Hace tiempos: un día para lo que no existe

Somos legión..

A muchos ya no les hace gracia. Y es que no debe hacernos gracia, pues en realidad, no tiene mucho sentido. Esta semana se celebraba el famoso Día de la Raza y yo recordé que en el colegio me decían que en este día conmemorábamos el encuentro de las tres razas que se encontraron el día en que Cristóbal Colón descubrió a América.

Esa era la explicación oficial, reimpresa ad nauseam en los libros escolares y que seguramente todos crecimos repitiendo hasta que aprendimos cosas nuevas, versiones nuevas de lo que aconteció ese 12 de Octubre.  Es natural que nos cause resquemor y hasta rabia, pues muchos ya sabemos que ese día no se descubrió nada, sino que se encontró un mundo nuevo -en tanto que no conocido- , cuando en realidad se buscaba la otra mitad del viejo mundo: Asia.

También nos da rabia y hasta cólera, cuando vemos que la tan encomiada raza en realidad es una espada de doble filo, con la que se nos hace exóticos y eróticamente atractivos pero con la que también se nos encasilla en los estereotipos.  Además, la idea de la raza se nos ha aplicado de los modos más terribles, pues durante 500 años se nos ha dicho que como estamos, no servimos; que tenemos que ser mejores de lo que somos, es decir, que tenemos que ser otros -más refinados, más liberales, más cultos, mejor vestidos y hasta comer distinto-  para poder entrar ese club que llaman Civilización o Países del Primer Mundo.

El blanqueamiento: un método de discriminación

Ni ahora, que los genetistas están hartos de repetir que las razas humanas NO existen, se abandona la idea.  El hecho de que el homo sapiens no tenga raza, ha sido una de sus claves de supervivencia, pues la raza significa especialización biológica… mirémonos en un espejo: ¿acaso tenemos algo que un chino o un africano no tenga?? y no me refiero a los ojitos rasgados o a la piel negra.. me refiero a algo raro, como un brazo de más, orejas más altas, sensores magnéticos, escamas… no, es lo mismo, es el equipamiento básico de todo homo sapiens. Pero es que admitir las diferencias es muy difícil y es mejor explicarlas esgrimiendo la biología simplificada hasta el ridículo.

Volviendo al comienzo: el 12 de Octubre no debería celebrarse un descubrimiento.  Como dijo el genial Oscar Wilde, América no fue descubierta sino encontrada y además, de pura casualidad.  Y no sólo fueron tres los que se encontraron; en esos tres había una multiplicidad enorme, pues no era lo mismo un andaluz que un extremeño, un yoruba que un congo y mucho menos un maya que un aymara. Ah, sus nombres eran legión y gracias a Dios, eran muchos, pues luego llegaron los sudaneses, los genoveses, los holandeses, los franceses, los portugueses y hasta los filipinos -llamados en ese tiempo sangleyes…

Manuel Gil Escobar: Descubrimiento de América, 1959

Esta efeméride está mal dirigida, pues celebra lo que no existe. Yo propongo que se celebre lo que sabemos que sucedió: que hubo sangre, muerte y enfermedades y entre todo eso, el tiempo suficiente para hacer el amor y procrear mestizos, mulatos, zambos y demás.  Que entre la pobreza y el fanatismo hubo tiempo para la solidaridad, para la olla compartida, para el guarapo, la chicha, el pisco, el pulque, el tequila, el ron y el aguardiente que nos hacen reír, llorar, bailar … todo al tiempo, pues la pobreza nos ha hecho seres multitarea, mientras que el primer mundo nos mira desde su especialización, fascinados por nuestra belleza -que es real- y aterrados por nuestra facilidad de adaptación.  Celebremos que aún manejamos el arte de perder el tiempo, mientras que el pobre primermundista, siempre tiene algo que hacer y ya no sabe qué es tomar la sobremesa después de almorzar.

Guardemos luto por los que murieron horriblemente, por los que mueren horriblemente de hambre y privación en una tierra que ha sido la despensa del mundo occidental y de la que han salido medicinas maravillosas. Lloremos por los que mueren en vida, creyendo que al ser latinoamericanos, les está vedada la entrada al paraíso y se avergüenzan del factor sorpresa que acompaña su ascendencia. Y celebremos el privilegio de parecernos a algún abuelo o abuela olvidado en una remota esquina del tiempo, mientras que por obra y gracia del coctel fenotípico, nuestra cara es la de ciudadanos del mundo y vamos derrumbando todos los estereotipos.

Boyacá: cofre de tesoros.

Este cofre tiene una apariencia sencilla y cotidiana, guardado por el imponente y desafiante sistema montañoso de los Andes, al que tanto le debemos los colombianos.  Eso hace que el viaje por tierra hasta esta región, ubicada en el centro de nuestro paradójico país, sea una invitación constante a no quedarse dormido en el asiento del bus… y esta invitación se repite muchas veces…  

Las brumas que rodean a Paipa...

Los accidentes típicos de la cordillera proveen a esta región con una gran variedad de climas… ese es el sello de las regiones andinas colombianas, la variedad.  Y por eso hay que tener un buen estado físico para recorrerlas, por que lo que en un momento es montaña brumosa, en el otro se transforma en desierto sinuoso:  

La aridez que rodea a Villa de Leyva.

Y entonces uno se ve llevado del calor al frío, del clima templado al viento glacial.. pero todo vale la pena, incluso el enfrentamiento a los fuertes vientos helados del páramo, si el premio es una visión mágica como esta:  

La laguna de Tota.. azul bruñido y brillante, luminoso y helado.

El viento golpea, la luz amenaza con la ceguera, pero semejante encuentro vale todo desafío.  El suelo es generoso y prodiga una gran variedad de delicias y de colores.  

La veranera, una presencia constante.

Y si esto es el campo, las zonas urbanas también sorprenden por su belleza y su sencillez.  La vida de los boyacenses aparenta ser muy simple, sin mayores altibajos; al menos el caracter amable y un poco taciturno de la gente, lo inclina a uno a pensar eso -claro que uno es un paisa ruidoso sonriente y ruidoso, así que…  De todos modos, sorprende la limpieza y el orden de los pueblos y ciudades de la región.  

Así como también sorprende su fe católica, en estos tiempos de ateísmo y de religiones light.  Estabamos en Semana Santa, semana de rezos, procesiones y monumentos, de altares llenos de flores… y los boyacenses se lucieron en orden, primor y devoción, pues los sermones que en tierras antioqueñas ya se van reduciendo, por allá aún duran según su solemnidad y la gente, claro, se pone sus mejores galas para ir a la iglesia y participar en la procesión, hecha con todo el cuidado.  Por ejemplo, miren a este personaje:  

El pregonero en Monguí... ¿quién dijo que la Edad Media se había acabado?

Y como ya vimos parte de los tesoros hechos por Mamá Natura en esta región, demos una mirada a los hechos por el hombre. En estos hay suntuosidad y mucho agridulce.  

Altar mayor de la iglesia de Villa de Leyva.

Esta luz dorada en el interior de los templos es un leitmotif que en Boyacá tiene una variación constante y embrujadora.  Y no lo duden: en los viejos templos coloniales boyacenses, casi todo lo que brilla es oro.  

Uno de los altares en la puerta de la iglesia de Tópaga.

Bien le dijo Hernán Cortés al emperador Mexica, que la enfermedad del español se curaba con oro.  Y así procedieron, haciendo del oro un objeto de culto y un medio de adoración esparcido por los hermosos templos e iglesitas doctrineras en los que nuestros antiguos nativos aprendieron la fe trabajando en sus adornos.  Debemos recordar que el significado de cruces, flores, vírgenes, pastores y demás, fue entrando en la mente y el corazón de los nuevos cristianos mientras trabajaban para la gloria de Dios.  Las doctrinas de indios fueron los espacios privilegiados para que los sacerdotes católicos, que asumieron la conversión y la protección de los indígenas -y créanme, la protección de un cura podía ser lo menos peor-, enseñaron la artesanía occidental a sus alumnos tan habilidosos.  En pocas generaciones, los aprendices habían superado a sus maestros. La iglesia de Tópaga es una de las pocas iglesias doctrineras que aún tenemos en Colombia y en ella reposan verdaderas joyas del arte barroco de nuestro país, que han engalanado diversas publicaciones nacionales e internacionales.  Mírenla:  

Iglesia de Tópaga.

Desgraciadamente no pude entrar, pues estaban en pleno Sermón de las Siete Palabras y había que respetar la solemnidad de la ocasión.  Pero otros templos aguardaban, con sus naves repletas de tesoros que recuerdan lo paradójicamente prolífica que puede ser una relación de colonización como la que se vivió en estas tierras por unos 300 años.   

Este es el templo de Santo Domingo de Guzmán, en una callecita de la fría Tunja:  

Iglesia de Santo Domingo, Tunja.. vista desde la entrada.

Y nada, ni un perentorio aviso arzobispal que regaña al turista diciendole “nuestros templos no son museos”, puede impedir que uno le tome fotos y fotos a tanto esplendor.. esta visión embruja y uno casi que puede ver a los fantasmas de artesanos indios y mestizos cuidando con amor los cuadros, los altares, los arcos…  

Cerca al altar mayor..

 

 

Figuras como ésta, llenas de simbolismo y riqueza, abundan en nuestros templos coloniales, que eran más que edificios consagrados a la fe y a la arrogancia de una sociedad; eran libros, en los que una sociedad mayoritariamente analfabeta podía aprender y esperar a comprender todo lo que debía saber para vivir en paz, según el rol que Dios -amo de la vida y de la muerte, de este mundo y del otro- le hubiese asignado.  Nosotros ya hemos olvidado todo este lenguaje, hijos de una cultura cada vez más laica y dependiente de la alfabetización.  Pero para nuestros antepasados, la vista y su amigo, el color, eran indispensables.  A ellos iba pegada la palabra hablada, que quedaba en anclada en la memoria gracias al ritmo de la letanía piadosa. 

Pero las iglesias no eran las únicas que podían utilizar el color para resaltar su grandeza y comunicar a todos los fieles las maravillas que aguardaban a los que obedecían la ley.  Las casas de los notables, de aquellos que por raza, propiedad y linaje podían ostentar los títulos de Don o Doña, también podían hacer alarde de un despliegue decorativo colorido y fastuoso, digno de sus pergaminos; y como ejemplo, he aquí la Casa del Fundador, en Tunja:
 
 

El cielo raso en la Casa del Fundador, Tunja

Cielo raso Casa del Fundador, Tunja. Detalle (un camello?)

En estas pinturas de decoración doméstica, como pueden ver, se alternan los motivos clásicos y los exóticos.  Hay lugar para citar las culturas conocidas por los españoles -mediterránea, árabe, eurocristiana- y a veces, para citar esa cultura que estaban llegando a conocer: la nativa suramericana.   

Gracias al azar y a la conservación, estas pinturas no es lo único que ha quedado en las viejas casonas coloniales.  A veces, entre los trastos viejos, se han recuperado trocitos de la vida cotidiana, del quehacer de todos los días:  

Loza y azulejos del siglo XVI y el XVII, recuperados en la Casa del Fundador, Tunja.

Y junto a los platos, tazas, cuencos, jarras, cucharas, candelabros, frasquitos, ceniceros, trinchetes, ruecas, armaduras, pistolas, espadas y demás, claro, estaban los muebles… por que al colonizar, uno lleva su pobre humanidad a cuestas hasta donde haya elegido: ese es el requerimiento para trasladar una civilización de una latitud a otra:  

El secretero: mueble indispensable. Casa del Escribano, Tunja.

Y claro, como el tiempo no se detiene, la civilización siempre tiene más cosillas que agregar.  Por eso es que, llegado el caso, hay que importarla, para no quedar tan atrasados.  Y así es como llegó, a comienzos del siglo XIX, un piano a la pequeña Tunja:  

Un piano francés en la Casa del Escribano, Tunja.

En estas casonas se encierra una gran colección de artículos quenos muestran cómo se desarrollaba la vida virreinal.  Son unos doscientos años de muchas existencias, hechos de muchas palabras y sueños que, por lo general, nunca conoceremos.  

En los documentos de los archivos se pueden encontrar algunas palabras, retazos de los eventos en los que estos artículos tuvieron un sentido para las personas que llamaban a estos espacios su hogar.  Para nosotros, si tenemos la suficiente imaginación, pueden llegar a ser máquinas de viajar en el tiempo.   

Interior de la Iglesia del Convento Santa Clara la Real, Tunja.

Pero no podemos salir de Tunja sin darle unos minutos al Convento de Santa Clara la Real y a su iglesia, pequeña pero fastuosa.  

Este convento y su templo son muestras incontestables de lo que la riqueza y la fe podían lograr en la sociedad virreinal: que una pareja sin hijos, entrados en la madurez, decidan consagrarse a Dios… claro, la Iglesia, conmovida, recibe semejante regalo.  He aquí unas muestras de lo que guarda este edificio, actualmente en proceso de restauración:  

Púlpito en la Iglesia del Convento Santa Clara la Real, Tunja.

Santa Clara la Real: cielo raso..

En el Coro de la Iglesia del convento de Santa Clara la Real, Tunja.

La Inmaculada... del siglo XVII...

Y hasta la penitencia y el martirio por el Crucificado, podía tener su lado artístico.  Fue en este convento que Josefa Del Castillo, una de las primeras escritoras del Nuevo Mundo, pasó su mística y masoquista vida, ahuyentando al demonio y escribiendo con gran belleza… y este es su cuartico de penitencia, donde según la leyenda, se azotaba y el demonio la tentaba.. ¿será que esos angelitos pintados la consolaron un poco?  Espero que sí…  

El cuartico de penitencia de Josefa del Castillo en Tunja..

Y bueno, suficiente de templos, monjas tentadas por el demonio, imágenes rematadas de oro y donaciones imponentes… es hora de salir a la calle, de seguir viajando y viendo..  

A la calle en Tunja!!!

Entonces al bus!!! a la carretera!!! el camino nos llama!!!  

En la carreteraaa.... rumbo a Nobsa, capital de todo lo tejido!!!!

 Sí señores!!!! En la pequeña Nobsa ustedes podrán encontrar todo lo que alguna vez pensaron que podía tejerse… y lo que jamás se imaginaron que podía tejerse!!!!  

Desgraciadamente, los nobseños, tan habilidosos en las artes de lo tejido, no lo son en lo de la creatividad para los negocios: una tienda de tejidos y artesanías es igual a las otra cien… así que aquí les muestro lo que hallé de más colorido: 

Lindos tapices nobseños.

Y el mayor atractivo que en estos momentos tiene tan noble municipio, es este pesebre móvil.. toda una belleza, un paseo por lo que pudo haber sucedido el día de la Última Cena: 

Lindo pesebre móvil en Nobsa..

Como detalle curioso, en aquel día se presentaba la agrupación de Capoeira del pueblo en el pequeño parque central y competía con la llamada a procesión.. al parecer los nobseños se sentían más atraídos por la Capoeira que por la procesión, pues la invitación a rezar sonaba cada vez más a regaño.. 

Capoeira en el parque de Nobsa.

Detalle de cuadro de la Crucifixión, en el interior de la iglesia de Nobsa.

Y habiendo visto todo lo que Nobsa tiene para ofrecer al turista fugaz, era hora de pasar a otros destinos… 

Y esos nuevos destinos nos deparaban emociones más republicanas, de fuerte tono independentista, que nos hacían esculcar la memoria para acordarnos de las lecciones de historia patria… y claro, para esta historiadora, las lecciones de historia patria vienen como un paquete enorme, lleno de contradicciones deliciosas: 

Monumento a los Lanceros... "Salve usted la patria!!!"...

San Isidro Labrador, interior templo del Pantano de Vargas.

 

 Como pueden ver, no todo son fiestas patrias y honores a las huestes de centauros indomables, lideradas por Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios. 

Incluso en este sitio memorable, la vieja tradición católica y agrícola se hace presente en este encantador altar, pequeño, en el también pequeñito templo del pueblo que rodea lo que fue alguna vez el Pantano de Vargas… desafortunadamente, el paraje no es para nada apacible, pues en la placita se instalaron tres bares que compiten por tener el equipo de sonido de volumen más potente. 

Pero prosigamos nuestro viaje por este cofrecito.  Vamos a un destino bien colorido, lleno de comercio y de placer para los ojos: Ráquira. 

Ráquira: adelante, bienvenido...

 Todos los colores conocidos y todos los que uno ni se imaginaba, están en Ráquira.  Ah, también sale uno con muy buenas ideas para aplicarlas a la fachada de la casa propia, si es que uno se atreve… y dan ganas de atreverse.. 

Fachada de verde, en Ráquira..

Fachada de rosa y campanitas colgantes, también en Ráquira.

Y claro, si uno tiene el poder adquisitivo, puede dejarse tentar de lo lindo y salir con paquetes llenos de cositas y adornos pintorescos para decorar lo propio y lo ajeno… 

no es sino que pase, que se deje antojar y verá que en la mente le surgen todos los lugares en los que falta algún detallito… 

Pajaritos que cuelgan...

Muñequitas y flores de madera..

¿Si ve?  Lo que hace falta es billetera y maleta, para ir, elegir y llevarse tantas cosas tan lindas…

Y cuando uno se cansa de ver tanta artesanía, pues simplemente se sienta y fantasea con vivir en un pueblito así, sacado de la imaginación más hippi del mundo…

 

 

 

O hamacas de todos los tamaños y colores...

Pero es que Boyacá está llena de lugares, grandes y pequeños, en los que a uno le gustaría quedarse, o al menos, en los que uno se ha visto cuando se imagina viviendo otra vida… por ejemplo, miren esta casita en Monguí:

La casita junto al Puente Real, en Monguí.

O tal vez esta, de fachada austera y prometedor interior, en Tibasosa:

Tibasosa: tierra del sabajón en todas sus presentaciones..

Pero nos montamos de nuevo al bus, el viaje prosigue… y pronto, otra joya nos da la bienvenida:

Chiquinquirá, tierra espiritual.

Y lo es, encantadora y llena de gente para las fiestas piadosas… claro, no se asombren por el mercado de la fe que allí hallarán: escapularios e imaginería de todos los tamaños y clases y una taquilla especial en la catedral, en la que pueden consignar el valor de la misa que deseen ofrecer.  Por que no sólo de espíritu viven los hombres, ni siquiera los consagrados a Dios..

La famosa catedral de Chiquinquirá

En ese día soleado, tan lleno de gente, era una proeza entrar… todos querían ver el interior del afamado templo, para tomar fotos o con propósitos más piadosos..

Yo ya perdí mi relación de creyente con los edificios eclesiales y no sé si la recuperaré… por lo tanto, apenas logré entrar, me dediqué al muy pedestre oficio de fotografiar todo cuanto hallé de bonito e interesante.  Pero no se preocupen, que no los voy a agobiar con fotos y más fotos.. sólo unas cuantas para que vean la belleza y la amplitud de esta catedral:

Interior de la catedral de Chiquinquirá

Y esto es sólo un detalle de lo que hay adentro…

La virgen de... ?????? en el interior de la catedral, nave lateral derecha.

En la puerta lateral derecha, Catedral de Chiquinquirá.

Y si adentro había trajín, afuera estaba la procesión..

 Y después de tanto templo, de tanta procesión y de tanto santo, había que descansar… entonces seguimos el ejemplo del mejor amigo del hombre:

"Ufff!!!!! reposemos un ratico!!!"

 Y tras un merecido descanso en el bus, pues nos fuimos a almorzar, por que ya era hora.  Entonces, nos encontramos ante otra maravilla, otra joya de este cofre… deliciosa y sorprendente, un ritual que no se puede pasar en esta región: la gloriosa morcilla de Sutamarchán…

¡Salve, Morcilla! ¡Oh, manjar regional de tan sonora localidad! ¡Loada seas, Sutamarchán!

 No hay palabras… faltan los calificativos para describir esta genialidad culinaria… no hay motivo más sagrado para romper con dietas, con vigilias, con prescripciones médicas.. la morcilla de Sutamarchán seguramente no tiene rival y debería ser consagrada como patrimonio histórico de la humanidad.

Y bueno, para que Tibasosa no se sienta mal, pues consagremos también el sabajón y la guayaba feijoa en todas sus posibles preparaciones:

Sabajones para todos los gustos en Tibasosa..

Y si a eso le suman una humilde y dulzona arepa boyacense… pues bueno… de lo más genial.

Pero si los tesoros hechos por el hombre nos habían robado los ojos, la naturaleza no se daba por vencida.  Todavía no habíamos visto otras maravillas naturales: faltaban el famoso fósil y los termales de Paipa…

Sí, era enorme.. el fósil de Monquirá

 Este impresionante animal, de cuyo nombre científico no me acuerdo, habitó esas desérticas tierras cuando Colombia no era Colombia, ni Suramérica el continente que hoy identificamos.  Algo así como el cruce entre un delfín y un cocodrilo, esta criatura hizo de las suyas en el mar que una vez cubrió el desierto de la Candelaria.  Y cuando las aguas se evaporaron, allí quedaron sus huesos, en lo que alguna vez fue su dominio, junto a los caparazones y las huellas de hojas y semillas.

Pero Zipaquirá, definitivamente, está entre los primeros puestos si se trata de visiones deslumbrantes; es que la Nueva Catedral de Sal se merece la hora de recorrido…

La cúpula azul, al interior de la Nueva Catedral de Sal en Zipaquirá.

El frío, la penumbra, los pasadizos… todo tiene una atmósfera única, no se puede comparar.  Cuando se llega al coro, con vista al altar mayor, el recorrido por las estaciones del Viacrucis que le precede cobra sentido:

Nueva Catedral de Sal, Zipaquirá.

 

Y ya para finalizar esta resumida crónica, hay un cierre patriótico: el famoso Puente de Boyacá.

El Puente de Boyacá: enorme fama en formato pequeño.

En este tierno puentecito, que parece sacado de un pesebre navideño, se definió el primer destino republicano del antiguo virreinato de la Nueva Granada.  Ahora es un monumento, con llama eterna en honor de los próceres y otros aditamentos: escudos, estatuas, puertas conmemorativas y claro, un enorme edificio sin usar que se ve al fondo, que queda como testigo de otra gran costumbre administrativa colombiana: la de hacer elefantes blancos.

Y estos son sólo algunos de los tesoros de ese cofre que llamamos Boyacá.  Así nos burlemos de sus gentes y de la vida rústica que muchos llevan, obviamente lo que esconde la sencillez de esta región satisface y excede la curiosidad.

El historiador desde su ventana

He tenido el gusto de ser alumna del profesor Darío Acevedo y de leer varios de sus artículos. Por eso los invito que visiten su blog Ventana Abierta, donde escribe no sólo sobre historia, sino sobre diversas situaciones que vive el país.

Darío Acevedo, historiador.

Para abrirles el apetito, les presento este artículo sobre la última novela del premiado autor William Ospina. Confieso que no he leído la novela de Ospina, pues aunque no abomino de la novela histórica, soy muy, muy selectiva con lo que llega desde ese reino; estoy acostumbrada a las fenomenales ficciones históricas de Umberto Eco y de Amin Maalouf y por ende tengo mi paladar muy sensible… pero leeré a William Ospina y les estaré comentando al respecto. Por el momento, aquí tienen lo que piensa Darío Acevedo:

LA HISTORIA NO ES CUENTO

La Historia no es pues el ejercicio libresco de quienes piensan que ante una historia oficial corta, sesgada, incompleta, facilista, patriotera y heroica, hay que oponer la afirmación categórica, inapelable e indiscutible de que las cosas no fueron de esa forma sino de “esta otra”. En algún momento algunos historiadores llamaron este ejercicio la historia desde abajo, una historia de carácter cuasi vengativo que pretendía reivindicar a los olvidados, a los sectores subordinados o dominados, a los marginados y a los vencidos. Hacer justicia y darle voz a quienes no la habían tenido. Vaya y venga, algunos colegas por lo menos se dieron el trabajo de documentar lo que decían. En cambio, y esto sí es insoportable, luego vinieron los advenedizos, los intrusos, aquellos que según Daniel Pécaut hacen “vulgata histórica”(véase su texto, Violencia y política en Colombia, 2003): los que posan de historiadores sin serlo, los que creen que el historiador no requiere formación, que éste es un oficio de fines de semana, dominguero y que el hecho de ser intelectuales, artistas o literatos les confiere autoridad para decir lo que se les ocurra y reducir nuestra historia a una leyenda negra.

William Ospina, escritor

Hace tiempos: Por el día de la no-raza

El pasado 12 de Octubre se celebró el Día de la Raza. Se supone que esa celebración debe marcar el encontronazo -no voy a decir descubrimiento ni encuentro, pues no fue lo uno ni lo otro-  de los pueblos ibéricos con los pueblos americanos el 12 de Octubre de 1.492.  Se supone también que ese día debemos celebrar la multiplicidad cultural y étnica que nos caracteriza…

Sin embargo esta efeméride coincide con otro aniversario para nada alagüeño: este año se cumplieron 400 años de la expulsión de los moros de los reinos españoles. Y claro que nos toca a nosotros, los iberoamericanos. Y sí, tiene que ver con nosotros. Pues la misma mentalidad que desterró a una parte de la población ibérica por su condición musulmana, fue la misma que fundó las dinámicas de la discriminación racial en nuestro continente.  Entonces, como la manda la efeméride, hagamos memoria…

Desde el año 700 de la era cristiana, la península ibérica -España es una invención moderna- fue el hogar más occidental del Islam.  Los musulmanes que llegaron a Iberia no eran un colectivo homogéneo; egipcios, sirios, marroquíes, berebéres y al parecer palestinos, se enamoraron del bondadoso clima y se adaptaron con gusto al territorio. Claro, esto no se hizo sin violencia, pues estos musulmanes venían apoyados por la palabra del Profeta y acicateados por las guerras tanto intestinas del Islam como las desatadas por los conflictos con los reinos cristianos.

Uno de los patios de La Alhambra

Uno de los patios de La Alhambra

Durante 800 años, poco más o menos, Iberia fue el hogar de Al Andalus. En relativa paz, el Islam español convivió con los reinos cristianos del norte de la península y acogió a las prósperas comunidades judías que buscaban asentarse allí. Al Andalus se convirtió en una de las joyas que tachoneaban  la Europa Mediterránea; la sofisticada cultura oriental se unió al cristianismo y al judaísmo y posibilitó la floración de una de las civilizaciones más ricas y complejas de la Europa medieval. El Islam había adoptado la antigua costumbre árabe de la negociación entre comunidades y la había convertido en respeto hacia los pueblos del libro (judíos y cristianos), permitiendo la interacción y la cercana convivencia así como la inclusión de cristianos y judíos en altos puestos del gobierno. En la vida cotidiana las tres comunidades llegaron a mezclarse y las familias en las que las tres religiones convivían fueron comunes; la convivencia y la intimidad se hicieron evidentes en la cocina -las especias, los sorbetes y los dulces-, en la bebida -los vinos y el jerez-, en la poesía, en la cosmética -perfumes, jabones, maquillaje, ambientadores, baños-, en la música -laúdes, rabeles y guitarras- en la arquitectura -fuentecitas, aljibes, jardínes y ventanas decoradas- y claro, en la estima por la educación… con todo esto, no debe sorprendernos el que el viaje a Al Andalus fuese una de las experiencias educativas de muchos centro europeos medievales.

Cuando el proceso de Reconquista se consolidó durante el siglo XV, la victoria de los cristianos reinos españoles -Castilla, León y Navarra- no era algo muy unánime. Para muchos cristianos de Al Andalus que podían tener simpatía por los ejércitos cristianos, era obvio que la cultura árabe traía más ventajas políticas, económicas y prácticas que el ardoroso cristianismo norteño. El mercantil y mediterráneo reino cristiano de Aragón-Cataluña tampoco estaba muy convencido, pues la amplia y muy próspera comunidad judía temía el coletazo de la victoria católica: la imposición de la Inquisición.

Techo de la Mezquita de Córdoba

Techo de la Mezquita de Córdoba

Pero la Reconquista triunfó e hizo posible la unificación política y religiosa de las Españas. Por supuesto, 800 años no se borran de la memoria y del cuerpo de un día para otro y por eso aquellos que no huyeron o murieron durante las guerras, continuaron con sus vidas y sus costumbres andaluzas, mezcladas. Algunos desafiaron la orden monárquica de la conversión y siguieron practicando su fe clandestinamente. Otros, con discreción, llegaron a América y constituyeron los grupos de conquistadores, artesanos y colonos. Uno de estos cristianos criado en el ambiente andaluz, llegó a Tenochtitlán en 1.523, se rindió ante la belleza y el orden la ciudad mexica y se decidió a someterla; y para darle a su Majestad española una idea de la riqueza que veía, habló de mezquitas -no de iglesias- y de alfaquíes -no de sacerdotes. Hernán Cortés sometió al imperio mexica teniendo en los ojos y en la cabeza a Al Andalus ….. la presencia de estos mestizos ibéricos aún se ve en la fisonomía de muchos de nosotros, en las trazas coloniales de muchas de nuestras ciudades, en nuestra pasión por los dulces y en más de un nombre y palabra: Javier (Xavier), Manzur (Al Mansur), ojalá (insh Alláh -como dios lo quiera), alcázar, Arbeláez, la Virgen de la Candelaria (al parecer, coincidente con la fiesta judía de la luz)

El aljibe -o fuente- en el patio, una herencia morisca.

El aljibe -o fuente- en el patio, una herencia morisca.

Y así llegamos al aniversario que nos ocupa: 1.609-2.009. Hace 400 años, la homogenización de la sociedad española se hizo completa y el estereotipo tomó vuelo. El morisco sufrió la misma humillación que el judío y se convirtió en una caricatura ofensiva de un pasado que se debía olvidar para la gloria de la Corona española y de la Iglesia católica. Pero una cosa es el pasado que la política quiere borrar y otra, la memoria que sobrevive en los cuerpos y los hábitos y que permaneció, que llegó a nuestras tropicales latitudes y se mezcló con nuestros ancestros indígenas y africanos.

Así que yo propongo que no celebremos el día de la raza. Propongo que recordemos que las razas no existen, que nosotros los iberoamericanos llevamos las cuatro esquinas del mundo corriendo por las venas y que somos la síntesis más terrible y más bella. Propongo que recordemos este cuatricentenario para lamentar ese enorme malentendido entre el Occidente cristiano católico y el Oriente musulmán, pues al fin y al cabo, somos descendientes de esos siglos en los que tres culturas vivieron en amorosas, conflictivas y prolíficas relaciones.

Hace tiempos: la lucha nativa por el hogar

La revuelta de los pueblos nativos en la Amazonía peruana, tan cruenta y dura como ha sido, no ha recibido mucha prensa.

Claro, la violencia ha sido el lenguaje más visible de este episodio -o al menos, el que se ha preferido resaltar. La pérdida de 24 policías es un duro golpe para cualquier gobierno moderno, que descansa en uno de sus monopolios: el de la fuerza.

Pero también están los costos políticos, un tema actual y provocativo en una zona geopolíticamente tan caldeada como Suramérica: varios gobiernos de alternativas “de izquierda” y varios gobiernos de alternativas “de derecha”, con retóricas y prácticas múltiples.

Pero hay otros dos elementos importantísimos: la capacidad de organización de los nativos peruanos y la guerra por el dominio de los recursos naturales en esa ollita de oro llamada Amazonas.

Empecemos por lo segundo: debemos recordar las legislaciones que se están elaborando para asegurar “corredores fluviales”  que garanticen el flujo de personas, bienes y servicios; en ese objetivo va la Ley 853 del 2003 de la república de Colombia, que dice así con inspirado acento:

LEY 853

20/11/2003

por medio de la cual se busca fomentar y propiciar el desarrollo del transporte fluvial en Colombia y su integración con el Sistema Fluvial de Suramérica.

El Congreso de Colombia

DECRETA:

Artículo 1º. Objeto. Formular las políticas públicas y establecer las normas generales para uso de los ríos navegables, con el propósito expreso de alcanzar la integración fluvial de Suramérica.

Artículo 2º. La presente ley se aplica a todos los ríos principales y sus cuencas hidrográficas, a sus afluentes y respectivas cuencas, que forman parte del territorio nacional, ya sea que sus cauces tributen internamente o que lo hagan en costas marítimas o ríos cuyos cauces o desembocaduras pertenezcan a otras jurisdicciones nacionales.

Artículo 3º. Integración fluvial. Los ríos cuya parte o totalidad de sus cauces limitan con uno o varios países o fluyan a través de varios de ellos, se utilizaràn con el propósito de que su navegación sirva para el transporte y comercio internacionales y cooperen, de esta manera, en la integración social y económica de Suramérica.

Artículo 4º. Usos de los ríos. Los ríos deberán ser usados con propósitos múltiples, mediante el ordenamiento territorial de sus cuencas para uno o más de los siguientes fines: Abastecimiento de agua de la población y procesos industriales, recreación, turismo, irrigación, navegación, pesca, generación de energía eléctrica, en el marco de los criterios y políticas del desarrollo sostenible de los recursos naturales y protección del medio ambiente.

Artículo 5º. Transporte fluvial. Los proyectos de transporte fluvial se deberán adelantar proponiendo y teniendo en cuenta los trabajos de adecuación, recuperación y modernización de muelles de carga y pasajeros proyectando desarrollo de los espacios urbanos y vías de acceso en donde exista la factibilidad de desarrollar nuevos puertos fluviales y actividades relacionadas con el comercio y el transporte.

En los casos que se proyecten nuevos puertos se debe delimitar el área portuaria y las obras civiles y de infraestructura, así como la identificación de las áreas privadas y públicas que faciliten en el futuro la ampliación de la actividad portuaria.

En todo caso la infraestructura asociada debe estar en armonía con el Plan de Ordenamiento Territorial de la entidad territorial donde se desarrolle.

Indígenas peruanos esperan el martes en Lima para reunirse con el presidente del Consejo de Ministros.  REUTERS - 18-06-2009

Indígenas peruanos esperan el martes en Lima para reunirse con el presidente del Consejo de Ministros. REUTERS - 18-06-2009


Estas legislaciones buscan crear ambientes propicios para la explotación de los recursos de esas amplias regiones que antes eran fronteras naturales -de cierto modo, lo siguen siendo. Hay un pequeño detalle: en esas zonas vive gente. En esas zonas, desde hace muchos, muchos años, se desarrollaron comunidades por medio de complejos procesos de etnogénesis y territorialización.

Ok, ok… Etnogénesis: surgimiento de nuevas comunidades por la fusión, absorción y extinción de otras. Territorialización: construcción de relaciones con el medio geográfico en el que se habita y del que se depende.

En esas remotas localidades entre ríos caudalosos, montañas azarosas y selvas tupidas, muchas comunidades nativas hallaron refugio y se establecieron. Siempre han sido un “problema” para gobiernos locales, regionales y nacionales,

El levantamiento de los nativos contra los decretos legislativos que emitió el Gobierno para estimular la inversión privada en la Amazonia y sintonizar la legislación peruana con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos está a punto de materializarse, después de que el Ejecutivo solicitara al Congreso la derogación de dos de las normas más cuestionadas.

Estas medidas pueden ser tomadas como “modernización”. Pero yo insisto: ¿qué pasa con la gente que habita y vive estos espacios? ¿qué pasa con su derecho a las oportunidades y a la adaptación? al parecer no se tiene en cuenta nada de esto. Al parecer, en los tratados y legislaciones no se tiene en cuenta a la población de estas regiones, que ya tiene una cultura y que queda en estado de suma vulnerabilidad al aplicarse estas políticas que en el papel aparecen viables, pero que en la realidad presentan retos e injusticias para aquellos que tienen que sacrificar más…

Por que se sabe que todas las culturas cambian, que todas las sociedades se reorganizan y que esos procesos implican la muerte de muchas cosas. Pero el imponer el cambio y la reorganización es hacer un fusilamiento sutil de muchas dinámicas que hacen parte del corazón histórico de las sociedades, de su identidad y por ende, de los mecanismos que utilizan para seguir conectadas a las comunidades contemporáneas, para seguir vigentes y tener pertinencia -sí, PERTINENCIA, que es más que pertenencia.

Y ahí es cuando viene lo primero, la capacidad de organización de los pueblos indígenas. Cada pueblo indígena en Suramérica tiene sus propias dinámicas políticas, lo que implica que la conexión con los gobiernos mestizos blanqueados centrales, es precaria y compleja. Por que estos modos de organización política en los nativos no están exentos de corrupción y al parecer, aunque las constituciones los legitiman, no son recibidos con la suficiente seriedad por sus organizaciones pares: las instituciones gubernamentales mestizas/blanqueadas/centrales. Estas organizaciones nativas políticas también han tenido su historia, no se quedaron en los “idílicos” tiempos precolombinos; durante los tiempos coloniales se adaptaron, lo mismo cuando llegó el republicanismo y ahora, cuando entramos al siglo XXI, los procesos de adaptación continúan. El gran problema es que los blancos no sabemos nada al respecto y muchos de nosotros no quieren saber nada al respecto.

Cabildo indígena en la Universidad Sur Colombiana, Junio 2009.

Cabildo indígena en la Universidad Sur Colombiana, Junio 2009.

Telemann: la dramática moderación barroca

El barroco tiene más carne y sangre de lo que usualmente se entiende. Fue un período artístico en el que los contrastes del mundo desafiaron la comprensión rutinaria de la sociedad occidental…. hay que recordar que es en ese siglo XVII turbulento y empelucado, que las bondades, los misterios y los terrores de América se hacían más presentes y cotidianos en la vida de los europeos, que se iban volviendo adictos al chocolate mexicano, al tabaco cubano, a las perlas venezolanas, las esmeraldas colombianas, la plata peruana y las finas maderas brasileñas, sólo por mencionar algunas cosillas…

"De español y de india, sale mestiza"

"De español y de india, sale mestiza"

Con tanto para conocer y asimilar, se hizo necesario proponer un orden que apaciguara el alboroto sensorial e intelectual que el colonialismo-mercantilismo hacía posible. De ahí que los catálogos estéticos que clasificaban las emociones fueron imprescindibles para toda persona bien educada en aquella época. Y sobre todo para los artistas, creadores de espejos que debían devolver la imagen corregida y embellecida del espectador…

Pero eso no se constituyó en un corsé o en una máquina de castración….

Escuchen bien esta chacona de Telemann, uno de los gurúes musicales de aquellos tiempos y me entenderán…

Ah, a propósito: la chacona era un ritmo de danza creado en El Chaco, en aquellos tiempos localidad del territorio La Plata, al sur del contienente americano…

Hace tiempos: los pueblos nómadas en Colombia

Fundado en 1780 por esclavos prófugos, Tabaco era dos siglos después un pueblo de 106 familias y casas de bahareque condenado a desaparecer. La compra de los predios comenzó en 1980, y ya en 2001 hasta la Diócesis de Riohacha se había dejado tentar por la oferta y había vendido la iglesia del corregimiento.

El desplazamiento no es un tema nuevo en Colombia. Y no me refiero sólo al desplazamiento ocasionado por el acoso y el exterminio que los grupos violentos ejercen contra la población. El desplazamiento de pueblos es algo que ha ocurrido en toda nuestra historia; la nota publicada en la revista Cambio muestra algo que ha sido muy común en la configuración de nuestra nación, lo que sucede, es que los que no tenemos que salir de nuestra casa para salvar nuestras vidas creemos que todo el mundo comparte la ventaja de tener un lugar geográfico de referencia estable. O sea, de tener unos metros cuadrados de tierra a los que puede llamar hogar, o mi municipio.

Pero no ha sido así.

Los desplazamientos como los que denuncia la revista Cambio ocurrieron mucho durante los tiempos coloniales en toda América. Se desplazaron pueblos de indios buscando un mejor acceso a sus mayores bienes económicos: la mano de obra y la tierra. Se desplazaron ciudades y villas para el bien de la población blanca, india, negra y mestiza que podía estar en peligro por la naturaleza del lugar o que se atravesaba a las ambiciones jurisdiccionales de otra localidad. Las veleidades de la economía y de la política hicieron desaparecer muchos pueblos de los que hoy sólo queda el nombre en los archivos, pues hasta sus edificaciones fueron engullidas por la manigua andina tropical y sus caminos se volvieron volvieron al polvo.

Teniendo en cuenta la eventualidad de tener que abandonar el territorio, también desde tiempos coloniales se han diseñado leyes para asegurar una salida segura y un llegar seguro. Se han formulado políticas para que el reasentamiento sea eficiente y tenga en cuenta las necesidades biológicas de la comunidad así como las necesidades psicológicas, ambas consagradas por la ley como condiciones para la supervivencia. Para la muestra, un ejemplo colonial: el pueblo de indios San Antonio de Mucuño, que en 1692 enfrentaba el inevitable éxodo…

paresemos en la mejor forma que haya lugar en derecho y decimo que aunque ha muchos años que vivimos en la amenasa de ruina ennuestro Pueblo, por lo delesnable que es el citio del bolconoso e incomodo, y expuesto a graves peligros de las vidas con la frecuencia de terremotos y benidas de aguaseros como se experimenta el año próximo pasado y en el tiempo presente con el reguroso hibierno estamos padesiendo los descansados de no poder asistir en nuestras casas por estar en riesgos manifiestos de que nos sepulte vivos algun volcán sin recurso humano, y otras muchas [roto] mui graves necesidades que padecemos, y a su tiempo prósimo representar, por atender en la presente solo alegir sitio comodo, seguro y de utilidad para poblarnos y gosar del pasto espiritual con quietud y menos sobre salto en nuestros descansados, que para poderla conseguir se ha de serbir Vuestra Merced de librar su horden y comissión a persona de calidad christiana y desinteresada, que obrando en caridad vea no solo los riesgos e incomodidades que padecemos. Si no tambien la elección que hicieremos de nuevo citio, y que ser capaz bastantemente para yglesia, plaza, población y labransas con lo demas necesarios para nuestra conservasión, como su Magestad, que Dios guarde lo tiene dispuesto y ordenado por sus reales cédulas.

En esta cita textual, el cacique del pueblo pide que se inicie el trámite para poder trasladarlo a otro lugar donde sus habitantes puedan vivir sin temor a los embates de la naturaleza. Esto suena muy noble… pero todo el documento trata del trámite de traslado hacia un lugar específico: los territorios de una encomienda. Y recuerden: la encomienda era el lugar donde vivían los indios encomendados a un blanco, el cual cobraba tributo por el trabajo indígena…

Así que esta cuestión tiene dos problemas bien grandes, que también tienen su dinámica histórica: las causas del traslado y el lugar de destino. Como dice el documento citado, la Corona había dispuesto en sus Leyes de Indias las condiciones en las que debía vivir la sociedad urbana, pues la urbanidad -sigue siendo- todo un modelo de vida que daba cuenta de la “civilización” del pueblo organizado. Fundar ciudad y dotarla eran muestras de eficiencia cultural en todos los aspectos y esto es una característica de nuestra sociedad moderna.

San Cayetano, pueblo fantasma. Foto de Nuria Ascencio para la revista Cambio

San Cayetano, pueblo fantasma. Foto de Nuria Ascencio para la revista Cambio

Según la arquitecta Ximena García, coordinadora de la Mesa de Diálogos sobre Reasentamiento de Población -creada hace tres años por la Universidad de los Andes-, hoy es claro que las compensaciones económicas no bastan: “Es necesario pensar en la cultura y los aspectos psicosociales de la comunidad, comprometerse a mejorar sus condiciones y no solo preparar a quienes serán reasentados, sino también a quienes los recibirán”.

Los aspectos psicosociales de la comunidad es algo que no se tomaba en cuenta en la Colonia. La lucha por los recursos que sustentaban a la comunidad era algo que no se hacía esperar y la alta probabilidad de tener como resultado una población flotante, móvil, en busca de sitio de vida y de trabajo, era algo incómodo para la administración colonial. Curiosamente, las viejas costumbres hispanas de trabajo se hicieron efectivas y por medio de la aparcería, el agregamiento, el trabajo por endeudamiento y los tratos verbales que incluían el paternalismo, muchas de estas familias sin tierras terminaban formando parte de los séquitos que podían identificar a un hacendado o estanciero como una figura prominente en la región.

En estos tiempos modernos -¿?- donde se supone que se tiene derecho a la libre autodeterminación, la perspectiva de terminar haciendo parte de un séquito con fines políticos y económicos puede sonar passé, sino paranoica. Muchos pueden pensar: pero eso ya no existe, a esas personas les va bien donde llegan, pueden volver a empezar… pero vale la pena preguntarse si ese volver a empezar no se convierte en otro territorio de lucha a muerte, en otro derecho por el cual se tiene que rogar….

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