Dosis de personalidad: ¿sexo seguro? ¡seguro!!

Hace 15 años que me gradué de bachiller. Y recuerdo muy bien el escándalo que vivían los adultos -maestros y padres- ante el supuesto boom de niñas embarazadas. Digo supuesto, pues lo novedoso de aquellos años es que las niñas madres ya no tenían por qué esconderse ni dejar de estudiar..  hasta varios colegios privados sucumbieron a las tutelas que defendían el derecho a la educación de la madre adolescente.

El sexo seguro es un derecho inalienable..

También quedaron en mi memoria mis compañeras que fueron madres antes de ser bachilleres, cómo muchas pudieron usar el uniforme hasta el sexto mes de gestación, tenían excusa médica para no hacer Educación Física, ni Química y mucho menos practicar las pocas disecciones aún permitidas en clase de Biología para estudiar el cuerpo humano con ayuda de órganos animales -corazón, cerebro, etc.  Y también rememoro las famosas convivencias, aquellos raros días de paseo en los que muchas pedían permiso al colegio  para llevar a sus pequeñitos y por un día, esos niños tenían 40 tías dispuestas a cargarlos, besarlos, cargar la pañalera y darles de comer y cuidarlos mientras la joven mamá disfrutaba un poco de la piscina o de los juegos o simplemente descansaba de su deber extraescolar: su bebé.

Si les suena muy bucólico, no se dejen engañar. Claro, a esa edad uno no le da mucha importancia pero cuando llega la Universidad, la vida, uno se da cuenta de todo lo que esas compañeras madres pospusieron… y muchas veces por que les cayó de sorpresa, por que no creyeron que les podía pasar y estaban enamoradas… y estar enamorado y adolescente es lo más deliciosamente intoxicante del mundo… también por que no sabían cómo usar un anticonceptivo y en muchos casos, temían la airada reacción de sus padres si se enteraban de que ya no eran vírgenes.  Yo sé que esto último puede sonar extremo y fantasioso, pero sé de muchas mujeres jóvenes a las que sus madres les requisan su clóset, sus cajones, su privacidad y ejercen la política del terror: donde se le llegue a encontrar a la muchacha un anticonceptivo, o un condón….

La educación sexual bien planificada ayuda a construir seres humanos capaces y responsables de sí mismos...

Y también recuerdo con gran amor al equipo de psicoorientadoras de mi colegio.  Estas valientes mujeres que eran madres y profesionales, se enfrentaron a la moralina de algunos maestros y padres de familia y nos llevaron muchos conferencistas que, desde la psicología y desde la pastoral juvenil, nos hicieron reflexionar sobre el ejercicio sano de nuestra sexualidad.  Recuerdo con gran alegría aquella mañana en que nos llevaron a Profamilia y allí una psicóloga habló con nosotras y luego nos dio una charla ilustrativa sobre los diferentes métodos anticonceptivos… una de mis compañeras ya era madre para aquel entonces.

Sé que el esfuerzo de estas maravillosas mujeres garantizó que mi formación fuese privilegiada.  A ellas se unió mi madre, quien me llevó a un ginecólogo para que recetara anticonceptivos cuando comencé a ejercer mi sexualidad. Sé que muchas no tienen semejante maravilla de educación, que les enseña los métodos preventivos y a tener conciencia y raciocinio para su uso. Y sé que a muchos les asusta la idea de educación sexual, pues la asocian a la completa falta de valores éticos sociales y a un tipo sofisticado de perversión de la juventud.

Ordóñez pidió nulidad de la sentencia porque considera que esto es una campaña de promoción del aborto. Colombia tiene la tasa de embarazo juvenil más alta de la región. El aborto ilegal es un problema de salud pública. Por eso es más lógico y más sano que los jóvenes sepan qué anticonceptivos existen para no llegar hasta el paso del aborto como método de planificación. El Procurador, con su fundamentalismo católico y retardatario, puede hacer mucho mal, como ya se ve, sobre todo porque tiene coro en el ambiente.

Es paradójico que el Procurador y sus copartidarios ultraconservadores esgriman la Contitución para intentar impedir la divulgación de la sentencia de la Corte, pues como lo recuerda otro columnista de la revista Semana,

la Corte sólo pide que se enseñe su fallo, una interpretación autorizada de los principios y derechos establecidos en la Carta Política. Esto es un claro desarrollo del artículo 41 de la misma, que establece que en las instituciones de educación, oficiales o privadas, será obligatorio el estudio de la Constitución.

Añádanse a esto los vacío legales de proceso que torpedean la sentencia de la Corte y que deberían ser debatidos por el Congreso para que se regule la objeción de conciencia y la aplicación de dicha sentencia.  La última ha sido la prohibición de la píldora del día después, alegando que es abortiva.. con semejante terrorismo, se ignoran las explicaciones de los médicos que ilustran los procesos de la concepción y cómo esta pastillita no causa aborto, sino que actúa como un anticonceptivo de emergencia impidiendo la fecundación.

¿Pero a qué se debe esta histeria neoconservadora? Muchos dicen que la era liberal dejó un fuerte vacío ético. Que la falta de estructura de las últimas décadas afectó los pilares de la sociedad y que el desorden y la frustración masivos que ahora observamos, son consecuencia de la ausencia de valores sólidos.  Todo esto puede sonar muy razonable pero hay más…

La tristeza y la frustración son los motores de la búsqueda de firmeza para muchas personas.  Para estas gentes la respuesta está en la vuelta a los valores conservadores que dan respuestas consoladoras y cerradas: todo tiene un tiempo y un lugar, todos tienen un lugar y la garantía para la paz es no perturbar este equilibrio.  Este equilibrio asegura una reconciliación, pero esa palabreja es -para mí, al menos- igualmente sospechosa: ¿reconciliación es lo mismo a uniformización? ¿reconciliarse con quién o qué?

Una sexualidad sana es una sexualidad integral..

Para muchos, la falta de valores es equivalente a cuestionar estas respuestas consoladoras y cerradas.  Buscar alternativas que se adapten a la diversidad puede parecer explosivo, pero en cuestión de legislación parecería ser lo más seguro y razonable.  La problemática que incluye el ejercicio de la sexualidad siempre ha estado relacionada a los roles sociales que se le inscriben a cada género y para el discurso conservador, sólo hay dos géneros; el resto es una aberración y no deberían existir … por eso no se incluyen en las leyes.  De ahí que pensar en la movilidad de esos géneros suene subversivo; pensar que las mujeres puedan decidir con ayuda de la educación qué quieren hacer con sus cuerpos, que los hombres -de nuevo, con ayuda de su educación-  deseen hacer su masculinidad más integral  y que los homosexuales y transgéneros construyan sus identidades como seres humanos totalmente funcionales, todo esto, puede parecerle estúpido o perverso a alguien que se identifica como conservador.  Estos movimientos sociales, culturales y políticos que buscan hacer visibles unas realidades cotidianas ponen en jaque a los que creen en una estructura social inamovible…

La diversidad sexual no es un fenómeno nuevo, es una realidad que ahora es visible y debe ser respetada.

Volviendo al punto central de este post, es evidente que la sexualidad es un territorio político que muchos explotan.  El relativismo social en el que vivimos hace que la angustia por algo fijo se dirija hacia facetas que, en la mentalidad general, definen a una persona como ser social. La sexualidad es una de ellas. El control de la sexualidad femenina es una de esas estrategias, pues mantiene la estructura tradicional en su sitio. Rechazar y condenar las opciones que le dan a la mujer el poder de decidir sobre sus cuerpos y emociones, es negar la movilidad social y por ende, tratar de negar lo cambiante que es la sociedad.

Cuando se habla de sexo seguro, se habla superficialmente. No se trata sólo de pastillas y condones, se trata de la construcción de una identidad sexual y personal que le permita a cada persona decidir.  La enseñanza que recibí sobre los anticonceptivos durante mi adolescencia me ha permitido decidir y la educación que he recibido en mi hogar me ha enseñado a afrontar mis propias decisiones, que atañen a mi sexualidad.  Esta libertad la defiendo y muchas mujeres, como muchos hombres, me acompañan en esto. Si en realidad se quieren impedir las soluciones extremas, hay que empecinarse en la educación sexual: que las niñas sepan que hay caricias, conversaciones y aproximaciones que no son correctas y que no deben permitirlas; que las adolescentes aprendar a disfrutar del amor y a gozar físicamente del amor, separándolo de la procreación gracias al uso de anticonceptivos; que los hombres aprendan sobre estos métodos y sobre lo específico del cuerpo femenino y que no le teman a integrar en su masculinidad aptitudes consideradas como femeninas. La educación también debe proveer a las otras identidades sexuales con elementos para defenderse de la ignorancia de los demás.

El sexo seguro es entonces un comportamiento que sale de la comprensión de nuestras emociones, nuestros instintos y de la comprensión de los medios que tenemos a nuestra disposición para integrarlos en un proyecto de vida sano…. y sí, la castidad cabe ahí.  Enfrentar el deseo y hacerlo parte de nosotros es la ventaja que nos da la educación y la construcción dinámica de valores.

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