Sobre derechos y deberes ambientales… y otras cosas relacionadas.

En esta entrevista, la directora del Instituto Humboldt, Brigitte Baptiste, nos explica de manera muy clara por qué es importante que aprendamos de nuestra biodiversidad y sus efectos en nuestra vida cotidiana.

ADVERTENCIA: Yo sé que Brigitte Baptiste, por sí sola, es tremendo personaje. La considero una mujer sumamente valiente e interesante. A algunos les podrá parecer un fenómeno (en el sentido negativo de la palabra), pero, por favor: PÓNGANLE ATENCIÓN A LO QUE ELLA DICE Y EXPLICA Y NO A SU APARIENCIA FÍSICA.

Y ahora sí, que ruede la película.

Hace tiempos: El día de Venus, 27 de abril

 

Andrea Botticelli: El nacimiento de Venus

La bella dama cuenta con triple ancestro: romano, griego y etrusco.  De sus tres familias se tomaron sus seductores atributos y de dichos atributos, se derivaron sus responsabilidades y la reverencia  que se le debe. 

Sus centros de culto abundaron en el mundo antiguo, pues sus favores eran sumamente deseables: la belleza, la abundancia y la fertilidad.  Así que fue muy difícil destronarla; ni el cristianismo ha podido con ella, que sigue eternamente joven y seductora, incluso dándole un poquito de dulzura a esa otra imagen femenina y nutricia que el catolicismo lanzó con gran estruendo: la virgen María.

Venus, nuestra vecina.

Y por su gran belleza se le han perdonado variadas pilatunas, una que otra guerra.  Claro, su hermosura también ha demostrado la fragilidad humana más de una vez: la fugacidad del deseo, la combustión de la envidia y la desconfianza de la inteligencia hecha astucia… hay que recordar a aquella pobre víctima de los regalos de Venus-Afrodita: Medusa, quien al verse perseguida por Poseidón quiso refugiarse en la astucia y la sabiduría, en Atenea… pero la diosa de los ojos de búho, asqueada, convirtió a la belleza que “paraba el tráfico” en un monstruo que también paraba el tráfico, convirtiéndolo en piedra por el horror que provocaba.

Afrodita Anadyomene de Pompeya

Y al parecer el universo siguió las órdenes de la rebelde y sabia diosa cazadora, aquella que ve en la oscuridad y se mantiene casta, pues la sonda Venus Express, enviada por los hombres de Europa para explorar a este esquivo planeta, ha hallado una atmósfera infernal y sombría, donde no hay amplios cielos azules ni idílicos soles, sino dióxido de carbono, relámpagos y fuertes vientos.  La sonda también ha descubierto en la superficie del planeta de la diosa, una profusa actividad volcánica que impide que reine la paz.

Pareciera una enseñanza de los griegos, a milenios de distancia:  una belleza irresistible no presagia la paz, esconde tormentas… ni Venus en su día se ha salvado de ser expuesto como un planeta que no alcanzó a tener la exuberante y prolífica belleza de la discreta Gaya, nuestro planeta azul.

Fotografía de la atmósfera de Venus, tomada por la sonda Venus Express.