La foto: Shomei Tomatsu (I)

El fotógrafo japonés Shomei Tomatsu es uno de los artistas que han reconstruído Japón… es que a su generación le tocó esa tarea tras Hiroshima y Nagasaki. Aquí les dejo una primera muestra de su trabajo:

Shomei Tomatso: Exposición Mundial en Osaka, Japón, 1970.

Shomei Tomatso: Exposición Mundial en Osaka, Japón, 1970.

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De mi Youtube con amor: Victoria de los Angeles

Para los que no sepan: Victoria de los Angeles fue una soprano española muy famosa en el siglo XX. Era de orígenes humildes, pero llegó a la fama con su gloriosa voz -que van a escuchar en este videíto….. ella sólo quería ser recordada como una persona que cantaba. Y lo logró.

Y si no saben esta otra: Gustave Caillebote hizo parte de ese combo llamados Los Impresionistas, pero su técnica era muy independiente.. no era el único, acuérdense de Cézanne y de Van Gogh, dos estrellas rutilantes y separadas del resto de esa magnífica constelación. Como pueden ver en el video, se especializó en temas urbanos con una pincelada casi fotográfica.

Y la tercera pista: Gabriel Fauré fue un compositor francés contemporáneo a ese combo de los impresionistas y usó algunas de las ideas que ellos planteaban a la hora de escribir su música.

Entonces: una tarde, con mucho que hacer y sin un átomo de ganas de trabajar, decidí darle excusa legítima a mi ocio y monté este videíto con la cristalina voz de doña Victora, las luminosas pinturas de don Gustave y la suave música de Monsieur Fauré.

Ahí les va:

Y si quieren ver más de mis videos, o de mis excusas para no trabajar, fíjense en el blogroll que ahí está el link para mi Youtube.  😀

Dosis de personalidad: el poder de la palabra

Para nadie es un secreto que la capacidad de expresión es algo fundamental en las relaciones humanas. Por eso las constituciones políticas la consagran como derecho fundamental: la libre expresión. Desde que se iniciaron los gobiernos democráticos, poder hablar y escribir sin temer algún tipo de restricción hizo parte de  la problemática de la formación de una sociedad en la que los medios y espacios para hablar o escribir dejasen de ser el monopolio de un grupo social. Y desde que este proceso comenzó, la manipulación del poder de la palabra ha sido uno de los peligros constantes y uno de los puntos de debate más acalorados sobre la transparencia de las democracias.

La entronización del poder de expresarse ha llevado a algunos a un gran pesimismo respecto a los mecanismos que las democracias modernas puedan desarrollar para prevenir caer en “estados de opinión”, caracterizados por su maleabilidad y poca reflexión. Para el historiador del siglo XIX Jacob Burckhardt, contemporáneo de la rápida formación de los medios de comunicación modernos, uno de los grandes peligros de la democracia era este: el que a punta de opiniones se atrofiara el juicio crítico, creando una atmósfera cultural que no favorece el pensamiento libre, la base de la verdadera libre expresión.

Latinoamérica ha sido uno de los espacios favoritos para sondear los peligros y los vericuetos de la libre expresión. Lo hemos visto todo y lo hemos tenido todo: censuras directas, asesinatos y torturas a periodistas e investigadores, marginalización a reporteros que buscan fuentes alternativas, señalamientos histéricos que calan en el estado de opinión y claro, mecánicas más sutiles como la banalización de los espacios de información y la autocensura. Está bien, en Europa y Asia no escampa y ni hablemos de Africa o Norteamérica, donde las dinámicas de la comunicación, la expresión y la información tienen tantas complicaciones como en nuestro entorno. De ahí que los embates que han sufrido la prensa y otros espacios de expresión en nuestro continente durante los últimos meses, no pasen desapercibidos. Por ejemplo, el New York Times reporta que

In recent months, journalists across the region have faced opposition not only from courts but also from the leaders of several countries, who have moved to restrict critical coverage and paint the news media as the enemy.

Con esto se refieren a los casos de Brasil, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina y claro, Colombia. En todos estos países se ha recurrido a leyes, decretos y señalamientos para asegurarse de que ciertas expresiones en los medios no surjan o al menos, no lleguen a un amplio público… y tampoco generen espacios de diálogo. Todos estos discursos tienen en común un movimiento: satanizar al cuestionador.

O también hay otras tácticas más sutiles y con igual efecto disolvente: ridiculizar cordialmente al oponente, al darle un trato familiar y supuestamente calmante que, disfrazado de buenas herramientas de diálogo, lo que busca es endulzar la discusión y hacerla “amena”… dejando en el suave ridículo al contendor, haciéndolo quedar como histérico sin sentido..

Otra estrategia terrible que anula el poder de la palabra dialogada es cierto ejercicio de tolerancia… sí, en serio… por que se puede tolerar y callar con indiferencia ante lo que el otro dice. Tolerar se convierte en un modo de dejar al otro hablando solo y entonces el tolerante se lava las manos diciendo “pero yo no he dicho nada contra él/ella… yo no he respondido a sus ataques…” ¡oh, pero cuanta paciencia y sabiduría!!!!!  😉  mientras lo que se esconde es una soberbia terrible. En ese instante la palabra se vuelve muda y el silencio se torna en ácido sulfúrico… y la victoria no es de nadie, pues si el que calla otorga, el que se queda sin quien le conteste no obtiene conocimiento.

Y así, la palabra queda sin poderes.

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En los viejos tiempos, la gente era muy cuidadosa con lo que decía… se tenía respeto por el verbo y por eso sólo algunos podían pronunciar ciertas palabras y por eso otras palabras no eran pronunciadas y por eso algunas culturas hicieron de la conversación toda una ceremonia, muchas veces previa a una guerra… pero lo que contaba más que el encuentro de las espadas era el encuentro de las mentes, conocer al supuesto enemigo. No cabe duda: hemos perdido la reverencia debida a la sagrada facultad de expresarnos, de hablarnos… le tenemos miedo al riesgo -poder- del diálogo por que, como dijo cierto filósofo, podríamos encontrar que nuestra tesis es cuestionable y por ende, puede ser falsa… tendríamos que ceder nuestro pírrico poder y ponernos en el penoso trabajo de aprender de aquel al que queremos ganarle…

Si quisiéramos recuperar el poder de la palabra, no sólo dejaríamos hablar al otro… nos comprometeríamos en fructífera conversación y tendríamos la aventura de conocernos a través de los argumentos del otro.

La foto: La fila para el pan

El hambre es un tema sensible.  Y puede ser objeto de la cursilería en todos sus aspectos.  No lo fue para la fotógrafa Dorothea Lange. Ella le dio dignidad y humanidad a la fila para conseguir una ración de pan.

White Angel Breadline  fotografía de Dorothea Lange

White Angel Breadline fotografía de Dorothea Lange

Mascagni, Scorsese y De Niro: el poder del drama.

Nadie pone en duda que Martin Scorsese es uno de los directores de cine más poderosos de la segunda mitad del siglo XX -y tal vez de los primeros años del XXI.  En una industria como el cine hollywoodense que, desgraciadamente, se caracteriza cada vez más por la facilidad y lo efímero de sus producciones, Scorsese sigue proponiendo historias fuertes y coherentes, con un magistral uso de los mejores recursos que tiene: excelentes actores y un equipo de producción de primera… claro, él es un narrador incomparable….

Robert De Niro en Raging Bull

Robert De Niro en Raging Bull

Nadie duda que Robert De Niro es uno de los actores más impactantes de la segunda mitad del siglo XX – y ojalá de los primeros años del XXI. Este silencioso neoyorquino ha sabido encarnar los personajes más variados, nos ha llenado de terror, ternura, simpatía y hasta nos ha hecho reír con sus pocas comedias …. es que recuerden que este Maestro del dramatismo es un rendido admirador de los comediantes y considera la comedia como un arte supremo. Su rostro es inconfundible, sus manerismos son identificables, pero su versatilidad es inagotable. De Niro jamás se repite y le imprime a sus personajes una complejidad humana inolvidable…

Ahora bien, estas dos fuerzas de la naturaleza -Scorsese y De Niro- se han unido varias veces para contarnos historias de múltiples capas, historias que aparte de entreternos deben molestarnos, deben pellizcarnos.  Y Raging Bull es una de estas obras maestras… una historia donde la gloria y el dolor son los verdaderos protagonistas. . .

Para Scorsese, la historia del boxeador Jake La Motta es una historia épica.. De Niro no es un extraño a las épicas -recuerden su tremenda actuación en la segunda parte de El Padrino…. por lo tanto, la música que le da inicio debe ser épica, heroica y conmovedora; nada mejor que un maestro del verismo italiano de comienzos del siglo XX, Pietro Mascagni; la pieza musical que se escucha en la secuencia de apertura es el intermezzo de su ópera Cavalleria Rusticana, una historia trágica, popular y siciliana…

El drama debe llegar hondo, debe conmover y captar la atención… las lágrimas son un accesorio superficial, lo que debe contar es la historia y su dignidad.