“Stage Beauty”, o la belleza imitada

Ya he mencionado el tema en este blog. Confieso que es algo que me interesa mucho, que me atrae. No sólo como mujer -obviamente-, sino como historiadora. Se trata de la cuestión de la belleza. Y con esta cinta del año 2007, vuelvo al tema:

Ahora bien, esta película no trata solamente de la cuestión de la belleza femenina. Este film también es una delicada y sentida reflexión sobre la profesión actoral y sobre lo que podría impulsar a cualquier actor o actriz a asumirse como tal y llevar una vida en el escenario o frente a las cámaras… de ahí que en boca de estos barrocos personajes, podamos escuchar muchas cosas que hemos oído a nuestros actores y actrices contemporáneos, así como a muchos directores de teatro/cine y, claro, a muchos críticos y aficionados.

Entonces, vamos por partes: ¿qué es lo que se considera bello, femeninamente bello? La historia de esta película nos provee, por lo menos, de dos respuestas: lo que ellos consideran bello y lo que nosotras consideramos bello. La historia que cuenta uno de los personajes principales, Kynaston, nos da pistas sobre esa belleza escenificada: poses, miradas, gestos, inflexiones de la voz … todo un equipo que cause el efecto de una interpretación, llena de atractivo y buenas dosis de misterio. Es más, en varias líneas Kynaston (el actor Billy Crudup) nos deja ver que la imagen femenina, desde este ángulo, es un complejo armazón artificial, mientras más artificial, más atractivo. Y como todo artificio, requiere un largo y agotador entrenamiento.

El segundo personaje de la película, la antagonista, Margareth Hughes (Claire Danes), no busca la belleza; busca el arte, la actuación. En sus propias palabras, quiere hacer lo que Kynaston hace: lograr admiración. Y lentamente, nos lleva a la gran desilusión que implica no ser considerada como una actriz valiosa, sino como una belleza que debe exponer sus senos en los carteles para obtener credibilidad. La señora Hughes se da cuenta, tras sus primeras arrogancias, que el artificio que se le pide y la belleza que se le exige, no tienen nada que ver con su condición de mujer ni de actriz.

Billy Crudup encarna al actor Edward Kynaston, especialista en roles femeninos, en la película Stage Beauty

Y aquí viene otra de las facetas de esta película: ¿qué es lo bello masculino y qué es lo bello femenino? ¿qué es lo que buscamos en el otro género, cuando buscamos la belleza y el atractivo? ¿Acaso buscamos lo que pensamos que el otro busca en nosotros? ¿Acaso buscamos un artificio?

Y si es cuestión de arte: ¿es más tentador el artificio que la realidad?

Otra nota más: creo que la interpretación de Crudup como el andrógino Kynaston entra en la lista de grandes interpretaciones femeninas realizadas por hombres. Debemos recordar a la chispeante Tootsie de Dustin Hoffman y a la bella y valiente Kitty de “Breakfast on Pluto”.

Iba a darle una conclusión a esta recomendación fílmica, pero hay algo mucho mejor: los invito a que vean esta sorprendente película.

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Good Bye, Mr. Hitchens.

¿Quién era Christopher Hitchens? Una de las mentes liberales más lúcidas de las últimas décadas. Uno de los críticos más feroces a esa ignorancia optativa por la cual muchas personas se han estado decidiendo en las últimas décadas -y esto lo voy a explicar más adelante, tranquilos. Uno de los escritores, polemistas e intelectuales públicos más reverenciados y temidos, pues su fuerza expresiva y el gran uso que hacía del lenguaje, lo convertían en un rival admirable y difícil. Un hombre apasionado por el saber y por lo tanto, defensor de la curiosidad y de la rebeldía que implica la independencia de pensamiento.

Este hombre, al que acabo de describir tan suscintamente, murió hace pocas semanas. Con una gran entereza padeció el cáncer que lo llevó a la tumba y murió calladamente, rodeado de la presencia de quienes lo amaban. A mí no me sorprende que un ser hipercrítico como Hitchens hubiera tenido gente que lo amaba… su precisión intelectual y su ferocidad estaban equilibrados por su gran calidez humana y por su sensibilidad hacia todo lo bello que la humanidad tenía para ofrecer.

En sus libros  y en sus conferencias   defendió la libertad del conocimiento contra los dogmatismos de nuevo cuño. Por lo tanto, fue un crítico acérrimo

Christopher Hitchens: escritor, polemista, crítico.

de las religiones, sobre todo de las institucionalizadas y constituidas como fuerzas políticas. Sus diatribas contra el judaísmo, el cristianismo y el Islam son bien conocidas, pues las consideraba fuerzas perversas que envenenaban las causas políticas y los principios morales más altos. Hay que recordar su famosa frase, pronunciada ante un líder religioso que le dijo alguna vez que rezaría por él: “yo pensaré por usted”…. ante la respuesta fácil de la religión organizada, Hitchen prefería la aventura de pensar, de conocer y de equivocarse:

Decir que Hitchen era un gran ateo es simplificarlo… era un defensor de la aventura humana, sí AVENTURA. Al rechazar la respuesta fácil de una fe incuestionada, optaba y defendía por la posibilidad de saber, entender, conectarse con otros seres humanos a través del saber, del amor, de la rabia, de la indignación y claro, del sentido del humor:

Christopher Hitchens, poniéndose lindo..

Yo ya extraño sus maravillosas “cantaletas”, su deslumbrante pirotecnia verbal y su pasión… pocas veces un gran intelectual deja gran huella.

Conociendo al Islam

Conociendo al Islam

Desde hace varios años, he sentido una gran inquietud por el Islam. El detonador fue un libro sobre el sufismo, esa maravillosa filosofía oriental que está impregnada del lenguaje del Islam; es un lenguaje intensamente poético que celebra la vida y la belleza y que hace de la alegría un fundamental principio religioso; claro, eso no significa que el sufismo no tome en cuenta la tristeza, pero no tiene esa mórbida obsesión con las lágrimas y el sufrimiento que el cristianismo muestra en numerosas ocasiones.

Este año que está llegando a su fin, me dio un gran regalo: mis primeros amigos musulmanes, específicamente mujeres. De estas mujeres, una cubierta con velo y otra no, aprendí una enorme fuerza. De las muchas que ví a diario, aprendí un enérgico dinamismo y amor por la vida. De las chicas musulmanas cubiertas, aprendí una gran dignidad y un arrollador sentido de la belleza, de la seducción; me enseñaron que hay cosas peores para una mujer que cubrirse el cabello y el cuerpo, y que la creatividad femenina, nuestro instintivo talento para lo hermoso, no debe ser detenido por cosas tan tontas y tan superficiales como una prenda de vestir – o la ausencia de ella.

Por eso me aterra el injusto prejuicio con que se les juzga. Me enerva el estereotipo que muchos utilizan para referirse a los musulmanes. Eso revela la gran pereza intelectual que domina en muchas mentes.

Y por eso me alegra encontrar nuevos medios para entender la vida de los musulmanes en el mundo occidental, un mundo que dejó de hablarles y que muchas veces, corre aterrado ante la fascinante singularidad y variedad del Islam.

Uno de estos medios es el canal en la web de Al Jazeera en inglés, y este portal de miniseries. Yo he aprendido mucho, y por eso, por que aprender siempre trae algo bueno, se los recomiendo.

Muslims of France

Sólo cuando me río: depende de la que mira…

- Pobrecita, todo cubierto menos los ojos.. qué cultura tan machista!! - Pobrecita, todo descubierto menos los ojos... qué cultura tan machista!!

– Todo cubierto menos los ojos!!! Qué cultura tan cruel y tan machista!!!

– Todo descubierto, menos los ojos!!! Qué cultura tan cruel y tan machista!!!