El Loco que no quería un minuto de silencio

El Loco en el tarot del rey francés Carlos, siglo XIV

El Loco es exasperante y divertido.  Habla mucho, habla para inquietar y el que cree que puede reírse de sus chistes inocentemente, pronto encuentra que no debió haber soltado la carcajada… pues no es el Loco el objeto de ridículo, es él, el tonto que se ríe de lo que debiera preocuparle.

El Loco calla con obstinación y mira fijamente. Pues no va a repetir lo que ya ha dicho tantas veces, no va a repetir ni va a explicar los chistes… si no quisiste oír, es tu problema. Pero no te hagas el sordo, que sí oíste la chanza, seguro hasta te reíste y pretendiste que no era contigo. Pero sí se reía de ti, tan serio y distraído, que hacías como si no oyeras… y mira, como el Loco guarda silencio, guiña el ojo y mira a la concurrencia, que a duras penas se traga su risa.

El Loco no sigue reglas automáticamente así que te echará en cara la falta de sentido de lo que tu llamas disciplina. El Loco no acepta órdenes de buenas a primeras, así que te hará saber, de modo tajante y a la vez relajado, que ese orden que tanto quieres y por el que tanto luchas, no es la cura para el cáncer ni la clave del Universo… es sólo un camino, uno de tantos y para colmo de males -para ti, por supuesto-, no es el mejor. El Loco siempre te recordará lo esencial, lo sencillo, sin palabras rimbombantes ni jerga arcana, si no con un chiste, con una simple observación, con algo de comic relief, poniéndote la zancadilla para que caigas y te des cuenta desde tu nueva posición de todo lo que no tenías en cuenta en tu flamante ecuación.

The Fool, versión de El Loco en el Guilded Tarot, siglo XX

Este Tonto, tan chistoso, te dice verdades cáusticas y demuestra con desparpajo que en realidad sabe más que tu.

Es enervante, es calmante, tiene memoria intemporal, parace poseer el don de la clarividencia y se arriesga con una obstinación que hace temblar.  Mientras muchos de nosotros tememos a la oscuridad y brincamos de sólo sentir nuestra sombra, El Loco ve su sombra, la saluda y se acuerda de amarrarla, para que no le pase lo de Peter Pan.. y luego le hace el gesto bromista, para que se acuerde que es un juego. Al Loco le gusta la oscuridad, pues ve en ella cosas para las que la luz le estorba…

Es imposible odiarlo, es imposible domesticarlo con el amor normalito, no busca protección, pero más te vale tenerlo a tu lado, causa sorpresa y odio…

The Fool, El Loco en la versión del Tarot Rider Waite, siglo XIX

Hoy yo quiero recordar a un Loco que nos quitaron, que debía haberse quedado, que nos hace tanta falta…  QUE NO PODEMOS RECORDAR CON SILENCIO NI CON QUIETUD.

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