Las mujeres árabes: una lucha compartida.

En un artículo del diario español El País:

“No tenemos problemas con las leyes o la Constitución, porque existen, están ahí; sólo necesitamos ponerlas en práctica”, apunta la parlamentaria Nidal Al Tunaiyi, de 32 años y formada en EE UU. “Los principales logros los hemos alcanzado en educación. No hay avance posible sin educar a las mujeres acerca de sus derechos, como el derecho a la educación y al trabajo”. Y tras la concienciación, ¿qué? “Aquí, en los EAU, el principal desafío en la práctica es la necesidad de conciliar la casa y la carrera, y ése es un trabajo de todos, no sólo de las mujeres. Hay que educar a los otros miembros de la casa”.

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cubierta de los pies a la cabeza...

La lucha de las mujeres árabes es la que comparten cientos de mujeres en todo el mundo, incluso el mundo occidental, que a veces, con gran arrogancia, señala la falta de derechos de las mujeres en las sociedades no occidentales. La situación que señala la diputada árabe no es tan exclusiva de su mundo, pues en Occidente, muchas mujeres desconocen los derechos que tienen y no saben a cuáles instituciones acudir para que se les garantice su respeto. Es ahí cuando la labor educativa se hace más necesaria y urgente, pues la ignorancia transformada en costumbre social es lo que mata a muchas mujeres y lo que somete a otras tantas a vidas terribles y a repetir en sus medios patrones de vida que son dañinos no sólo para ellas, sino también para los hombres que las rodean.

Uno de los acuerdos adoptados en la conferencia celebrada en Abu Dhabi es lanzar una estrategia mediática para las mujeres árabes “que acabe de una vez con los estereotipos. En Occidente ustedes sólo ven mujeres vestidas de negro, o con velo. No ven al individuo, a la persona, sólo un cliché. Necesitamos acabar con eso”, explica Mohamed Maaitah.

Para Occidente es difícil no equiparar la libertad de la persona con la libertad de exhibición del cuerpo… sin embargo, esto todavía tiene muchos matices en la sociedad occidental, donde el cuerpo de la mujer aún es tema de discusión, pues es un territorio donde se debaten temas políticos y simbólicos, como ya lo han expresado varias femenistas que han estudiado la “cuestión de género” desde la historia, la sociología y la filosofía, buscando no sólo abrir nuevos espacios para las diversas expresiones de las mujeres sino también reivindicar mucho de lo que ha sido convencionalmente definido como femenino, pero que usualmente es desprestigiado justo por llevar esta etiqueta.

¿libres de cuerpo y de mente?

mujeres occidentales: ¿libres de cuerpo y de mente?

Maaitah recuerda que la Liga Árabe recomienda a sus miembros que apliquen las recomendaciones de la Organización de Mujeres Árabes. “Pero en algunos países, ¿cómo vas a decirle a la gente que mande a sus hijas al colegio si no tienen ni para comer?”, se pregunta. De nuevo, la economía. “Desde una campaña de control de la natalidad a la presencia de los problemas de las mujeres en los medios, todo es economía”.

Claro que es un tema que se relaciona con la economía, pues las mujeres tienen un rol económico muy importante tanto en las sociedades premodernas como en las modernas. Hay que recordar uno de los grandes debates de los comienzos de la sociedad industrial occidental: el trabajo femenino, donde el problema no era que las mujeres trabajasen sino que lo hicieran fuera del hogar, fuera de la vigilancia familiar y con todos los “riesgos” sociales  y morales que ello implicaba.  Por eso educar a una mujer es reeducar a una sociedad completa…

Rajaa Al-Sanea, novelista

Rajaa Al-Sanea, novelista

Sandra Bennett, trabajadora fotografiada por Richard Avedon

Sandra Bennett, trabajadora fotografiada por Richard Avedon

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Diego Guate
    Feb 01, 2009 @ 23:10:04

    Concuerdo con lo que escribes, es necesario educar a la misma mujer para que pueda hacer valer sus derechos, y a la vez, es necesario educar a la misma sociedad que evita que esos derechos se hagan valederos.

    No creo que exista un país en el mundo, en el cual no exista algun caso en el que la mujer como individuo es relegado y obligado a límitar su vida a ciertas labores, labores que deben de ser compartidas a mi punto de vista por hombre y mujeres, y no únicamente por mujeres.

    Al menos ahora se habla públicamente sobre todo esto, y es mejor aún notar que en los países que más radical es el problema son precisamente en los que muchas han logrado alzar la voz y publicar el problema, tanto como la posibilidad de defender a otras y exigir cambios en las leyes, que conlleven posteriormente a cambios graduales en todas nuestras sociedades.

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