El historiador desde su ventana

He tenido el gusto de ser alumna del profesor Darío Acevedo y de leer varios de sus artículos. Por eso los invito que visiten su blog Ventana Abierta, donde escribe no sólo sobre historia, sino sobre diversas situaciones que vive el país.

Darío Acevedo, historiador.

Para abrirles el apetito, les presento este artículo sobre la última novela del premiado autor William Ospina. Confieso que no he leído la novela de Ospina, pues aunque no abomino de la novela histórica, soy muy, muy selectiva con lo que llega desde ese reino; estoy acostumbrada a las fenomenales ficciones históricas de Umberto Eco y de Amin Maalouf y por ende tengo mi paladar muy sensible… pero leeré a William Ospina y les estaré comentando al respecto. Por el momento, aquí tienen lo que piensa Darío Acevedo:

LA HISTORIA NO ES CUENTO

La Historia no es pues el ejercicio libresco de quienes piensan que ante una historia oficial corta, sesgada, incompleta, facilista, patriotera y heroica, hay que oponer la afirmación categórica, inapelable e indiscutible de que las cosas no fueron de esa forma sino de “esta otra”. En algún momento algunos historiadores llamaron este ejercicio la historia desde abajo, una historia de carácter cuasi vengativo que pretendía reivindicar a los olvidados, a los sectores subordinados o dominados, a los marginados y a los vencidos. Hacer justicia y darle voz a quienes no la habían tenido. Vaya y venga, algunos colegas por lo menos se dieron el trabajo de documentar lo que decían. En cambio, y esto sí es insoportable, luego vinieron los advenedizos, los intrusos, aquellos que según Daniel Pécaut hacen “vulgata histórica”(véase su texto, Violencia y política en Colombia, 2003): los que posan de historiadores sin serlo, los que creen que el historiador no requiere formación, que éste es un oficio de fines de semana, dominguero y que el hecho de ser intelectuales, artistas o literatos les confiere autoridad para decir lo que se les ocurra y reducir nuestra historia a una leyenda negra.

William Ospina, escritor

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VII Festival Internacional Música de Cámara Colombiana

Ya viene, ya se acerca… y trataremos de mantenerlos informados…

Entre chiste y chanza…

Los colombianos tenemos el raro talento de reírnos de nuestros problemas… algunos dicen que tal vez por eso no les buscamos una solución seria. Pero a muchos extranjeros no deja de maravillarles el que podamos sacarle el lado humorístico a nuestras tragedias, a desgracias que nos paralizan a diario.. es que la risa mueve, puede despertarnos cuando ya ni lágrimas nos salen..

Y sí, es muy cierto que entre chiste y chanza la verdad nos alcanza. Y por eso un proyecto de humor político como el que les muestro hoy, hermano de lo que hacen en Colombia Tola y Maruja y de lo que hizo Jaime Garzón, es otro modo de reencontrarnos con una realidad de la que quisieramos escapar… pero a la que no debemos ignorar en nombre de nuestra supervivencia..

La foto: Shomei Tomatsu (II)

De acuerdo a una anécdota personal de este fotógrafo, los sobrevivientes de las bombas nucleares arrojadas sobre japón eran molestados en la calle por los niños, pues su apariencia era tan aterradora que les gritaban “¡Fantasma! ¡fantasma!”… a Tomatsu le llamaron la atención estas personas y sus cicatrices, las historias hecha carne quemada y marcada para siempre y empezó a fotografiarlos.

Esta es una de esas imágenes:

Tsyuo Kataoka, Nagasaki, 1961. Fotografía de Shomei Tomatsu

Tsyuo Kataoka, Nagasaki, 1961. Fotografía de Shomei Tomatsu

Hace tiempos: ¿”Clásicos de la literatura (porno) infantil”?

Recordé esta frase de Jaime Garzón leyendo las variadas noticias de hoy. En uno de sus numerosos scketchs, en el que interpretaba a un crítico de arte, Garzón reseñaba lo último en literatura: el clásico El sastrecillo caliente.. 😉

Y al parecer a los publicistas de una fábrica de cerveza australiana se les ocurrió algo semejante cuando decidieron hacer público un rumor que circulaba en forma de chiste desde hacía años: las secretas relaciones de Blanca Nieves con los siete enanos.. por que una jovencita viviendo con siete hombres, así no más, pues…

¿Los rumores eran ciertos??????

¿Los rumores eran ciertos??????

Pero publicidad y chiste aparte, las versiones eróticas de los cuentos infantiles no son algo nuevo. Algunos analistas e historiadores de la literatura han propuesto la tesis de que, muchos de los cuentos reunidos diligentemente por Charles Perrault y los hermanos Grimm tenían versiones eróticas, pornográficas y satíricas que corrían de boca en boca con igual celeridad que las versiones infantiles, más aleccionadoras y pedagógicas. Estas versiones sin endulzante eran las más populares entre campesinos y su metamorfosis demuestra los cambios en la moral y en las ideas de infancia y pedagogía que se han operado en unos 200 o 300 años.

Un rumor parecido ha sufrido Caperucita Roja, pues tantos rodeos para identificar al peludo lobo que se hacía pasar por su abuelita, han desatado los chistes y adaptaciones más subidos de tono -recuerdan a Little Red Hot Riding Hood????? ah???? Obviamente el caricaturista Tex Avery estaba familiarizado con las versiones más adultas del cuentecito, vean su versión:

Pero de nuevo, chiste aparte, el análisis literario e histórico que se le ha practicado a Caperucita Roja ha revelado un contexto muy complejo tras el cuento, como nos muestra Elisa Boland:

La función era desalentar a los niños a cometer acciones imprudentes, como atravesar solos el bosque, por ejemplo. Aquí debe entenderse la presencia del lobo como un peligro real y no metafórico: en el siglo XV había antecedentes de pastorcillos que morían por ataques de lobos. Marc Soriano, citado por Colomer (4), ha estudiado los cuentos populares desde una perspectiva socio-histórica que los contempla como reflejo de la mentalidad de una época históricamente determinada. Desde ese punto de vista, esta ficción responde “al hambre y a la dureza de las condiciones de vida de los campesinos y al peligro real que suponía la existencia de los lobos en los grandes bosques y a la complacencia de los receptores populares por el triunfo del débil frente al poderoso, en los casos en que la niña engaña al lobo”. Una moral que señala la necesidad de astucia para sobrevivir en el mundo.

Tanto en la versión popular como en la de Perrault el lobo pide a la niña que se desvista. Sin embargo, Perrault se detiene menos en los detalles del strip tease —si bien la referencia sexual no está totalmente evitada— y tal vez esto se deba a un sentido de pudor o de consideración hacia los oyentes y lectores para los cuales escribía.

Los cuentos salen de la cultura popular. Ella es la matriz en la que se funden imágenes, metáforas e ideas sin tener las ideas de tabú o corrección que se pueden tener en la cultura de élite, alfabetizada y disciplinada. La sexualidad es una realidad cotidiana, sin tantos tapujos, un riesgo y un placer reconocidos y por ende figuran en estas historias conservadas y transformadas en la transmisión oral. Creo entonces que no deberíamos escandalizarnos por el reciclaje que opera la publicidad y la caricatura de esa característica en los cuentos… simplemente nos están recordando algo que el lenguaje sospechosamente edulcorante de cierto tipo de pedagogía, quisiera hacernos olvidar.

Hace tiempos: Por el día de la no-raza

El pasado 12 de Octubre se celebró el Día de la Raza. Se supone que esa celebración debe marcar el encontronazo -no voy a decir descubrimiento ni encuentro, pues no fue lo uno ni lo otro-  de los pueblos ibéricos con los pueblos americanos el 12 de Octubre de 1.492.  Se supone también que ese día debemos celebrar la multiplicidad cultural y étnica que nos caracteriza…

Sin embargo esta efeméride coincide con otro aniversario para nada alagüeño: este año se cumplieron 400 años de la expulsión de los moros de los reinos españoles. Y claro que nos toca a nosotros, los iberoamericanos. Y sí, tiene que ver con nosotros. Pues la misma mentalidad que desterró a una parte de la población ibérica por su condición musulmana, fue la misma que fundó las dinámicas de la discriminación racial en nuestro continente.  Entonces, como la manda la efeméride, hagamos memoria…

Desde el año 700 de la era cristiana, la península ibérica -España es una invención moderna- fue el hogar más occidental del Islam.  Los musulmanes que llegaron a Iberia no eran un colectivo homogéneo; egipcios, sirios, marroquíes, berebéres y al parecer palestinos, se enamoraron del bondadoso clima y se adaptaron con gusto al territorio. Claro, esto no se hizo sin violencia, pues estos musulmanes venían apoyados por la palabra del Profeta y acicateados por las guerras tanto intestinas del Islam como las desatadas por los conflictos con los reinos cristianos.

Uno de los patios de La Alhambra

Uno de los patios de La Alhambra

Durante 800 años, poco más o menos, Iberia fue el hogar de Al Andalus. En relativa paz, el Islam español convivió con los reinos cristianos del norte de la península y acogió a las prósperas comunidades judías que buscaban asentarse allí. Al Andalus se convirtió en una de las joyas que tachoneaban  la Europa Mediterránea; la sofisticada cultura oriental se unió al cristianismo y al judaísmo y posibilitó la floración de una de las civilizaciones más ricas y complejas de la Europa medieval. El Islam había adoptado la antigua costumbre árabe de la negociación entre comunidades y la había convertido en respeto hacia los pueblos del libro (judíos y cristianos), permitiendo la interacción y la cercana convivencia así como la inclusión de cristianos y judíos en altos puestos del gobierno. En la vida cotidiana las tres comunidades llegaron a mezclarse y las familias en las que las tres religiones convivían fueron comunes; la convivencia y la intimidad se hicieron evidentes en la cocina -las especias, los sorbetes y los dulces-, en la bebida -los vinos y el jerez-, en la poesía, en la cosmética -perfumes, jabones, maquillaje, ambientadores, baños-, en la música -laúdes, rabeles y guitarras- en la arquitectura -fuentecitas, aljibes, jardínes y ventanas decoradas- y claro, en la estima por la educación… con todo esto, no debe sorprendernos el que el viaje a Al Andalus fuese una de las experiencias educativas de muchos centro europeos medievales.

Cuando el proceso de Reconquista se consolidó durante el siglo XV, la victoria de los cristianos reinos españoles -Castilla, León y Navarra- no era algo muy unánime. Para muchos cristianos de Al Andalus que podían tener simpatía por los ejércitos cristianos, era obvio que la cultura árabe traía más ventajas políticas, económicas y prácticas que el ardoroso cristianismo norteño. El mercantil y mediterráneo reino cristiano de Aragón-Cataluña tampoco estaba muy convencido, pues la amplia y muy próspera comunidad judía temía el coletazo de la victoria católica: la imposición de la Inquisición.

Techo de la Mezquita de Córdoba

Techo de la Mezquita de Córdoba

Pero la Reconquista triunfó e hizo posible la unificación política y religiosa de las Españas. Por supuesto, 800 años no se borran de la memoria y del cuerpo de un día para otro y por eso aquellos que no huyeron o murieron durante las guerras, continuaron con sus vidas y sus costumbres andaluzas, mezcladas. Algunos desafiaron la orden monárquica de la conversión y siguieron practicando su fe clandestinamente. Otros, con discreción, llegaron a América y constituyeron los grupos de conquistadores, artesanos y colonos. Uno de estos cristianos criado en el ambiente andaluz, llegó a Tenochtitlán en 1.523, se rindió ante la belleza y el orden la ciudad mexica y se decidió a someterla; y para darle a su Majestad española una idea de la riqueza que veía, habló de mezquitas -no de iglesias- y de alfaquíes -no de sacerdotes. Hernán Cortés sometió al imperio mexica teniendo en los ojos y en la cabeza a Al Andalus ….. la presencia de estos mestizos ibéricos aún se ve en la fisonomía de muchos de nosotros, en las trazas coloniales de muchas de nuestras ciudades, en nuestra pasión por los dulces y en más de un nombre y palabra: Javier (Xavier), Manzur (Al Mansur), ojalá (insh Alláh -como dios lo quiera), alcázar, Arbeláez, la Virgen de la Candelaria (al parecer, coincidente con la fiesta judía de la luz)

El aljibe -o fuente- en el patio, una herencia morisca.

El aljibe -o fuente- en el patio, una herencia morisca.

Y así llegamos al aniversario que nos ocupa: 1.609-2.009. Hace 400 años, la homogenización de la sociedad española se hizo completa y el estereotipo tomó vuelo. El morisco sufrió la misma humillación que el judío y se convirtió en una caricatura ofensiva de un pasado que se debía olvidar para la gloria de la Corona española y de la Iglesia católica. Pero una cosa es el pasado que la política quiere borrar y otra, la memoria que sobrevive en los cuerpos y los hábitos y que permaneció, que llegó a nuestras tropicales latitudes y se mezcló con nuestros ancestros indígenas y africanos.

Así que yo propongo que no celebremos el día de la raza. Propongo que recordemos que las razas no existen, que nosotros los iberoamericanos llevamos las cuatro esquinas del mundo corriendo por las venas y que somos la síntesis más terrible y más bella. Propongo que recordemos este cuatricentenario para lamentar ese enorme malentendido entre el Occidente cristiano católico y el Oriente musulmán, pues al fin y al cabo, somos descendientes de esos siglos en los que tres culturas vivieron en amorosas, conflictivas y prolíficas relaciones.

La foto: George Hurrell (II)

Y ahora, el lenguaje fotográfico de Hurrell se sale del mundo hollywoodense para entrar en otro que, según algunos, no tiene nada que ver con el cine: el de la música clásica… oh, pero se olvidan que en los Estados Unidos el mundo del arte muchas veces entra en dudosa convivencia conyugal con el del entretenimiento. Y por lo tanto, no debemos asombrarnos de que el fotógrafo de las estrellas del gran Hollywood le haya tomado una fotico a uno de los titanes de la música clásica del siglo XX, el violinista Jascha Haifetz.

El violinista Jascha Heifetz fotografiado por George Hurrell

El violinista Jascha Heifetz fotografiado por George Hurrell

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