Sobre derechos y deberes ambientales… y otras cosas relacionadas.

En esta entrevista, la directora del Instituto Humboldt, Brigitte Baptiste, nos explica de manera muy clara por qué es importante que aprendamos de nuestra biodiversidad y sus efectos en nuestra vida cotidiana.

ADVERTENCIA: Yo sé que Brigitte Baptiste, por sí sola, es tremendo personaje. La considero una mujer sumamente valiente e interesante. A algunos les podrá parecer un fenómeno (en el sentido negativo de la palabra), pero, por favor: PÓNGANLE ATENCIÓN A LO QUE ELLA DICE Y EXPLICA Y NO A SU APARIENCIA FÍSICA.

Y ahora sí, que ruede la película.

Ciencia Diáspora – un manifiesto

Ciencia Diáspora – un manifiesto.

De un lado a otro del planeta se extiende la precarización económica de las condiciones docentes, las restricciones a la investigación, la limitación en la libertad de cátedra, un progresivo proceso de expulsión de los menos pudientes de la educación y el creciente descrédito de la institución universitaria… Las ciencias sociales y humanidades salen aún peor paradas, los responsables políticos se empeñan en cercenar cualquier espacio epistémico que no encaje en el estrecho lenguaje del impacto inmediato y efecticista de la ciencia. En esas condiciones el nuestro pudiera ser un viaje a ninguna parte, salvo que reinventemos nuestro destino. La diáspora que nos disemina puede tornarse en una figura fructífera, una dispersión desde la que pensar el viaje hacia una academia distinta, en busca de una ciencia social renovada en un ejercicio diaspórico.

Este es uno de los primeros párrafos de este Manifiesto, en el que nos invitan a reinventar nuestros modos y medios de conocer el mundo. Aunque está dirigido principalmente a los que hacemos parte del mundo académico, aquellos que no son “intelectuales” o que no estén directamente relacionados con el mundo universitario también deben sentirse aludidos.

Si usted, lector/lectora de este humilde blog, no está ligado a la universidad y siente que ésta puede y debe ayudarle a reinventarse como ser humano por medio del aprendizaje, le pido el favor de que asuma esta invitación. Siéntase aludid@. Exíjanos a los académicos soluciones prácticas y creativas, pues todos nos beneficiamos de despertar el músculo de la reinvención existencial. No tenga miedo, es menos raro y el vocabulario puede ser mucho menos enredado de lo que usted se imagina.

Hace Tiempos: El Día de la Mujer, o la dulzura encubridora.

Fue hace poco, unos cuantos días. El tan cacareado día internacional de la Mujer se celebró con lo acostumbrado: muchas rosas (blancas y rojas), corazones, animalitos tiernos y un montón de comparaciones y superlativos que ensalzan a la Mujer como paradigma de existencia. Eso, por el lado tradicional.

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Hay otro modo de celebrar, o más bien conmemorar, que se ha hecho común en los últimos años. Ese modo consiste en recordar la razón histórica de esa fecha: la violenta muerte de un grupo de trabajadoras estadounidenses que reclamaban condiciones de trabajo más saludables y justas. Esta reivindicación se hace a la luz de lo que ha promulgado la ONU en cuanto a la celebración del Día Internacional de la Mujer como Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Pero este post no es para hacerle “barra” a un modo sobre el otro. Nace de una pregunta: ¿cuándo y cómo se hizo esta transformación de celebrar la autonomía y la igualdad de la mujer a reafirmar por medio de la celebración, su papel tradicional? No es una cosa sencilla y no deberíamos tomarlo a la ligera; sólo hay que escuchar las palabras y frases dedicadas a las mujeres y que llenan los medios de comunicación: las mujeres somos la mejor creación de Dios, la fuente de vida, la encarnación de la ternura, de la belleza, de la sensibilidad, de la delicadeza, de la fuerza silenciosa, de la paciencia, de la comprensión, de la fuerza en la fragilidad, y otras cosas por el estilo. También se alaba nuestra facilidad para las lágrimas, para aprender del dolor y para luchar a pesar de nuestra “manifiesta” flaqueza.

El modo tradicional de celebrar el Día de la Mujer: ¿Celebración o idealización perjudicial?

El modo tradicional de celebrar el Día de la Mujer: ¿Celebración o idealización perjudicial?

Y es que las mujeres no tenemos estas cualidades? Muchas sí, muchas no. El problema de este tipo de celebración que reafirma el rol tradicional de la mujer es que promueve un prototipo de feminidad que rara vez tiene algo que ver con la realidad. Semejante idealización no es buena, pues no promueve la comprensión de las debilidades y fallas que las mujeres, como seres humanos que somos, poseemos. Pero no es un error inocente. Al usar y repetir hasta el cansancio estos atributos para definirnos, nos quitan y nos quitamos la movilidad psicológica; dicha movilidad hace posible que crezcamos como seres humanos y que maduremos, logrando mayor autonomía y resiliencia (según varios diccionarios y la psicología, la resiliencia es la capacidad que tienen los individuos de sobreponerse a la adversidad y al dolor, no sólo superandolos, sino también integrándolos de manera constructiva en su vida para salir fortalecidos.)

Al promover a la mujer como fuente de vida, no se toma en cuenta a las mujeres que no pueden procrear, o que eligen no hacerlo y que no son menos mujeres por ello. La contracara es que es que promueve una definición de mujer en cuanto a su capacidad reproductora, algo que no está muy acorde con la variedad de carácteres de las mujeres ni con sus múltiples reacciones ante la maternidad. Muchas mujeres no tienen “instinto maternal”; muchas mujeres son pésimas madres y ponen en riesgo a sus hijos, incluso los matan. La maternidad como definición de la mujer sigue siendo una de las armas más crueles de sometimiento en muchas partes del mundo, donde las mujeres y niñas son entregadas en alianzas matrimoniales como transacciones entre familias y muchas madres jóvenes sufren la miseria, el abandono y fuertes crisis emocionales por verse obligadas a asumir una maternidad que tal vez no desearon.

Hay mujeres que no son tiernas, ni pacientes, ni comprensivas. Su rigidez intelectual y emocional las convierte en seres terribles y temibles, con los que es difícil dialogar y convivir. En muchas de nosotras, esa promoción de la fragilidad y la delicadeza ha dado pie a un estilo de vida caracterizado por el parasitismo emocional y material. Una mujer educada de este modo se porta como una princesa melindrosa, que se define por su incapacidad para crecer y hacerse cargo de sí misma. Lamentablemente, muchos hombres alimentan este círculo vicioso al definirse como proveedores totales.

Otro modo de celebrar: homenajear la fuerza femenina transformadora.

Otro modo de celebrar: homenajear la fuerza femenina transformadora.

Entonces, en esta celebración de lo femenino como sinónimo de lo frágil y lo quebradizo, las mujeres fuertes no quedan bien paradas. Y las mujeres que asumen su fuerza moral y física con alegría y sinceridad, sin el “a pesar de”, tampoco salen muy beneficiadas. Las mujeres deportistas y las mujeres que han elegido hacer sus vidas en carreras y oficios tradicionalmente masculinos, pueden sentirse en un lugar contradictorio. Las mujeres homosexuales, bisexuales y transgénero, posiblemente no se sienten homenajeadas con una celebración que no toma en cuenta su fuerza moral y psicológica, herramientas que han desarrollado al asumirse como son y al integrarse a la sociedad con toda su riqueza existencial.

La celebración del Día Internacional de la Mujer fue una idea del régimen socialista soviético a principios del siglo XX. Con ella se quería celebrar el papel activo y crucial que las mujeres obreras habían tenido en la revolución socialista rusa. La ONU comenzó a promoverlo de manera generalizada durante los años 70’s, cuando el feminismo estaba en pleno auge. Es posible que la edulcuración de esta celebración se haya dado durante los 80’s, cuando la sociedad occidental experimentó (y comenzó a ejercer) un liberalismo conservador que, si bien promovía un tipo de individualidad, lo hacía reafirmando los papeles tradicionales que habían sido cuestionados por la contracultura de las décadas tras la segunda guerra mundial. En Colombia, que no tuvo una fuerte ola contracultural, esta celebración ha pasado a formar parte de las herramientas para promover una arraigada visión patriarcal sobre las mujeres y sus capacidades. De ahí que en vez de hacerle mucha promoción a la fecha como homenaje a la fuerza femenina, capaz de activar fuertes cambios sociales, lo que se hace es promover una definición tradicional de la mujer como elemento secundario de la sociedad, más decorativo que activo.

Celebremos la fuerza femenina, en todas sus variedades.

Celebremos la fuerza femenina, en todas sus variedades.

El Día Internacional de la Mujer, tal y como se celebra, es un homenaje turbio. Tanta flor y osito de peluche disfraza realidades femeninas fuertes, muchas veces crueles, de las que podríamos aprender muchísimo y por las que hombres y mujeres debemos luchar, para que no se repitan. Lo femenino debería tener una celebración más alegre y compleja, que admita nuestra variedad humana, con sus fortalezas y flaquezas y que nos muestre con mayor complejidad histórica. Sobre todo debería recordarnos cómo las mujeres hemos podido cambiar el mundo, solas y con la ayuda de los hombres… que muchas veces, en vez de preferir la muñeca que pintan en las alabanzas durante el Día de la Mujer, prefieren una mujer fuerte que ha vivido.

Los consejos de Tim Minchin

Tim Minchin no es el último gurú de esa secta de la autoayuda. Es un comediante. En mi humilde opinión, un excelente comediante. La risa puede llegar a ser un disolvente maravilloso y usada con inteligencia y compasión, puede tener un efecto terapéutico. Creo que Minchin logra hacer eso con muchas de sus canciones … ah sí, se me olvidaba especificar que Minchin hace parte de esa rara especie de comediantes que hace de la música su medio de comunicación. Es un gran pianista, de excelente habilidad técnica. Y entre risas y melodías lo ayuda a uno a confrontarse con uno mismo. Es posible que ejerza esas habilidades con él mismo, pues parece una persona lo suficientemente cómoda en su piel.

Tras esta pequeña e innecesaria introducción en la que intento justificar el por qué lo pongo en este blog, les presento este video en el que Minchin da un discurso en una universidad a la promoción que se está graduando. Es posible que sus palabras hayan tenido el efecto contrario que él auguraba y sí hayan esperado a más de uno a enfrentar la vida después de la universidad. Voy a traducir su discurso para aquellos de mis pocos lectores que no sean muy fluidos en inglés … además, será un excelente ejercicio mnemotécnico. Otro comediante, Mike Myers dijo en una entrevista: “When you lighten up, you lighten up”. Es un juego de palabras y de metáforas, que traducido al español sería “Cuando te alivianas, te iluminas”… los tiernos y graciosos consejos de Minchin pueden ayudarnos con eso: alivianarnos, para iluminarnos.

“En días más oscuros toqué en una conferencia para una empresa que hacía y vendía software para contabilidad. En un momento traté de inspirar a esta gente más allá de las alturas que habían producido los $12,000 que le habían pagado al conferencista, quioen era este deportista extremo que había perdido uno de sus miembros cuando se había congelado en una montaña. era extraño. Pensaba que vendedores de software debían escuchar algo de alguien que ha tenido una carrera larga y exitosa en ese campo, no de algún deportista excesivamente optimista. Alguien que había llegado en la mañana esperando aprender técnicas de mercadeo, se iba a su casa tras la conferencia preocupándose por el flujo sanguíneo hacia sus miembros. No era inspirador, era confuso. Y si la montaña era símbolo de los retos de la vida y la pérdida de extremidades una metáfora para el sacrificio, el vendedor de software no va a entender, cierto? Por que no estudió artes, cierto? Debió haber estudiado artes, pues los estudios en artes te ayudan a encontrar sentido donde no lo hay; y créanme: no hay sentido. No busquen sentido. Buscar sentidos es como buscarle rima a un libro de cocina: no la encontrarán y terminarán arruinando la receta del postre.

Si no les gustó esa metáfora, no les gustará lo demás. El punto es que no soy un conferencista inspirador, no he perdido ninguna extremidad metafóricamente o en realidad, y ciertamente no vine a dar consejo profesional, pues no he tenido lo que muchos consideran una “carrera”. Sin embargo he tenido la experiencia de hablarle a grandes audiencias y eso me ha dado un sentido inflado de mi propia importancia, así que ahora, a la edad madura de 37.9 años,  me dispongo a darles 9 lecciones de vida (como un eco de las 9 lecciones de la ceremonia de navidad, que es igual de confuso). Encontrarán algunas muy inspiradoras, otras muy aburridas, pero igual se les van a olvidar en una semana. Y están advertidos: encontrarán muchos símiles que no cuadran y aforismos oscuros, que empiezan bien pero que no llegan a ningún lado y por ende, no tienen sentido. Así que pongan atención y escuchen bien, o se perderán; como un ciego aplaudiendo en una farmacia, tratando de ecolocalizar el líquido para limpiar lentes de contacto …

Listos? Bien! Uno: No tienen que tener “un sueño”. Los americanos en sus shows de talento siempre hablan de “su sueño”. Si tienen algo que siempre quisieron hacer gravado en su corazón, háganlo. Igual, es algo que hacer con su tiempo: perseguir un sueño. Y si es grande, les tardará casi toda su vida y cuando lo logren y estén mirando en el abismo sin sentido de su sueño logrado, estarán a las puertas de la muerte y por ende no importará. Yo nunca tuve uno de estos sueños y por eso siempre promuevo la dedicación apasionada a metas a corto plazo: sean micro ambiciosos. Bajen la cabeza y trabajen con orgullo en lo que tienen en el momento, nunca sabrán dónde van a acabar. Solo estén conscientes de que la próxima meta valiosa aparecerá en la periferia, por lo que deben tener cuidado con los sueños a largo plazo, pues pueden perderse de la cosita brillante que aparece por el rabillo del ojo.

Bien? Ok, consejo, metáfora, ahí voy.

El humorista Tim Minchin

El humorista Tim Minchin

 

Dos: No busquen la felicidad. La felicidad es como un orgasmo: si la piensan demasiado, se va. Manténgase ocupados y traten de hacer feliz a alguien más y encontrarán algo de felicidad propia como efecto colateral. No evolucionamos para estar constantemente contentos. El Homu Erectus contento fue devorado antes de poder pasar sus genes.

Tres: Recuerden, todo se trata de suerte. Todos tienen suerte de estar aquí. Son incalculablemente afortunados de haber nacido y de haber sido criados en una buena familia que los estimuló y apoyó para que se educaran y fueran a la universidad. O si nacieron en una familia horrible, eso es desafortunado y lo lamento, pero siguen teniendo suerte. Tienen suerte de estar hechos con el ADN que les formó el cerebro que, puesto en una infancia terrible en un ambiente feo, siguió tomando las decisiones adecuadas que los trajeron a su graduación universitaria. Muy bien hecho por arrastrarse a pesar de sus infortunios, pero tienen suerte: ustedes no hicieron solos esa parte que los impulsó. Supongo que he trabajado duro para lograr lo que sea que haya logrado, pero yo no hice ese pedacito de mí que se esfuerza, no más de lo que hice esa parte de mí que prefirió comer hamburguesas antes que ir a clase cuando estudiaba aquí. Entender que no pueden tomar todo el crédito por sus éxitos, ni culpar a otros por todos sus fracasos, les dará humildad y les hará compasivos. La empatía es intuitiva, pero también es algo que se puede ejercitar intelectualmente. 

Cuatro: ¡¡Hagan ejercicio!! Lo siento, oh pálidos y fumadores graduados en filosofía, que están arqueando sus cejas en una curva cartesiana mientras observan el movimiento de la humana muchedumbre en la minucia de sus existencias, ustedes se equivocan y ellos tienen razón. O ustedes tienen mitad de razón: piensan, luego existen; pero también trotan, luego duermen y no están abrumados por la angustia existencial; no pueden ser Kant, y no quieren serlo. Hagan deporte, hagan yoga, corran, pero cuiden de su cuerpo. Lo necesitarán. La mayoría de ustedes vivirán hasta los 100 años y los más pobres entre ustedes amasarán una fortuna que muchos seres humanos en nuestra historia ni soñaron, y esta larga y lujosa vida que les espera, los va a deprimir. Pero tranquilos, hay correlación inversa entre la depresión y el ejercicio, así que corran, mis hermosos intelectuales, corran!

Cinco:  Sean duros con sus opiniones. Un dicho famoso establece que las opiniones son como los traseros: todos tenemos uno. Es muy sabio, pero en cuanto a las opiniones, las suyas deben ser examinadas constante y minuciosamente. Debemos pensar críticamente, y no sólo con las ideas de los demás; sean duros con sus creencias:, sáquenlas al patio y golpéenlas fuerte con un bate. Sean rigurosos, identifiquen sus sesgos, sus prejuicios, sus privilegios. La mayoría de los debates sociales se mantienen por nuestra falla en reconocer matices; generamos dicotomías falsas y luego tratamos de probar un punto usando dos conjuntos de opiniones diferentes, como dos jugadores de tenis que tratan de ganar un partido ejecutando hermosos saques, cada uno en una cancha diferente. A propósito, ya que tengo egresados de ciencias y de artes frente a mí, por favor, no cometan el error de pensar que las ciencias y las artes están enfrentadas; esa es una idea reciente, estúpida y dañina; no hay que ser anticiencia para hacer arte bello, escribir cosas bellas, si necesitan prueba: Twaine, Douglas Addams, Sagan, Shakespeare, Dickens – para comenzar …  No necesitan ser supersticiosos para ser poetas, odiar la tecnología para amar la belleza del planeta, no tienen que reclamar su alma para promover la compasión. La ciencia no es un sistema de creencias ni un cuerpo de conocimiento, es un término que describe la adquisición gradual del ser humano para comprender a través de la observación. La ciencia es asombrosa. Las ciencias y las artes necesitan trabajar juntas para perfeccionar la comunicación entre saberes. La idea de que muchos australianos incluyendo nuestro nuevo Primer Ministro y mi primo lejano Nick Minchin crean que la ciencia del calentamiento global causado por el hombre sea controversial, es una prueba de que hemos fallado tremendamente en comunicarnos. El que una parte de ustedes se haya agitado en sus sillas, es otra evidencia más. El que esa agitación se deba más a la política que a la ciencia, es otra evidencia desesperanzadora.

¡Seis!: ¡Sean maestros! ¡Por favor, por favor, por favor, sean maestros! Los maestros son la gente más admirable e importante del mundo. No tienen que hacerlo por siempre, pero si tienen dudas respecto a lo que quieren ser, sean maestros asombrosos. Sólo durante su juventud, sean maestros; enseñen en escuela primaria, sobre todo si son hombres, necesitamos hombres enseñando en las escuelas. Aún si no son maestros, enseñen. Compartan sus ideas, no sean ingratos con su educación; alégrense de lo que han aprendido y espársanlo. 

Siete: Defínanse según lo que amen. Recientemente me encontré haciendo esto: cuando alguien me preguntaba cuál tipo de música me gustaba, respondía que no escuchaba la radio por que me molestaban las letras de las canciones pop, o si alguien me preguntaba qué tipo de comida me gustaba decía que el aceite de trufa se usaba en exceso y que lo encontraba ligeramente molesto. Y lo veo todo el tiempo online: gente cuya idea de ser parte de una subcultura es odiar a Coldplay, o al fútbol o a las feministas o al partido liberal. Tenemos la tendencia a definirnos según nuestra oposición a algo – y como comediante, me gano la vida en ello. Pero traten también de expresar su pasión por la cosas que aman. Sean demostrativos y generosos en sus alabanzas a aquellos que admiran, envíen tarjetas de agradecimiento y aplaudan de pie, apoyen algo, no se limiten a ser anti-algo.

Ocho: respeten a la gente que tiene menos poder que ustedes. En el pasado he tomado decisiones importantes respecto a gente con la que trabajo – agentes y productores -, grandes decisiones, ampliamente basado en cómo tratan a los meseros del restaurante en el que estamos teniendo la reunión. No me importa si usted es el más poderoso en la habitación, yo lo juzgaré según como usted trate a los menos poderosos. Así que ahí lo tiene.

Nueve: Para terminar, no se apresuren. No necesitan saber desde ya qué van a hacer con el resto de sus vidas. No estoy diciendo que se sienten todo el día a fumar, pero no tengan pánico. La mayoría de la gente que conozco que estaba muy segura de lo que iba a ser en sus 20, están teniendo crisis de la edad madura en este momento.

Dije al comienzo de este sermón que ya lleva media hora, que la vida no tiene sentido. No es una afirmación al azar. Me parece absurda la idea de buscar significado en el conjunto de circunstancias que dejan de pasar después de 8.3 billones de años de eventos sin conexión. Sólo los humanos piensan que el universo tiene un propósito para ellos. Sin embargo, no soy un nihilista. Ni siquera soy un cínico. De hecho, soy bastante romántico. Y esta es mi idea del romance: van a morir pronto; la vida parecerá a ratos larga, dura y Dios, muy agotadora. Y algunas veces estarán felices y otras tristes y luego serán viejos y luego morirán. Sólo hay una cosa razonable para hacer con esta existencia vacía y es sentirla; no llenarla, sino sentirla; y en mi opinión, hasta que la cambie, la vida se llena y se siente mejor cuando aprendes todo lo que puedas sobre todo lo que puedas, cuando sientes orgullo por lo que haces, cuando eres compasivo y compartes tus ideas, cuando corres, cuando tienes entusiasmo y luego vienen los viajes, el vino, el sexo y el arte y los hijos y dar y escalar montañas, pero todo eso ya lo saben. Es algo increíblemente emocionante, esta vida única y sinsentido. 

Buena suerte.”

¿Qué hacer con la educación actual?

Y este es mi saludo para comenzar el 2014: una oportuna reflexión sobre algunos de los problemas de fondo de la educación occidental actual. Esa educación que todos hemos recibido, que algunos defienden a ultranza (pues sus promesas fueron muy importantes, significaron mucho, como para dejarlas ir así como así), que otros abominan y que otros miran con una mezcla de gratitud y de reflexión.

Como soy hija de profesores y he sido profesora, este es un tema que siempre me ha tenido cautiva. Esta entrevista al terapeuta Claudio Naranjo trae a la luz varios puntos que todos deberíamos tener en cuenta, pues la cuestión de educar y educarse no se limita sólo a las horas de escolaridad sino al modo como llevamos nuestra vida. Y si en nuestra vida hay jóvenes y niños, ese modo de vivir y de construir mundo tienen mayores repercusiones, pues esas lindas criaturitas nos observan y llevan buen registro de nuestras actividades y sobre todo, de nuestras incoherencias.

Entonces, sin más preámbulos, aquí les paso la entrevista publicada en el sitio web http://www.creadess.org

claudio-naranjo

Claudio Naranjo, psiquiatra chileno

 

Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó parte del equipo del Instituto Esalen en California. Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen. Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.

Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?

-La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.

La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.

El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.

-¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?

La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.

 

eneatipos

 

Los eneatipos, propuesta de Naranjo para analizar la personalidad

 

-¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?

-Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.

La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.

Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.

-A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?

-Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.

Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.
La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.

-La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?

-Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.

-Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.

-Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.

Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.

La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.

-¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?

-Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.

-Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?

-En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora.

A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria.

Miéntanme…

Miéntanme sobre Vietnam

de Adrian Mitchell

La verdad me atropelló un día.

Desde ese accidente, camino de este modo.

Entonces: metan mis piernas en yeso.

Miéntanme sobre Vietnam.

Escuché los despertadores, gritando de dolor.

No pude encontrarme a mí mismo,

así que volví a dormir.

Entonces: llenen de plata mis oídos,

metan mis piernas en yeso;

miéntanme sobre Vietnam.

Cada vez que cierro los ojos

sólo veo llamaradas.

Hice un directorio telefónico de mármol

y tallé todos los nombres.

Entonces: cubran mis ojos con mantequilla,

pongan plata en mis oídos,

metan mis piernas en yeso,

miéntanme sobre Vietnam.

Olí que algo se quemaba;

espero que sea mi cerebro.

Sólo arrojan dulces y flores.

Entonces: pongan ajo en mi nariz,

cubran con mantequilla mis ojos,

llenen de plata en mis oídos,

metan mis piernas en yeso,

miéntanme sobre Vietnam.

¿Dónde estaban cuando el crimen ocurrió?

En el cenotafio, bebiendo saliva.

Entonces: encadenen mi lengua con whisky,

pongan ajo en mi nariz,

cubran con mantequilla mis ojos,

llenen de plata mis oídos,

metan mis piernas en yeso,

miéntanme sobre Vietnam.

Ponen sus bombas,

sacan sus conciencias,

toman al ser humano y lo retuercen.

Entonces: froten mi piel con mujeres,

encadenen mi lengua con whiskey,

pongan ajo en mi nariz,

cubran con mantequilla mis ojos,

llenen de plata mis oídos,

metan mis piernas en yeso,

miéntanme sobre Vietnam.

Y USTED, QUERIDO LECTOR, ¿SOBRE QUE QUIERE QUE LE SIGAN MIENTIENDO?

El juicio de Paris?

Y cuenta la noticia que la reina nacional de la belleza colombiana, Lucía Aldana Roldán, al ver que en su carroza se contoneaba la figura de otra reina, la reina “gay” (cuyo nombre no aparece en la noticia), fue advertida por una de sus chaperonas de que se bajase de allí inmediatamente, pues la bella Lucía no podía compartir los vítores del público con una reina de la cual no se sabía a ciencia cierta su género y que, para completar, había sido coronada por una comunidad alternativa. Entonces, Lucía descendió de su carroza y fue a parar a otra, con otros acompañantes mucho menos cuestionadores y mucho menos cuestionables. De este modo, la fantasía que ella encarna volvió a dar una batalla por su lugar de privilegio: la belleza, tal y como se ha conocido en Colombia, volvió a quedar sin preguntas.

O tal vez, esta vez, no es así. Muchos opinan en las redes sociales que la reacción de Lucía Aldana es la típica reacción de una niña tonta, simplona, y pacata. Otros dicen que la tontería y moralina de Lucía es complementada con el ultraconservadurismo de una institución como el Reinado Nacional de la Belleza. De un lado y del otro se critica y se señala la godarria de la bella coronada en Cartagena de Indias y de la institución que amparó dicha coronación.  Y se les demanda a Reina y a Reinado, que se actualicen y que acepten la diversidad del mundo actual.

Miss Colombia

La Señorita Colombia 2012-2013, Lucía Aldana

Todo eso está muy bien, pero como la belleza es uno de mis temas de reflexión favoritos, yo propongo que pensemos un poco más en las instituciones que se enfrentan en esta contienda. Para comenzar, notemos que, aunque no hay un cuestionamiento frontal sobre la belleza de la reina gay (o transgénero), si hay un acto de enorme violencia simbólica: al no permitir que Lucía Aldana ostente su título de representante de la belleza colombiana junto a otra reina que ha sido elegida como representante de la belleza colombiana LGBT, se le ha dicho a esta comunidad que su belleza no tiene la misma validez que la de la reina “oficial”; es decir, se le ha dicho a la comunidad LGBT “Adelante, tengan sus reinados y sus fiestas y sus desfiles, pero no esperen figurar al lado de los nuestros, los que hemos ostentado el estandarte oficial de la belleza y la feminidad. Serán legales y libres, pero no iguales.” Y así se construye otro acto de violencia contra esta comunidad, que en Colombia seguramente es mucho más extensa de lo que anuncian las estadísticas.

El segundo elemento que me llama la atención es la reacción a la aparente posición del Reinado Nacional de la Belleza. Se denuncia la estrechez mental de esta institución, pero al parecer pocos se detienen a pensar que una institución que promueve sólo un tipo de belleza femenina, no puede tener una visión muy liberal del mundo. Se puede objetar que ya aceptan reinas de belleza negras y mulatas, pero eso ha sucedido después de décadas… por ende, la validación oficial de la belleza afrocolombiana ha sido lenta y tardía. Y es cierto que las reinas son muchachas universitarias, algunas hablan varios idiomas… pero las opiniones que expresan no son especialmente complejas ni revelan una percepción que indique que su instrucción académica ha llegado más lejos, es decir, ha generado en ellas un impacto que las haga reflexionar y emitir juicios más complejos sobre ellas mismas y la sociedad que las aclama como bellas y sin problemas.  Por ende, la educación de estas muchachas aspirantes a reinas no es sino otro atributo que se suma a sus encantos físicos y estéticos, los cuales ocupan toda la atención. Las burlas que se hacen sobre el corto intelecto de las reinas son un reproche cruel e injusto, pues estas muchachas no son brutas, simplemente no utilizan su inteligencia de manera más integral, pues no es eso lo que se les pide. Respecto a esto, recuerdo mucho la cobertura del reinado nacional que hizo Jaime Garzón; él les preguntaba a las reinas las tablas de multiplicar… no recuerdo que alguna haya contestado en serio, recuerdo que la mayoría sólo atinaba a sonreírse. Sin embargo, viéndolo en retrospectiva, muchas de estas muchachas estudiaban ingeniería y a ninguna, que yo recuerde, se le ocurrió contestarle con una contrapregunta que le planteara algún ejercicio complejo de cálculo, esa materia terrible que en todas las ingenierías tienen que aprobar durante tres semestres los estudiantes de esta rama del saber… lástima, eso habría sido un momento legendario de la televisión colombiana. Pero lo que la chanza de Garzón y la reacción de las reinas nos recuerda, es el círculo cultural vicioso que ejercemos los colombianos cuando nos enfrentamos a la belleza femenina, cuando la representamos y la traemos a la vida en la figura de una reina de belleza.

 

No sé si la reina transgénero en cuestión era la Reina del Carnaval Gay, pero aquí tienen, como muestra de una belleza transgénero, a la Reina del Carnaval Central Gay 2012, Francesca Carolina Mendoza

No sé si la reina transgénero en cuestión era la Reina del Carnaval Gay, pero aquí tienen, como muestra de una belleza transgénero, a la Reina del Carnaval Central Gay 2012, Francesca Carolina Mendoza

 

Ojo, que digo muchachas y no niñas… es que eso tiene su enredo: es mejor dejar a la belleza sin problemas y por eso se la infantiliza. Al infantilizar a la reina de belleza, se le quita no sólo su autonomía personal, sino también su capacidad mental para procesar la realidad que la rodea. El calificativo señorita es más formal y reconoce la madurez sexual de las participantes, pero no creo que signifique algún adelanto comparándolo con el de niña. ¿Cuáles son las posibles dificultades de estos apelativos, cuando se trata de una reina de belleza transgénero? Por costumbre se le sigue llamando señorita. Pero seguramente los que reparten el señorita y el niña a diestra y siniestra en el reinado nacional, se sienten muy inseguros e incómodos a la hora de aplicarlo a la belleza transgénero que no sólo desafía la identidad sexo=género, sino que hace alarde, con su presencia, de una decisión que implica no sólo madurez sexual reproductiva, sino madurez psicológica.  La decisión de asumirse como persona en la vivencia total de un género diferente al sexo que se tiene, implica un viaje vital emocional complejo, lleno de desafíos y que pone a prueba todas las habilidades psicológicas de supervivencia, reinvención, sanación y recursividad que una persona pueda poseer. Una belleza transgénero podrá ser sujeto de burla y ridículo, pero eso es el payaso que la sociedad conservadora (y temerosa) se hace de ella; la reina transgénero es una presencia imponente no sólo por sus atributos físicos (y algunas quedan físicamente divinas!!) , sino por su riqueza emocional personal, esa educación y experiencia que una mujer sin temores puede transmitir cuando habla, cuando mira, cuando escucha, etc. Ahí, no hay cómo llamarla niña; es una MUJER.

Y así sucede que la belleza convencional, eternamente niña y muda, baja de la carroza en la que la sociedad, temerosa de cambiar sus nociones sobre la belleza y la feminidad la había puesto… la llegada de la belleza transgénero, quien con su presencia activa pone en escena toda la arbitrariedad de la representación social de lo femenino en Colombia, demanda un reconocimiento total, no sólo como admisión a regañadientes. ¿Será que la carroza con su pedestal, en el que había de ir la reina nacional dispuesta a ser vista, admirada, envidiada y deseada (y descuartizada con la mirada, si seguimos ese juicio de Florence Thomas) , no puede albergar un objeto de deseo y admiración alternativo, como es la reina transgénero? Aquí nos desplazamos al otro elemento de los concursos de belleza: nosotros, los que vemos a las concursantes. Y que deseamos ser como ellas o poseer una mujer como ellas o incluso, hacen alarde de patrocinar a una de esas bellezas inalcanzables. No me refiero sólo a la mirada masculina, sino a toda la idea de masculinidad que hace parte de este juego de la belleza en concurso. El hecho de que los hombres se pongan en escena por medio de sus juicios sobre estas muchachas (y la posesión que algunos de ellos tienen sobre algunas de ellas), indica que la aparición de la belleza transgénero cuestiona ese ejercicio de masculinidad… ¿Qué burlas no tendrá qué enfrentar el que en un momento de éxtasis dice que la reina transgénero está hermosa, bella, o muy buena, para minutos después reaccionar con asombro/rabia/asco al saber que “en realidad” se trata de otro hombre transformado en mujer? Pocos serán los que admiten que sí, que les parece bella y deseable. El resto, o se sume en el silencio o reaccionan airados, reclamando lo “incorrecto” de esa aparición. Curiosamente, nadie se queja de la aparición y acción de los asesores y preparadores en maquillaje, etiqueta, vestuario y demás que las reinas emplean para encarnar el ideal femenino. En ese lugar, como abstractas hadas madrinas, inofensivas pero mágicas e invisibles, están muy bien; en su marginalidad, no cuestionan el ordenamiento usual. Pero la reina transgénero reclama el territorio de todo ese ejército de homosexuales y transgéneros que se han dedicado a la belleza femenina convencional como un medio de expresión de la suya; por ende, llegar a admitir la admiración y el deseo que la belleza transgénero puede despertar si se la pone en un pedestal, es otro disolvente a esa construcción social que es la belleza. 

¿ Y qué diría Paris, entonces? Sabemos que eligió a Afrodita, diosa del amor, del deseo y la belleza. Y que la eligió por una promesa: le daría la mujer más bella de la tierra. Entonces, cabe preguntarnos que entendía Paris por belleza (algo más que un rostro y un cuerpo que causan batallas) y también, qué entendemos nosotros. Tal vez, si admitimos un concepto más complejo de belleza, estaremos listos para admitir otras presencias en el mundo, para admitir el cambio como una fuerza esencial en nuestras vidas y nuestra realidad. ¿ Qué nos prometemos a nosotros mismos, cuando juzgamos que una belleza existe, que es, que la vemos y que la admiramos? 

 

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