Fatema Mernissi: la ventaja de considerarse extraña

Fatema Mernissi: socióloga, feminista, escritora, activista.

Esta sonriente y colorida mujer se llama Fatema Mernisi. Es una socióloga dedicada al trabajo de comprender no sólo su sociedad sino esa otra sociedad que tiene el vicio de creerse la única sobre el planeta: la sociedad occidental. Y lo hace con una actitud que recuerda a la pequeña Libertad, la amiguita más explosiva de Mafalda y la más corta de estatura: lo mío no es desfachatez, es soltura.

Y la soltura de Mernissi le hizo posible entrar en un país del mundo simbólico occidental directamente relacionado con las mujeres: el del harén.  Mernissi lo relata con alegre sorpresa, la que le permite la perspectiva, pero también recuerda el asombro y hasta el enojo que le produjeron las sospechosas sonrisas de los periodistas cuando ella decía: “Es cierto, yo nací en un harén”.  Con esta sencilla frase Mernissi abrió la puerta que la llevó a comparar las representaciones de las mujeres en su sociedad musulmana y la sociedad occidental por medio del estudio de tres figuras: el harén, la cortesana y Scheherezada. Y en su preguntar y trasegar, Mernissi encontró una fascinante clave para comprender la persistencia y la diferencia de este trío en las dos culturas: el poder de la imagen. He aquí un fragmento de ese maravilloso momento de iluminación:

Sí, pensé, acababa de encontrar la respuesta a mi enigma. A diferencia del hombre musulmán, que establece su dominación por medio del uso del espacio (excluyendo a la mujer de la arena pública), el occidental manipula el tiempo y la luz. Este último afirma que una mujer es bella sólo cuando aparenta tener catorce años. (…) Fijar esa imagen de niña en la iconografía como ideal de belleza condena a la mujer madura a la invisibilidad“.

En su libro El Harén en Occidente, Mernissi nos lleva con humor y honestidad por el camino que tuvo que recorrer para comprender las fantasías masculinas occidentales con los harenes y las scheheradas, pues para ella el harén no tenía nada de poético y mucho menos sensual.  Esta exploración está ligada a su trabajo dedicado con las mujeres y su historia en la sociedad musulmana. Claro, como mujer en una sociedad aún tan signada por el género como la musulmana, Fatema Mernissi cuenta con desafíos que la ponen como una extraña en el mundo académico; siendo una persona creativa y fuerte, ella ha transformado esos desafíos en herramientas valiosas para entender su sociedad, para construirse en ella y para plantear una crítica que permita legitimar los variados roles sociopolíticos de las mujeres, roles que han ejercido durante la historia de los países musulmanes y que son pisoteados por el fundamentalismo conservador.

El libro de Fatema Mernissi.

Curiosamente sus conclusiones resultan muy aplicables al medio occidental y su propio conservatismo -tal vez más laicizado- pero en el que se manejan estrategias de poder terribles para una gran parte de la población femenina. Al entrar en occidente, Mernissi es dos veces extraña: mujer y musulmana; su extrañeza y su capacidad para preguntar la llevan a buscar en los lugares que, a primera vista, son los menos propicios para una pesquisa intelectual. Y así en su libro cita al sociólogo Pierre Bordieu para redondear su idea:

“Al confinar a las mujeres al estatus de objetos simbólicos que siempre serán mirados y percibidos por el otro, la dominación masculina las coloca en un estado de inseguridad constante. Tienen que luchar sin cesar por resultar atractivas, bellas y siempre disponibles”.

Esta dama tan colorida, tan inquisitiva y tan honesta es una gran guía. Y para parafrasear un proverbio sufí, podríamos finalizar diciendo que es ella la que nos interroga, la que llama a nuestra puerta y nos plantea nuevas perpectivas: ¿quién toca a tu puerta, discípulo?  -Tú, maestro.  -Entonces, puedes pasar.


Dosis de personalidad: No violencias.

Esta semana celebramos un día de la mujer que no tuvo tanto eco comercial como el del ocho de Marzo, donde muchos caballeros y damas -llenos de buenas intenciones, claro está, que no es con sarcasmo ni nada parecido..- dedican la famosa canción de Ricardo Arjona, algún poema de Pablo Neruda o Mario Benedetti y agotan las existencias de rosas rojas con sus respectivas tarjetas.

No, este día de la mujer era un día por la No Violencia hacia la mujer.  Era un día para reflexionar especialmente sobre lo que debería hacer parte de nuestra educación, de nuestra espina dorsal, de nuestros músculos y de nuestra sangre y que nos falta en dosis alarmantes: el RESPETO.

Pero no es un respeto cualquiera.  Podríamos empezar diciendo que nuestra falta de respeto hacia nosotros mismos nos ha llevado a situar un montón de ideas y sentimientos fuera de nuestro ser, poniéndolos en cosas.  Esta externalización no es para nada buena, aunque a veces conviene sacar para ver en perspectiva. A lo que me refiero es a aquella exteriorización que nos lleva a cifrar nuestra valía en cosas que en realidad no dependen de nosotros, que en realidad no nos definen y que por el esfuerzo de mantenerlas, nos llevan a los abismos.

Tal vez la violencia esconda una profunda tristeza y una aterrorizante impotencia…

En ese sentido, el hombre que dice que se expresa como hombre desnudando con los ojos a una mujer o que dice que la vulgaridad que acaba de eructar dizque para halagarla  en realidad es un piropo, no se respeta a sí mismo…. sí, no se respeta; si en realidad estimara el placer y la alegría que le produce la belleza femenina, no degradaría sus emociones de ese modo. Pero nuestra cultura ha hecho de las expresiones de placer, erotismo y sensualidad algo asqueroso, reprimible y animalesco.  Por ende, la gran mayoría de los hombres no valoran su alegría y su deseo, sino que lo convierten en fuente de angustia y en arma que causa horror en nosotras; no aprenden a expresarse con la corrección que se deben a sí mismos y que por ende podrían reconocer que nos deben a nosotras. Al decir que usan esas expresiones y ademanes por que son hombres, no se respetan a sí mismos y se violentan. Ponen su hombría en un afuera que semeja una cloaca y la llaman masculinidad. Y luego se asombran de que les vean la cara de marranos y los traten como cajeros parlantes prestos a pagar por la belleza femenina que ostentan como un trofeo en persona de sus mujeres….

Por supuesto, de la vulgaridad a los golpes sólo hay un paso.  Y hay que recordar que las violencias físicas son tan terribles como las simbólicas.  Desde el “estás como gordita, no?” pasando por él “no hables, por que tu no entiendes” y también el “por qué te pones tan seria? yo no quiero que te pongas seria” hasta el empujón, la mano alzada, el zarandeo y luego los morados… es una frontera más móvil que la famosa Línea de Tordesillas y muchas mujeres la cruzan a diario sin pensarlo. Yo lo he hecho. Y luego me he dado cuenta y me he llamado al orden: es mejor hacerle pasar un mal rato, que tener que arrepentirme por no haberlo parado a tiempo. Ahora, si creen que me estoy poniendo histérico-feminista-castradora-semilesbiana, no es eso; muchos estudios revelan las diferencias sociales e intelectuales de la violencia de género: si un obrero le puede dejar un ojo morado a su mujer, el decano de la universidad puede anular a la suya con un “¿Y por qué crees que te van a publicar esa cosa que escribiste?”….

Hay varios tipos de violencia contra las mujeres.

Hay varios tipos de violencia contra las mujeres.

Y entonces, ¿cuándo nos irrespetamos nosotras? ah, los momentos y los instrumentos son muchísimos.  Empiezo por esta pregunta: ¿Por qué nos da miedo que los hombres no nos quieran, ni nos deseen? La competencia que llevamos a cabo entre nosotras para ser la más bella, la más alabada y la más deseada es descarnada y hasta cruel. Hay una anécdota de un hombre en Londres, en el siglo XIX, que se dió cuenta de esta curiosa conducta femenina y puso un negocito: acompañantes feítas, poco agraciadas para mujeres más bonitas que buscaban marido; la menos linda resaltaría los encantos de la clienta….. suena jocoso, pero ahí está: lo que entendemos por nuestra belleza es un reflejo producido por lo que ellos dicen y aprueban; estamos tan acostumbradas a complacer y agradar que no pensamos en nosotras, en lo que a nosotras nos gustaría que fuera nuestra belleza. Y así es como muchas se privan de comer o se automutilan -le llaman lipoescultura, liposucción,etc- para ajustarse a patrones ajenos.

Todo esto se extiende a nuestro carácter. Y planteo la siguiente pregunta ¿por qué nos da miedo ofenderlos o criticarlos? y no hablo de la cháchara seudofeminista que termina con la consabida frase “Los hombres son todos iguales”. No, me refiero a aquellos momentos en que es obvio que el más inteligente, astuto y sensible no es el caballero sino una de nosotras y nosotras lo sabemos y sin embargo… si decimos algo que haga la ignorancia o estupidez del otro algo evidente, nos da pena.. ¿por qué tenemos que esconder que somos inteligentes y que no estamos de acuerdo algunas veces?

Mary Shelley

 

Estas violencias sin moretones ni cicatrices no son menos terribles, pues acaban gradualmente con una mujer que se abandona a sí misma para que el caballero se quede a su lado. Su femenidad descansa en él, no en ella misma. ¿Ven? es una situación tan terrible como la de aquella que oye insultos y luego oculta los morados y siente que tiene que mentir en Urgencias cuando el médico le pregunta cómo se fracturó.  Entre una violencia y la otra la diferencia sólo es de evidencia física, pues la tragedia emocional es igual.

Comenzar a respetarse es comenzar reclamar nuestro territorio. Y paralelo a esto, reconocer que el otro tiene territorio. La tercera fase es compleja en su sencillez: si yo cuido mi territorio, admito que el otro también debe cuidarlo.  Y le ayudo a cuidarlo. Y si los hombres se respetasen más, nos recordarían a nosotras el respeto que nos debemos. Y si nosotras nos respetasemos más, no admitiríamos mutilaciones, ni insultos, ni privaciones, ni definiciones, ni silencios que supuestamente componen la identidad femenina, pero que no tienen mucho que ver con nuestra variedad.

La foto: Jean Dieuzaide (I)

Es posible que para este fotógrafo francés el lente de su cámara sea ese espacio sagrado desde donde se permite la travesura de ver la gente y las cosas de otra manera. Y es una manera que no voy a intentar explicar, pues apenas estoy experimentándola. Por ejemplo, una puerte puede no ser una puerta…

Ahí les va:

Jean Dieuzaide: Bergerie.

La pureza todavía existe…

… y yo la invoco hoy, con tanto ruido y tanta porquería que le quiere invadir a uno los oídos y se le quiere sentar a uno en el alma…

Cristina Pluhar, creadora y directora de L'Arpeggiata.

 

 

 

Llamo a una gran mujer: Cristina Pluhar, lautista y arpista directora del grupo barroco L’Arpeggiata, para que reúna a sus muchachos y muchachas y con los sonidos de la música erudita y de la música popular, me refresque la actitud.  Oh Cristina, mi nueva amiga musical, hazlos cantar y tocar, yo escucho y me limpio… ¿a cuál estúpido se le habrá ocurrido la tonta idea de que la música barroca es tan seca como una ruina de anticuario???????

 

 

Afortunadamente Pluhar y sus amigos no creen semejante despropósito:

Y entre la pureza y la sonrisa, son capaces de construir los mejores puentes:

Gustav Klimt: el arte del tabú.

Gustav Klimt ocupa un puesto raro en la historia del arte occidental.  Es un pintor muy conocido, pues muchas de sus pinturas hacen parte de la cultura pop, son utilizadas con los fines más diversos y como referencia a las cosas más variadas… les refresco la memoria: recuerdan el famoso cuadro El Beso?

"El Beso" de Gustav Klimt

¿Ya se acuerdan???? …… bueno……

Pero este caballero, que era un maestro del color y de sus usos simbólicos, que hizo del oro un material pictórico característico de su obra, que ganó fama y fortuna en vida y que hizo retratos de grandes damas, era un pintor de vanguardia.  Es decir, era un loco o raro o personaje extraño, de esos a los que les gusta preguntar cosas incómodas… socialmente era un tipo buena persona, pero sus cuadros son otra cosa; su estética simbolista le daba para mucho, le daba amplio espacio para interrogar y representar lo que la sociedad bienpensante y normal de su época no osaba decir.. o bueno, sólo le confesaba al doctor Freud, con esa técnica tan revolucionaria del psicoanálisis.

Y ahí es donde entra lo que hoy deseo mostrar: los dibujos de Klimt. En esos dibujos no sólo exploró cuestiones técnicas de su arte, también un tema que era fascinante para la época -tema que Freud hizo más perturbador aún:  la autonomía de la sexualidad femenina y su relación con las fantasías -y temores- del hombre… ojo, esto es material para adultos responsables… no digan que no los advertí:

Klimt: "Mujer con las piernas abiertas", 1913

Klimt: "Mujer con las piernas abiertas", 1913

Este dibujo es de  1913.  Uno se puede preguntar si lo dibujó de memoria, o usando la imaginación… pero no, al parecer una de sus modelos posó para él.  Es que en aquella época las modelos eran casi esclavas de los pintores que las contrataban y por eso accedían a estas poses… claro, estos dibujos afirmaron la leyenda de Klimt y su harén de modelos vienesas, que andaban desnudas por el estudio, esperando a que el maestro las llamase… pero el hecho es que sólo unas dos tuvieron hijos de Klimt, quien los reconoció.  Ah, no, Klimt nunca se casó; pero tuvo una relación afectiva y al parecer no física permanente: Emilie Flöge.

Bueno, basta de chisme biográfico. Sigamos con otro dibujo:

Klimt, 1909.

Estos dibujos, que al parecer sirvieron de bocetos para obras más concretas, han sido objetos de muchos análisis desde variados flancos: artistas, psiquiatras, sociólogos, historiadores…  pues la franqueza y la austeridad de estas figuras es impactante. Claro, es obvio que se masturban de muchos modos, que Klimt dirigía las miradas de ellas, que les decía cómo acostarse, como doblar sus cuerpos. Pero también estas son figuras que no tienen contexto, es decir, flotan en el espacio del papel; no hay elementos de una habitación dibujados, o de algún escenario o de otros personajes; están solas, y no necesitan de nadie más…

Si los desnudos de los impresionistas causaron resquemor, estos son mucho más desafiantes.  Los impresionistas -Manet, Renoir, Degas, Tolouse-Lautrec- no sólo  retrataban mujeres de sociedad, representaban mujeres que no eran idealizadas… muchas no eran bellezas perfectas y no debían serlo.  En muchas ocasiones la figura femenina es más un problema técnico que algo para representar.

Pero los desnudos de Klimt

Klimt: Desnudo femenino volteado hacia la izquierda, 1912-1913

no necesitaron contexto ni explicación.  Al parecer Klimt no la deseaba, pues quería explorar una faceta tabú y misteriosa de la femenidad: lo sexual.  Supuestamente las mujeres no debían tener una sexualidad autónoma; si la tenían, era una especie de anormalidad. La idealización de la mujer en todos los aspectos era un movimiento con nueva fuerza en estos años de transición, pues las mujeres estaban llegando a la formación universitaria, encontrando nuevas formas de expresión y experimentando con la independencia económica y existencial.. Emilie Flöge era una de estas nuevas mujeres: talentosa, dueña de su propia boutique, nunca necesitó nada de Klimt, sólo lo quiso.  Y esto era un enigma para muchos hombres, acostumbrados a ser necesitados y a asumir un rol preponderante para proteger, cubrir…  Claro, la realidad desafiaba todas estas ideas. Y luego llega Freud, con sus casos de histéricas, revelando las profundidades y las independencias de la psiquis femenina; trayendo a la luz la sexualidad femenina, algo que resultaba amenazador para la cultura de aquellos años -aún lo es para muchos…

Entre los muchos elementos que tienen estos dibujos los rostros son llamativos.  Claro, las poses… pero miren a los rostros de estas mujeres: algunos ni nos miran; otros nos dan ojeadas insinuantes. Estos gestos fueron comunes en la producción de algunos pintores de estos tiempos, que se adherieron a una estética que podríamos llamar misógina: un tipo de representación de la mujer como la seductora malévola y misteriosa, una esfinge que podría devorar al incauto o una sirena que conduciría al pobre a su destrucción. Como ejemplo, les doy esta belleza de un contemporáneo de Klimt, Franz von Stuck, que lleva esta perla de título: El Pecado.

Franz von Stuck, El Pecado.

 

 

Hermosa y siniestra, no les parece? Y esa era la idea general: poner en una perturbadora relación categorías supuestamente antinómicas, pues la belleza sólo podía ser buena y lo siniestro sólo podía ser feo. Para estos vanguardistas esta antinomia no existía o al menos, debía ser cuestionada.

 

Y Gustav Klimt hizo uso de este mecanismo tanto en sus bocetos como en sus obras terminadas, tanto frontalmente como sutilmente.  En los dibujos que hoy les muestro, esta estética se vuelve más demostrativa cuando se tiene en cuenta la ausencia de contexto y de título.  Esta es una de las chicas Klimt… ojo al rostro:

Klimt, desnudo boca abajo.

Los labios rojos, los ojos semicerrados y al parecer muy maquillados… para nosotros ya es una convención: la gran seductora.  Pero es la representación de un poder inmenso, que fascinaba a un hombre como Klimt, que no tuvo una relación íntima -al menos en todo el sentido de la palabra…

Bueno, ahí están algunos de los dibujos de este pintor. Disfrútenlos y piénsenlos….

Lauren O’Connell: una habitación propia, una música propia

Este es un regalote de nuestro cómplice Juan Felipe, que lo puso en su casa como joya preciosa… y nosotras, de copionas, lo ponemos aquí.

Lauren O'Connell

Lauren O’connell desde su casa y con sus palabras, hace una música perfecta para esos momentos indefinibles, cuando los astros se alinean y uno sabe que es maravillosamente feliz, pero que no se dará cuenta. Ahí les va:

Dosis de personalidad: salir del closet psicoactivo

En la discusión sobre la penalización a la dosis personal de drogas se han escuchado varias voces y se seguirán escuchando.  Aquellos a favor esgrimen discursos provida, contra la adicción, contra la violencia que el narcotráfico promociona… aquellos en contra de este acto legislativo, pensamos que los discursos provida pueden ser muy absolutos -lógica blanco vs. negro-, que hay que definir legalmente y con ayuda de la medicina qué es una adicción y qué puede ser considerado droga y que el narcotráfico es sólo una faceta de un problema de violencia social más profundo y terrible que, obviamente, no se acabará con la legalización regulada… por que esa es la propuesta: legalización regulada por el Estado que respete los derechos individuales consagrados en la Constitución, no convertir el país en un utópico paraíso psicodélico.

En el video que les comparto a continuación, tres hombres jóvenes, sanos, con trabajo, con vidas socialmente aceptadas, comentan los alcances que puede tener la reforma -o más bien, anulación- de la sentencia C 221 de 1994 que permitía la dosis personal… escuchemos todos, que nos conviene para formarnos ideas al respecto y construir nuestra posición.

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