Los consejos de Tim Minchin

Tim Minchin no es el último gurú de esa secta de la autoayuda. Es un comediante. En mi humilde opinión, un excelente comediante. La risa puede llegar a ser un disolvente maravilloso y usada con inteligencia y compasión, puede tener un efecto terapéutico. Creo que Minchin logra hacer eso con muchas de sus canciones … ah sí, se me olvidaba especificar que Minchin hace parte de esa rara especie de comediantes que hace de la música su medio de comunicación. Es un gran pianista, de excelente habilidad técnica. Y entre risas y melodías lo ayuda a uno a confrontarse con uno mismo. Es posible que ejerza esas habilidades con él mismo, pues parece una persona lo suficientemente cómoda en su piel.

Tras esta pequeña e innecesaria introducción en la que intento justificar el por qué lo pongo en este blog, les presento este video en el que Minchin da un discurso en una universidad a la promoción que se está graduando. Es posible que sus palabras hayan tenido el efecto contrario que él auguraba y sí hayan esperado a más de uno a enfrentar la vida después de la universidad. Voy a traducir su discurso para aquellos de mis pocos lectores que no sean muy fluidos en inglés … además, será un excelente ejercicio mnemotécnico. Otro comediante, Mike Myers dijo en una entrevista: “When you lighten up, you lighten up”. Es un juego de palabras y de metáforas, que traducido al español sería “Cuando te alivianas, te iluminas”… los tiernos y graciosos consejos de Minchin pueden ayudarnos con eso: alivianarnos, para iluminarnos.

“En días más oscuros toqué en una conferencia para una empresa que hacía y vendía software para contabilidad. En un momento traté de inspirar a esta gente más allá de las alturas que habían producido los $12,000 que le habían pagado al conferencista, quioen era este deportista extremo que había perdido uno de sus miembros cuando se había congelado en una montaña. era extraño. Pensaba que vendedores de software debían escuchar algo de alguien que ha tenido una carrera larga y exitosa en ese campo, no de algún deportista excesivamente optimista. Alguien que había llegado en la mañana esperando aprender técnicas de mercadeo, se iba a su casa tras la conferencia preocupándose por el flujo sanguíneo hacia sus miembros. No era inspirador, era confuso. Y si la montaña era símbolo de los retos de la vida y la pérdida de extremidades una metáfora para el sacrificio, el vendedor de software no va a entender, cierto? Por que no estudió artes, cierto? Debió haber estudiado artes, pues los estudios en artes te ayudan a encontrar sentido donde no lo hay; y créanme: no hay sentido. No busquen sentido. Buscar sentidos es como buscarle rima a un libro de cocina: no la encontrarán y terminarán arruinando la receta del postre.

Si no les gustó esa metáfora, no les gustará lo demás. El punto es que no soy un conferencista inspirador, no he perdido ninguna extremidad metafóricamente o en realidad, y ciertamente no vine a dar consejo profesional, pues no he tenido lo que muchos consideran una “carrera”. Sin embargo he tenido la experiencia de hablarle a grandes audiencias y eso me ha dado un sentido inflado de mi propia importancia, así que ahora, a la edad madura de 37.9 años,  me dispongo a darles 9 lecciones de vida (como un eco de las 9 lecciones de la ceremonia de navidad, que es igual de confuso). Encontrarán algunas muy inspiradoras, otras muy aburridas, pero igual se les van a olvidar en una semana. Y están advertidos: encontrarán muchos símiles que no cuadran y aforismos oscuros, que empiezan bien pero que no llegan a ningún lado y por ende, no tienen sentido. Así que pongan atención y escuchen bien, o se perderán; como un ciego aplaudiendo en una farmacia, tratando de ecolocalizar el líquido para limpiar lentes de contacto …

Listos? Bien! Uno: No tienen que tener “un sueño”. Los americanos en sus shows de talento siempre hablan de “su sueño”. Si tienen algo que siempre quisieron hacer gravado en su corazón, háganlo. Igual, es algo que hacer con su tiempo: perseguir un sueño. Y si es grande, les tardará casi toda su vida y cuando lo logren y estén mirando en el abismo sin sentido de su sueño logrado, estarán a las puertas de la muerte y por ende no importará. Yo nunca tuve uno de estos sueños y por eso siempre promuevo la dedicación apasionada a metas a corto plazo: sean micro ambiciosos. Bajen la cabeza y trabajen con orgullo en lo que tienen en el momento, nunca sabrán dónde van a acabar. Solo estén conscientes de que la próxima meta valiosa aparecerá en la periferia, por lo que deben tener cuidado con los sueños a largo plazo, pues pueden perderse de la cosita brillante que aparece por el rabillo del ojo.

Bien? Ok, consejo, metáfora, ahí voy.

El humorista Tim Minchin

El humorista Tim Minchin

 

Dos: No busquen la felicidad. La felicidad es como un orgasmo: si la piensan demasiado, se va. Manténgase ocupados y traten de hacer feliz a alguien más y encontrarán algo de felicidad propia como efecto colateral. No evolucionamos para estar constantemente contentos. El Homu Erectus contento fue devorado antes de poder pasar sus genes.

Tres: Recuerden, todo se trata de suerte. Todos tienen suerte de estar aquí. Son incalculablemente afortunados de haber nacido y de haber sido criados en una buena familia que los estimuló y apoyó para que se educaran y fueran a la universidad. O si nacieron en una familia horrible, eso es desafortunado y lo lamento, pero siguen teniendo suerte. Tienen suerte de estar hechos con el ADN que les formó el cerebro que, puesto en una infancia terrible en un ambiente feo, siguió tomando las decisiones adecuadas que los trajeron a su graduación universitaria. Muy bien hecho por arrastrarse a pesar de sus infortunios, pero tienen suerte: ustedes no hicieron solos esa parte que los impulsó. Supongo que he trabajado duro para lograr lo que sea que haya logrado, pero yo no hice ese pedacito de mí que se esfuerza, no más de lo que hice esa parte de mí que prefirió comer hamburguesas antes que ir a clase cuando estudiaba aquí. Entender que no pueden tomar todo el crédito por sus éxitos, ni culpar a otros por todos sus fracasos, les dará humildad y les hará compasivos. La empatía es intuitiva, pero también es algo que se puede ejercitar intelectualmente. 

Cuatro: ¡¡Hagan ejercicio!! Lo siento, oh pálidos y fumadores graduados en filosofía, que están arqueando sus cejas en una curva cartesiana mientras observan el movimiento de la humana muchedumbre en la minucia de sus existencias, ustedes se equivocan y ellos tienen razón. O ustedes tienen mitad de razón: piensan, luego existen; pero también trotan, luego duermen y no están abrumados por la angustia existencial; no pueden ser Kant, y no quieren serlo. Hagan deporte, hagan yoga, corran, pero cuiden de su cuerpo. Lo necesitarán. La mayoría de ustedes vivirán hasta los 100 años y los más pobres entre ustedes amasarán una fortuna que muchos seres humanos en nuestra historia ni soñaron, y esta larga y lujosa vida que les espera, los va a deprimir. Pero tranquilos, hay correlación inversa entre la depresión y el ejercicio, así que corran, mis hermosos intelectuales, corran!

Cinco:  Sean duros con sus opiniones. Un dicho famoso establece que las opiniones son como los traseros: todos tenemos uno. Es muy sabio, pero en cuanto a las opiniones, las suyas deben ser examinadas constante y minuciosamente. Debemos pensar críticamente, y no sólo con las ideas de los demás; sean duros con sus creencias:, sáquenlas al patio y golpéenlas fuerte con un bate. Sean rigurosos, identifiquen sus sesgos, sus prejuicios, sus privilegios. La mayoría de los debates sociales se mantienen por nuestra falla en reconocer matices; generamos dicotomías falsas y luego tratamos de probar un punto usando dos conjuntos de opiniones diferentes, como dos jugadores de tenis que tratan de ganar un partido ejecutando hermosos saques, cada uno en una cancha diferente. A propósito, ya que tengo egresados de ciencias y de artes frente a mí, por favor, no cometan el error de pensar que las ciencias y las artes están enfrentadas; esa es una idea reciente, estúpida y dañina; no hay que ser anticiencia para hacer arte bello, escribir cosas bellas, si necesitan prueba: Twaine, Douglas Addams, Sagan, Shakespeare, Dickens – para comenzar …  No necesitan ser supersticiosos para ser poetas, odiar la tecnología para amar la belleza del planeta, no tienen que reclamar su alma para promover la compasión. La ciencia no es un sistema de creencias ni un cuerpo de conocimiento, es un término que describe la adquisición gradual del ser humano para comprender a través de la observación. La ciencia es asombrosa. Las ciencias y las artes necesitan trabajar juntas para perfeccionar la comunicación entre saberes. La idea de que muchos australianos incluyendo nuestro nuevo Primer Ministro y mi primo lejano Nick Minchin crean que la ciencia del calentamiento global causado por el hombre sea controversial, es una prueba de que hemos fallado tremendamente en comunicarnos. El que una parte de ustedes se haya agitado en sus sillas, es otra evidencia más. El que esa agitación se deba más a la política que a la ciencia, es otra evidencia desesperanzadora.

¡Seis!: ¡Sean maestros! ¡Por favor, por favor, por favor, sean maestros! Los maestros son la gente más admirable e importante del mundo. No tienen que hacerlo por siempre, pero si tienen dudas respecto a lo que quieren ser, sean maestros asombrosos. Sólo durante su juventud, sean maestros; enseñen en escuela primaria, sobre todo si son hombres, necesitamos hombres enseñando en las escuelas. Aún si no son maestros, enseñen. Compartan sus ideas, no sean ingratos con su educación; alégrense de lo que han aprendido y espársanlo. 

Siete: Defínanse según lo que amen. Recientemente me encontré haciendo esto: cuando alguien me preguntaba cuál tipo de música me gustaba, respondía que no escuchaba la radio por que me molestaban las letras de las canciones pop, o si alguien me preguntaba qué tipo de comida me gustaba decía que el aceite de trufa se usaba en exceso y que lo encontraba ligeramente molesto. Y lo veo todo el tiempo online: gente cuya idea de ser parte de una subcultura es odiar a Coldplay, o al fútbol o a las feministas o al partido liberal. Tenemos la tendencia a definirnos según nuestra oposición a algo – y como comediante, me gano la vida en ello. Pero traten también de expresar su pasión por la cosas que aman. Sean demostrativos y generosos en sus alabanzas a aquellos que admiran, envíen tarjetas de agradecimiento y aplaudan de pie, apoyen algo, no se limiten a ser anti-algo.

Ocho: respeten a la gente que tiene menos poder que ustedes. En el pasado he tomado decisiones importantes respecto a gente con la que trabajo – agentes y productores -, grandes decisiones, ampliamente basado en cómo tratan a los meseros del restaurante en el que estamos teniendo la reunión. No me importa si usted es el más poderoso en la habitación, yo lo juzgaré según como usted trate a los menos poderosos. Así que ahí lo tiene.

Nueve: Para terminar, no se apresuren. No necesitan saber desde ya qué van a hacer con el resto de sus vidas. No estoy diciendo que se sienten todo el día a fumar, pero no tengan pánico. La mayoría de la gente que conozco que estaba muy segura de lo que iba a ser en sus 20, están teniendo crisis de la edad madura en este momento.

Dije al comienzo de este sermón que ya lleva media hora, que la vida no tiene sentido. No es una afirmación al azar. Me parece absurda la idea de buscar significado en el conjunto de circunstancias que dejan de pasar después de 8.3 billones de años de eventos sin conexión. Sólo los humanos piensan que el universo tiene un propósito para ellos. Sin embargo, no soy un nihilista. Ni siquera soy un cínico. De hecho, soy bastante romántico. Y esta es mi idea del romance: van a morir pronto; la vida parecerá a ratos larga, dura y Dios, muy agotadora. Y algunas veces estarán felices y otras tristes y luego serán viejos y luego morirán. Sólo hay una cosa razonable para hacer con esta existencia vacía y es sentirla; no llenarla, sino sentirla; y en mi opinión, hasta que la cambie, la vida se llena y se siente mejor cuando aprendes todo lo que puedas sobre todo lo que puedas, cuando sientes orgullo por lo que haces, cuando eres compasivo y compartes tus ideas, cuando corres, cuando tienes entusiasmo y luego vienen los viajes, el vino, el sexo y el arte y los hijos y dar y escalar montañas, pero todo eso ya lo saben. Es algo increíblemente emocionante, esta vida única y sinsentido. 

Buena suerte.”

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¿Qué hacer con la educación actual?

Y este es mi saludo para comenzar el 2014: una oportuna reflexión sobre algunos de los problemas de fondo de la educación occidental actual. Esa educación que todos hemos recibido, que algunos defienden a ultranza (pues sus promesas fueron muy importantes, significaron mucho, como para dejarlas ir así como así), que otros abominan y que otros miran con una mezcla de gratitud y de reflexión.

Como soy hija de profesores y he sido profesora, este es un tema que siempre me ha tenido cautiva. Esta entrevista al terapeuta Claudio Naranjo trae a la luz varios puntos que todos deberíamos tener en cuenta, pues la cuestión de educar y educarse no se limita sólo a las horas de escolaridad sino al modo como llevamos nuestra vida. Y si en nuestra vida hay jóvenes y niños, ese modo de vivir y de construir mundo tienen mayores repercusiones, pues esas lindas criaturitas nos observan y llevan buen registro de nuestras actividades y sobre todo, de nuestras incoherencias.

Entonces, sin más preámbulos, aquí les paso la entrevista publicada en el sitio web http://www.creadess.org

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Claudio Naranjo, psiquiatra chileno

 

Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó parte del equipo del Instituto Esalen en California. Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen. Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.

Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?

-La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.

La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.

El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.

-¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?

La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.

 

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Los eneatipos, propuesta de Naranjo para analizar la personalidad

 

-¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?

-Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.

La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.

Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.

-A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?

-Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.

Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.
La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.

-La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?

-Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.

-Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.

-Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.

Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.

La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.

-¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?

-Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.

-Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?

-En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora.

A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria.