Hace tiempos: un par de aretes …

“Los trabajos de excavación que se están llevando a cabo en la necrópolis del poblado desde el pasado jueves, en el conjunto arqueológico de Coimbra del Barranco Ancho, situado en el término municipal de Jumilla, han permitido el hallazgo de unos pendientes con forma de racimo y con una antigüedad de 2.300 años.

En este sentido, entre los materiales hallados en los ajuares de las sepulturas excavadas en la presente campaña destacan varios pendientes, dos de ellos en forma de racimos de uva, lo que eleva la tradición vinícola jumillana a una antigüedad de 2.300 años; dato corroborado por el hallazgo de pepitas de vitis vinífera en el poblado de Coimbra del Barranco Ancho.”

los pendientes de 2.300 años...

los pendientes de 2.300 años...

La noticia completa en el diario español El País…

Es algo muy simple, en verdad; sólo se trata de un par de aretes, un objeto que para muchos es superficial.

Como soy una mujer educada en las artes tradicionales de la femenidad, el uso de aretes es parte de mi existencia; también es un gran placer, confieso que tengo muchos pares y que me detengo en cualquier vitrina que exhiba aretes, para poder admirarlos y codiciarlos…  sé que a muchas les pasa lo mismo y conozco a varios hombres que han incluido en su masculinidad el gusto de los aretes …

Por lo tanto, me parece curioso y a la vez lógico, que la historia y la arqueología se ocupen de algo tan sencillo, que lo utilicen para explicar todos los vericuetos que puede dar una cultura. Al estudiar los aretes, su diseño, las ocasiones en los que su dueña los habría usado, las circunstancias en las que los habría obtenido y al preguntarse por qué se los habría llevado a la tumba, la historia nos explica las diversas facetas que tiene la vida, no solo para entender el pasado, sino también para comprender nuestro presente.

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réplica de antiguos aretes eslavos

aretes portugueses, año 1870

aretes portugueses, año 1870

“Desde el punto de vista cultural, la producción de mercancías es también un proceso cultural y cognoscitivo: las mercancías no sólo deben producirse materialmente como cosas, sino que también deben estar marcadas culturalmente como un tipo particular de cosas.

(…)

Al elaborar la biografía de una cosa, se formulan preguntas similares a aquellas relacionadas con las personas: desde la perspectiva sociológica, ¿cuáles son las posibilidades biográficas inherentes a su “estatus”, periodo y cultura, y cómo se realizan tales posibilidades? ¿De dónde proviene la cosa y quién la hizo? ¿Cuál ha sido su carrera hasta ahora, y cuál es, de acuerdo con la gente, su trayectoria ideal? ¿Cuáles son las “edades” o periodos reconocidos en la “vida” de la cosa, y cuáles son los indicadores culturales de éstos? ¿Cómo ha cambiado el uso de la cosa debido a su edad, y qué sucederá cuando llegue al final de su vida útil?”

Igor Kopytoff, en el libro La vida social de las cosas, perspectiva cultural de las mercancías.

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