La foto: Shadi Ghadirian

Eso de “una imagen vale más que mil palabras” se cumple mucho en esta fotografa iraní.

Portada del libro Shadi Ghadirian.

Esta joven fotógrafa nació en Teherán y sigue radicada allí.

Y aunque sus fotos con mujeres son bastante poderosas y poéticas, ella dice que las produjo más bien por accidente.

Tras casarse con un colega fotógrafo, también iraní, comenzó otra serie de fotografías femeninas, esta vez no tan accidental: Como todos los días, en las que quiso dar cuenta de la rutina repetitiva que todas las mujeres llevan en sus vidas y que las ayuda a definirse en el mundo.

Aquí les pongo algunas de esas imágenes que, aunque tomadas en un contexto musulmán conservador, tienen una resonancia universal:

De la serie Like every day - Como todos los días, de Shadi Ghadirian

Para el arte musulmán la representación del cuerpo ha sido tabú. El arte contemporáneo musulmán se ha encontrado con lo humano y lo ha construido a su modo, como lo demuestra esta artista. A propósito, ella trabaja en el Museo de Fotografía de Teherán.

La fotógrafa iraní Shadi Ghadirian, retratada por Masoud Soheili

He aquí otro par de fotografías de Ghadirian:

My Press Photo

De la serie Be Colorful

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Marinilla: una escapada a la antioqueña

Este municipio localizado hacia el sur de Medellín -una hora- es pequeño, sencillo y como la gran mayoría de los municipios antioqueños, rodeado por colinas y montañas… a veces parece que a los antioqueños les gustara pelear con la geografía: si la tierra pone cañones y montañas para decir “no puedes”, el antioqueño hallará el modo de establecerse ahí, respondiéndole “a que sí puedo pues…”

Esto se cumple en Marinilla, especialmente en la vereda La Esperanza que está escondida de la carretera. A ella hay que llegar por un camino sin pavimentar que le propone a uno dos opciones: retroceder o arriesgarse a una buena reubicación de todas las vértebras de la columna mientras el taxi -con suspensión a prueba de todo, obviamente- avanza en medio de la estrechez y el polvo.  Pero eso vale la pena, pues la bienvenida es… vean por ustedes mismos:

Cielos azules y todos los verdes posibles...

Tuve la suerte de contar con la mejor compañía del mundo y una casita hermosa situada en la ladera, con vista hacia el amanecer, el ocaso, la cañada y todo lo que puede haber entre ellos..

Un pequeño balcón para ver el horizonte.

Claro, el silencio era el rey: sólo pájaros y alguna conversación entre las vacas y las cabras… la conversación humana también tuvo su lugar, pero el viento sonaba mejor que nuestras voces y los pájaron eran más melodiosos que lo que pudiera cantar por la radio.

Atardecer silencioso

Con esfuerzo nos convencimos de que era bueno salir a explorar la vereda.  Y lo hicimos en una de estas tardes caniculares -cortesía del calentamiento global que, para algunos, es obra de nuestra imaginación.  Armados de agua, buenas gorras y cámara fotográfica, nos dispusimos a probar nuestros citadinos pies en ese caminito hecho más para los caballos, las motocicletas, las bicicletas y los habitantes del lugar, diestros en evitar caídas y piedras flojas.  El riesgo valió la pena:

Una espera tranquila a la sombra...

Para nosotros era un día de vacaciones, pero para este buen amigo cuadrúpedo era un día de trabajo pasado por muchísimo sol y rutina.

En estas faldas abundan los cultivos de fríjol y maíz, que algunas familias complementan con hortalizas y plantas aromáticas.

Pero la fauna del lugar no se detiene en los caballos y los pájaros, claro está:

Esta pequeña nos miró con su usual gesto sonriente y nos saludó varias veces mientras pasabamos por su cerca:

Una cabrita juguetona..

Este fiel compañero nos saludó al vernos llegar.

.. y este buen guardián movió su cola pero no soltó ni un ladrido cuando nos vió.  Más bien, haciendo gala de hospitalidad campesina, nos saludó con amabilidad.

En esta vereda se puede notar la enorme distancia que aún existe entre nuestros campos y nuestras ciudades.  Es como si fueran dos mundos aparte, aunque sólo los separa una hora por una cómoda autopista.. la sencillez de la vida diaria es patente, pero también la pobreza de muchos; es una pobreza que convive con el estilo de vida acomadado de otros, de aquellos que han elegido esta veredita como su sitio de descanso y han construído allí sus casas de recreo.

".. y a la orilla del camino silenciosa está la casa.."

En las casas de recreo, o que sirven tanto de vivienda como de recreo para los familiares que van a la vereda a visitar y pasar unos días, el silencio es lo que más escasea. Se oye música -para bailar o para beber, se escuchan risas y gritos, se oye el trajín de ollas y asadores para atender a la visita con un buen sancocho hecho en fogón de leña y a todo eso hay que añadirle los ladridos, balidos, mugidos, gorjeos, graznidos y cacareos cotidianos.  Estos últimos sonidos no me molestan, pero al pasar por suficientes equipos de sonidos que atronan con su reguetón (tipo de música que detesto, digan lo que digan) o con cualquier otra música, yo me pregunto: ¿por qué a veces los citadinos tienen que trasladar su ruido banal y cotidiano a donde quiera que van? ¿tanto les asusta el sonido de su voz o de sus pensamientos?

y a la orilla del camino también estaba esta casa...

Pero el camino seguía, el campo llamaba y el silencio iba reclamando cada vez más sus derechos…

Una garza solitaria..

.. La oscuridad nace...

Pero ya oscurecía y era hora de volver.. tontinos, no habíamos llevado la linterna y teníamos que subir cuesta arriba, sometiendo a otra dura prueba a nuestras citadinas piernas.

Las noches frías, llenas de niebla, esperan con sus misterios:

Y llega la noche..

Y llega la noche...

Y así llega el fin de esta pequeña crónica vacacional: unos pocos días de campo, sol, frío, verde, viento y silencio en Antioquia rural.

Hace tiempos: memoria y sonido

En el gran universo artístico de letras, imágenes y sonidos, estos últimos se destacan por hacer que la imaginación vuele hasta su más alto límite. A través del tiempo los sonidos viajan por la vida de los seres humanos generando emociones y recuerdos que perduran para siempre.

Esto es cierto.  Nuestra memoria es una profunda y compleja armazón multisensorial en la que se combinan y se asocian de todos los modos posibles todas las impresiones de nuestros sentidos. En los sonidos descansa gran parte del sentido que le damos a nuestros recuerdos: la canción que sonaba en ese instante, el tono de la voz, las palabras que escuchamos, aquellos sonidos que acallamos y que tal vez nos hubiese convenido escuchar… El sonido es un arma política y por eso aquellos que han armado discidencia se han esforzado por hablar y por cantar sus revoluciones. Y en la cualidad efímera de lo sonoro también reposa gran parte de nuestra desesperación, pues lo audible y lo inaudible resultan ser partes claves de nuestro recuerdo.

Desde la invención del gramóno y luego con las transmisiones radiales, la capacidad de atrapar al efímero sonido abrió una revolución en nuestra cultura: desde aquellos años podemos reunir lo que hemos dicho y dejamos de decir para citarnos y poder rescatar nuestra memoria con mayor precisión.  Curiosamente, estas nuevas invenciones fueron tomadas por muchos, en su tiempo, como pasatiempo sin mayores consecuencias. Eran divertidas, eran juegos, pero no podía considerarse como ciencia en todo el sentido del término. Aquellos que le apostaban al impacto de estas invenciones eran tomados como excéntricos, como el compositor Johannes Brahms, quien llegó asegurar que algún día el aficionado a la música compraría el concierto y se lo llevaría a su casa… ¿ustedes se imaginan al viejo Brahms en una tienda de discos o bajando mp3 por Emule o Soulseek?  para terminar esta pequeña digresión, escuchemos al que parece ser Johannes Brahms, hablando y tocando para un representante de la compañía Edison, quien consignó todo en un cilindro de cera en el año 1889:

Impresionante, cierto? Este tipo de documentos es toda una joya y varias instituciones educativas al rededor del mundo ya han reunido una inmensa cantidad de grabaciones, en todos los formatos posibles -de los más antiguos a los más modernos-, que registran nuestra memoria sonora. Aquí en Colombia esto es relativamente novedoso, aunque ya contamos con fonotecas como la de la Radio Televisión Nacional de Colombia; estos espacios no son sólo colecciones de discos; para implementarlos se necesitan condiciones de conservación y de restauración específicas, además de sistemas especiales de catalogación que permitan ordenar estos materiales en bases de datos flexibles, que le den la posibilidad al investigador de encontrar el material que necesite.  Todo esto es una labor que necesita personal entrenado, pero al parecer no hay programa de bibliotecología en Colombia que se le mida a esta importante labor…

Escuchen otro documento sonoro, un pedacito de historia en disco. Se trata del cantante francés Aristide Bruant.. ¿quién fue Aristide Bruant? pues fue el artista a quien un loquito llamado Henri Tolouse-Lautrec le hacía los carteles, que hoy son parte del arte impresionista. Miren el cartel:

Aristide Bruant, según Tolouse-Lautrec

¿Ya se acuerdan?

Bueno, entonces aquí les pongo la canción Nini peu d’chien, en la voz de Monsieur Bruant en una grabación del año 1909.

Bacanísimo, cierto? Pues estos disquitos viejos, muchas veces agrietados y que se oyen mal, constituyen fuentes documentales de gran valor para comprender nuestra sociedad y nuestra cultura. Grupos como el de Valores Musicales Regionales, perteneciente a la Universidad de Antioquia y trabajos como el que se adelanta con el proyecto Preservación y Difusión del Patrimonio Sonoro de la colección Antonio Cuellar (música popular colombiana grabada en el siglo XX), asociado al Centro de Documentación Musical en la Facultad de Artes-ASAB de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, por sólo mencionar algunos, se han dado a la tarea de rescatar estos documentos y concederles el trato especial que merecen. Ojo, que ahora ya no se trata sólo de discos, cilindros o cassettes; también se trata de documentos impresos que se relacionan directamente con estos materiales y los ubican en su contexto. Otro trabajo bien interesante que busca la conservación de material sonoro es el Hopi Music Repatriation Project en el centro de etnomusicología de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos; aquí no se trata sólo de conservar y contextualizar, sino de devolver los derechos de autoría a esta comunidad nativa.  Es posible que suene parecido a esto:

El sonido sí es memoria. Memoria en tanto que nos permite una relación dinámica con nuestros legados y nos permite construir un pasado, ojalá más incluyente y complejo que las narraciones lineales. Conservar los sonidos no es entonces una manía de ancianitos desocupados. Es luchar para que se puedan oír voces, palabras y melodías que ya pasaron o que en su momento fueron silenciados y que nos forman… es más, es un espacio para preguntarse el por qué de tantos silencios en nuestra historia…


Sobre los modos de narrar..

Esta joven que pueden ver en el video es una gran narradora. No necesita palabras selectas, ni gestos dramáticos, ni acentos fingidos que la acerquen al público al cual desea dirigirse. Sólo imágenes y sonido que, como pueden ver, conmovieron a los asistentes hasta las lágrimas. Según un comentarista de youtube, la joven y talentosa ucraniana contó en imágenes la memoria que tienen los ucranianos de la Segunda Guerra Mundial…

Ella fue la ganadora de la versión ucraniana del concurso America’s got talent, que también tiene una versión en Gran Bretaña… esas dos versiones, la gringa y la inglesa dan vergüenza.  Muchas presentaciones rayan en la ridiculez y el insulto.  Así que es curioso que en esta versión, gane una artista seria.

Vean entonces lo que es el poder de una excelente narradora:

Yoyo Ma=los viajes del violonchelo

Claro que sí, claro que se puede… para el maestro chino-franco-estadounidense Yoyo Ma, mago del violonchelo, no hay nada verdaderamente imposible y no por que el sea un virtuoso de su instrumento… es por que al parecer, al hombre lo motiva la palabra imposible para demostrar que eso no es verdad.  Y por eso se une a otros genios, a otros artistas loquillos que tampoco creen en la palabra imposible.  Por ejemplo, helo aquí con un genio del jazz, la interpretación vocal y el pop: Bobby McFerrin -claro, Mark O’connor en el violín y Edgar Meyer en el contrabajo no se quedan atrás:

Muchos le critican a Ma este cross over, diciendo que lo puede distraer de su ocupación más alta, más lejana de lo comercial o popular: la música clásica o música académica. Pero uno oye y ve lo que este hombre puede hacer y entonces le asalta a uno la idea subversiva: la educación no pone en lugares, sino que abre todas las puertas… sino miren y escuchen al chinito este tocar música argentina, del maestro Astor Piazzola: Libertango.

Parece que bailara, cierto? Uno de los críticos que más lo admira dice que el violonchelo hace parte de Yoyo, que es una extensión de su cuerpo y por eso el sonido que produce tiene ese efecto tan suyo, tan particular…  ¿será por eso que Ma se asoció con el bailarín/coreógrafo Mark Morris para darle una vuelta a Johan Sebastian Bach?  y vean qué vuelta…

La insaciable búsqueda de Ma ha hecho que los caminos del violonchelo se hayan vuelto más amplios de lo normal, pues desafortunadamente este instrumento no tiene un repertorio muy amplio como solista.. claro, como acompañante su presencia es constante, pero eso acorta las oportunidades para este barrigón de voz profunda y por eso no puede brillar en solitario con todas sus capacidades.  Intérpretes como Ma y la tristemente fallecida Jacqueline Dupré le hacen justicia, pero se necesita abrir el escenario… y eso es lo que Ma hace recorriendo todos los caminos musicales posibles. En uno de estos periplos empezó a surcar la antigua Ruta de la Seda, algo así como un retorno a casa, a su ancestral China y esto es lo que ha aprendido:

Y claro, como buen artista, Ma siempre ha deseado ser buen comunicador y si se le da la oportunidad, buen educador… eso implica mantener una actitud fresca, atenta y de mucho sentido del humor para poder conectarse con un público cada vez más amplio y hasta más desafiante que el de una sala de conciertos. Y buscando ese tipo de audiencia, que no se impresiona con las frases trilladas de los críticos de música clásica, se fue a Plaza Sesamo:

Este explorador y su brújula seguirán abriendo horizontes por mucho tiempo… no sé ustedes, pero yo me le apunto a sus viajes. ¿Puedo acompañarlo, Maestro Yoyo Ma?

El cosmos nos saluda

El telescopio espacial Hubble nos manda estas foticos… tal vez sea el modo de hablar de nuestro ancho universo y como dijera Carl Sagan en su novela Contacto, son ellos los que nos escuchan:

Markarian 848: las galaxias que se abrazan.

La colorida nebulosa Boomerang

Los rastros de una colisión entre galaxias, la materia oscura...

Una cavidad gaseosa en una región estelar..

Medellín (Col.), Diciembre 2009. parte I

Lo que van a ver es una de las tradiciones citadinas más arraigadas en la capital de la montaña… más bien del valle, específicamente del Valle de Aburrá, accidente geográfico que acuna una ciudad que no fue planeada por ningún conquistador de mucho renombre sino por los vecinos que hallaron en este sitio un buen lugar para vivir, trabajar y prosperar allá por los años finales del siglo XVII… bueno, perdón, me distraje. Suficiente de historia, es hora de abrir los ojos y disfrutar con los hermosos alumbrados -o luces, si lo prefieren- preparados para este año que da el toque a la primera década del nuevo milenio.

Y ahí les va:

Parque de los Pies Descalzos: un lugar tranquilo en pleno centro urbano, lleno de colores nocturnos.

Esto es lo que se ve al entrar al amplio espacio de la plazoleta del Parque de los Pies Descalzos, uno de los espacios para la tranquilidad y la diversión que se han ido construyendo en Medellín en los últimos años.  No es sólo un lugar para sentarse y tomarse un café, también es un sitio que permite experimentar un poquito de naturaleza gracias a las fuentes, los espacios con arena fina en lo que se puede caminar y las arboledas… este luminoso pesebre que ven en la foto está en uno de los extremos del parque y como pueden ver, es totalmente interactivo: uno se acerca, juega con la luz, se deja encandilar o lo ve desde lejos.  La siguiente es otro extremo del Parque, que fue engalanado con unas luces discretas que le dan una atmósfera mágica:

Parque de los Pies Descalzos, la arboleda: mágica en la noche.

Como a pocos metros se encuentran las luces del río Medellín, el Parque recibe infinidad de visitantes que aprovechan su amplitud y tranquilidad.

Como no es un espacio totalmente cerrado, el acceso es libre e invita a apropiarse del espacio del modo que a uno le parezca más cómodo.  El marco de esta plazoleta está delimitado por un pequeño mall de cafés y restaurantes y por el Edificio Inteligente de las Empresas Públicas de Medellín, una de las joyas de esta ciudad y orgullo de la administración municipal, que este año ostentó unas luces cambiantes e hipnóticas que intenté capturar en esta fotografía:

Edificio Inteligente de las Empresas Públicas de Medellín: las luces cambiantes.

Con esta luces uno le puede decir un cálido “hasta luego” al Parque de los Pies Descalzos y prepararse para el festín de color que lo espera a uno en la Avenida del Rio, donde los ingenieros y diseñadores paisas se lucen cada año. Claro, el público es muy, pero muy exigente, así que diseñar estos arreglos debe ser todo un reto, algo así como un bautismo de fuego para los profesionales encargados y para la gobernación municipal.

Y he aquí lo que alumbra las noches de este Diciembre en el río Medellín:

El río Medellín: fuentes de colores, de todos los tamaños..

Esta belleza fue diseñada para reutilizar el agua en todo momento; es decir, el agua que es lanzada se vuelve a recoger y se relanza, así que no hay gasto innecesario de un recurso tan caro.. y los chorritos cambian de tamaño y de color produciendo un efecto óptico bellísimo. Para que tengan una idea más clara de este diseño, aquí les pongo el video:

Pero es mejor caminar más y conversar menos, pues nos espera la primera parada llena de color alucinante; ahí les va:

Primer quiosco: ¿el país de los dulces luminosos?

..y más del Primer Quiosco..

Estas imágenes hablan por sí solas.

Estos arreglos también son interactivos, así que ya se imaginarán la romería de niños y adultos entrando y saliendo de las casitas luminosas, encantadas y encantadoras; ya comprenderán la ansiedad por tomarse unas buenas fotos en estos espacios tan únicos, en los que uno como espectador y peatón también es parte de la fiesta.

Pero sigamos, que aún falta muchísimo por ver y disfrutar.

Unos postes altos y llenos de colores mágicos nos guían y nos avisan que el segundo quiosco está muy cerca…

Nuestros guías en toda la caminata..

Esta selvática estrella era la introducción precisa para lo que el segundo quiosco nos guardaba…

¡¡¡¡¡¡Luces a la vista!!!!!!!

Estos marineros nos llevan a un mundo colorido…. desde donde se mire, la brújula apunta hacia adelante, donde hay más luz y más alegría.  Seguramente hacia allá mira este marino con su catalejo:

Hacia adelante, más luz...

Todo estaba tan bonito y todos los asistentes estaban tan llenos de asombro y felicidad viendo tantas lucecitas de colores, que la luna salió para ver qué era tanto alboroto… si no me creen, he aquí la evidencia:

Y la luna dijo: ¿a qué se debe tanto escándalo?

Claro, salió y vio y dijo “ah, pues con razón… pensándolo bien, yo también me quedo por aquí mirando todas estas luces tan bien puestas”.  Y como pueden ver, hasta el arbolito quedó muy bien en la foto al lado de este faro rutilante…

Y entonces llegamos al destino presagiado por el Primer Quiosco: la Tierra del Arco Iris Maravilloso:



Este enorme arco iris nos da la bienvenida en el segundo quiosco.

En este país lleno de luz y de color, todo nos da curiosidad y por lo tanto es inevitable subirse y caminar por su lindo puentecito…

pero también unos búhos, habitantes de este quiosco, nos miraban fijamente, aprovechando el escondite que les daban las ramas de sus árboles fantásticos:

Los búhos curiosos de la Tierra del Arco Iris Maravilloso.

En este país de luces y colores, los árboles no son comunes ni corrientes. Están llenos de algo que parecen dulces, que provoca cogerlos y comérselos aunque después el estómago chille y se retuerza:

Los árboles provocativos... ¿de qué sabor serán?

Pero claro, todavía falta más… esta exploración no tiene un final tan rápido, aunque esto hubiese sido apoteósico.  Por eso nos siguen guiando estrellas, árboles de dulce y búhos picarones que desde las alturas nos miran como diciendo: ya falta poco, ya van a llegar:

Estos arbolitos tienen algo raro en sus ramas...

Estos arbolitos tienen algo raro en sus ramas...

...Claro!!!! son los búhos otra vez!!!!!

Y tal vez a estas alturas piensen: aquí se acabó, es imposible seguir con otro quiosco igual de bonito, o más lindo aún… pero no, sí es posible y como en estas fiestas no se escatiman esfuerzos, aquí viene en primer plano el momento culminante de este brillante paseo: El Pesebre.

El gran momento ha llegado: El Pesebre brilla.

Ah, pero se me olvidaban dos bellezas adicionales.  La primera llamaba desde lejos, convocaba con sus luces titilantes y su estrella desde lo alto: el cerro Nutibara, referencia geográfica incuestionable de mi ciudad, fue engalanado de acuerdo a la ocasión:

El cerro Nutibara no se quedó atrás..

Y la segunda belleza merecía devolverse, pues espectáculos como estos no son comunes en nuestra ciudad.. así que aquí les va, cortesía de las Empresas Públicas de Medellín, de mi youtube y de mi brazo derecho, que afrontó con estoicismo el estirón para dar con un buen ángulo: