El rey ha muerto, larga vida al rey.

Su capacidad de conectar con el ritmo interior del pueblo, su habilidad para hacer bailar a la gente, para inventarse una coreografía que está ya interiorizada por todos los ciudadanos americanos (y del mundo), su maestría en hacer música popular, esa música que tiene la cualidad de metérsete dentro, como si te la tragaras, es indudable.

Ayer Harlem le perdonó su wonderland, su nariz operada, su ridículo pelo alisado, la falta de empatía que tenía con el público que le había alzado. Le perdonó sus bobadas de rico desequilibrado, caprichoso, tan alejado de su origen humilde, tan distinto de esa otra estrella memorable que es Stevie Wonder. Ayer el Apollo, que tiene algo más de templo que de teatro, celebró un bautizo más que un entierro. Bautizaban a Jacko, ese chico tanto tiempo perdido en el universo de las celebridades desequilibradas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: