Black Swan: la búsqueda de la perfección

Las películas de Daren Aronofsky no son entretenidas. Así que si usted está buscando cine para entretenerse, ni se le ocurra ir a ver una película de él.

Las películas de Daren Aronofsky no son felices. Así que si quiere salir riendo a carcajadas del teatro, pues no vaya a ver una película de él.

Las películas de Daren Aronofsky no tratan temas fáciles. Por ende, si usted quiere una película que no le dé problemas, pues ni se le ocurra acercarse a uno de sus filmes…

Darren Aronofsky, director de cine

Después de semejante introducción, usted se preguntará porqué me molesto en bloguear sobre una película de Aronofsky. Pues precisamente porque este director ha logrado construir un estilo muy elegante para narrar historias duras, difíciles de ver, pero que giran en rededor de una constante: la capacidad que tenemos los humanos para sufrir y para hacer sufrir. Es posible que lo que más fascina a Aronofsky es la inclemencia de las relaciones afectivas, como el amor y la obsesión pueden crear remolinos omnívoros que nos llevan a la autodestrucción.

Los que recordamos Requiem for a Dream, aún nos estremecemos con las terroríficas escenas de autodegradación que los personajes pusieron ante nuestros ojos. La adicción, la prostitución por heroína y la anorexia, se suman a la tremenda soledad que no solo da significado a la vida de estas personas, sino que termina por sellar sus destinos… la sensación de que el sueño de la felicidad y el amor, de la satisfacción, se derrumba por la misma desesperación de lograrlo, es uno de los abrumadores mensajes que tiene esta película.  Aquí Aronofsky arremetió con fuerza y sin piedad, aunque se veía en algunas tomas la ternura que le inspiraban estos seres tan solos y dañados.

Pienso que en The Wrestler Aronofsky mostró una evolución de su estilo. Debo confesar que la camara al hombro, siguiendo de cerca al personaje, me parece un detalle espectacular… y la austeridad en el uso del sonido, es algo que saca a la película de su atmosfera encantada y le da mucho peso. Las alabanzas que ha recibido Micky Rourke por su papel son más que justificadas, pues Randy “The Ram” Robinson es un personaje que, sin grandes aspavientos, hace alarde de una humanidad profunda, con errores y sin autocompasión. Aronofsky encontró un estilo de narración hermoso, mostrando un doloroso proceso de toma de conciencia que acaba con ese salto, del que sabemos que El Carnero no se volverá a levantar.

Y así llegamos al Cisne Negro, Black Swan, magistralmente interpretado por Natalie Portman. La fragilidad de Nina Seers esconde algo más terrible y doloroso y Portman logra mostrarnos estas capas con la ayuda del contrapunto magnífico que proporciona Barbara Hershey, una de las grandes actrices gringas que, por cosas del mercado, casi no vemos.  Claro que las actuaciones de Vincen Cassel y de Mila Kunis no se quedan atrás; ellos interpretan con dominio a los que serán el detonante de la crisis existencial de la perfecta bailarina; la sensualidad libre y alegre de Lily, personaje de Kunis y la veterana hombría de Thomas Leroy (Cassel) son los ingredientes para que ese vaso de agua lleno hasta el borde que es Nina, se rompa y libere sus contenidos en una crisis tremenda, expresada visualmente con poderosas metáforas: la sangre, las plumas, los poros irritados… he ahí a la pequeña y perfecta Nina, incómoda en su propio pellejo, saliendose de esa existencia de “dulce niña” que ha paralizado su crecimiento como persona y como artista.

Yo jamás he dudado de las dotes de Portman como actriz, pues la vi en The Professional. Eso es suficiente carta de presentación. Luego, vi cómo marcaba su madurez con Closer y ahora, con Black Swan, ya está confirmado: esta no es una linda jovencita que actua. A Kunis la conocí como la perfecta airhead en That 70’s show; sus buenos instintos de comediante obviamente preludiaban el talento de esta joven actriz, que supo encarnar a un personaje que resulta ser, inadvertidamente, toda una amenaza. En cuanto al francés Vincent Cassel, ya lo había visto en el papel de semivillano en dos producciones francesas: Le pacte des loups y Rives de Colour Purpre; es un actor con gran presencia y energía y aquí, como el rey del harén -compañía de ballet- , ofrece una actuación sutil, pero definitiva; es él el que la da a Nina la terrible sentencia de rescatar lo que con tanta disciplina ha logrado negar en si misma….

Y la sorpresa del filme es la intervención de Winona Rider, una actriz consagrada aunque caida en desgracia mercantil por sus problemas personales… me pregunto si ella sufre del subempleo que caracteriza a la industria cinematográfica estadounidense: trabajar haciendo menos de lo que puede hacer….

Natalie Portman sacando el Cisne Negro que lleva dentro...

Al final, Nina no logra reunir sus dos cisnes de manera armoniosa. Con un salto al final de su debut -como El Carnero- y la triste declaración de victoria “Lo logré, soy perfecta!” , se abre el camino de la autodestrucción… aunque si uno quiere ser optimista, ella sobrevivirá a esta crisis.

En las películas de Aronofsky, los sueños de fuerza y perfección, de belleza y felicidad, prueban ser frágiles y deshumanizantes. Los sacrificios hechos para lograrlos demuestran ser más terribles de lo que uno imaginó y a veces, la consciencia de esa mutilación, puede ser un proceso de crecimiento tan terrible, que la destrucción es la única opción posible. La pregunta es ¿somos lo suficientemente fuertes para tener otra posibilidad, después de destruirnos?

Carlos Saura: Salomé.

Confieso que nunca he sido fan insobornable de este director español. Y confieso que sus películas tampoco han ejercido gran atracción sobre mí.  Pero su versión de la requetesabida historia bíblica me ha hecho repensar mi actitud hacia la obra de este hombre… y si hay algo que me guste hacer, es volver a pensar y decir que es muy posible que me haya estado perdiendo de algo muy, pero muy bueno.

Uno de mis puntos más sensibles son los oídos. Y las suaves y poderosas guitarras de la banda sonora de este filme, unidas al enérgico y sensual zapateo flamenco, me electrizaron. Quedé seducida al instante por el sonido… luego llegó la profunda voz del mismo Saura y ya no hubo remedio: tenía que ver, una y otra vez, esta película, en la que se incluyen los vericuetos creativos que Saura y su equipo recorren para dar coherencia y cuerpo a esta historia renovada.

Colores, movimientos y pasiones se conjugan en esta creación donde el minimalismo contribuye a intensificar el drama de esta historia. Nada nos distrae del impacto que debe producirnos el trágico encuentro entre la pasión amorosa, la pasión lujuriosa y la pasión mística: Salomé, Herodes, El Bautista. La tremenda habilidad de los bailarines nos trae una y otra vez sobre cada detalle y el ojo de Saura, con un manejo de la cámara austero e impecable, nos mantiene pegados al desarrollo… esto es arte visual al extremo: fotografía, cine, danza… el sonido musical, fluido, añade a la impresión.

El clímax, por supuesto, es la famosa Danza de los Siete Velos.  La versión que da la bailarina Aída Gómez seguro pasará a la historia como la más perfecta y sensual; verán, se supone que Salomé tiene que dejar a Herodes sin habla, sin cerebro para pensar en las consecuencias de su deseo exacerbado por el perverso strip-tease de la joven princesa .. y Dios, Aída lo logra.  Ninguna otra Salomé logra su cometido con tantos argumentos: el Bautista perderá su cabeza, claro está, después de que Herodes pierda la suya.

Y no les digo más, pues las palabras sobran… dénle a sus ojos este festín, quedarán con ganas de más.. yo, definitivamente, voy por más de Saura.

Yoyo Ma=los viajes del violonchelo

Claro que sí, claro que se puede… para el maestro chino-franco-estadounidense Yoyo Ma, mago del violonchelo, no hay nada verdaderamente imposible y no por que el sea un virtuoso de su instrumento… es por que al parecer, al hombre lo motiva la palabra imposible para demostrar que eso no es verdad.  Y por eso se une a otros genios, a otros artistas loquillos que tampoco creen en la palabra imposible.  Por ejemplo, helo aquí con un genio del jazz, la interpretación vocal y el pop: Bobby McFerrin -claro, Mark O’connor en el violín y Edgar Meyer en el contrabajo no se quedan atrás:

Muchos le critican a Ma este cross over, diciendo que lo puede distraer de su ocupación más alta, más lejana de lo comercial o popular: la música clásica o música académica. Pero uno oye y ve lo que este hombre puede hacer y entonces le asalta a uno la idea subversiva: la educación no pone en lugares, sino que abre todas las puertas… sino miren y escuchen al chinito este tocar música argentina, del maestro Astor Piazzola: Libertango.

Parece que bailara, cierto? Uno de los críticos que más lo admira dice que el violonchelo hace parte de Yoyo, que es una extensión de su cuerpo y por eso el sonido que produce tiene ese efecto tan suyo, tan particular…  ¿será por eso que Ma se asoció con el bailarín/coreógrafo Mark Morris para darle una vuelta a Johan Sebastian Bach?  y vean qué vuelta…

La insaciable búsqueda de Ma ha hecho que los caminos del violonchelo se hayan vuelto más amplios de lo normal, pues desafortunadamente este instrumento no tiene un repertorio muy amplio como solista.. claro, como acompañante su presencia es constante, pero eso acorta las oportunidades para este barrigón de voz profunda y por eso no puede brillar en solitario con todas sus capacidades.  Intérpretes como Ma y la tristemente fallecida Jacqueline Dupré le hacen justicia, pero se necesita abrir el escenario… y eso es lo que Ma hace recorriendo todos los caminos musicales posibles. En uno de estos periplos empezó a surcar la antigua Ruta de la Seda, algo así como un retorno a casa, a su ancestral China y esto es lo que ha aprendido:

Y claro, como buen artista, Ma siempre ha deseado ser buen comunicador y si se le da la oportunidad, buen educador… eso implica mantener una actitud fresca, atenta y de mucho sentido del humor para poder conectarse con un público cada vez más amplio y hasta más desafiante que el de una sala de conciertos. Y buscando ese tipo de audiencia, que no se impresiona con las frases trilladas de los críticos de música clásica, se fue a Plaza Sesamo:

Este explorador y su brújula seguirán abriendo horizontes por mucho tiempo… no sé ustedes, pero yo me le apunto a sus viajes. ¿Puedo acompañarlo, Maestro Yoyo Ma?

Feliz Navidad… casi… bueno…

Eh… sí… es que esta tarjetica es de lo más de rara… nada que ver con los papás noel ni pesebres…