Hace tiempos: centro de la historia, centro de la ciudad.

En las ciudades europeas es común hallar los antiguos centros urbanos más o menos conservados. Se trata de secciones de la ciudad de más de doscientos años de antigüedad que aún son vigentes para la sociedad y la cultura de sus habitantes, por lo que no se permite su alteración y hasta se busca su reconstrucción más cercana a su antiguo esplendor… en otras partes, el descuido ha permitido la permanencia de estas viejas construcciones.

Aquí en Colombia los centros históricos tienen, si mucho, más de 250 años. La época colonial se manifestó arquitectónicamente en forma tardía, pues muchos pueblos que hoy son ciudades -y otros que desaparecieron- tuvieron que ser trasladados al no contar con buenas condiciones para la vida humana… y también hay que añadir la pobreza de nuestras regiones, tan aisladas geográficamente las unas de otras -si hoy es difícil viajar por tierra o por aire, imagínense en aquellos tiempos, sin carreteras ni flotas de buses… Ahora, trayendo esto a términos contemporáneos, el crecimiento loco de nuestras ciudades es otro factor que está afectando lo poco que queda del patrimonio histórico arquitectónico:

Pero esa importancia que el centro tiene para la ciudad no siempre se manifiesta en la realidad. En América Latina en general y en Colombia en particular, los centros históricos han merecido tan poca importancia, que, como diagnosticó el año pasado la arquitecta del Ministerio de Cultura Leonor Gómez, padecen de “ocupación indiscriminada del espacio público, inseguridad, contaminación ambiental, desconocimiento del valor patrimonial y falta de arborización”.

Honda

Honda

Pero son partes de la ciudad que no se pueden olvidar… tal vez ya luzcan su antigua belleza, pero se han transformado y han ganado nueva relevancia para la sociedad contemporánea… siguen siendo lugar de habitación, de paso y de encuentro… lo que hace su conservación más complicada.  La batalla entre conservar el edificio, ayudar a los habitantes y recibir el progreso necesario para que una sociedad siga teniendo la opción de la vida, es algo con lo que se enfrentan los arquitectos y estudiosos del tema..

Santa Fe de Antioquia

Santa Fe de Antioquia

Villa de Leyva

Villa de Leyva

Hace tiempos: el retorno de los piratas II

De hecho, el estudio histórico de la piratería y de la figura de los piratas es uno de los más difíciles de llevar a cabo, pues no hay fuentes directas y, como en toda investigación, no se trata de reconstruir la piratería tal y como fue sino de comprenderla.

En la historia de Latinoamerica la piratería tiene un lugar fundamental, pues se trata de un sistema socioeconómico paralelo que convivía y a la vez se enfrentaba a la legalidad del monopolio español.  No se trata entonces sólo de violentos asedios a ciudades portuarias o de ataques relámpago a galeones cargados de oro… hubo mucho de eso, pero también se trata de una forma de vida en la que se involucraba la cotidianidad de los que iban en el barco y de los que estaban en tierra, como nos lo explica la historiadora Angela Perez Mejía:

La zona de contacto generada por la ilegalidad en la segunda mitad del siglo XVII constituye un espacio intermedio en la medida en que permite la redistribución geográfica de territorios y abre posibilidades para alianzas étnicas.

En este sentido, las asociaciones que se abren al entrar en la historia de la piratería, están llenas de tesoros enterrados: la historia de la cartografía, la historia militar, la historia económica, la historia cultural, la historia política, la historia de la tecnología, de las vías de comunicación, etc. etc., todo queda tocado por esta actividad de la que sólo se tienen sombras, pues ni los documentos logran dar datos precisos de estos hombres y mujeres que adoptaron esta riesgosa ocupación para asegurar su subsistencia…

No nos debe extrañar encontrar datos reveladores de las diversas relaciones que se podían entablar entre piratas y lugareños, como la que cita Angela Perez Mejía:

En la dicha ciudad de Santa Maria el señor gobernador … hizo parecer ante sí a una india … de la cual por ser ladina en lengua castellana se recibió juramento por Dios y la cruz según forma … Dijo que el sábado pasado vieron llegar un barco al puerto y juzgando que era cristiano … no hizo novedad … y vieron bajar a ocho hombres con escopetas … y entonces conocieron por el modo de hablar y ser muy bermejos de pelo que eran ingleses enemigos. (AGI, Indiferente 2578, 1.682, folio 3 reverso)

asi se veria un mapa de piratas...

así se vería un mapa de piratas...

La dinámica económica que la piratería ayudó a desarrollar, era la que favorecía a aquellos que no encontraban un lugar de beneficio en las leyes y jurisdicciones coloniales.  Claro, este beneficio no era sólo para aquellos habitantes de las colonias; también se enriquecieron los europeos -comerciantes y de otras profesiones-  que establecieron conexiones con esta actividad mercantil que podía proporcionar grandes ganancias, al abrir mercados que estaban cerrados por la ley; por supuesto, el contrabando podía asociarse a la piratería y podía desarrollar una importancia igual de grande, como nos lo explica Zakarias Motoukias:

Los volúmenes realmente exportados duplicarían estas estimaciones, pues los extranjeros participaban activamente en la comercialización seclandestina del cacao, en particular los holandeses desde su base en Curaçao. En forma paralela, la presencia extranjera aceleró el desarrollo de la economía azucarera en las Antillas Menores y parte de las Mayores.

Y esa asociación a persistido por los siglos de los siglos, como nos lo muestra este cuadro que representa el ataque de la Armada Británica a un pirata chino en el año 1.859:

piratas chinos, año 1.859

piratas chinos, año 1.859