Hetairas, putas, cortesanas, trabajadoras sexuales, prostitutas…

Son muchos nombres para un mismo oficio, descrito como el más antiguo del mundo: el que ejerce una mujer cuando cobra dinero -o cualquier tipo de retribución económica- por brindar placer sexual a un hombre que no es su compañero o marido, sino un individuo anónimo con el que no habla de proyectos sino de la transacción presente.

Este oficio es un territorio complejo y espinoso, pues toca cuestiones muy delicadas para toda sociedad, pues ni la occidental, que a veces alardea de la liberación femenina, ha podido transar con este tipo de trabajo, como lo evidencia un artículo del diario español El País:

En Suecia está prohibido comprar servicios sexuales, pero no venderlos. En Holanda, la prostitución se considera un trabajo con derecho a Seguridad Social. En Dinamarca, las meretrices pagan impuestos, pero no tienen derecho a subsidio por enfermedad ni a prestación por desempleo. En España, la prostitución no está autorizada, pero tampoco prohibida, y las trabajadoras del sexo viven en un limbo de alegalidad: la regulación se limita a la “preservación del orden público” y a castigar los delitos contra la libertad sexual o el aprovechamiento de situaciones de debilidad.

Se sabe que hay mujeres que son forzadas a la prostitución, y para su protección hay muchísimas leyes que van desde la prevención hasta la penalización de las redes de trata de blancas. Este tipo de prostitución es el que tiene mayor cobertura social, hasta el punto de tener una legitimidad: la que se prostituye por temor, por que la fuerzan, es un caso especial.

También están aquellas que se prostituyen por que no encuentran mejor oficio y el sexo siempre es un servicio que tiene demanda… es de los pocos que no conoce la recesión económica, o que no se ve muy golpeado por ella… para ellas también hay una especie de legitimidad, aunque la legislación aún no se pone de acuerdo: o se persigue a la puta o se persigue al que solicita sus servicios. Si se persigue a la puta, también se trata de entender las circunstancias que la llevan a convertirse en puta: ¿de cuál estrato social viene? ¿tiene educación? ¿por qué opta por ese oficio y no otro? ¿cuáles son las responsabilidades económicas que tiene que cumplir y que la llevan a la prostitución? ¿por qué la sociedad que la rodea “consiente” más el hecho de que se prostituya, en vez de darle trabajo? Preguntas de este estilo las formulan activistas, sociólogos, psicólogos, políticos, y demás que se relacionan con este fenómeno. Para este tipo de prostitución también hay legitimidad ética y jurídica… y hasta social, en algunas ocasiones.

En la película Malena, la protagonista encuentra en la prostitución un medio para no morir de hambre. La sociedad que la rodea, encarnada en sus mujeres, luego la castiga.

En la película "Malena", la protagonista encuentra en la prostitución un medio para no morir de hambre. La sociedad que la rodea, encarnada en sus mujeres, luego la castiga.

Estos casos de prostitución son terribles y es bueno que las leyes y los organismos que pueden acompañar el proceso jurídico con atención psicosocial, tomen cartas en el asunto, pues la prostitución como explotación es un ejercicio de poder que atenta contra las libertades fundamentales del que es prostituido.

Y no nos olvidemos de la redención que la figura de la prostituta ha tenido en la literatura y el arte…. de fuentes y medios del pecado, pasaron a simbolizar la belleza y todo lo positivo que ésta tiene, en circunstancias terribles. De nuevo, la literatura nos da ejemplos de prostitutas que son más nobles que sus clientes, hombres adinerados y con títulos nobiliarios: Fantine en Los Miserables, prostituta por miseria y estigma social, único amor de ese otro “pecador” que es Jean Valjean; Sonia en Crimen y Castigo, prostituta por cuidar de los suyos y confidente del desgraciado Raskolnikov; Marguerite en La Dama de las Camelias, amante y maestra en la vida del joven, acaudalado y soñador Alfred…  y hay que recordar a las encantadoras e inocentes putas de Tolouse-Lautrec, sus amigas y modelos que inmortalizó en afiches y toilettes…

Toulouse-Lautrec: La toilette

Toulouse-Lautrec: La toilette

La actriz india Madhuri Dixit en el rol de Chandramukhi, una cortesana (prostituta) que demuestra amor y devoción inquebrantables.

La actriz india Madhuri Dixit en el rol de Chandramukhi, una cortesana (prostituta) que demuestra amor y devoción inquebrantables.

La imagen romántica de la prostituta la presenta como una gran belleza que ha caído en la venta de sí misma por falta de vínculos que la sostengan. No le faltan virtudes ni fuerza moral, soporta todo con gran entereza y es capaz de grandes sacrificios personales, pero no tiene una familia ni un nombre que respalden tal riqueza moral. Y el nombre familiar es el que otorga el hombre, el del linaje. La puta puede valer su peso en oro, pero no tiene quién firme la garantía…

Ahora bien, la liberación femenina, al menos en occidente, debía -y afirma- haber hecho superfluo el que una mujer necesite un vínculo que responda por su calidad moral. Supuestamente, las mujeres occidentales modernas no necesitan quién les firme la garantía de su valía moral y por lo tanto, no son depositarias del honor de los demás. No tienen por qué cargar con el buen nombre de su familia ni aprender toda la disciplina que eso implica; como los hombres, pueden tener autonomía y no necesitar la asociación con nadie para aparecer y ser en sociedad. Entonces, ¿cuál es el problema con aquellas que entran en la prostitución organizada con toda lucidez, como cualquier trabajo, como quien vende ropa o ejerce una profesión? ¿dónde quedan las leyes en estos casos?

Otras voces, sin embargo, apuntan que el plan contra la trata está bien, pero que no es más que “una forma de mirar hacia otro lado”. “De no tomar ninguna decisión”. Es la visión de Hetaira, un colectivo que lucha por los derechos de las prostitutas. Para esta asociación, el Gobierno se ha sacado las cifras “de la manga”. Sostienen que para la mayoría de las que la ejercen, la prostitución es un trabajo voluntario. Creen, además, que con la regulación se frenaría la explotación que sufren algunas mujeres. “La prostitución forzada se ampara en la ilegalidad que ahora mismo existe en este trabajo. Habría que regular los sectores de la economía sumergida susceptibles de la explotación de la inmigración”, sostiene Cristina Garaizábal, portavoz de Hetaira, un colectivo que lucha por los derechos de las prostitutas.

Una escort o prostituta de alto precio... entran al oficio por voluntad propia
Una “escort” o prostituta de alto precio… entran al oficio por voluntad propia

Al parecer, este acto de libre albedrío causa muchos problemas. Es bien sabido que las mujeres que entran en este oficio por su propia decisión, la mayoría, no tienen circunstancias apremiantes. Es más, son mujeres muy bien educadas, con títulos universitarios y que hablan varios idiomas, conocen las delicadas reglas de la etiqueta de la hospitalidad y no sólo proveen buen sexo, son también anfitrionas excelentes… y ganan muchísimo dinero. Y, de nuevo, ejercen el oficio con total conocimiento. Pero parece que ni la ley ni la sociedad desean darle legitimidad total a la decisión de una mujer adulta de capitalizar su belleza física… aún la autonomía emocional y sexual de la mujer, manifestada en el acto de ponerle un muy buen precio a su compañía y al placer que otorga, plantea muchos problemas no sólo sociales o jurídico-penales, sino filosóficos de gran calado… La realidad es que el rechazo a enfrentar esta realidad, otorga escondite a aquellos que usan la prostitución como abuso o camuflaje para otros delitos.

Para cerrar, estos son los requisitos que una agencia de damas de compañía -o prostitutas/cortesanas de alto precio, si lo prefieren- pide a las jóvenes interesadas en ingresar a la empresa:

  • Mínimo 18 años de edad.
  • Absoluta discreción.
  • Eres independiente, tienes tu vida bajo control y tienes una personalidad bien ajustada.
  • Esperas mucho de ti misma y de tus clientes.
  • Respetas los acuerdos, eres puntual y justa.
  • Eres encantadora, generosa, complaciente y te gusta satisfacer los pedidos de tus clientes.
  • Eres feliz e irradias placer.

Hace tiempos: fotografías de importancia.

Desde su invención, la fotografía ha registrado cambios con una rápidez que otros medios humanos no han podido emular. También ha hecho posibles muchas transformaciones sociales, pues las imágenes fotográficas tienen un gran poder de comunicación que sólo ha sido superado por el de la televisión en directo. La imagen fotográfica ha cambiado nuestra relación con nosotros mismos, nuestro pasado, presente y futuro, como lo indica Roland Barthes:

Quizá tengamos una resistencia invencible a creer en el pasado, en la Historia, como no sea en forma de mito. La fotografía, por primera vez, hace cesar tal resistencia: el pasado es desde entonces tan seguro como el presente; lo que se ve en el papel es tan seguro como lo que se toca. Es el advenimiento de la fotografía, y no como se ha dicho el del cine, lo que divide a la historia del mundo.

Desde la segunda mitad del siglo XIX, la fotografía hizo que la representación personal y familiar dejase de ser un privilegio del dinero y de la nobleza y más familias de las clases medias pudieron tener recuerdos de fiestas, momentos tristes y todos los rituales de paso que unían a las diferentes generaciones familiares. Este cambio se afianzó con la consagración que tuvieron la familia y la intimidad en la mentalidad moderna, pues las relaciones familiares y la vida privada empezaron a ser tomadas como reflejo de la personalidad individual, algo que se extendió por todas las clases sociales…

Su Alteza Imperial, la Zarina de Rusia

Su Alteza Imperial, la Zarina de Rusia

Todos recordamos tener en nuestros albumes fotos como ésta, de novias y matrimonios, de fiestas de matrimonio y hasta despedidas de solteros… de bizcochos de novias, de damas de honor, de padrinos y de suegros en sus mejores galas, listos para la foto del matrimonio…

Esa curiosa unión de gustos en clases sociales supuestamente tan distantes, es lo que hace de la fotografía una herramienta excelente para evaluar una sociedad.

Así lo han pensado los directores del Archivo Histórico Nacional de España, que han diseñado una muestra virtual con fotografías de la nobleza española:

La colección de imágenes evidencia que el idilio entre aristocracia, realeza y fotografía no nació, desde luego, con el Hola! “En el XIX, la nobleza está inmersa en las nuevas tecnologías, fueron los pioneros en su uso porque eran los que podían asumirlas económicamente”, aclara Arantxa Lafuente, directora de la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, donde se custodian unas 10.000 imágenes aportadas por distintas casas nobiliarias. 10.000 grandes desconocidas. “Aunque sus propietarios no siempre son conscientes de su valor e interés, los archivos de la nobleza custodian valiosas fotografías”, sostiene.

Carlos María Borbón Austria

Carlos María Borbón Austria

Eso se puede decir de muchas fotografías de familia que registran momentos de la historia social: la gran mayoría de la gente no sabe el valor que poseen, la valiosa evidencia del paso del tiempo que esas imágenes registran.

Mafalda: ser soberanos de nosotros mismos?

cortesía del sitio web: El mundo de Mafalda.

cortesía del sitio web: El mundo de Mafalda.

Hace tiempos: El exterminio de los awá

Los awá

Los awá

Desde hace algunos días en Colombia, la situación de los awá se ha hecho dolorosamente visible… personalmente dudo que se trate de algo nuevo, pero ahora la situación parece haber llegado a términos insostenibles, debido a la crueldad de los hechos. La revista Cambio reportó el 14 de Febrero:

El 9 de febrero, cinco días después de que el frente 29 de las Farc asesinara a 17 indígenas awá del resguardo Telembí-Totugaña, en Barbacoas, Nariño, el único sobreviviente logró contactar, mediante un radioteléfono, a las autoridades de su comunidad en Pasto. “Recogieron a 20 personas y las amarraron -relató a uno de sus compañeros del cabildo-. Se las llevaron cerca a una quebrada en El Hojal y allá las mataron a cuchillo. Al otro día volvieron por los niños y no se sabe nada más”.

Su testimonio es la única pista que tienen las autoridades sobre lo que ocurrió el 4 de febrero en el resguardo awá. “No sé si alguien quedó vivo, había mujeres y dos niños a los que acusaron de ayudar al Ejército -contó el sobreviviente-. Mucha gente corrió a esconderse en la selva, pero otra está a merced de que le pase algo malo”.

“Nos pusieron contra la pared, muchos de los nuestros fueron reclutados forzadamente y obligados a cultivar la coca”

La comunidad awá, la segunda más grande de Nariño, está distribuida en resguardos en Ricaurte, Samaniego y Barbacoas, una zona que hoy es considerada el nuevo corazón de la coca. De ahí la lucha de los grupos ilegales por el control de la región y el riesgo de que esta etnia sea exterminada.

Naciones Unidas advirtió: “Esta situación constituye una grave violación de sus derechos individuales y colectivos y una grave infracción al Derecho Internacional Humanitario”.

No es la primera vez que un organismo internacional advierte sobre la terrible situación de vulnerabilidad que experimenta una comunidad aborígen. Desde hace décadas se conoce el estado de abandono y de fragilidad en el que viven estas personas, estado que para muchos resulta conveniente, pues el alejamiento que estas sociedades tienen respecto a las instituciones gubernamentales y no gubernamentales, las convierte en ambientes propicios para todo tipo de delito y explotación. Todos se han aprovechado de estas zonas fronterizas, donde las leyes tienen un peculiar modo de funcionar y no funcionar, donde casi cada grupo tiene sus reglas, donde hay que negociarlo todo o soportarlo todo, como lo expresan Enrique Rivas y Santiago La Rotta en el diario El Espectador:

Despues de haber resistido los embates de la Colonia, la explotación del caucho, las guerras de casi dos siglos de vida republicana, el conflicto actual y la inoperancia de un Estado demasiado ocupado disparando, algunos de ellos están cerca de la desaparición. (…) En medio de todo fueron llegando al país las empresas trans nacionales, principalmente mineras y de hidrocarburos. Entonces, la pelea no fue sólo con el conflicto y las enfermedades, sino con el rostro anónimo de una corporación queexplota en Colombia, pero responde en Londres o Washington.

La situación, repito, no es nueva. No nace del malvado capitalismo neoliberal, sino que es una herencia de 500 años de paternalismo. Me explico: desde el encontronazo con Occidente -eso no fue descubrimiento- , las naciones indígenas han sido parte del programa civilizador occidental; se ha legislado para ellas, diciéndoles donde deben vivir, qué deben comer, cómo deben vestir, cuál idioma deben hablar, en cuál dios creer, por dónde pueden moverse, en qué pueden trabajar y cómo deben organizarse para que así Occidente se sienta cómodo y pueda “cuidar”de ellos.  Muy pocas veces se ha dado una negociación de parte y parte… en tiempos coloniales, en algunas zonas de nuestro continente, algunas comunidades lograron adaptarse a la presencia blanca, pero el resto sufrió el trauma de tener que convivir con una sociedad que no aceptaba muchas diferencias; la negociación para ellos se convirtió en una conversión rara, como la que se sugiere para las naciones que estaban bajo el dominio inca y luego pasaron al español colonial: fueron incaizadas a la española; sus términos, sus palabras, sus conceptos, fueron equiparados a los españoles, cambiando totalmente de sentido y trastornando la realidad indígena para siempre.

Muchos nativos se adaptaron, otros más murieron, otros se desplazaron hacia donde los blancos no los hallasen. Así, la dinámica entre estas poblaciones tuvo un cambio constante, pero la administración blanca apenas si se ha percatado de ello; para las instituciones occidentales, las comunidades aborígenes son indios, todos igualitos, sin diferencia los unos de los otros y ahora, bajo el idealismo republicano, igualitos a nosotros, los mestizos-mulatos blanqueados. Tras 500 años, el desconocimiento y la falta de reconocimiento de las diferencias de nuestras naciones indígenas, a los que se suma el paternalismo conveniente y el racismo, sigue produciendo los mismos estragos que denuncian Rivas y La Rotta en El Espectador:

Disfrazadas de buenas intenciones, las acciones del Estado hacia los indígenas se han hundido en el asistencialismo. “No hay una atención diferencial que vaya direccionada específicamente hacia los pueblos indígenas…”

La ciudadanía para los indígenas sigue siendo letra muerta. Es como si el trato de vasallos no se hubiera ido con el mandato colonial durante el siglo 19… y hay que recordar las propuestas eugenésicas de muchos políticos de esa época, que abogaban por la lenta desaparición de los aborígenes para el bien de la república…

.. de este modo se llega a la triste frase que corona el artículo de los periodistas ya mencionados, pronunciada por un cacique de la comunidad bora: “Nosotros ya no pedimos que nos dejen vivir en paz, sino que nos dejen morir en paz.” Tal vez es el único derecho que les queda por pelear, el de morir como quieran; hace 500 lo hicieron, cuando muchos prefirieron el suicidio, la lenta muerte por melancolía o alcoholismo, o la exposición a la viruela; al menos podían decidir como irse de un mundo que no tenía un lugar para ellos…

Es terrible comprobar que 500 años después, con todo lo que se dice de derechos humanos, no podamos aceptar la legitimidad de seres diferentes a nosotros y tan cercanos…

"De blanco e india, sale mestizo"

"De blanco e india, sale mestizo"


On criticism…. De la crítica.

Muchos no entienden bien cuál es la función de un crítico, en este caso, de un crítico de arte. Pues usualmente se entiende que el crítico no hace, sino que se limita a ver hacer y luego, en un acto de pseudovenganza, señala lo que no le gustó, lo que considera imperfecto, en fín…..  muchos críticos aparecen como “pesados”, gente sin oficio que sólo se dedica señalar… pero de hecho, la labor del crítico -al menos de un crítico concienzudo y respetuoso de l oficio sobre el que discute-  es más dura de lo que se cree. Requiere estudio, análisis, dedicación y ensuciarse las manos con el oficio, o sea, aprender las minucias técnicas y materiales.

Cuando se encuentra un crítico de este calibre, vale la pena escuchar, por que lo que tiene que decir, seguramente es muy valioso y nos hará aprender.

Por lo tanto, hoy leemos a Anthony Tommasini, crítico musical del New York Times, que respondió algunas valiosas preguntas:

Q. We seem to be in a very eclectic time for classical music. Composers produce all kinds of music, from the atonal to things that sound more like noise than music, to fusions with traditional folk instruments, to things that are basically purely diatonic. My question is, how would you describe the classical musical landscape in the early 21st century, and do you foresee any resolution of these many trends with a coherent theoretical framework?

— Mark Samuels

¿Critico vs Artista? ¿Critic vs Artist?

¿Crítico vs Artista? ¿Critic vs Artist?

A. You raise an important issue, something I think about all the time. I agree that the landscape for classical music today is more diverse and eclectic than ever. Somehow, the word “eclectic” has become a pejorative. But I like that word and what it conveys, and I’m thrilled that the classical music scene today is so alive with variety and experiment, so open to harmonic idioms of all kinds, so embracing of fusion with world music, folk music, rock, so eclectic!

Much has been written about the terrible decades of the 1960s, ’70s and ’80s, when, the story goes, the 12-tone composers who held secure teaching posts at universities treated with disdain those composers who still favored tonal harmonic idioms. It’s simplistic to view that period this way. Still, I remember being a music student at Yale in the early 1970s, when to mention during lunch that I liked the operas of Britten would bring withering looks from composers and composition teachers.

Those days, thank goodness, are long gone. Young composers today neither know nor care about the stylistic wars of earlier decades. They feel free to write any music, any way they choose. And good for them.

I have written for years of my enthusiasm for the 12-tone and atonal works that excite and move me. The problem back then was not the music itself but the dogma surrounding it. Today we live in wonderfully undogmatic times.

So I’m not sure I could describe the compositional landscape today, as you ask me to. And I’m not sure that’s a very essential thing to do. Shouldn’t we embrace the diversity and count ourselves lucky?

Also, it’s important to remember that when we look back to earlier eras — the Romantic period, Viennese Classicism, the Italian Baroque, and so on — it may seem to us that “coherent theoretical frameworks,” as you put it, prevailed back then. But there was actually a great deal of diversity and stylistic conflict. Way before Schoenberg, composers from Monteverdi to Gluck to Wagner were considered radicals. Right now, the Metropolitan Opera is presenting a revival of Francesco Cilea’s “Adriana Lecouvreur,” a verismo melodrama from 1902, not a great work, but a very skillfully written and effective opera composed in a fairly conventional, though elegant, harmonic language. Just consider what else was being written around that time. There was Debussy‘s opera “Pelleas et Melisande,” Schoenberg’s massive orchestral tone poem “Pelleas und Melisande.” and Strauss‘s “Salome.” So I’m not sure we should spend much energy searching for coherence in the compositional scene today.

Thanks for the question, Mark.

Arte y tiempo recobrados.. Art and time refound.

Uno de los muchos deberes que asumió Alemania al perder la Segunda Guerra Mundial y reorganizarse, fue resarcir a las familias que habían sufrido directamente la política Nazi. Entre las medidas estaba la devolución de dinero, pertenencias, documentos importantes, y lo más valioso: obras de arte, la mayoría coleccionadas durante el siglo 19 y la primera mitad del 20, que habían sido saqueadas de casas y museos de todo tamaño y habían estado muy guardadas en sótanos de la Gestapo. Algunas, con el ajetreo de la guerra, fueron vueltas a sacar de allí y quedaron en casas de sobrevivientes alemanes o comenzaron un periplo por varios dueños y países…..

El caso es que el arte robado tenía significado sentimental; tras la guerra, tiene aún más significado sentimental, además del monetario. Para muchos sobrevivientes de los campos de concentración y los guetos nazis, los cuadros y esculturas son recuerdos de la vida que fue brutalmente interrumpida por el antisemitismo hecho política de Estado. Una vida que para muchos incluía la cultura, tanto la conservadora burguesa como la liberal y de vanguardia, y por lo tanto, incluía el poder coleccionar pinturas, muebles, miniaturas, libros, música y para otros que tenían dinero, encargar todo esto y hacerlo presentar en sociedad. Era una buena vida no sólo en lo material, pues todo esto unía a la familia en el disfrute y la educación… era un modo de formar lazos…

… y por eso Peter Sachs, un piloto retirado del estado norteamericano de Florida, demandó al Museo Historico de Alemania para que le devolvieran una gran colección de afiches publicitarios de varios tipos que su padre, un dentista, había tenido que dejar atrás cuando huyó de Alemania en 1938:

Winning Back a Family Legacy

Man Gains Right to Art Confiscated by Gestapo

By Craig Whitlock

Peter Sachs, a retired airline pilot from Sarasota, Fla., had sued the German Historical Museum in Berlin for custody of at least 4,200 rare posters depicting movies, cabaret shows and political propaganda from the early 20th century.

“Needless to say, I’m delighted,” said Sachs, 71, who began researching the whereabouts of his father’s lost collection four years ago. “It was my father’s passion, and it’s my legacy in a way.”

… Claro, existen las leyes para que esto se haga una realidad más común, pero muchos museos se resisten a perder piezas que consideran valiosísimas.

In 1998, the German government signed a pact known as the Washington Declaration, endorsing guidelines adopted by 43 countries for returning art and other assets seized during the Holocaust. Despite subsequent pledges by the government to give back items confiscated by the Nazis, many German museums have been reluctant.

Una foto familiar, que muestra cómo estaban arreglados los afiches.

Una foto familiar, que muestra cómo estaban arreglados los afiches.

… Y a veces, no todo se recupera:

Most of the posters are still missing. Cindy T. Schlanger, a New Jersey attorney for Peter Sachs, said there is evidence many were sold at auction in West Germany.

Las obras de arte recuperadas son entonces más que artículos. Son testimonio de vida familiar, de vida social que en este caso, se vio traumáticamente interrumpida.

Prélude à l’après-midi d’un faune Simon Rattle Video

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En términos cronológicos, Debussy y el movimiento impresionista van de la mano… y de hecho comparten mucho, pues mientras Debussy le apostaba a la fugacidad del sonido, los pintores impresionistas le apostaban a la fugacidad de la luz y de la visión.
Arte perfecto para un tiempo en el que todo lo parecía ser sólido, se desvanecía en el aire.
In chronologial terms, Debussy and the french impressionist movement go hand in hand… and in fact, they share a lot, since while Debussy was trying to get the fugacity of sound, the french impressionists painters were trying to get the fugacity of light and vision. It was perfect art for a time when everything that seemed solid, started vanishing into thin air.
Degas
Degas
Boulevard des Capucines

Monet: Boulevard des Capucines

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