Ópera en Colombia… Opera in Colombia

Sí, aquí en el país de la sagrada víscera también hay opera.

No se preocupen si no sabían, lo que pasa es que en este país la opera no es un tipo de arte que atraiga a la masas, pero eso tiene más de un problema asociado.

Por que no se trata de que la opera sea mala, o un arte muerto, o de que se requiera cierta “educación” para disfrutarla o sentirla pertinente, -todos estos factores tienen algo que ver-, sino que también se trata de que en un país tan conservador, las barreras socioculturales son mantenidas con beneplácito por algunos que se apropian de una manifestación artística que podría tener una repercusión más grande, si dejaran participar a las artes relacionadas -por que en Colombia hay excelentes pintores, directores de teatro, diseñadores de ropa, compañías de baile, grupos que podrían hallar en el espacio de la opera otro lugar para proveer arte a una comunidad más grande que los mismos pocos que se dan el lujo de asistir a una función.

Algo parecido piensa Manuel Drezner, columnista de El Espectador:

El arte y la cultura

Nuevamente la ópera

Por: Manuel Drezner
Se termina la temporada de ópera de este año, si es que temporada se puede llamar la presentación de sólo dos óperas, architraqueadas, en que no se ha dado oportunidad de introducir a ningún cantante, ni a ningún director escénico, ni a ningún director orquestal colombiano.

No se trata de hablar de la calidad de las óperas, pero sí dejar constancia de la preocupación por el futuro de la ópera en nuestro país. Infortunadamente, ella ha estado en manos de una persona que ha centrado en ella todo, lo cual hace temer, ante la ausencia de gente que se haya formado para sucederla cuando llegue el momento, que cuando desaparezca la persona todo lo que se ha hecho se acabará.

Es, por tanto, el momento oportuno para que se reflexione si los cientos de millones de pesos que se gastan en montar dos óperas no estarían mejor invertidos en una nueva organización, no controlada por una sola persona, pero que sea capaz de hacer temporadas reales con el montaje no de dos sino de varias óperas y que sirva como laboratorio para crear a los artistas colombianos del género, es decir, todos aquellos que hoy día no tienen oportunidades, porque las puertas de la ópera de Colombia están cerradas a los colombianos.

Yo he sido aficionada a la opera. Asistí hace años a una presentación de La Traviata en Medellín, mi ciudad natal y donde vivo. Me quedó la sensación de haber asistido a algo regular, hecho con mucho esfuerzo, pero que pudo haber sido mucho mejor. Eso sí, la orquesta y los coros se lucieron…

Y por eso uno prefiere disfrutar las presentaciones europeas, si tiene acceso a ellas en video, pues muestran lo que una buena producción de opera puede ser: una experiencia total y emocionante..  ahí les dejo dos muestras: Las Indias Galantes, el fabuloso final -con bailecito del director de la orquesta incluido, que alegría..- donde se ven no solo la escenografía y el vestuario sino la dicha de músicos y auditorio.. y de Julio Cesar en Egipto, también con bailecito del cantante, donde se puede apreciar lo que un buen director escénico puede hacer para hacer más plena una historia operatica que pasaría sin pena ni gloria…

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