XIX Festival Internacional de Poesía en Medellín – día 2

Imagen oficial XIX Festival Internacional de Poesía 2009

Imagen oficial XIX Festival Internacional de Poesía 2009

Tarde, pero aquí está: la segunda lectura a la que pudimos asistir, llena de sorpresas y sonidos extraños.

Esta vez primó el castellano enfrentado a las suaves lenguas orientales. El contendor estuvo lleno de fuerza y concentración, pues tiene más experiencia vital y reflexiva en el campo de la poesía. Se trata del poeta Fouad Rifka, quien en su poesía hizo gala del gran legado sufí que permea el arte musulmán contemporáneo. Es esa herencia sufí la que le permite valorar la potencia que tiene todo lo cotidiano, lo más sencillo.

Rifka comenzó su lectura agradeciéndonos nuestra presencia como compañeros de poesía. Dijo que para él, que venía del desierto, era conmovedor hallar amigos de tan lejos. En su lengua nos habló no solo de las cosas que excitan su sentido poético, también nos compartió sus sonidos suaves y pausados, perfectos para evocar imágenes plenas de multiplicidad sensorial.

Añora el hogar y le teme.

Añora la locura y la teme.

Entre el golpe de un hacha y el otro,

Las canciones resplandecen.

Rifka trae en sus poemas toda la intensidad de sus recuerdos, propone un modo de hacer memoria y de darle sentido a la existencia. Todo es una fusión del amor con los elementos -ese amor sufí, comprendido como energía transformadora y ardiente que desafía la realidad. Con esa intensidad serena Rifka nos recordó el extraño lazo entre lo mortal y lo inmortal, la fluidez entre lo real y lo onírico.

Los poetas de la noche... a la izquierda, Fuad Rifka; le siguen la colombiana Liana Mejía, la costarricense María Montero y la egipcia Fatma Quandil.

Los poetas de la noche... a la izquierda, Fuad Rifka; le siguen la colombiana Liana Mejía, la costarricense María Montero y la egipcia Fatma Quandil.

María Montero fue la primera cuota de castellano. Es una poetisa que también está enamorada de lo cotidiano, pero dándole un peso tan tremendo como tremenda es la suavidad de Rifka.

… cuesta aprender a vivir…

En su poema Itinerario le canta reflexivamente a las líneas torcidas de la vida que nos llevan a nuestro destino sin falta. Esta certeza fue compartida por el auditorio, que asintió compartiendo la risa espontánea.

Y por último, nos dejó esta perla:

Un escritor sin vicios

es peor aún que uno sin talento.

Y todo esto lo hizo con su voz suave, una voz muy delicada que no esconde la violencia.

El público de la noche... sobró espacio en el Auditorio Fundadores de la Universidad Eafit.

El público de la noche... sobró espacio en el Auditorio Fundadores de la Universidad Eafit.

Al final, la voz sencilla de la colombiana Liana Mejía nos trajo recuerdos. Ella era la presencia familiar, tanto en idioma como en sensaciones. Esta poetisa nos trajo otro modo de construir nuestra memoria, de articularla con el poder de los lugares y de los sonidos que nos describen la ciudad, la muerte y la noche como hogar.

Hoy que otros son los miedos

nos asiste el valor…

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