Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura

Por allá estuvimos esta semana, representando a nuestro grupo de investigación INTERDÍS. En un evento como este se encuentra uno con mucha gente que tiene experiencias similares y que comparte la inquietud: la difusión cultural más allá del mercado.  Así que no perdimos la oportunidad de oír, ver y tomar nutrida nota.. y una que otra foto…

La tarjeta de presentación.

Si bien el logo les quedó muy bonito, la organización dejó bastante qué desear, sobre todo para los invitados nacionales.  Al parecer muchas entidades colombianas dedicadas a la actividad musical, no contaron con toda la información necesaria para preparar sus intervenciones con suficiente anterioridad.  Sin embargo, la participación y el espíritu de cooperación entre todas las entidades asistentes, tanto nacionales como internacionales, fue excelente.  En mi caso personal, la buena comunicación que se estableció en la mesa de trabajo en la que estaba con los representantes mexicanos, españoles y los otros colombianos, fue muy buena y resultó en maravillosos contactos que ya darán sus frutos.  Eso, por lo local; por que en cuanto a lo macroregional, los planes son ambiciosos y por lo tanto peligran… espero que el futuro me obligue a tragarme mis palabras.

Obviamente, me fue imposible estar en todas las conferencias, pero aquí les comparto las que pude presenciar. La primera tomó lugar en el teatro de la Universidad de Medellín, un espacio maravilloso pero que, tal vez por no estar ubicado en la zona más central de la ciudad, no logró convocar. Y eso que la conferencia estuvo muy, muy buena: Músicas iberoamericanas, identidades y procesos transculturales.

El panel, de izquierda a derecha: Juan Pablo González (Chile), Marita Fornaro (Uruguay), Albert Recasens (España), Héctor Fouce (España).

Y como sé que se van a preguntar por qué no digo nada sobre la conferencia dada por Silvio Rodríguez y Rodolfo Medeiros, pues les cuento: se podía asistir con invitación y no repartieron de esas a todos los invitados… ese fue otro punto de desorganización, pues no contaron con todos para los eventos que requerían la dichosa “invitación” y más de uno nos quedamos con ganas.

Bueno, como les iba diciendo, esta conferencia estuvo muy interesante.  Marita Fornaro y Juan Pablo González dejaron en claro que la idea de folklore es mucho más rica y compleja de lo que uno se imagina; con ejemplos demostraron cómo el folklore y lo que se entiende por raíz musical, van cambiando según las apropiaciones que los diferentes miembros de la sociedad hacen de ellos. De ahí que los ritmos y los formatos tradicionales puedan adaptarse, no se queden conservados en formol. La profesora Fornaro demostró cómo los cantautores de los años setenta, acicateados por las dictaduras en esa zona del continente, le dieron nuevos sentidos a la música popular tradicional, por lo que esta ganó una poderosa dimensión política.  El profesor González nos contó cómo se ha construido un nuevo entendimiento de la noción raíz musical, pues la sensibilidad globalizada contemporánea permite que los intérpretes y oyentes elijan sus referencias identitarias a partir de una amplia y diversa oferta musical; de ahí que los nuevos grupos musicales, por ejemplo los chilenos, busquen anclar sus raíces en tradiciones tan diversas como la celta, la sefardí, la mediterránea, la hispana, la mapuche y la gitana, por sólo mencionar algunas.  Héctor Fouce (España) nos llevó a otro mundo aparentemente lejano: el de la escena del rock español en los años ochenta.  Sin embargo, Fouce no demoró en revelar el punto en común con Fornaro y González, que era el de la apropiación y los variados caminos que esta presenta.  En su análisis nos mostró que la génesis del rock español pasó por procesos de rechazo y de recreación: rechazo de la tradición española, recreación del fomato gringo comercial y por último, aclimatación de las tendencias más alternativas (Beatles, Bob Dylan, etc.) Lo más curioso de la exposición de Fouce, fue la demostración del proceso de renovación del rock español vía los cantautores argentinos, que les mostraron a los españoles cómo el rock servía para dar referencias de la vida cotidiana y de la experiencia de su generación.  El otro español, Albert Recasens, fue uno de los coordinadores de una exposición que en estos días se pasa en el Museo de Antioquia, llamada A tres bandas, donde se da una muestra de los procesos que construyeron las músicas criollas iberoamericanas; por lo tanto, su ponencia se enfocó en los problemas para conectar las instituciones responsables de mantener y difundir este patrimonio… este sería el tema recurrente del evento y ya les contaré por qué.

En Plaza Mayor...

El resto del Congreso pasó para mí en Plaza Mayor, ese espacio planificado para que Medellín se convierta en el centro de lo más sonado en Sur América.  Este lugar ha sido todo un éxito, pues combina y conecta el centro de eventos Plaza Mayor con el Palacio de Exposiciones (remodelado), el Parque de los Pies Descalzos -que tiene acceso al centro administrativo La Alpujarra- y la zona del Teatro Metropolitano.  Es un todo en uno muy bien dispuesto, en el que se aprovecha cada centímetro de espacio.

Justo frente a Plaza Mayor.. ¿reconocen este emblema?

Pueden adivinar entonces, la enorme propaganda que este congreso ayudó a hacerle a la ciudad y a su administración.  El slogan Medellín la más educada no se oyó directamente, pero impregnó la atmósfera.  La atención a los invitados de otras ciudades colombianas y claro, a los internacionales, fue estupenda y la ciudad quedó muy bien como plaza de eventos.

Y claro, al país no le fue nada mal.  Vean esta foto para que lo comprueben:

¿La identidad nacional como marca registrada?

Claro, Colombia es Pasión.. ya reconocieron el emblema de la foto anterior, ¿cierto?  Es curioso cómo se puede hacer marketing del país. Claro, eso es toda una operación de selección y edición y su presencia en un congreso de cultura no deja de ser irónica, pues muchos ponentes criticaron el folklorismo nacionalista de las naciones iberoamericanas que idealizó lo tradicional, convirtiéndolo en costumbrismo fácil.  Ahora bien, yo me pregunto: ¿no es muy peligroso poner la pertenencia a la nación en un formato que puede ser tan efímero como una marca comercial? sí, concedo que algunas marcas han logrado la eternidad: Coca Cola, Pepsi.. Picasso es un buen ejemplo de individuo convertido en marca… ¿pero una nación?

La conferencia Cultura y Desarrollo contó con la participación de Juan Luis Mejía (ex-ministro de cultura y actual rector de la Universidad EAFIT) y el profesor argentino Bernardo Kliksberg (Universidad de Buenos Aires) y fue una de las más elocuentes; ambos conferencistas hicieron mucho énfasis en la importancia del tejido social, es decir, en la importancia de contar con una sociedad civil activa y participativa, que proponga y defienda políticas públicas. Para formar esta sociedad civil se necesitan enormes dosis de ética, para que la cultura política pueda reflejar de la manera más positiva la manera de vivir juntos.  Esta idea del profesor Kliksberg se complementaba directamente con la expuesta por Mejía, en la que nos explicó cómo el aspecto cultural, comprendido como un esencial elemento dinámico en la sociedad, tiene que hacer parte de los modelos de desarrollo económico. Por lo tanto, no se puede hablar de un sólo modelo de desarrollo, de un solo tipo de sociedad, ni de un solo tipo de cultura; si en realidad se trata de plantear un desarrollo sostenible, se debe poner atención a las dinámicas culturales que hacen posible la vida cotidiana en una comunidad, pues todo lo que se produce y se valora está inserto en esa lógica y por ende, hay una gran variedad de modelos de desarrollo.

¡Tecnología para conferencias!!!: el traductor simultáneo para la conferencia del brasilero.. en portugués !!!!

(Nos disculpamos por la mala calidad de esta foto, pero ante la descarga de la cámara, figuró tomarla con celular. ) Bueno, la conferencia Música y políticas culturales: políticas locales para la promoción de la música estuvo muy informativa. Los participantes eran la Comunidad Autónoma de Valencia (España), Argentina y Brasil.  Y en resumen: toca por nuestro lado, por que el Estado no dice ni mú. ¿Se acuerdan de lo que les dije del tema recurrente? pues es ese, la dificultad de lograr unas políticas institucionales continuas que garanticen los procesos que alimentan la cultura: formación, preservación, creación y difusión.  La gran lección de esta conferencia, fue la increíble importancia que ahora tienen las redes como espacios y herramientas de organización que permitan presentar un frente unido; desde ese frente, desde esa comunidad de agentes de la cultura, se puede ejercer presión sobre las instituciones gubernamentales para que actúen.

El panel de izquierda a derecha: Jaime Quevedo (Colombia, Centro de Documentación Musical), Ismael Fernández de la Cuesta (España, Grupo de Estudio del Patrimonio Musical Iberoamericano), Juan Carlos Franco (Ecuador, investigador musical), Jesús Evaristo Gómez (Cuba, Museo Nacional de la Música)

Este tema recurrente volvió a sonar en la conferencia Musicalización ciudadana: patrimonio y documentación musical. Claro que la orientación de  esta charla iba por los lados de la recuperación de la música del pasado y de todos los recursos que esa actividad necesita, pues no sólo se trata de las músicas tradicionales populares, también esto cobija las músicas académicas y además, integra una gran variedad de soportes: partituras, discos, rollos de pianola, planchas de impresión, manuscritos, instrumentos musicales, libros, audiovisuales, música grabada en investigaciones antropológicas, etc.  Este trabajo está muy descoordinado, pero Cuba, específicamente el Museo Nacional de Música de Cuba, dio un gran ejemplo de trabajo continuo e intenso en la conservación de toda esa memoria cultural.  El conferencista español, Ismael Fernández de la Cuesta (director del Grupo de Estudio del Patrimonio Musical Iberoamericano) puso de relieve que este trabajo de conservación es muy importante, pero que debe complementarse con un intenso trabajo de difusión para que la gente se apropie de esta faceta de su historia; hay que convencer a los músicos para que interpreten este repertorio, gestionar conciertos y festivales, conseguir patrocinio para grabaciones… y así se le dará toda la importancia que merece a música que ha estado ignorada injustamente, por que por varias razones ha quedado fuera de los grandes canales de circulación.

Y bien, llegó la hora de cerrar el evento.  Todos -bueno, casi todos- fuimos muy juiciosos a los salones 4, 5 y 6 de Plaza Mayor, donde se leyeron las conclusiones finales.  Estas son muy ambiciosas, pero cuentan con los buenos deseos de varios ministerios de cultura y del BID… amanecerá y veremos, dijo el ciego.

El gran final, con la ministra de cultura colombiana, Paula Moreno Zapata.

Discursos cortos y positivos, un punto a favor. Hay que reconocer que nuestra actual ministra de cultura es muy activa y en realidad ha trabajado mucho por este sector, siempre tan descuidado por nuestros gobiernos -al parecer la cosa no cambiará mucho con el próximo gobierno… así que sólo nos queda trabajar desde lo local para construir las deseadas redes transnacionales de cultura.

Bueno, esta fue mi pequeña crónica sobre el Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura.  Sé que lo que fueron a los conciertos se lo soyaron de modo muy distinto y espero que compartan su experiencia. Y que les sirva de algo la mía, que la comparto con gusto.

Al interior de Plaza Mayor, vemos de nuevo a Colombia, la marca registrada.

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