Bright Star

Este fue otro hallazgo bien casual. Y también guardaba una gran sorpresa, un reencuentro con una directora de cine que ha dado en sus películas una visión personal y fuerte y sí, profundamente femenina: Jane Campion.

Por qué digo “femenina”? Las tres películas que he visto de ella (The Piano, Portrait of a Lady, Bright Star) me revelan una directora con un gran cariño por la integridad de sus personajes, femeninos y masculinos. No busca resaltar una sola faceta, sino dar un retrato en el que las debilidades y las fortalezas de los personajes se complementan y producen una imagen completa, conmovedora y admirable. No hay un juicio, hay respeto por los motivos y por las razones de cada personaje, aunque parezcan poco razonables.

En Bright Star esta visión es la espina dorsal de la historia, basada en el noviazgo entre el poeta John Keats y su vecina, Fanny Braun. No se oye muy apetecible, cierto? Y sin embargo, es una historia fuerte en su cotidianidad y maravillosamente contada por Campion y sus actores. John Keats (Ben Whisaw) es un poeta que, como él mismo lo escribió, no es nada poético; Campion y Whishaw nos muestran un Keats que enfrenta su vocación poética con seriedad, con un fuerte sentido práctico. Por su parte, Fanny Braun (Abby Cornish) es una joven práctica y de carácter fuerte; su encanto no radica en la coquetería (que el amigo de Keats, Charles Brawn le echa en cara con franco desconocimiento de su carácter) sino en su autoconfianza; así, esta joven fuerte se diseña y se cose su propia ropa, demostrando una personalidad audaz y, además, se adentra en una aventura sumamente poética: amar a un hombre que, tristemente, no puede casarse con ella.

Bright Star: Fanny Braun (Abby Cornish) y John Keats (Ben Whishaw)

Bright Star: Fanny Braun (Abby Cornish) y John Keats (Ben Whishaw)

Campion nos lleva por esta sencilla historia con una gran maestría, haciendo de cada detalle un elemento narrativo de peso. Tal vez como un eco de la poesía de Keats, que saca a la luz la riqueza de las cosas sencillas. La austeridad de la banda sonora evita que nos distraigamos con emociones accesorias y nos enfoca en las conversaciones de Fanny y Keats. Cuando la banda sonora toma protagonismo, nos da otra oportunidad de observar a los protagonistas, gracias al encantador arreglo del Adagio de la Gran Partita para vientos de W. A. Mozart:

Si buscan reseñas y críticas sobre esta película, seguramente hallarán que muchos repiten las acusaciones de frivolidad para Fanny y de inconsciencia para Keats. Creo que eso es tomar muy superficialmente el gusto y la habilidad en la costura de Fanny, algo que Campion muestra no como algo anodino, sino como una muestra del carácter de ella. En cuanto a Keats, también es tomar muy superficialmente su calidad de poeta, que Campion trata con admiración y respeto, pues no se trata de un hombre perdido en las brumas mentales, sino muy alerta hacia la experiencia y hacia las posibilidades que puede revelar una experiencia.

Entonces: la recomiendo? Claro que sí. Dense la oportunidad de una sencilla obra de arte.