tonta, simplona, y pacata. Otros dicen que la tontería y moralina de Lucía es complementada con el ultraconservadurismo de una institución como el Reinado Nacional de la Belleza. De un lado y del otro se critica y se señala la godarria de la bella coronada en Cartagena de Indias y de la institución que amparó dicha coronación.  Y se les demanda a Reina y a Reinado, que se actualicen y que acepten la diversidad del mundo actual.

Miss Colombia

La Señorita Colombia 2012-2013, Lucía Aldana

Todo eso está muy bien, pero como la belleza es uno de mis temas de reflexión favoritos, yo propongo que pensemos un poco más en las instituciones que se enfrentan en esta contienda. Para comenzar, notemos que, aunque no hay un cuestionamiento frontal sobre la belleza de la reina gay (o transgénero), si hay un acto de enorme violencia simbólica: al no permitir que Lucía Aldana ostente su título de representante de la belleza colombiana junto a otra reina que ha sido elegida como representante de la belleza colombiana LGBT, se le ha dicho a esta comunidad que su belleza no tiene la misma validez que la de la reina “oficial”; es decir, se le ha dicho a la comunidad LGBT “Adelante, tengan sus reinados y sus fiestas y sus desfiles, pero no esperen figurar al lado de los nuestros, los que hemos ostentado el estandarte oficial de la belleza y la feminidad. Serán legales y libres, pero no iguales.” Y así se construye otro acto de violencia contra esta comunidad, que en Colombia seguramente es mucho más extensa de lo que anuncian las estadísticas.

El segundo elemento que me llama la atención es la reacción a la aparente posición del Reinado Nacional de la Belleza. Se denuncia la estrechez mental de esta institución, pero al parecer pocos se detienen a pensar que una institución que promueve sólo un tipo de belleza femenina, no puede tener una visión muy liberal del mundo. Se puede objetar que ya aceptan reinas de belleza negras y mulatas, pero eso ha sucedido después de décadas… por ende, la validación oficial de la belleza afrocolombiana ha sido lenta y tardía. Y es cierto que las reinas son muchachas universitarias, algunas hablan varios idiomas… pero las opiniones que expresan no son especialmente complejas ni revelan una percepción que indique que su instrucción académica ha llegado más lejos, es decir, ha generado en ellas un impacto que las haga reflexionar y emitir juicios más complejos sobre ellas mismas y la sociedad que las aclama como bellas y sin problemas.  Por ende, la educación de estas muchachas aspirantes a reinas no es sino otro atributo que se suma a sus encantos físicos y estéticos, los cuales ocupan toda la atención. Las burlas que se hacen sobre el corto intelecto de las reinas son un reproche cruel e injusto, pues estas muchachas no son brutas, simplemente no utilizan su inteligencia de manera más integral, pues no es eso lo que se les pide. Respecto a esto, recuerdo mucho la cobertura del reinado nacional que hizo Jaime Garzón; él les preguntaba a las reinas las tablas de multiplicar… no recuerdo que alguna haya contestado en serio, recuerdo que la mayoría sólo atinaba a sonreírse. Sin embargo, viéndolo en retrospectiva, muchas de estas muchachas estudiaban ingeniería y a ninguna, que yo recuerde, se le ocurrió contestarle con una contrapregunta que le planteara algún ejercicio complejo de cálculo, esa materia terrible que en todas las ingenierías tienen que aprobar durante tres semestres los estudiantes de esta rama del saber… lástima, eso habría sido un momento legendario de la televisión colombiana. Pero lo que la chanza de Garzón y la reacción de las reinas nos recuerda, es el círculo cultural vicioso que ejercemos los colombianos cuando nos enfrentamos a la belleza femenina, cuando la representamos y la traemos a la vida en la figura de una reina de belleza.

 

No sé si la reina transgénero en cuestión era la Reina del Carnaval Gay, pero aquí tienen, como muestra de una belleza transgénero, a la Reina del Carnaval Central Gay 2012, Francesca Carolina Mendoza

No sé si la reina transgénero en cuestión era la Reina del Carnaval Gay, pero aquí tienen, como muestra de una belleza transgénero, a la Reina del Carnaval Central Gay 2012, Francesca Carolina Mendoza

 

Ojo, que digo muchachas y no niñas… es que eso tiene su enredo: es mejor dejar a la belleza sin problemas y por eso se la infantiliza. Al infantilizar a la reina de belleza, se le quita no sólo su autonomía personal, sino también su capacidad mental para procesar la realidad que la rodea. El calificativo señorita es más formal y reconoce la madurez sexual de las participantes, pero no creo que signifique algún adelanto comparándolo con el de niña. ¿Cuáles son las posibles dificultades de estos apelativos, cuando se trata de una reina de belleza transgénero? Por costumbre se le sigue llamando señorita. Pero seguramente los que reparten el señorita y el niña a diestra y siniestra en el reinado nacional, se sienten muy inseguros e incómodos a la hora de aplicarlo a la belleza transgénero que no sólo desafía la identidad sexo=género, sino que hace alarde, con su presencia, de una decisión que implica no sólo madurez sexual reproductiva, sino madurez psicológica.  La decisión de asumirse como persona en la vivencia total de un género diferente al sexo que se tiene, implica un viaje vital emocional complejo, lleno de desafíos y que pone a prueba todas las habilidades psicológicas de supervivencia, reinvención, sanación y recursividad que una persona pueda poseer. Una belleza transgénero podrá ser sujeto de burla y ridículo, pero eso es el payaso que la sociedad conservadora (y temerosa) se hace de ella; la reina transgénero es una presencia imponente no sólo por sus atributos físicos (y algunas quedan físicamente divinas!!) , sino por su riqueza emocional personal, esa educación y experiencia que una mujer sin temores puede transmitir cuando habla, cuando mira, cuando escucha, etc. Ahí, no hay cómo llamarla niña; es una MUJER.

Y así sucede que la belleza convencional, eternamente niña y muda, baja de la carroza en la que la sociedad, temerosa de cambiar sus nociones sobre la belleza y la feminidad la había puesto… la llegada de la belleza transgénero, quien con su presencia activa pone en escena toda la arbitrariedad de la representación social de lo femenino en Colombia, demanda un reconocimiento total, no sólo como admisión a regañadientes. ¿Será que la carroza con su pedestal, en el que había de ir la reina nacional dispuesta a ser vista, admirada, envidiada y deseada (y descuartizada con la mirada, si seguimos ese juicio de Florence Thomas) , no puede albergar un objeto de deseo y admiración alternativo, como es la reina transgénero? Aquí nos desplazamos al otro elemento de los concursos de belleza: nosotros, los que vemos a las concursantes. Y que deseamos ser como ellas o poseer una mujer como ellas o incluso, hacen alarde de patrocinar a una de esas bellezas inalcanzables. No me refiero sólo a la mirada masculina, sino a toda la idea de masculinidad que hace parte de este juego de la belleza en concurso. El hecho de que los hombres se pongan en escena por medio de sus juicios sobre estas muchachas (y la posesión que algunos de ellos tienen sobre algunas de ellas), indica que la aparición de la belleza transgénero cuestiona ese ejercicio de masculinidad… ¿Qué burlas no tendrá qué enfrentar el que en un momento de éxtasis dice que la reina transgénero está hermosa, bella, o muy buena, para minutos después reaccionar con asombro/rabia/asco al saber que “en realidad” se trata de otro hombre transformado en mujer? Pocos serán los que admiten que sí, que les parece bella y deseable. El resto, o se sume en el silencio o reaccionan airados, reclamando lo “incorrecto” de esa aparición. Curiosamente, nadie se queja de la aparición y acción de los asesores y preparadores en maquillaje, etiqueta, vestuario y demás que las reinas emplean para encarnar el ideal femenino. En ese lugar, como abstractas hadas madrinas, inofensivas pero mágicas e invisibles, están muy bien; en su marginalidad, no cuestionan el ordenamiento usual. Pero la reina transgénero reclama el territorio de todo ese ejército de homosexuales y transgéneros que se han dedicado a la belleza femenina convencional como un medio de expresión de la suya; por ende, llegar a admitir la admiración y el deseo que la belleza transgénero puede despertar si se la pone en un pedestal, es otro disolvente a esa construcción social que es la belleza. 

¿ Y qué diría Paris, entonces? Sabemos que eligió a Afrodita, diosa del amor, del deseo y la belleza. Y que la eligió por una promesa: le daría la mujer más bella de la tierra. Entonces, cabe preguntarnos que entendía Paris por belleza (algo más que un rostro y un cuerpo que causan batallas) y también, qué entendemos nosotros. Tal vez, si admitimos un concepto más complejo de belleza, estaremos listos para admitir otras presencias en el mundo, para admitir el cambio como una fuerza esencial en nuestras vidas y nuestra realidad. ¿ Qué nos prometemos a nosotros mismos, cuando juzgamos que una belleza existe, que es, que la vemos y que la admiramos? 

 

Sólo cuando me río: depende de la que mira…

- Pobrecita, todo cubierto menos los ojos.. qué cultura tan machista!! - Pobrecita, todo descubierto menos los ojos... qué cultura tan machista!!

– Todo cubierto menos los ojos!!! Qué cultura tan cruel y tan machista!!!

– Todo descubierto, menos los ojos!!! Qué cultura tan cruel y tan machista!!!

Ditta von Teese: un nuevo feminismo?

Con lo de las “slut-walks” (traducido al castellano como “la marcha de las putas”) resonando en mi cabeza y con la curiosidad que dan el ocio y la soledad, me encontré esta entrevista:

En mi humilde opinión, me parece que Ditta es muy desafiante. En un mundo hipersexualizado, donde el desnudo a veces pasa por aburrido, ella ha optado por hacer una carrera en el arte de quitarse la ropa… claro, no nos olvidemos de la extrema romantización que ha tenido la profesión del strip-tease (la última representación digna y humana de una striptesera la logró Marisa Tomei en The Wrestler). Pero ella no solamente se quita la ropa: Ditta ha construido un personaje y su mundo recurriendo a una estética retro.

Ditta von Teese: entre el burlesque y el strip-tease

Con esa estética logra caminar sobre la fina línea que, apelando a la corrección política, pretende separar tajantemente los gustos eróticos/estéticos de hombres y mujeres. En sus shows ella no sólo se desviste, sino que sigue un guión que podría estar enmarcado en una elaborada fantasía.. de hecho, lo está: así como muchos hombres sueñan con asistir al coqueto desnudamiento de una bella dama (y muchos cumplen ese sueño…), muchas mujeres sueñan con vestirse y desvestirse frente a los hombres que aman y/o desean. Yo sé que muchas mujeres se pueden sentir ofendidas con el arte de Von Teese: “¿Arte? ¿Mostrar las tetas es arte? Todo lo que se ha luchado desde el feminismo para que una mujer trabaje en cosas más dignas!!! ¡Y esta quitándose la ropa por dinero!!! ¡¡¡ Qué retroceso!!!” Pero sí,me parece arte: requiere escenografías, productos específicos, recurre a referentes estéticos reconocibles (las pin up, la mística del Hollywood de los 1.930’s y 40’s) y utiliza despliegues coreográficos; ella misma se pone como un personaje en una trama que nos deja a nosotros, sus espectadores. con su vestuario y su maquillaje.. si quieren, vuelvan a escuchar la entrevista, donde ella da detalles de ese ritual cotidiano de convertirse en Ditta von Teese.
 

El strip-tease como arte

Como toda artista, su personaje y su show han tenido una evolución de estilo que le ha tomado 17 años.. entonces, creo que puedo llamar arte al burlesque de Ditta.
Pero ¿por qué llamarlo “nuevo feminismo”? Pues para comenzar, me parece que toca un tema muy sensible para la mentalidad femenina: la belleza; siempre he pensado que la belleza no es sólo una carátula, es un complejo lenguaje que las mujeres y los hombres usamos (y sufrimos) para comunicar cosas muy sutiles. Von Teese es bonita, pero como personaje de su trama burlesque, es de una belleza irresistible… esa belleza femenina que todas en algunos momentos deseamos encarnar. Más irresistible, por que usa del lenguaje de la fantasía feliz, donde el ritual de desvestirse es felizmente culminado, pero donde siempre se deja algo a la imaginación – de ahí la palabra inglesa tease, que en este contexto toma la connotación de jugueteo. Esa bella fantasía que comunica la felicidad del ofrecimiento erótico, es algo que ha causado una reacción clásica en el feminismo: el rechazo al sometimiento que implica ese ofrecimiento; pero en las últimas décadas, se ha planteado una nueva mirada a este ofrecimiento: ya no es algo que surge de la sumisión, de la alienación de la mujer respecto de su cuerpo y su sexualidad, sino que es algo que puede surgir de la autonomía de la mujer; en este nuevo contexto, el strip-tease de Von Teese puede ser tomado como una celebración de la belleza femenina y de su parafernalia (que no se nos olvide: la gracia del strip-tease es que hay ropa para quitarse o para quitarla)… nosotras, las mujeres, podemos disfrutar de un strip-tease con la alegría de ver el efecto que produce.. 

Ditta von Teese: para todos... y todas...

 Como epílogo a esta entrada, quiero decir algo sobre las slut-walks: no me siento representada. Como mujer y como creyente en un feminismo crítico, no creo que el caminar en ropa “sexy”, demandando de los hombres un respeto que deben darnos en todas las situaciones, sea un buen uso de mi tiempo y de mis talentos. Además, creo que muchas mujeres tampoco se sienten representadas: las monjas, las musulmanas, las hare-krishna, las cristianas y aquellas que no se sienten cómodas en minifaldas, blusas transparentes y demás.. Entonces, se preguntarán: ¿cómo puedo hablar respetuosamente de una strip-tesera? ¿de una mujer que “posa” casi sin ropa? hablo de ella con el respeto que merece toda mujer que se construye una identidad propia, con inteligencia (crítica y estética) y que no se desviste sólo por reacción y para demandar la atención que no sabe captar llevando jeans y camiseta.

Las mieles de Salwa Al Neimi

Salwa Al Neimi

Esta escritora árabe ha recibido la peligrosa bendición del público y de la crítica con su novela El sabor de la miel. Y digo que es una bendición peligrosa por que la gente puede empezar a leer esta obra por las razones erradas; es posible que le ocurra lo que predijo Oscar Wilde respecto a su libro El retrato de Dorian Gray: la gente correrá a comprarlo y a leerlo pensando que se trata de literatura roja, atrevida y lo que hallarán es un relato hermoso, poderosamente construido sobre las experiencias que nos formas y las consecuencias que elaboramos a partir de ellas.

"El sabor de la miel" de Salwa Al Neimi

Pero el revelador sabor de esta miel, radica en la profunda y serena declaración de independencia que estas páginas contienen.  Salwa Al Neimi no necesita de acontecimientos dramáticos ni extremadamente públicos para presentar a su heroína -que habla en primera persona: esta miel es su historia como mujer, como mujer-persona.

Supe pronto lo que quería y decidí jugar con mis propias reglas. Concebí aquello como parte de mi vida secreta, que nadie, salvo yo, conoce. No estoy obligada a presentar informes sobre ella a nadie. No quiero la aprobación de los demás, ni su perdón, ni su participación. Mi vida es sólo mía, y mis secretos son sólo míos.( p.22)

Así que este libro es una tremenda concesión, pues esta mujer ha hecho de su vida una obra para sí misma. Y el tema sexual es el eje que estructura esta confidencia, pero no del modo en que se espera. Para Al Neimi, el sexo no es una evasión del conocimiento de la realidad, sino otro modo de conocer la realidad, su realidad. Y ese modo se revela en todo su poder con la llegada de El Pensador, su amante-profesor:

A pesar de mis experiencias prácticas y mis lecturas secretas y públicas, sólo conocía el placer de forma semiconsciente. Era un conocimiento vago, como una imagen poco nítida, borrosa. Con la llegada del Pensador, pudieron distinguirse los detalles. (…) Dejé de representar mi papel. Pasé a ser yo misma. (p.32)

Sí, no hablamos del fin de la virginidad física. Esa no importa. La que importa aquí es la virginidad hacia el mundo. Para Al Neimi, el sexo se hace, pero también se reflexiona. Y cuando habla de lecturas, se refiere a su profundo conocimiento de una de las tradiciones más excelsas de la literatura árabe: la literatura erótica. Verán, en agudo contraste con la cultura occidental, la cultura árabe-musulmana siempre ha tenido gran estima por el placer y por su puesto el placer erótico-sexual fue uno de los objetos de reflexión y creación artística más visitados en el período clásico, estableciendo una dinámica que se manifestó en la profusión de obras y tratados que tenían al amor y a la sexualidad como tema principal; en ellos hombres y mujeres cuentan y aconsejan por igual, desde su experiencia sentimental y sexual y Al Neimi utiliza esta erudición para plantear su propia experiencia romántica-sexual … ahora, en la era de los neoconservatismos, se pretende que el saber erótico sexual es algo que, o no ha existido o hace parte de una pervertida época pretérita. Y por lo tanto no se educa eróticamente a las nuevas generaciones, exponiéndolas a los errores prácticos y teóricos más peligrosos -aunque también ridículos. En uno de los apartes del libro, titulado De la educación y la enseñanza, Al Neimi denuncia esta ignorancia voluntaria como un atentado a la salud mental y física de las generaciones presentes y futuras, pero también como una pedrada terrible a un enorme segmento de la memoria cultural árabe:

Como Scheherezade, Salwa Al Neimi nos lleva por narración a pensarnos. Ilustración de Juan Marigot.

Cuanto más visito esa sección y más preguntas leo (sobre sexo), más me digo a mí misma que, desde luego, el lector de los antiguos libros eróticos árabes se evita tener que vivir en tal miseria teórica y práctica; por eso es preciso recuperarlos, alejarlos de la sombra y sacarlos a la luz. Debemos transformar el miedo que nos producen en reivindicación pública de los mismos. Hemos de dejar de cubrirlos y empezar a desempolvarlos. (p. 156)

La miel de la que habla Salwa Al Neimi no es entonces sólo la miel del acto sexual.  Es la miel del placer admitido y sano, que endulza la existencia y que deja su rastro en el conocimiento que genera, en la comprensión que deja a su paso. Al alabar el saber obtenido por el uso erótico del cuerpo, Al Neimi no está pintando un camino de rosas, lejano al dolor y a la pérdida. Sufrir y perder hacen parte de este hermoso camino, de este tremendo aprendizaje en el que el sexo y el amor no deben ser una evasión ni una vergüenza, sino parte de la dulce y cruda realidad.

Al placer se llega tras superar la urgencia de la necesidad y luego la premura del deseo, y allí, esperándole – porque nunca tiene prisa-,está el placer de los sentidos, con el que alcanzará formas de conocimiento y de perfección espiritual cada vez mayores.

Feliz lectura y que la dulzura de la miel invada sus vidas… con lágrimas incluidas…

Dosis de personalidad: ¿sexo seguro? ¡seguro!!

Hace 15 años que me gradué de bachiller. Y recuerdo muy bien el escándalo que vivían los adultos -maestros y padres- ante el supuesto boom de niñas embarazadas. Digo supuesto, pues lo novedoso de aquellos años es que las niñas madres ya no tenían por qué esconderse ni dejar de estudiar..  hasta varios colegios privados sucumbieron a las tutelas que defendían el derecho a la educación de la madre adolescente.

El sexo seguro es un derecho inalienable..

También quedaron en mi memoria mis compañeras que fueron madres antes de ser bachilleres, cómo muchas pudieron usar el uniforme hasta el sexto mes de gestación, tenían excusa médica para no hacer Educación Física, ni Química y mucho menos practicar las pocas disecciones aún permitidas en clase de Biología para estudiar el cuerpo humano con ayuda de órganos animales -corazón, cerebro, etc.  Y también rememoro las famosas convivencias, aquellos raros días de paseo en los que muchas pedían permiso al colegio  para llevar a sus pequeñitos y por un día, esos niños tenían 40 tías dispuestas a cargarlos, besarlos, cargar la pañalera y darles de comer y cuidarlos mientras la joven mamá disfrutaba un poco de la piscina o de los juegos o simplemente descansaba de su deber extraescolar: su bebé.

Si les suena muy bucólico, no se dejen engañar. Claro, a esa edad uno no le da mucha importancia pero cuando llega la Universidad, la vida, uno se da cuenta de todo lo que esas compañeras madres pospusieron… y muchas veces por que les cayó de sorpresa, por que no creyeron que les podía pasar y estaban enamoradas… y estar enamorado y adolescente es lo más deliciosamente intoxicante del mundo… también por que no sabían cómo usar un anticonceptivo y en muchos casos, temían la airada reacción de sus padres si se enteraban de que ya no eran vírgenes.  Yo sé que esto último puede sonar extremo y fantasioso, pero sé de muchas mujeres jóvenes a las que sus madres les requisan su clóset, sus cajones, su privacidad y ejercen la política del terror: donde se le llegue a encontrar a la muchacha un anticonceptivo, o un condón….

La educación sexual bien planificada ayuda a construir seres humanos capaces y responsables de sí mismos...

Y también recuerdo con gran amor al equipo de psicoorientadoras de mi colegio.  Estas valientes mujeres que eran madres y profesionales, se enfrentaron a la moralina de algunos maestros y padres de familia y nos llevaron muchos conferencistas que, desde la psicología y desde la pastoral juvenil, nos hicieron reflexionar sobre el ejercicio sano de nuestra sexualidad.  Recuerdo con gran alegría aquella mañana en que nos llevaron a Profamilia y allí una psicóloga habló con nosotras y luego nos dio una charla ilustrativa sobre los diferentes métodos anticonceptivos… una de mis compañeras ya era madre para aquel entonces.

Sé que el esfuerzo de estas maravillosas mujeres garantizó que mi formación fuese privilegiada.  A ellas se unió mi madre, quien me llevó a un ginecólogo para que recetara anticonceptivos cuando comencé a ejercer mi sexualidad. Sé que muchas no tienen semejante maravilla de educación, que les enseña los métodos preventivos y a tener conciencia y raciocinio para su uso. Y sé que a muchos les asusta la idea de educación sexual, pues la asocian a la completa falta de valores éticos sociales y a un tipo sofisticado de perversión de la juventud.

Ordóñez pidió nulidad de la sentencia porque considera que esto es una campaña de promoción del aborto. Colombia tiene la tasa de embarazo juvenil más alta de la región. El aborto ilegal es un problema de salud pública. Por eso es más lógico y más sano que los jóvenes sepan qué anticonceptivos existen para no llegar hasta el paso del aborto como método de planificación. El Procurador, con su fundamentalismo católico y retardatario, puede hacer mucho mal, como ya se ve, sobre todo porque tiene coro en el ambiente.

Es paradójico que el Procurador y sus copartidarios ultraconservadores esgriman la Contitución para intentar impedir la divulgación de la sentencia de la Corte, pues como lo recuerda otro columnista de la revista Semana,

la Corte sólo pide que se enseñe su fallo, una interpretación autorizada de los principios y derechos establecidos en la Carta Política. Esto es un claro desarrollo del artículo 41 de la misma, que establece que en las instituciones de educación, oficiales o privadas, será obligatorio el estudio de la Constitución.

Añádanse a esto los vacío legales de proceso que torpedean la sentencia de la Corte y que deberían ser debatidos por el Congreso para que se regule la objeción de conciencia y la aplicación de dicha sentencia.  La última ha sido la prohibición de la píldora del día después, alegando que es abortiva.. con semejante terrorismo, se ignoran las explicaciones de los médicos que ilustran los procesos de la concepción y cómo esta pastillita no causa aborto, sino que actúa como un anticonceptivo de emergencia impidiendo la fecundación.

¿Pero a qué se debe esta histeria neoconservadora? Muchos dicen que la era liberal dejó un fuerte vacío ético. Que la falta de estructura de las últimas décadas afectó los pilares de la sociedad y que el desorden y la frustración masivos que ahora observamos, son consecuencia de la ausencia de valores sólidos.  Todo esto puede sonar muy razonable pero hay más…

La tristeza y la frustración son los motores de la búsqueda de firmeza para muchas personas.  Para estas gentes la respuesta está en la vuelta a los valores conservadores que dan respuestas consoladoras y cerradas: todo tiene un tiempo y un lugar, todos tienen un lugar y la garantía para la paz es no perturbar este equilibrio.  Este equilibrio asegura una reconciliación, pero esa palabreja es -para mí, al menos- igualmente sospechosa: ¿reconciliación es lo mismo a uniformización? ¿reconciliarse con quién o qué?

Una sexualidad sana es una sexualidad integral..

Para muchos, la falta de valores es equivalente a cuestionar estas respuestas consoladoras y cerradas.  Buscar alternativas que se adapten a la diversidad puede parecer explosivo, pero en cuestión de legislación parecería ser lo más seguro y razonable.  La problemática que incluye el ejercicio de la sexualidad siempre ha estado relacionada a los roles sociales que se le inscriben a cada género y para el discurso conservador, sólo hay dos géneros; el resto es una aberración y no deberían existir … por eso no se incluyen en las leyes.  De ahí que pensar en la movilidad de esos géneros suene subversivo; pensar que las mujeres puedan decidir con ayuda de la educación qué quieren hacer con sus cuerpos, que los hombres -de nuevo, con ayuda de su educación-  deseen hacer su masculinidad más integral  y que los homosexuales y transgéneros construyan sus identidades como seres humanos totalmente funcionales, todo esto, puede parecerle estúpido o perverso a alguien que se identifica como conservador.  Estos movimientos sociales, culturales y políticos que buscan hacer visibles unas realidades cotidianas ponen en jaque a los que creen en una estructura social inamovible…

La diversidad sexual no es un fenómeno nuevo, es una realidad que ahora es visible y debe ser respetada.

Volviendo al punto central de este post, es evidente que la sexualidad es un territorio político que muchos explotan.  El relativismo social en el que vivimos hace que la angustia por algo fijo se dirija hacia facetas que, en la mentalidad general, definen a una persona como ser social. La sexualidad es una de ellas. El control de la sexualidad femenina es una de esas estrategias, pues mantiene la estructura tradicional en su sitio. Rechazar y condenar las opciones que le dan a la mujer el poder de decidir sobre sus cuerpos y emociones, es negar la movilidad social y por ende, tratar de negar lo cambiante que es la sociedad.

Cuando se habla de sexo seguro, se habla superficialmente. No se trata sólo de pastillas y condones, se trata de la construcción de una identidad sexual y personal que le permita a cada persona decidir.  La enseñanza que recibí sobre los anticonceptivos durante mi adolescencia me ha permitido decidir y la educación que he recibido en mi hogar me ha enseñado a afrontar mis propias decisiones, que atañen a mi sexualidad.  Esta libertad la defiendo y muchas mujeres, como muchos hombres, me acompañan en esto. Si en realidad se quieren impedir las soluciones extremas, hay que empecinarse en la educación sexual: que las niñas sepan que hay caricias, conversaciones y aproximaciones que no son correctas y que no deben permitirlas; que las adolescentes aprendar a disfrutar del amor y a gozar físicamente del amor, separándolo de la procreación gracias al uso de anticonceptivos; que los hombres aprendan sobre estos métodos y sobre lo específico del cuerpo femenino y que no le teman a integrar en su masculinidad aptitudes consideradas como femeninas. La educación también debe proveer a las otras identidades sexuales con elementos para defenderse de la ignorancia de los demás.

El sexo seguro es entonces un comportamiento que sale de la comprensión de nuestras emociones, nuestros instintos y de la comprensión de los medios que tenemos a nuestra disposición para integrarlos en un proyecto de vida sano…. y sí, la castidad cabe ahí.  Enfrentar el deseo y hacerlo parte de nosotros es la ventaja que nos da la educación y la construcción dinámica de valores.

Gustav Klimt: el arte del tabú.

Gustav Klimt ocupa un puesto raro en la historia del arte occidental.  Es un pintor muy conocido, pues muchas de sus pinturas hacen parte de la cultura pop, son utilizadas con los fines más diversos y como referencia a las cosas más variadas… les refresco la memoria: recuerdan el famoso cuadro El Beso?

"El Beso" de Gustav Klimt

¿Ya se acuerdan???? …… bueno……

Pero este caballero, que era un maestro del color y de sus usos simbólicos, que hizo del oro un material pictórico característico de su obra, que ganó fama y fortuna en vida y que hizo retratos de grandes damas, era un pintor de vanguardia.  Es decir, era un loco o raro o personaje extraño, de esos a los que les gusta preguntar cosas incómodas… socialmente era un tipo buena persona, pero sus cuadros son otra cosa; su estética simbolista le daba para mucho, le daba amplio espacio para interrogar y representar lo que la sociedad bienpensante y normal de su época no osaba decir.. o bueno, sólo le confesaba al doctor Freud, con esa técnica tan revolucionaria del psicoanálisis.

Y ahí es donde entra lo que hoy deseo mostrar: los dibujos de Klimt. En esos dibujos no sólo exploró cuestiones técnicas de su arte, también un tema que era fascinante para la época -tema que Freud hizo más perturbador aún:  la autonomía de la sexualidad femenina y su relación con las fantasías -y temores- del hombre… ojo, esto es material para adultos responsables… no digan que no los advertí:

Klimt: "Mujer con las piernas abiertas", 1913

Klimt: "Mujer con las piernas abiertas", 1913

Este dibujo es de  1913.  Uno se puede preguntar si lo dibujó de memoria, o usando la imaginación… pero no, al parecer una de sus modelos posó para él.  Es que en aquella época las modelos eran casi esclavas de los pintores que las contrataban y por eso accedían a estas poses… claro, estos dibujos afirmaron la leyenda de Klimt y su harén de modelos vienesas, que andaban desnudas por el estudio, esperando a que el maestro las llamase… pero el hecho es que sólo unas dos tuvieron hijos de Klimt, quien los reconoció.  Ah, no, Klimt nunca se casó; pero tuvo una relación afectiva y al parecer no física permanente: Emilie Flöge.

Bueno, basta de chisme biográfico. Sigamos con otro dibujo:

Klimt, 1909.

Estos dibujos, que al parecer sirvieron de bocetos para obras más concretas, han sido objetos de muchos análisis desde variados flancos: artistas, psiquiatras, sociólogos, historiadores…  pues la franqueza y la austeridad de estas figuras es impactante. Claro, es obvio que se masturban de muchos modos, que Klimt dirigía las miradas de ellas, que les decía cómo acostarse, como doblar sus cuerpos. Pero también estas son figuras que no tienen contexto, es decir, flotan en el espacio del papel; no hay elementos de una habitación dibujados, o de algún escenario o de otros personajes; están solas, y no necesitan de nadie más…

Si los desnudos de los impresionistas causaron resquemor, estos son mucho más desafiantes.  Los impresionistas -Manet, Renoir, Degas, Tolouse-Lautrec- no sólo  retrataban mujeres de sociedad, representaban mujeres que no eran idealizadas… muchas no eran bellezas perfectas y no debían serlo.  En muchas ocasiones la figura femenina es más un problema técnico que algo para representar.

Pero los desnudos de Klimt

Klimt: Desnudo femenino volteado hacia la izquierda, 1912-1913

no necesitaron contexto ni explicación.  Al parecer Klimt no la deseaba, pues quería explorar una faceta tabú y misteriosa de la femenidad: lo sexual.  Supuestamente las mujeres no debían tener una sexualidad autónoma; si la tenían, era una especie de anormalidad. La idealización de la mujer en todos los aspectos era un movimiento con nueva fuerza en estos años de transición, pues las mujeres estaban llegando a la formación universitaria, encontrando nuevas formas de expresión y experimentando con la independencia económica y existencial.. Emilie Flöge era una de estas nuevas mujeres: talentosa, dueña de su propia boutique, nunca necesitó nada de Klimt, sólo lo quiso.  Y esto era un enigma para muchos hombres, acostumbrados a ser necesitados y a asumir un rol preponderante para proteger, cubrir…  Claro, la realidad desafiaba todas estas ideas. Y luego llega Freud, con sus casos de histéricas, revelando las profundidades y las independencias de la psiquis femenina; trayendo a la luz la sexualidad femenina, algo que resultaba amenazador para la cultura de aquellos años -aún lo es para muchos…

Entre los muchos elementos que tienen estos dibujos los rostros son llamativos.  Claro, las poses… pero miren a los rostros de estas mujeres: algunos ni nos miran; otros nos dan ojeadas insinuantes. Estos gestos fueron comunes en la producción de algunos pintores de estos tiempos, que se adherieron a una estética que podríamos llamar misógina: un tipo de representación de la mujer como la seductora malévola y misteriosa, una esfinge que podría devorar al incauto o una sirena que conduciría al pobre a su destrucción. Como ejemplo, les doy esta belleza de un contemporáneo de Klimt, Franz von Stuck, que lleva esta perla de título: El Pecado.

Franz von Stuck, El Pecado.

 

 

Hermosa y siniestra, no les parece? Y esa era la idea general: poner en una perturbadora relación categorías supuestamente antinómicas, pues la belleza sólo podía ser buena y lo siniestro sólo podía ser feo. Para estos vanguardistas esta antinomia no existía o al menos, debía ser cuestionada.

 

Y Gustav Klimt hizo uso de este mecanismo tanto en sus bocetos como en sus obras terminadas, tanto frontalmente como sutilmente.  En los dibujos que hoy les muestro, esta estética se vuelve más demostrativa cuando se tiene en cuenta la ausencia de contexto y de título.  Esta es una de las chicas Klimt… ojo al rostro:

Klimt, desnudo boca abajo.

Los labios rojos, los ojos semicerrados y al parecer muy maquillados… para nosotros ya es una convención: la gran seductora.  Pero es la representación de un poder inmenso, que fascinaba a un hombre como Klimt, que no tuvo una relación íntima -al menos en todo el sentido de la palabra…

Bueno, ahí están algunos de los dibujos de este pintor. Disfrútenlos y piénsenlos….

Hace tiempos: ¿”Clásicos de la literatura (porno) infantil”?

Recordé esta frase de Jaime Garzón leyendo las variadas noticias de hoy. En uno de sus numerosos scketchs, en el que interpretaba a un crítico de arte, Garzón reseñaba lo último en literatura: el clásico El sastrecillo caliente.. 😉

Y al parecer a los publicistas de una fábrica de cerveza australiana se les ocurrió algo semejante cuando decidieron hacer público un rumor que circulaba en forma de chiste desde hacía años: las secretas relaciones de Blanca Nieves con los siete enanos.. por que una jovencita viviendo con siete hombres, así no más, pues…

¿Los rumores eran ciertos??????

¿Los rumores eran ciertos??????

Pero publicidad y chiste aparte, las versiones eróticas de los cuentos infantiles no son algo nuevo. Algunos analistas e historiadores de la literatura han propuesto la tesis de que, muchos de los cuentos reunidos diligentemente por Charles Perrault y los hermanos Grimm tenían versiones eróticas, pornográficas y satíricas que corrían de boca en boca con igual celeridad que las versiones infantiles, más aleccionadoras y pedagógicas. Estas versiones sin endulzante eran las más populares entre campesinos y su metamorfosis demuestra los cambios en la moral y en las ideas de infancia y pedagogía que se han operado en unos 200 o 300 años.

Un rumor parecido ha sufrido Caperucita Roja, pues tantos rodeos para identificar al peludo lobo que se hacía pasar por su abuelita, han desatado los chistes y adaptaciones más subidos de tono -recuerdan a Little Red Hot Riding Hood????? ah???? Obviamente el caricaturista Tex Avery estaba familiarizado con las versiones más adultas del cuentecito, vean su versión:

Pero de nuevo, chiste aparte, el análisis literario e histórico que se le ha practicado a Caperucita Roja ha revelado un contexto muy complejo tras el cuento, como nos muestra Elisa Boland:

La función era desalentar a los niños a cometer acciones imprudentes, como atravesar solos el bosque, por ejemplo. Aquí debe entenderse la presencia del lobo como un peligro real y no metafórico: en el siglo XV había antecedentes de pastorcillos que morían por ataques de lobos. Marc Soriano, citado por Colomer (4), ha estudiado los cuentos populares desde una perspectiva socio-histórica que los contempla como reflejo de la mentalidad de una época históricamente determinada. Desde ese punto de vista, esta ficción responde “al hambre y a la dureza de las condiciones de vida de los campesinos y al peligro real que suponía la existencia de los lobos en los grandes bosques y a la complacencia de los receptores populares por el triunfo del débil frente al poderoso, en los casos en que la niña engaña al lobo”. Una moral que señala la necesidad de astucia para sobrevivir en el mundo.

Tanto en la versión popular como en la de Perrault el lobo pide a la niña que se desvista. Sin embargo, Perrault se detiene menos en los detalles del strip tease —si bien la referencia sexual no está totalmente evitada— y tal vez esto se deba a un sentido de pudor o de consideración hacia los oyentes y lectores para los cuales escribía.

Los cuentos salen de la cultura popular. Ella es la matriz en la que se funden imágenes, metáforas e ideas sin tener las ideas de tabú o corrección que se pueden tener en la cultura de élite, alfabetizada y disciplinada. La sexualidad es una realidad cotidiana, sin tantos tapujos, un riesgo y un placer reconocidos y por ende figuran en estas historias conservadas y transformadas en la transmisión oral. Creo entonces que no deberíamos escandalizarnos por el reciclaje que opera la publicidad y la caricatura de esa característica en los cuentos… simplemente nos están recordando algo que el lenguaje sospechosamente edulcorante de cierto tipo de pedagogía, quisiera hacernos olvidar.

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