Sobre derechos y deberes ambientales… y otras cosas relacionadas.

En esta entrevista, la directora del Instituto Humboldt, Brigitte Baptiste, nos explica de manera muy clara por qué es importante que aprendamos de nuestra biodiversidad y sus efectos en nuestra vida cotidiana.

ADVERTENCIA: Yo sé que Brigitte Baptiste, por sí sola, es tremendo personaje. La considero una mujer sumamente valiente e interesante. A algunos les podrá parecer un fenómeno (en el sentido negativo de la palabra), pero, por favor: PÓNGANLE ATENCIÓN A LO QUE ELLA DICE Y EXPLICA Y NO A SU APARIENCIA FÍSICA.

Y ahora sí, que ruede la película.

Estudiando “Multi_Viral”, de Calle 13

Empiezo este estudio con el siguiente disclaimer: no considero ningún estudio inoficioso ni improductivo. Tampoco creo en las jerarquías culturales, porque sus “efectos de verdad” me imponen unos límites que me parecen actos de ciega crueldad. Así que no deseo repetirlos. Y tranquilos, ya me voy a ocupar del título de esta entrada en la que me enfoco en Calle 13.

Mi amigo Felipe, en una discusión facebookiana me advirtió sobre mi prejuicio (supuesto o real) sobre Calle 13. Me dijo que me faltaba empaparme del tema, pues este grupo musical estaba desarrollando un trabajo de investigación y de integración de diferentes músicas. Yo había renegado de lo que consideraba el anti intelectualismo fácil de las letras de Calle 13. Felipe, exponiendo lo que acabo de referir, me contestaba que eso no era anti intelectualismo fácil y que en sus letras no se negaba o despreciaba la actividad académica. Como ven, la discusión tenía como raíz la opinión (no solo de Felipe, sino de muchos) de que los académicos y científicos “son” o “se creen” una raza aparte y que no comunican sus actividades; parafraseando a Felipe, no “se rebajan” a armar vínculos con la comunidad.

Me ocuparé de lo de los académicos de aire enrarecido y su falta de relación con el resto del mundo en otra entrada, pues esto es un problema de diferentes facetas… Claro, el uso de verbos como “rebajarse” no se me escapa.

Por el momento, me dedico a estudiar a Calle 13 en su último trabajo, “Multi_Viral”. La maravilla del Grooveshark me facilitó la tarea. Este trabajo musical fue lanzado a comienzos de este año y cuenta con colaboradores sumamente interesantes para la elaboración de las letras y los sonidos: Eduardo Galeano (sí, el filósofo) abre el trabajo con un suave Intro titulado El Viaje; Julian Assange (sí, ese, el de los Wikileaks) participa en la canción que da título al trabajo, junto a Tom Morello (Rage Against the Machine) y Kamiliya Jubran (cantante israelí); Silvio Rodríguez (sí, el del Unicornio Azul) mete mano para la única canción de amor del trabajo y el actor John Leguízamo colabora para otro interludio. El eclecticismo musical es un elemento fundamental en este trabajo, contribuye a dar una atmosfera particular a cada canción; hasta René, el vocalista, le coquetea al canto para enfatizar frases. En ese sentido, la exploración de músicas me parece que está transformada en un eclecticismo muy bien dirigido y práctico, que no deja mucho lugar a la especulación. Voy a empezar track por track:

Intro El Viaje: El Viejo Sabio del contracolonialismo latinoamericano, Eduardo Galeano, nos da la bienvenida comentándonos del gesto universal de comienzo y final (el abrazo). Nos dice que es así de simple, que no se necesitan más explicaciones para entender este viaje y que nos vamos a diverter mucho caminando por la Calle 13. El efecto mediático de la presencia de Galeano en este trabajo, es bastante poderoso, pues me parece que la figura de Galeano se ha convertido en un lugar común de la rebeldía latinoamericana (ojo, su teoría es otra cosa, muy interesante y compleja para este post.) Esta llamada a la simplicidad es uno de los motivos persistentes en todo el trabajo y se expresa de manera ligeramente diferente en cada canción, pero es constante. Lo que más me atrae de esta llamada a lo sencillo, a la falta de explicaciones, es que puede tener varios efectos y llevar varias cargas implícitas. Para allá vamos…

“Respira el Momento”: Esta canción funciona como un llamado perentorio, imperativo, a la acción. Se ajusta el camino a nuestros pasos […] No hay que seguir líneas trazadas ni comportamientos aprendidos, al parecer ellos nos detienen. Eso tiene mucho sentido. Las matemáticas no tienen alma […] Creo que más de un matemático no estaría de acuerdo con esta frase, pero aquí encontramos uno de los primeros reclamos de Calle 13 a lo que estaría representado por un saber escolar, las matemáticas: la reducción del mundo a ecuaciones, a diagramas, a procesos lineales que entrenan las respuestas humanas ante el universo. Ese entendimiento de las matemáticas es muy común, todos lo hemos esgrimido algunas veces para manifestar nuestra frustración ante este saber. Esas matemáticas, para Calle 13, son un corsé que no permite respirar y en la canción dejan muy en claro que respirar es arriesgar. Quién no se arriesga? El que calcula? Tengo varios amigos que trabajan en ciencias y otros que son ingenieros (y por ende, íntimos con las matemáticas); creo que estarían en desacuerdo con esta frase, pues en sus palabras, calcular y preparar el experimento no significa reducir el mundo, ni mucho menos domesticarlo; si mucho se enteran de algo del mundo, pero cuando van a repetir aquello que los maravilló, arriesgan arruinar todo un proceso de aprendizaje, pues lo más probable es que fracasen. Desafortunadamente, esta experiencia de los números o de la ciencia no es muy conocida por el resto de los mortales, pues el método científico no se enseña muy bien (se reduce a una receta para “entender” el mundo) y las experiencias que acercan a los no científicos al mundo científico son pocas y a veces mal guiadas. La canción se alimenta entonces de una antinomia conocida y popular, la de la acción versus la teoría, la del conocimiento visceral contra el conocimiento racional; pero no la soluciona, ni propone nada nuevo. La metáfora poética en la que no somos esto, ni lo otro, ni muertos, ni nacidos, somos todo y somos nada, es tan gaseosa que yo ni me molesté en crearle un sentido. Si esa es la moraleja de la canción, pues….  En cuanto a los recursos musicales, aquí escuchamos dos referentes que también serán constantes: los cantos hopi (ceremoniales – con toda la diversidad que eso implica!!) y los redoblantes marciales. Como dije al principio, estamos ante una llamada de Guerra visceral, primordial y marcial.

Interludio, Un Buen Dia para Morir: El canto tribal, antiguo, visceral… Pero también es una remembranza de lo que asociamos con las culturas precolombinas: una comunión con el mundo, sin la mediación de la racionalidad occidental. El titulo del Interludio nos indica que es un canto funerario, pero yo me pregunto en qué sentido; es la muerte necesaria para renacer? Es la celebración de la muerte de algo indeseado? O será una referencia a las Danzas Fantasmas, esas danzas con las que las comunidades indígenas de los Estados Unidos se despidieron del mundo cuando empezaron a ser sofocadas en las reducciones que les entregaron por territorios? Tal vez es un recordatorio de que estamos entrando en un complejo ritual funerario… Me pregunto qué es lo que debemos enterrar…

El Aguante: Es una canción sumamente sarcástica y adolorida. El sarcasmo es una de las mejores armas literarias de Calle 13, la usan mejor que la metáfora poética. Esta es una oda ácida a la capacidad de Resistencia de las masas modernas, que muchas veces preferimos embrutecernos que asumir una postura subversiva – y por ende, critica. Es una larga lista de todo lo que estamos dispuestos a aguantar, de cómo estamos dispuestos a aguantarlo y de todo lo que alegremente estamos dispuestos a sacrificar para seguir aguantando. El video da mayor contexto a la letra y a la música: una taberna “irlandesa” en la que todos, explotadores y explotados, nos reunimos para beber y bailar y darnos golpes mutuamente mientras todo se cae. El uso del flautín celta le da un aire exótico, pero no tanto que nos repela. La percusión sigue siendo insistente y “marcial”, pero este es el baile de los locos. A mí me recordó otra pieza musical basada en una imagen similar: el fragmento In Taberna, de los Carmina Burana de Carl Orff; en este fragmento, todos en la taberna beben y bailan y piden que saquen sus nombres del libro de los justos. Es una celebracion orgiastica, anti institucional. Y este es otro de los temas que le dan cohesión al Multi_Viral, el discurso anti institucional. Hay un detalle del video bastante interesante: las demostraciones de fuerza física que definen las “peleas” del bar, están dadas por personajes que serían “débiles”: mujeres e inmigrantes. Tal vez es una referencia a lo que viene en otras canciones. (Y ahí va el video de la letra…)

Ojos Color de Sol: Esta es una hermosa colaboración con Silvio Rodríguez y como dije al comienzo de mi estudio, es la única canción de amor del trabajo. Está dirigida a un ser transformador, pero ni siquiera se oye el pronombre “Ella”. Es alguien merecedor de un dulce (y azucarado) himno erótico/romántico/naturalista. En este himno, la transformación se caracteriza por un encantamiento del mundo. Los sonidos son muy folk, con una clara intervención de la guitarra “A la Silvio” y con el uso de violines, pero estos son violines de un conjunto de cámara, es decir, mucho mas íntimos y suaves. Quién será este ser encantador, natural y purificador?

Multi_Viral:  Esta es la canción que le da título a todo el trabajo y se puede entender como un homenaje a los movimientos sociales urbanos (populares y de clase media) que en los últimos años han desafiado los monopolios institucionales de la fuerza, la gobernabilidad y la comunicación-información. La frase “A mí me ordena la razón, a ti te ordena un coronel” es un desafío claro a las instituciones que, según los discursos oficiales, deberían representar al poder civil organizado en los gobiernos. Sin embargo, yo me pregunto a cuál razón se refiere… y a la de quién… ¿irán todas las razones incluidas? ¿O todos querrán ser incluidos en esta “razón”?  Y en cuanto a la lucha, Calle 13 afirma que si la de ellos es una lucha de cartón, la de las instituciones es una de papel… ¿Cuál es la más fuerte? Cartón y papel pueden derretirse y arder con igual facilidad. La canción es marcial, de ritmos repetidos y fuertes y así intensifica su mensaje contundente sobre un efecto dominó imparable: el del levantamiento de masas. La intervención oral de Julian Assange es el elemento sorpresa y explosivo de esta canción; Assange colabora con una fuerte diatriba anti-institucional, desafiante. La otra colaboración en esta canción es de la cantante israelí Kamilya Jubran, quien tiene a su cargo el coro en su idioma; ella es una referencia metafórica muy clara a uno de los conflictos políticos más hiper mediáticos e hiper institucionalizados que mueve masas de opinión pública – mientras masas de población son sacrificadas.

Cuando los Pies Besan el Piso: Después de desafiar las instituciones y el orden pre-establecido, Calle 13 se detiene en la fuerza que impulsaría esta rebelión y en su expresión por excelencia, el baile. “Siento la tierra […] Baila diferente”, la conexión con lo terrenal, con lo básico, con lo que no está ordenado, es primordial para esta manifestación de energía.  “Como si en ti se hubiera mezclado mal los cromosomas”… entonces no tenemos una energía “normal”. La fuerza física que activa la danza no sería el producto de un proceso natural, al contrario, sería el producto de una anormalidad. Es muy curioso que un grupo que canta contra lo institucional, esté reproduciendo en esta canción ideas tan institucionalizadas sobre lo que sería normal y/o natural. Desde  finales del siglo XIX Freud y Jung comenzaron a cuestionar las ideas sobre lo que sería un ser humano normal y Darwin, con su teoría, empezó a cuestionar lo que se entendía como “normal” desde la biología (aunque su popularización tergiversara sus ideas). Durante el siglo XX y especialmente desde el movimiento contracultural de los años 60 y 70, la noción de que hay un modo “normal” desde lo biológico y lo social, ha sido cuestionada con mayor intensidad, y muchos artistas han asumido este debate como parte esencial de su obra; de este modo, con su trabajo, hacen lo posible por cuestionar la noción de “normalidad”. Con la frase anteriormente citada, pareciese que Calle 13 hace una torpe regresión a lo contrario.  Pero después de esto, sigue la afirmación de que “el lenguaje corporal es nuestro idioma”, volviendo a alabar lo visceral como fuente de la energía revolucionaria de la danza. Esta alabanza se ve reforzada por la presencia constante de un “coro infantil” que nos remite a la inocencia, a la expresión espontánea y sin los filtros del entrenamiento racional escolar. Esta inocencia orgánica es más poderosa que el lenguaje: “El que se mueve bien, con la boca no tiene que hablar”. Bailar es entonces un idioma universal, tan universal como el suelo, que se sabe todas las canciones. Así, aunque con los cromosomas mal mezclados, todos bailamos en nuestra inocencia y generamos hermandad instantánea…. Entonces, la diversidad cultural hecha idioma y entendimiento, ¿no se necesitaría? ¿o tal vez debemos escapar del imperialismo de algunos idiomas, que al ser usados como herramienta política fueron la herramienta para clasificar de “anormal” nuestra “inocencia”?

Adentro: En esta canción Calle 13 juega a la polémica seductora al empezar con un memorial de agravios hecho de todas las dificultades que el vocalista ha tenido y visto en su vida. Lo más atractivo de esta canción es la denuncia a la cultura “traqueta”/pseudo hip hop que muchos adolescentes siguen sin entender bien qué es lo que siguen. En su señalamiento a las poses de “bad boy” que muchos chicos de todas las clases sociales hacen, hay también una especie de explicación, de presentación personal. Es como si Calle 13 nos quisiera decir que ellos no hacen su música para niños posudos. La seriedad de lo que se expone se refuerza con el uso de elementos musicales sinfónicos que le dan grandiosidad a la canción.

Interludio Stupid is as Stupid does:  tras recomendarnos que sigamos  el lenguaje universal y espontáneo de la danza, este interludio en la voz del actor latino-estadounidense John Leguízamo nos aclara que seguir a un líder de manera incondicional es un acto de estupidez. Lo que debemos hacer es seguir nuestro propio corazón, pues de él salen preguntas que nos liberan de la estupidez masiva de seguir un liderazgo institucionalizado. Esta llamada a la inquietud está hecha con un estilo verbal pirotécnico, que nos puede remitir a la imagen de un cuentista callejero.

Los Idiotas: En esta canción volvemos a encontrar el sarcasmo como arma lírica.  Pero aquí encontramos un señalamiento que, en el contexto del motivo anti institucional del trabajo, resulta bien interesante. Comenzamos con la afirmación de que todo el mundo tiene un porcentaje de idiotez y que es mejor unificarnos por medio del idiota que todos llevamos dentro.  Esta recomendación lleva a Calle 13 a recordarnos que la idiotez es colectiva cuando nadie se cuestiona las cosas. Pero parece que es peor cuando los que se tienen por inteligentes se rehúsan a hablar: “Pa tener a un listo que no dice nada, prefiero un idiota que hable mucho”… Aún si repite la idiotez colectiva? Me pregunto si no es muy peligroso, o al menos inconveniente que el “idiota” hable sin parar.  Comparto la apreciación negativa que hace Calle 13 del silencio de muchos “listos”, pero de ahí a estimular la verborrea del “idiota”… para mí va mucho trecho.  Y entonces nos enteramos cómo define Calle 13 a quien llama “un idiota por debajo del nivel” (¿cuál nivel? ¿hay un nivel permitido de idiotez?) : “Un idiota es aquel que no aprende del pasado, un desinformado que no escucha al informado”. Bueno, ahora tenemos una recomendación velada, debemos aprender del pasado y escuchar al que tiene la información. Pero con las repetidas advertencias contra todo lo que tenga aspecto institucional, yo me pregunto cómo vamos a aprender del pasado y quién es el “informado” al que le tengo que pedir que me enseñe (es decir, quién es esa persona con la que yo tendría que entrar en una relación institucionalizada de maestro-discípulo, aunque no estemos en un aula de clase).

Fuera de la atmósfera del cráneo: Y nos vamos de viaje psicodélico? Al menos, los Calle 13 se van a pasear por el mundo de la imaginación, un mundo flexible al que la ciencia no ha llegado, la objetividad no existe y las verdades son engaños.  Es un mundo al que se escapan para encontrar la imaginación,  donde sus fantasías no tienen por qué rendirle cuentas a la realidad que abandonan. Una guitarra eléctrica le da cuerpo a la canción, que no tiene variación rítmica. La batería y otros sonidos de textura “cósmica” ayudan a darle carácter. Pero esa salida del cráneo es una salida de la racionalidad; aquí no hay distinción entre una racionalidad creativa o preestablecida, es una escapatoria de un paquete monolítico que no se van a molestar en contemplar antes de partir. Porque lo importante es escaparse, irse, lejos y rápido.

Perseguidos:  El cantante colaborador, en inglés, canta a la carrera loca. René dice que lo persiguen por que no es igual, pero que él es más rápido e indescifrable que todos los mecanismos de detección que le quieran poner.  Es la canción del que toma riesgos, del que se protege de maneras esotéricos y del que escapa sin mirar atrás.  A ritmo de reggae, los Calle 13 nos invitan a correr salvajemente y sin rumbo fijo, tal vez como una especie de homenaje a Bob Marley.  A este fugitivo lo persigue  un enemigo más lento, lo que deja la persecución en términos dudosos.  De qué huyen? De los encasillamientos? De los hábitos?

Multi_Viral, de Calle 13

Multi_Viral, de Calle 13

Gato que avanza, perro que ladra:  En esta canción Calle 13 se va contra dos institucionalismos, el del academicismo musical y el de la canción protesta. Al academicismo musical lo describe como poco efectivo, mientras Calle 13 en sus letras “dice más”. “Somos la fusión, somos la combinación diferente que provoca discusión”.  Parodiando el tono “intelectual” o “académico” de las definiciones, describe lo que hace y lo que no para argumentar cómo su propuesta musical tiene mayor impacto y es mejor recibida. En entrevistas Calle 13 ha dicho varias veces que tratar de definir su música es arriesgar perderse la parte creativa; yo no creo que hagan falta definiciones, pues considero que el eclecticismo de Calle 13 no es tan novedoso o desafiante como muchos piensan.  Si a ese tipo de discusión se están refiriendo cuando se describen como la fusión diferente, pues… Ahora bien: ¿es diferente en el mundo del rap hip-hop? No lo creo. Admito que no es el tipo de música que me gusta escuchar, pero lo poco que he escuchado no me parece tan distinto a lo que hace Calle 13: las inserciones de instrumentos melódicos, citas del pop o del folk, son algo común.  Si los críticos a los que se refiere Calle 13 hacen este tipo de reclamos, pues el sarcasmo de la canción es un modo de decir “¿Envidia? Mejor despertarla que sentirla”; los críticos son perros bullosos ante el gato ágil y veloz que es Calle 13.  El sarcasmo hacia la institución de la canción social de protesta es igual de ácido que el que le dirigen al academicismo: la subversión como moda, como pose o como definición sesuda es algo que se merece la burla de Calle 13. Pero también parece un tipo de autodenuncia, pues parte de esa identidad de “protesta social “ vuelta estilo pop, hace parte del efecto mediático de Calle 13. Lo que vendría a diferenciar a Calle 13 de los que posan de subversivos, es que ellos “reportan” desde el lugar los hechos, mientras que los demás se alejan y se hunden en el sueño de una identidad revolucionaria.

Me vieron cruzar:  En esta canción los Calle 13 se declaran hijos de la naturaleza con elementos folk y haciendo uso de violines sinfónicos muy delicados, imponentes pero discretos. La voz femenina que canta con René (sí, el canta) le da más suavidad a la canción, pero las letras son igual de denunciantes: “Voy contra todo”.  Y en ese ir contra todo, se lleva por delante el pensar antes de actuar, pues “cada paso que doy va contando un cuento”.  Cuando se tiene la acción, al parecer, no se necesita mucho del pensamiento. Ahora bien, en la canción “Los Idiotas”  habían dicho que  el que el idiota no aprendía  del pasado; pero en esta, “La historia me persigue por que la convertí en sombra”. Entonces, ¿a qué pasado se refieren? Tal vez la historia no sea un pasado lo suficientemente valioso para los Calle 13.  Hay mucho del pasado que la “Historia” no reconoce y que la historia de los últimos 100 años ha estado rastreando… incluso, ante mucho del pasado de culturas no occidentales, la historia guarda respetuoso silencio, pues admite que la razón occidental no es universal. Pero demeritar el trabajo de la historia no se convierte en una valoración productiva del pasado ipso facto. Demeritar el trabajo de los historiadores que trabajan desde diversas instituciones, no es privilegiar la memoria oral que construye la identidad de un pueblo. Es repetir una dicotomía improductiva.

Así de Grande son las Ideas: y no me faltó la “s”. El título de la canción es así. Y con esta canción nos dan una buena muestra de eclecticismo musical, jugando con los ritmos – no mucho, para que el oyente no se pierda… Y escuchamos a René cantando junto a una voz femenina, que también hace los coros.  La metáfora para la grandeza de la ideas es curiosa: un viejo reptiloide, ermitaño y sabio que parece un monstruo proteiforme que es el producto de un cataclismo de características nucleares. Estas ideas eternas, sobrevivientes, que forman este ser, al parecer no guardan una conexión lineal; sólo se repiten en el tiempo, sin cambio, sin nuevas facetas. La maravilla de las ideas es entonces permanecer inmutables, sólo se duermen y se despiertan (cuando una las piensa) y hay que defenderlas, porque ellas todo lo pueden… Pero no cambian, al parecer, hacen parte de un conocimiento pre-cognoscible que se activa con facilidad.  Esta asociación me hace pensar en la discusión propuesta por los defensores de la “tabula rasa”, que aseguran que lo que en realidad define facetas de nuestro comportamiento, inteligencia, emociones y personalidad social y privada, es la crianza. Las ideas dormidas, se quedarían dormidas… Incluso, podrían desaparecer sin la ayuda de la familiaridad constante, de la discusión y la divulgación que hace que las ideas adquieran nuevas facetas, incluyan factores nuevos y puedan adaptarse a los tiempos; esto implica que las ideas también pueden morir, y de hecho, esto es algo normal y hasta saludable.  Pero Calle 13 parece sentir (¿pensar?) que el pasado que alimenta al informado,  y del que el idiota debe aprender, es un reservorio de ideas que no cambian, imperturbable.

Y entonces,  esta es mi audición de Multi_Viral. Personalmente, creo que los Calle 13 no dicen mucho de novedoso, o que causen verdadera polémica. Sólo pienso que lo dicen muy bien, sus letras son entretenidas y la producción de sus canciones, es muy, pero muy buena.  No es tan creativa como parece, ni tan desafiante. Digo que es buena, porque cumple su cometido con eficiencia, es decir, quiere dar un aire muy creativo a cada canción y es, en lo sonoro, bastante correcta y predecible; pero me parece que no aporta mucho… para eso, me parece que el eclecticismo de Ana Tijoux refuerza con mucho más carácter y revela más del mundo estético y político de ella, de lo que el variopinto sonido de Calle 13 revela de ellos.

En cuanto al anti-intelectualismo de Calle 13, pues, me parece más una pose que una actitud consecuente. Parafraseando a Shakespeare, toda locura tiene su método; pero lo de Calle 13 no lo siento como locura (con todo el peso creativo y cuestionador que tiene la locura) y mucho menos, como método. El anti-intelectualismo que proponen no establece nada nuevo, sino que hace hincapié en una rebeldía que ya es muy conocida por todos. Es una rebeldía pop.  Un anti-intelectualismo propositivo cuestiona los lugares comunes no sólo de lo establecido, sino también de esa rebeldía, como la imaginación, la anti-institucionalidad, las modas y tendencias main-stream y las identidades más reconocidas; no creo que Calle 13 llegue a tanto, o al menos, no lo escucho en sus canciones. Lo que escucho es una adhesión muy bien hecha a lo ya dicho

Eso sí, les concedo que sus canciones son muy buenas para bailar.

“Sé el interior del jarrón” – Mirar adentro y reconocer lo que contenemos.

En esta “performance” la artista Echo Morgan se da una profunda mirada a sí misma, sin auto compasión y con espíritu integrador. La intención es ser más que un lindo contenedor disponible. La intención es ser más que una colección desordenada de experiencias. 

Bocado de eternidad (o algo parecido…)

Me lo encontré por casualidad, y no resisto las ganas de compartirlo. Será por que he estado muy romántica últimamente… Bueno, el original es en inglés, pero para aquellos que no sepan o no quieran leer en inglés, aquí les va mi traducción de este poema (Mouthful of Forever) de Clementine von Radics.

No soy la primera persona que has amado.

Tu no eres la primera persona a la que he mirado

con la boca llena de para-siempres. 

Ambos hemos conocido la pérdida

como los afilados bordes de un cuchillo.

Ambos hemos vivido con los labios

más hechos de cicatrices que de piel.

Nuestro amor llegó sin anunciarse,

en medio de la noche.

Nuestro amor llegó

cuando ya nos habíamos cansado

de pedirle al amor que llegara.

Pienso que eso 

tiene que ser parte de su milagro.

Así es como nos sanamos.

Te besaré como el perdón.

Tu me abrazarás como si yo

fuera la esperanza.

Nuestros brazos se entrelazarán

y guardaremos promesas entre nosotros

como se guardan flores 

entre las páginas de un libro.

Escribiré sonetos

a la sal del sudor en tu piel.

Escribiré novelas

a la cicatriz de tu nariz.

Escribiré un diccionario

de todas las palabras que he usado

tratando de describir cómo se siente

el haberte encontrado finalmente, 

finalmente. 

Y no tendré miedo de tus cicatrices.

Sé que a veces

es difícil mostrarte ante mí

en toda tu resquebrajada perfección,

pero por favor, entérate:

aunque sea en los días

en los que ardes más brillante que el sol

o las noches

en las que dejas caer tu cuerpo roto en mil preguntas

sobre mi regazo,

tu eres lo más bello que he visto.

Te amaré cuando seas un día tranquilo.

Te amaré cuando seas un huracán. 

Hace tiempos: El gran pánico

Como más puede describirse esta sensación occidental? No me atrevo a decir universal, pues no se si a los de Oriente y a los que están por fuera de esos dos sistemas culturales (occidente y oriente) les pase lo mismo. Al menos los occidentales andamos muy claustrofóbicos estos últimos años.

Hablo del Gran Pánico como referencia al título de una gran obra de la historia francesa salida de la pluma de Georges Lefebvre, que lleva el mismo título. En este trabajo, Lefevbre estudia las causas que llevaron a las revueltas campesinas previas a la revolución que se desató en París y que nosotros llamamos Revolución Francesa. Esas revueltas se caracterizaron, según Lefevbre, por el creciente miedo de los campesinos franceses a que los nobles se aliasen en una conspiracion maligna para matarlos de hambre. Corría el año de 1788 y Francia soportaba una crisis financiera a la que se añadía una terrible alteración climática provocada por la erupción del volcán islandés Loki en 1783; las secuelas de esta erupción ocasionaron tormentas e inundaciones que alteraron el verano y destruyeron la mayor parte de las cosechas; el invierno fue igual de mortífero durante los años siguientes. A la situación de escasez se unió entonces la pobreza y a estas dos, le siguió la delincuencia… Claro, suena muy familiar.

Ahora, hagamos la cuenta: de 1783 a 1789 fueron seis años… Seis años en los que aquello que era usual (la explotación económica y moral, las reglas de la sociedad estamental, las explicaciones religiosas y míticas para justificar el status quo) se fue desmoronando de manera escandalosa.  Las revueltas campesinas no eran nuevas en la Francia del Antiguo Régimen, pero la extensión del Gran Pánico las convirtió en un fenómeno novedoso y atemorizante.  Uno de los resultados fue la “abolición formal” de los derechos feudales de la nobleza francesa, lo que no fue bien recibido… Y ahí llegó la Revolución y luego su coletazo neoconservador napoleónico, nacionalista y monárquico…

 

El United Kingdom Independence Party (UKIP) es el partido político que ha acogido la bandera xenofóbica en Gran Bretaña. Para muchos de sus simpatizantes la llegada de inmigrantes es la causa principal del derrumbamiento del sistema de seguridad social inglés.

El United Kingdom Independence Party (UKIP) es el partido político que ha acogido la bandera xenofóbica en Gran Bretaña. Para muchos de sus simpatizantes la llegada de inmigrantes es la causa principal del derrumbamiento del sistema de seguridad social inglés.

 

Las oleadas de neo conservatismo que se han desplegado en los últimos 25 o 30 años en la sociedad occidental cuentan con el precedente del gran desmoronamiento cultural del siglo XX; el partido UKIP de Gran Bretaña, el resurgimiento del franquismo en España y la reorganización de los partidos conservadores en todo el mundo es una buena muestra de este fenómeno. Recordemos que el siglo XX fue el siglo de dos guerras mundiales en las cuales se dirimieron cuestiones éticas y culturales que habían definido la sociedad occidental. La reorganización política que siguió a la Segunda Guerra Mundial confirmó la supremacía de algunos países occidentales (Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Unión Soviética) y puso a otros en una posición ventajosa para recuperarse, como Alemania. El resto, como Latinoamérica, se vieron comprometidos en un orden jerárquico que marcaba los grados de “progreso” y “civilización” alcanzados por sus sociedades.

Este sistema ha sustentado nuestras sociedades en las últimas décadas.  Nosotros y nuestros padres, nuestros hijos, nos hemos criado con este sistema moral y social que otorga puntos por nuestra ascensión en la escala de privilegios. Esto implica que muchas categorías morales se convirtieron en sinónimos de condiciones materiales y viceversa. Las explicaciones religiosas y mitológicas para nuestro status quo ahora son variadas ─ somos, al menos la mayoría de los urbanitas, hijos de una cultura multi─religiosa, en la que los discursos religiosos pueden intercalarse y mezclarse para formar una narrativa que confirma nuestra posición vital.  Todo este andamiaje histórico y psicológico anda en crisis… las manifestaciones de esta crisis ya no transcurren ignoradas, nos llegan a través de los medios masivos y de las redes sociales virtuales.  Lo que en la Francia del siglo XVIII tomó casi diez años, a nosotros se nos viene como avalancha en menos tiempo. La disolución de lo que una vez conocimos como familiar nos amenaza y nos parece invencible.

Como hace casi doscientos años, nosotros, en nuestra actualidad, hemos desarrollado alternativas. Si la Europa en plena revolución apretó el gatillo para el cañón del Romanticismo, la sociedad occidental de postguerra se la jugó en el movimiento contracultural de los años 60 y 70.  Los modelos alternativos a nuestra sociedad jerarquizada surgieron desde esas décadas. Muchas de las alternativas de vida que ahora promovemos como formas de autocuidado y sanación se formaron y se divulgaron desde aquellos años.  Sin embargo, estamos demasiado invertidos como sociedad, como seres humanos en el presupuesto ético y moral de la jerarquización en la que hemos vivido y que hemos defendido. Ojo, que no voy a decir que la revolución marxista es la gran salida… si bien la teoría marxista nos provee de un impresionante vocabulario y marco analítico para entender nuestro andamiaje social, el que reconfigure dicho andamiaje me provoca serias dudas (no sé si a usted le pasa lo mismo …)

 

La diversidad sociocultural es una de las características de nuestra sociedad actual. Para muchos, la disolución de las identidades absolutas es una gran amenaza al edificio social que se ha construido, y por lo tanto, esta diversidad debe rechazarse con todos los instrumentos posibles.

La diversidad sociocultural es una de las características de nuestra sociedad actual. Para muchos, la disolución de las identidades absolutas es una gran amenaza al edificio social que se ha construido, y por lo tanto, esta diversidad debe rechazarse con todos los instrumentos posibles.

 

Estamos tan empeñados como sociedad en el modelo jerárquico en el que vivimos, que estamos dispuestos a sufrir un gran coletazo neoconservador para mantenerlo. Las últimas elecciones al Parlamento Europeo lo demuestran con la victoria de partidos de derecha y la fuerte lucha ideológica en Latinoamérica lo confirma, dando amplias muestras de la polarización ideológica que desgarra a nuestros países. Los Estados Unidos sufren un mal parecido, apenas camuflado por su organización federal.  Cada sociedad occidental está dispuesta a irse al garete con tal de conservar los privilegios que definen a sus clases sociales. Las justificaciones éticas, políticas, morales, religiosas, judiciales y sentimentales abundan y abundarán.  No debería extrañarnos entonces la criminalización de la pobreza ni la reglamentación de la xenofobia. Ambas condiciones ─ ser pobre, ser extranjero ─ implican unos serios debates éticos y políticos que cuestionan los privilegios que han servido para identificar a nuestras sociedades urbanas occidentales. Muchos de esos privilegios se centran en esto: no ser responsable de.  No ser responsable de las desgracias, ni de la pobreza, ni de la angustia de los otros… a veces, ni de la miseria propia.

No es “bonito” vivir en pánico.  A los franceses del siglo XVIII les disgustó tanto, que terminaron desatando el Terror… Y tengo la certeza de que nuestra cultura occidental va por los mismos caminos. No me las voy a dar de gurú, ni mucho menos de life coach y por eso no me voy a desgastar en recomendar claves para enfrentar, sortear ni mucho menos evitar este gran final. Creo que es sencillamente imposible. Y creo también que gente mucho más aventurera y competente que yo ─ por ejemplo Nietszche ─ ha recomendado buenos puntos de vista y métodos para ejercer la reinvención y así  darle buena sepultura a modelos de vida que están enterrándonos vivos y por los cuales estamos dispuestos a enterrar vivos a muchos otros.

Pero sí me queda una pregunta… ¿Vamos a quedarnos como zombies, como muertos vivientes, honrando un sistema que no tiene mucho caso?

Nan Goldin: tal y como soy, tal y como eres

Y así:

Nan Goldin: One month after being battered - Un mes después de ser golpeada, 1984

Nan Goldin: One month after being battered – Un mes después de ser golpeada, 1984

Tengo dos referencias de esta fotógrafa: la primera, corresponde a esta foto, tan brutal, tan íntima. Con esta foto, Goldin marca el fin de una intensa relación sentimental que terminó en abuso físico y el comienzo de su vida tras esta relación. Las descripciones de esta foto pueden parecer chocantes, pues la violencia de la imagen hace un fuerte contraste con la puesta en escena: el cabello arreglado, el maquillaje, la sala y el primer plano… el juego entre lo oscuro y lo claro, tal vez indicando los extremos físicos y emocionales a los que Goldin llegó y que está integrando con esta foto. No es una imagen fácil de mirar, pues no apela a nuestro sentido usual de la compasión hacia una mujer maltratada. Ella ha sido víctima, pero no quiere ser victimizada.

La otra referencia proviene del filósofo y comunicador Alain De Botton, publicada en su libro junto al historiador del arte John Armstrong. En su libro Art as Therapy, ambos autores toman a esta fotógrafa como ejemplo de una de las funciones psicológicas del arte: la transformación de lo triste en algo positivo. Más específicamente, lo que De Botton y Armstrong encuentran en Goldin es una gran atención a la vida y circunstancias de las personas que fotografía. Gracias a esta atención, Goldin nos hace mirar y mirar y mirar de nuevo a las personas fotografiadas: verlas en lo que son y en lo que desean ser, así la articulación entre ambas cosas no sea muy clara.

De todas maneras, el hecho de mirar cuidadosamente, de observar con detenimiento y sin ánimo de hacer taxonomía de lo que puede significar la persona fotografiada, es propuesta por Goldin como una actividad comunicativa llena de amor y de comprensión. Sobre todo si se trata de mirar lo que no nos gusta, o de desafiar nuestros prejuicios al observar.

Nan Goldin: Siobhan in my mirror, 1992

Nan Goldin: Siobhan in my mirror, 1992

Hasta hace muy recientemente, la homosexualidad estaba muy lejos del territorio del arte. En el trabajo de Nan Goldin se convierte en un tema central, con gran capacidad para la redención. El arte de Goldin está lleno de una generosa atención hacia las vidas de sus sujetos. Aunque al principio no estemos muy conscientes de ello, esta fotografía de una joven  – y, como luego comprendemos, lesbiana examinandose frente al espejo, está compuesta con gran cuidado. (…) “Te veo como esperas que te vean, te veo como digno de amor”  (De Botton y Armstrong, Art as Therapy)

Nan Goldin: de su colección de retratos Heartbit, de parejas, en su homenaje personal al amor. 2005

Nan Goldin: de su colección de retratos Heartbeat, de parejas, en su homenaje personal al amor. 2005

Nan Goldin: Family.

Nan Goldin: Family.

Nan Goldin: Guido on the dock - Guido en el muelle, Venecia, 1998

Nan Goldin: Guido on the dock – Guido en el muelle, Venecia, 1998

Dosis de personalidad: No violencias.

cerebro hiperactivo

Esta semana celebramos un día de la mujer que no tuvo tanto eco comercial como el del ocho de Marzo, donde muchos caballeros y damas -llenos de buenas intenciones, claro está, que no es con sarcasmo ni nada parecido..- dedican la famosa canción de Ricardo Arjona, algún poema de Pablo Neruda o Mario Benedetti y agotan las existencias de rosas rojas con sus respectivas tarjetas.

No, este día de la mujer era un día por la No Violencia hacia la mujer.  Era un día para reflexionar especialmente sobre lo que debería hacer parte de nuestra educación, de nuestra espina dorsal, de nuestros músculos y de nuestra sangre y que nos falta en dosis alarmantes: el RESPETO.

Pero no es un respeto cualquiera.  Podríamos empezar diciendo que nuestra falta de respeto hacia nosotros mismos nos ha llevado a situar un montón de ideas y sentimientos fuera de nuestro ser…

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