Edmar Castañeda: arpa llanera y jazz

Sí, están leyendo bien: arpa llanera y jazz.  Este colombiano le está dando la vuelta al mundo, pero también a la música de su tierra. Al sacar el arpa llanera de su sitio habitual, está desafiando una larga historia de monumentalización de la música popular… pero tranquilos, que ya me voy a explicar.

Edmar Castañeda y su harpa mágica, tocando con Django Reinhardt en 2007

 

Los instrumentos musicales que están metidos en ese paquete cultural llamado “música folklórica colombiana” padecen, muchas veces, de un anquilosamiento, o encasillamiento que no les permite ser bien recibidos en otras formas de música. Muchos músicos se niegan a aceptar la plasticidad de un instrumento musical tradicional, por variadas razones; es posible que no les gusten los sonidos que produce fuera del contexto familiar, o que no entiendan el nuevo formato musical que tienen en frente. Todo eso es válido. Pero no debe ser obstáculo para que un instrumentista explore otras posibilidades con su instrumento.

Edmar Castañeda en plena acción.

 Al público amplio, por lo general, tampoco le caen bien estos cruces de frontera. Muchos seguramente dirán que es una especie de traición a la música tradicional y que el arpa llanera no tiene nada que hacer en una jam session de jazz. Muchos desdeñarán y recibirán con frialdad esta música, diciendo que “no es música colombiana, por lo tanto ni me va ni me viene”. La indiferencia es un indicativo, muy bueno, del rechazo basado en la falta de sentido de aventura.  Y también es totalmente válida.

La cuestión es que muchas veces, esa monumentalización o encasillamiento del que hablaba más arriba, se basan en estos sentimientos. Nos rehusamos a concebir algo diferente a lo familiar y tradicional y en este caso, nos negamos a la existencia de una posibilidad sonora muy rica y vibrante.  Al decir que la música de Edmar Castañeda no es música colombiana, se está apelando a un gusto que niega el cambio y la apertura cultural de nuestra nación, un proceso social que nos ha marcado durante los últimos 30 años.  Al decir que la música de Edmar Castañeda no pertenece a nuestra tradición, le negamos a nuestra cultura su diversidad, su riqueza, su enorme capacidad de aprendizaje y sobre todo, su inagotable fuerza creadora.

Lo que Castañeda hace con su arpa llanera, es una muestra de todas esas características que acabo de enunciar y que no tienen nada que ver con el anquilosamiento de los instrumentos musicales, una dolorosa consecuencia de entender el folklore como lo estático y inamovible.

Las alabanzas que Castañeda se ha ganado lo describen como un mundo en sí mismo, como un músico con el talento y el carisma necesarios para sacar su instrumento de la oscuridad. No podía ser de otro modo; hay que tener la potencia y la riqueza de un mundo, siempre en formación, para re-crear con tanta belleza una tradición.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. gustavo
    Jun 07, 2012 @ 23:31:31

    tan bella su musica, querer es poder y luchar es ganar! el jamas se ha rendido y logro algo que resultaba dificil pero el es una muestra de que en este mundo no hay cosa imposible… Dificil pero no imposible aca en este post hablan mas de el http://www.melonblues.com/427/

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