Transitoriedad

Hacía mucho que no traía a mi amigo Juan Felipe, pero hoy me lo vuelvo a traer con este hermoso poema, reflexivo y sin aspavientos para que caminemos con más lentitud y observemos a aquellos que alguna vez fueron como nosotros y que ahora nos recuerdan que todo lo que nos rodea es tan, tan fugaz…

Transitoriedad.

Hoy me acuesto,
con ojeras,
cansado, con la mente
en blanco desde la información de los invasores antiguos con escamas que “siguen en el poder”,
hasta con la música y los colores perdidos de la esperanza monetaria desvanecida… pasando por las apariencias de cambio que siempre engendran las políticas y las reflexiones de las paredes blancas que me besan las horas que paso entre ellas.

Una sola verdad envuelve como papel de colgadura los edificios por donde transitaré en unas horas:
las almas en pena
miran con envidia a los que llevan ropa limpia, ojos dispuestos, un estómago lleno y el paso decidido hacia alguna actividad que no sea errabunda,

y leo siempre lo mismo en el aire que despiden sus huesos:

“¿por qué
yo
no?”.

[En homenaje a todos los desplazados, mendigos, pobres y ambulantes ‘residentes’ del barrio Chapinero, Bogotá. Gracias por su constante enseñanza de humildad.]

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