Bicentenarios III: de banderas y colores.

En el eterno y engañosamente etéreo juego de los símbolos, los colores en las formaciones de las banderas nacionales tienen un lugar destacado.  Esos trapitos multicolores, a veces en combinaciones desafortunadas que hieren el gusto, son toda una narrativa propuesta e impuesta para que todos nos sintamos pertenecientes a alguna entidad política.

En el mundo de las comunidades imaginadas, las banderas son elementos contradictorios que con su materialidad y a la vez con ese aire superfluo, nos pueden poner a pensar por qué es importante reclamar un pedazo de tela coloreado como elemento de identidad.. y esa función no es sólo para los partidos de fútbol, uno de los escenarios donde más se despliega este objeto.

La función de las banderas se configura desde varios factores: la simbología de los colores, las mitologías laicas modernas y la parafernalida de la construcción de los Estados.  Y no crean que esto es sencillo, de hecho, con sólo mencionar estos tres, estoy simplificando.  Así que entro en materia yendo de una a la fuente:

La primera bandera nacional Boliviana fue creada por Ley de 17 agosto de 1825 en la Asamblea General de la República Bolívar. El artículo 1º. de dicha Ley, dice textualmente lo siguiente: “La bandera nacional será bicolor, verde y punzo; el campo principal será punzó, y a uno y otro costado irán colocadas dos fajas verdes del ancho de un pie; sobre el campo punzó se colocarán óvalos verdes, formados de ramas de olivo y laurel, uno en el medio y cuatro en los costados, y dentro de cada uno de estos óvalos se colocará una estrella de color de oro”.
Esta primera bandera tuvo duración de un año. El Congreso Constituyente de 1826 la modificó mediante Ley promulgada el 25 de julio de 1826, disponiendo lo siguiente: Artículo único: “La bandera nacional será la misma que designo la Asamblea General en la Ley de 17 de agosto, poniéndose en lugar de las cinco estrellas de oro, una faja amarilla superior, y las armas de la República al centro, dentro de dos ramas de olivo y laurel”. Por consiguiente, la bandera nacional ya fue tricolor con el escudo de armas en la faja central punzó.
En el Gobierno de Don Manuel Isidoro Belzu y por Decreto de la Convención Nacional de 5 de noviembre de 1851, se fijaron los tres colores definitivos del símbolo nacional en la forma siguiente: el rojo en la parte superior, el amarillo al centro y el verde en la parte inferior. De esta manera, se afirma la condición horizontal de las fajas de la bandera y el orden de sus colores.

Hela aquí:

La bandera de la répública de Bolivia

Creo que con este ejemplo queda muy claro que las banderas no han estado siempre ahí.  Al menos las banderas modernas.  Tenemos que recordar los famosos estandartes que, desde tiempos de los romanos, identificaron de un modo contundente a los grupos que les ponían un sentido a los dibujos y colores en estas telas ondeantes.  Recordemos entonces a El tesoro del Saber: la palabra clave de este momento eeeees:  ESTANDARTEEE..

Insignia o bandera que usan los cuerpos montados, las tropas de aviación y algunas corporaciones civiles y religiosas.  La voz es importada del francés antiguo, que designaba  el recito atrincherado donde se reunían los soldados y proviene del latín extendere.

Entonces, tenemos un significado militar, luego uno religioso. Y de ahí se deriva su utilidad: congregar al rededor de una idea poderosa, más grande que las individualidades.  Y como tiene que ser más grande, como tiene que estar más allá de lo pedestre y común, sus elementos gráficos cobran nuevos significados y no tienen que estar estrictamente basados en la realidad; ¿o alguno de ustedes ha visto un águila de dos cabezas volando por los aires???

Recordemos algunos estandartes famosos: los de los ejercitos romanos, el más importante con el águila imperial, el resto según las legiones y claro, la famosa sigla SPQR: por el senado y el pueblo de Roma:

Reproducciones de los estandartes romanos usados en batalla.
Reproducción de estandartes romanos.

Pocos colores, pero fuertes.  Símbolos animales, pero en posiciones rígidas y con líneas definidas… además, en tiempos en que los humanos aún podían ser vulnerables a las garras de un oso o a las manadas de los lobos o a la ira de un gran felino, estos animales pintados evocaban sensaciones de poder terrorífico e inapelable.

En la Edad Media, esto se complementó con el poder místico reconfigurado y repotenciado por el cristianismo.  La historia -o leyenda, si lo prefieren- del emperador Constantino combatiendo a sus enemigos bajo el signo de la cruz, se hizo símbolo en los estandartes monárquicos. Hoc Signo Vincis: con este signo vencerás…

Estandartes de cruzadas.

Entonces tenemos dos tipos de evocaciones: los poderes del animal y sus asociaciones sociopsicológicas.  Nos topamos con el reino de la imaginación, que ha formado la historia -aunque muchos de mis colegas se burlen de mí- y que ha hecho posibles grandes movimientos culturales.  Estas asociaciones de los poderes animales y mitológicos impactan la creatividad y dejan huella, construyen memoria.  A esta poderosísima dupla, hay que agregarle otra fuerza hecha entre la imaginación y la percepción sensorial: el significado asignado a los colores en el sistema de la heráldica.

El tema de los significados de los colores no es una invención de la cultura de la Era de Acuario.  Desde el psicoanálisis y la psicología de Jung se han elaborado teorías muy interesantes que han repercutido en varias propuestas terapéuticas.  Y por supuesto, en el abigarrado universo de las narrativas sociopolíticas, la apropiación de una combinación de colores en la bandera, indica lo que ese grupo de gentes que se denomina nación, quiere expresar de sí misma: lo que considera sus características dominantes -por ende, aglutinantes, lo que reclama como formador de su carácter nacional -otra utilísima narrativa política para atenuar las diferencias regional- y las historias que asocia a esa formación de colores.

Esta combinación de colores habría sido la que utilizó Miranda.

A nuestro pabellón patrio le han cabido diversas interpretaciones, pues al parecer, no se cuentan con fuentes específicas para entender por qué a Miranda se le ocurrió llevar ese trapito tricolor el día que tuvo la genial idea de invadir Coro en Venezuela… invasión que fracasó.  Se dice que Miranda se habría basado en la teoría de los colores propuesta por Goethe..

La primera y la más famosa interpretación que se hizo sobre su disposición cromática, es decir, sobre el orden que tienen las franjas de colores en la bandera, fue la que se atribuye a Francisco Antonio Zea en el Congreso de Angostura en 1819:

“Nuestro pabellón nacional, símbolo de las libertades públicas, de la América redimida, debe tener tres franjas de distintos colores: sea la primera amarilla, para significar a los pueblos que queremos y amamos la federación; la segunda azul, color de los mares, para demostrar a los déspotas de España, que nos separa de su yugo ominoso la inmensidad del océano, y la tercera roja, con el fin de hacerles entender a los tiranos que antes de aceptar la esclavitud que nos han impuesto por tres siglos, queremos ahogarlos en nuestra propia sangre, jurándoles guerra a muerte en nombre de la humanidad”

Como con la bandera boliviana, nuestra bandera tuvo sus metamorfosis.  Cuando se fundó La Gran Colombia, se decretó este diseño que identificó a la joven nación entre 1819 y 1820:

La bandera de la Gran Colombia, 1819-1821.

Santander dispuso que las franjas fueran verticales en 1834, para identificar a la República de la Nueva Granada. Esta disposición también sirvió para la Confederación Granadina. Para que vean lo difícil que es presentar una nación en sociedad..¿se la imaginan? ¿No? pues tranquilos, que aquí se las pongo:

La bandera de Santander para la República de la Nueva Granada.

La de la Confederación Granadina llevaba el escudo patrio en la franja azul.

Luego, Tomás Cipriano de Mosquera, presidente en 1861 de los Estados Unidos de Colombia, que en la franja azul se pusieran ocho estrellas que simbolizaran las ocho provincias unidas de Colombia.  No se asombren si les recuerda a la bandera gringa o a la de Venezuela…

Esta bandera con estrellas duró de 1861 hasta 1886, cuando el cartagenero Rafael Núñez llegó a la presidencia y lanzó su famosa Regeración Nacional.  Y si tampoco pueden imaginarsela, pues aquí les pongo dos versiones:

bandera de los Estados Unidos de Colombia, versión 1

Y la otra versión viene con las franjas horizontales, quedando de este modo:

bandera de los Estados Unidos de Colombia, versión 2.

Tienen que recordar las generaciones post indepedencia invirtieron gran parte del siglo XIX en organizar el país, intentar diversos modos de administración, en las consecuentes luchas de poder que esto implica y por supuesto, en proponer diferentes imágenes y símbolos con los que la diversa, analfabeta y pobre población colombiana pudiera identificarse políticamente. No, no se les preguntó si les gustaban esos colores, ni su orden.

Ya en el siglo XX, el presidente Pedro Nel Ospina devolvió la bandera colombiana a la que habría sido su disposición inicial: tres franjas horizontales, amarilla la primera, azul la segunda y roja la tercera.  El simbolismo de estos tres colores también se estabilizó:

El color amarillo simboliza las grandes riquezas naturales de Colombia, el azul simboliza el cielo y los mares, y el rojo la sangre que, a lo largo de la gesta de Independencia, derramaron los héroes.

Las palabras de Francisco Miranda respecto a la bandera, nos sirven para entender la obsesión por estas telas y la importancia del ritual del que se las rodea:

Un país parte de un nombre y de una bandera y se convierte en ellos, como un hombre que cumple un destino.

La bandera debe recordarnos nuestro destino como nación. Es un discurso hecho colores, sintético y contundente, que debe igualar todos los sentimientos que podamos tener por nuestro país.  El que haya sido formada y adoptada por decreto, también nos pone una pregunta: esta identidad nacional ha sido puesta “desde arriba”; este proyecto de nación, también.

Y entonces ¿qué debemos hacer? ¿cómo apropiarnos de este símbolo?


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