Hace tiempos: los pueblos nómadas en Colombia

Fundado en 1780 por esclavos prófugos, Tabaco era dos siglos después un pueblo de 106 familias y casas de bahareque condenado a desaparecer. La compra de los predios comenzó en 1980, y ya en 2001 hasta la Diócesis de Riohacha se había dejado tentar por la oferta y había vendido la iglesia del corregimiento.

El desplazamiento no es un tema nuevo en Colombia. Y no me refiero sólo al desplazamiento ocasionado por el acoso y el exterminio que los grupos violentos ejercen contra la población. El desplazamiento de pueblos es algo que ha ocurrido en toda nuestra historia; la nota publicada en la revista Cambio muestra algo que ha sido muy común en la configuración de nuestra nación, lo que sucede, es que los que no tenemos que salir de nuestra casa para salvar nuestras vidas creemos que todo el mundo comparte la ventaja de tener un lugar geográfico de referencia estable. O sea, de tener unos metros cuadrados de tierra a los que puede llamar hogar, o mi municipio.

Pero no ha sido así.

Los desplazamientos como los que denuncia la revista Cambio ocurrieron mucho durante los tiempos coloniales en toda América. Se desplazaron pueblos de indios buscando un mejor acceso a sus mayores bienes económicos: la mano de obra y la tierra. Se desplazaron ciudades y villas para el bien de la población blanca, india, negra y mestiza que podía estar en peligro por la naturaleza del lugar o que se atravesaba a las ambiciones jurisdiccionales de otra localidad. Las veleidades de la economía y de la política hicieron desaparecer muchos pueblos de los que hoy sólo queda el nombre en los archivos, pues hasta sus edificaciones fueron engullidas por la manigua andina tropical y sus caminos se volvieron volvieron al polvo.

Teniendo en cuenta la eventualidad de tener que abandonar el territorio, también desde tiempos coloniales se han diseñado leyes para asegurar una salida segura y un llegar seguro. Se han formulado políticas para que el reasentamiento sea eficiente y tenga en cuenta las necesidades biológicas de la comunidad así como las necesidades psicológicas, ambas consagradas por la ley como condiciones para la supervivencia. Para la muestra, un ejemplo colonial: el pueblo de indios San Antonio de Mucuño, que en 1692 enfrentaba el inevitable éxodo…

paresemos en la mejor forma que haya lugar en derecho y decimo que aunque ha muchos años que vivimos en la amenasa de ruina ennuestro Pueblo, por lo delesnable que es el citio del bolconoso e incomodo, y expuesto a graves peligros de las vidas con la frecuencia de terremotos y benidas de aguaseros como se experimenta el año próximo pasado y en el tiempo presente con el reguroso hibierno estamos padesiendo los descansados de no poder asistir en nuestras casas por estar en riesgos manifiestos de que nos sepulte vivos algun volcán sin recurso humano, y otras muchas [roto] mui graves necesidades que padecemos, y a su tiempo prósimo representar, por atender en la presente solo alegir sitio comodo, seguro y de utilidad para poblarnos y gosar del pasto espiritual con quietud y menos sobre salto en nuestros descansados, que para poderla conseguir se ha de serbir Vuestra Merced de librar su horden y comissión a persona de calidad christiana y desinteresada, que obrando en caridad vea no solo los riesgos e incomodidades que padecemos. Si no tambien la elección que hicieremos de nuevo citio, y que ser capaz bastantemente para yglesia, plaza, población y labransas con lo demas necesarios para nuestra conservasión, como su Magestad, que Dios guarde lo tiene dispuesto y ordenado por sus reales cédulas.

En esta cita textual, el cacique del pueblo pide que se inicie el trámite para poder trasladarlo a otro lugar donde sus habitantes puedan vivir sin temor a los embates de la naturaleza. Esto suena muy noble… pero todo el documento trata del trámite de traslado hacia un lugar específico: los territorios de una encomienda. Y recuerden: la encomienda era el lugar donde vivían los indios encomendados a un blanco, el cual cobraba tributo por el trabajo indígena…

Así que esta cuestión tiene dos problemas bien grandes, que también tienen su dinámica histórica: las causas del traslado y el lugar de destino. Como dice el documento citado, la Corona había dispuesto en sus Leyes de Indias las condiciones en las que debía vivir la sociedad urbana, pues la urbanidad -sigue siendo- todo un modelo de vida que daba cuenta de la “civilización” del pueblo organizado. Fundar ciudad y dotarla eran muestras de eficiencia cultural en todos los aspectos y esto es una característica de nuestra sociedad moderna.

San Cayetano, pueblo fantasma. Foto de Nuria Ascencio para la revista Cambio

San Cayetano, pueblo fantasma. Foto de Nuria Ascencio para la revista Cambio

Según la arquitecta Ximena García, coordinadora de la Mesa de Diálogos sobre Reasentamiento de Población -creada hace tres años por la Universidad de los Andes-, hoy es claro que las compensaciones económicas no bastan: “Es necesario pensar en la cultura y los aspectos psicosociales de la comunidad, comprometerse a mejorar sus condiciones y no solo preparar a quienes serán reasentados, sino también a quienes los recibirán”.

Los aspectos psicosociales de la comunidad es algo que no se tomaba en cuenta en la Colonia. La lucha por los recursos que sustentaban a la comunidad era algo que no se hacía esperar y la alta probabilidad de tener como resultado una población flotante, móvil, en busca de sitio de vida y de trabajo, era algo incómodo para la administración colonial. Curiosamente, las viejas costumbres hispanas de trabajo se hicieron efectivas y por medio de la aparcería, el agregamiento, el trabajo por endeudamiento y los tratos verbales que incluían el paternalismo, muchas de estas familias sin tierras terminaban formando parte de los séquitos que podían identificar a un hacendado o estanciero como una figura prominente en la región.

En estos tiempos modernos -¿?- donde se supone que se tiene derecho a la libre autodeterminación, la perspectiva de terminar haciendo parte de un séquito con fines políticos y económicos puede sonar passé, sino paranoica. Muchos pueden pensar: pero eso ya no existe, a esas personas les va bien donde llegan, pueden volver a empezar… pero vale la pena preguntarse si ese volver a empezar no se convierte en otro territorio de lucha a muerte, en otro derecho por el cual se tiene que rogar….

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Rodolfo Lamadrid
    Sep 29, 2013 @ 22:46:20

    cuando vendra la paz a colombia

    Responder

  2. Rodolfo Lamadrid
    Sep 29, 2013 @ 22:50:03

    los dialogos sobre la paz tienen que dar sus frutos

    Responder

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