Hace tiempos: espumoso licor, yo te saludo…
02 nov 2011 Dejar un comentario
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Hoy quiero compartir otro hallazgo en el archivo, esta vez cortesía de la colección patrimonial de documentos de la Sala Antioquia de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. Este poema fue publicado en la revista literaria El Montañés, una de las muchas publicaciones culturales que tuvieron vida efímera en el Valle de Aburrá a comienzos del siglo XX. Como sé que muchos comparten mi gusto -por la cerveza, al menos, ahí les va…
LA MUSA DE LA CERVEZA
Mi bebida es cerveza fina y dorada,
para engañar la vida bebo cerveza,
su lúpulo mezclado con su cebada
tiene amor, alegría, gracia y belleza.
La sangre se atempera con su fermento,
el pulso se sosiega con su frescura,
y en calma las arterias y el pensamiento
los ojos se reposan en su hermosura.
Vertida en rutilantes vasos profundos,
finge cristal precioso que burbujea,
génesis esplendente lleno de mundos
donde el sol se hace chispas y centellea.
Cuando su hervor estalla con fuerza suma,
una visión el vaso lanza sonoro
con ojos de topacio, labios de espuma
y frente chorreante de rizos de oro.
Es la musa dorada de la cerveza,
tembladoras burbujas forman su risa,
y hecha está la mantilla de su cabeza
con claveles pajizos que el sol irisa.
Andaluza parece, y es alemana,
árabe, inglesa, egipcia, rusa y hebrea;
cruza al pie del Vesubio, y es italiana;
por las tierras de Cristo, y es galilea.
Es popular y alegre como una copla,
a los reyes iguala con los vasallos,
y, en un búcaro, ha visto Constantinopla
tras las rejas doradas de los serrallos.
Sus átomos son letras burbujeantes
que entienden cuantas razas alumbra el día,
y su verbo de pompas tonificantes
trama collares de hombres con la alegría.
En Nueva York grandioso como en Atenas,
en París esplendente como en la Nubia,
triunfan sus áureas gotas de vida plenas
y su espuma que es blonda de seda rubia.
Lo mismo da en los vasos, susurradora,
dentro de un patio alegre de Andalucía,
que con ella el Egipto sus labios dora
en las noches de fuego de Alejandría.
Acaso un rey artista va entre arenales,
llevando por remotos itinerarios,
su hastío que conducen a sillas reales
entre asiáticas pompas los dromedarios,
y al sentir ya los labios cual ascuas vivas,
el rey, por un capricho de su riqueza,
bebe las gotas de oro que van cautivas
en el cosmos dorado de la cerveza.
Quizás también en suelos alcatifados,
y encima de almohadones de sedas vanas,
tiene un sultán los ojos encandilados
en un valle de hebreas y circasianas:
En una pipa, larga como serpiente,
fuma el fino tabaco que Arabia cría,
y el humo va a borrarse lánguidamente
en los muros pintados por la alegría:
y cuando en sed la sangre quema su boca,
pide a un eunuco negro rubia cerveza,
cuyo tapón tronante vibrando toca
en los techos calados por la belleza.
Dondequiera que al aire salta profusa
lanzando un taponazo rudo y sonoro,
allí sale del vaso la rubia musa
con la faz entre un marco de bucles de oro.
Ella pisa la esclava triste Polonia
y el calcinado suelo de Fez ardiente;
en el nombre de Irlanda besa a Bolonia,
en el nombre del Norte besa al Oriente.
Cosmopolita errante, mira mil soles
al desbordar la espuma de sus cristales;
en el Japón salpica los quitasoles,
en Persia los tapices de oro torzales.
Si enlazando naciones va furibundo
el tren vertiginoso, con más presteza
va uniendo corazones por todo el mundo
la espuma detonante de la cerveza.
Alzad la rubia copa, todos sus fieles,
cuantos movéis los hilos en los telares,
cuantos pulsáis las liras y los cinceles,
cuantos alzáis las hostias en los altares.
Los que esgrimís la azada que el brazo abruma,
los que, puras las almas, dictáis las leyes,
y en alto ya la copa llena de espuma
por vasallos y nobles, pobres y reyes,
juremos que tejid0s con fe de hermanos
nadie logre inspirarnos odio iracundo;
¡y un collar formaremos con nuestras manos
como un gigante abrazo que abarque el mundo!
Salvador Rueda, Madrid, 19 de Noviembre de 1904.
Hace tiempos: Una aventura en el Archivo de Prensa…
11 oct 2011 Dejar un comentario
in educación, Hace tiempos: historia, Historia de Colombia, Pensamientos Etiquetas: comprensión, historia, Historia de Colombia, Medellín, memoria, Pensamientos, violencia
Pocas personas saben que en el cuarto piso de la Biblioteca de la Ciudad Universitaria en la Universidad de Antioquia, existe uno de los mejores archivos de prensa del país. Claro, no es un lugar muy concurrido por el gran público, pues rara vez la gente en general tiene la necesidad de desenterrar viejas noticias de años pasados. Para los que trabajamos con archivos, para los que escarbamos entre las letras de imprenta mudas, el archivo es un hogar, es un laberinto lleno de aventuras.

Biblioteca de la Universidad de Antioquia, Medellín (Ant.)
Una de esas aventuras me ocurrió en estas semanas, trabajando en ese Archivo de Prensa, donde reposan las ambiciones impresas de los primeros periodistas colombianos, así como las arriesgadas investigaciones de los profesionales reporteros de los últimos tiempos.
Esta aventura tuvo una triste coincidencia: mientras yo escudriñaba un número del periódico El Espectador, de Medellín, del año 1899, el archivo se fue llenando de mujeres jóvenes y maduras, todas ávidas de un tipo específico de noticias: la presencia de grupos paramilitares en ciertas zonas de Medellín a principios de los años 90, así como la publicación de notas donde anunciaban la aparición de cadáveres y fosas comunes en esos mismos años.

Una de las viejas ediciones del periódico El Espectador, en sus comienzos, en Medellín. En 1915, el periódico se trasladó a Bogotá.
Muchas recordaban la fecha donde aparecían las notas que más les interesaban. Otras recordaban las fotos que ilustraban la página donde estaba la noticia que buscaban. Otras buscaban sus agujas en ese pajar de páginas de prensa, cada vez más grande, pues al no recordar la fecha exacta, tenían que armarse de paciencia para buscar en cajas y más cajas de prensa guardada y celosamente cuidada por los auxiliares del archivo. Muchas no sabían cómo debían solicitar lo que buscaban, y sobre todo, no sabían cómo pedir una copia del pedacito de papel que les ayudaría a argumentar sus casos; por ende, los dos auxiliares jefes se vieron copados de actividad, pues sólo ellos pueden sacar fotografías de los periódicos con los cuidados necesarios, para evitar la destrucción prematura del ejemplar.
Las filas para pedir una foto, los nervios, la angustia y hasta la frustración eran los mayores componentes de la atmósfera del archivo en esos momentos. El archivo, usualmente tan pacífico y callado, se había convertido en un hormiguero. Las afortunadas que encontraban su noticia sonreían con la tranquilidad de haber hallado el argumento que necesitaban para contextualizar sus muertos y argumentarlos en un tribunal. Como es usual entre las mujeres, la conversación sobre la situación en común no tardó en surgir… es un buen modo de compartir la premura y darse ánimos; las preguntas “cuándo lo/la mataron?” “dónde lo/la mataron?” “dónde lo/la encontraron?” eran frecuentes; a éstas se unían “Y tiene más hijos?” o con más precisión, ante la presencia de pequeños acompañantes: “Este es su nieto/a, hijo/a?” Claro, también llegaron las sonrisas de celebración junto a un “bendito sea Dios, qué bueno que encontró la noticia!!” o un más preciso “Claro que iba a encontrar, si por esas fechas los paras mandaban por allá!!”
Toda esta actividad frenética por encontrar rastro de lo que ellas ya sabían, se tomó el archivo ese día.. se lo ha tomado por varios días…
Mientras tanto, yo leía mis rollos de prensa microfilmada. En el diario liberal El Espectador, en los números de 1899, el editor y varios corresponsales denunciaban las persecuciones políticas que el gobierno ultraconservador, bajo la bandera de la Regeneración, ejercía contra los liberales. El editor -Fidel Cano- y sus corresponsales denunciaban el ambiente de inseguridad y de creciente temor, pues la guerra se veía como algo inevitable; en el periódico también se denunciaba la progesiva pérdida de libertades republicanas y la penuria económica que asolaba a la nación. Entonces, llegué al último número de 1899 y me levanté a buscar el rollo del año 1900. Pero el siguiente rollo comienza en 1903… claro, pensé: la Guerra de los Mil Días, que llenó de terror al país, que desangró regiones, que aniquiló la incipiente economía colombiana y que dio el marco para la secesión de Panamá, comenzó a finales de 1899 y terminó a finales de 1902. Esa guerra dejó en claro cómo la contienda política volvía a tomar la dinámica de aniquilar al otro que tiene ideas diferentes. Por medio de los sufrimientos de la Guerra de los Mil Días, se construyeron recuerdos que aún constituyen las identidades regionales de nuestro país: la goda Antioquia (en la que muchos liberales antioqueños lucharon y sufrieron y sobrevivieron), la Costa liberal, las guerrillas liberales y conservadoras del Valle, del Huila… todos colombianos asesinados y expropiados por el absolutismo de las ideas, ideas vueltas bandera para encubrir venganzas personales en muchos casos… para encubrir masacres, violaciones, asesinatos selectivos, robos hechos en nombre del partido, del pueblo, de la Iglesia… y claro, en nombre de la nación y de su bienestar.

Ejércitos liberales al comienzo de la Guerra de los Mil Días.
Entonces, recordando lo que sé de la Guerra de los Mil Días, y con las conversaciones de estas mujeres en mis oídos, recomencé mi lectura en el año 1903… don Fidel Cano volvía a la imprenta, prometiendo continuidad e imparcialidad. Claro, las noticias tristes no tardaban en aparecer en el rollo de microfilm: más penuria económica (venta de casas, de muebles, ruegos por trabajo), peticiones de noticias de los esposos que se fueron a la guerra y cuyas esposas aún esperaban sin saber si eran viudas o si debían esperar a un inválido -o loco..- y las tristes nuevas del fallecimiento de muchos, víctimas de la guerra, de los que apenas se sabía una vez restablecida la regularidad de las comunicaciones por telegrama. La rabia por la pérdida de Panamá coronaba este panorama periodístico..
Y mientras yo me levantaba de mi silla para estirar un poco las piernas y buscar mi rollo de microfilm, escuchaba cómo entre estas mujeres que buscan noticias sobre un dolor que ya conocen muy bien, surgían frases parecidas a las que Fidel Cano y varios de sus corresponsales escribían hace poco más de cien años. Escuchaba lamentos que, de tanto leer en los archivos y los libros, se vuelven dolorosamente comunes.
Estas mujeres no lo saben y no lo sospechan, pero su búsqueda y lo que yo leo en el viejo diario El Espectador, tienen mucho en común. Y no me causa alegría darme cuenta de esto. Por qué vivimos en un país en que hay que argumentar nuestros muertos, para que se les reconozca la dignidad de ser admitidos por sus victimarios? Acaso podemos sentirnos orgullosos de que las frases de un editor de periódico de hace 100 años tengan eco en la voz de mujeres que ni saben que existió, ad portas del siglo XXI?
Y lo más doloroso: ¿Por qué insistimos en olvidar, en no recordar ni apropiarnos de nuestras memorias, sino que las relegamos a un archivo, donde pocos las ven y donde muchos se olvidan de su existencia? ¿En realidad es más fácil olvidar y señalar impunemente al otro como causa de los problemas, sin hacer un acto de remembranza liberador? un acto de memoria en el que podamos decir nosotros, todos nosotros, somos víctimas y victimarios, hemos inflingido dolor y lo hemos recibido y lo hemos repetido al señalar al otro y no ponernos en su piel.
A propósito, si desean visitar el Archivo de Prensa de la Biblioteca de la Universidad de Antioquia, pueden ir de Lunes a Sábado entre 8 de la mañana y 6 de la tarde, 3 de la tarde los Sábados… luego les contaré de otros archivos, igual de retadores.
Dos fotógrafos del viejo Medellín
29 sep 2011 Dejar un comentario
in Hace tiempos: historia, Historia de Colombia, La foto Etiquetas: arte, arte colombiano, fotografía, Historia de Colombia, Medellín, memoria, realidad
Comencemos con una imagen que tal vez puede aparecer como una rareza en eso que nosotros creemos que era Medellín (Colombia) en los años 40 del siglo XX:
Sí, ella llegó a esta pequeña ciudad a comienzos de la década del 40 y cosechó enorme éxito bailando en los dos teatros más importantes de entonces, el Bolívar y el Guayaquil. A mí me da dificultad imaginarme a una bailarina exótica en la muy católica Medellín, pero don Francisco Mejía (1899-1979) me la pone así, de frente, como hizo con muchos personajes, espacios y momentos que inmortalizó con su cámara.
Kira no fue la única artista que retrató. Por su lente pasaron actrices, cantantes de ópera y de zarzuela, intelectuales, pintores, escultores y músicos que ahora no hacen parte de los recuerdos de la gran mayoría de los medellinenses -contadas excepciones. Admirando a Kira, uno logra percibir lo que el fotógrafo Mejía seguramente admiraba en ella… y en esto, no se diferenciaría de muchos caballeros de la época: sensualidad, belleza, fantasía con tintes de goce prohibido. Y ahí uno vuelve a estrellarse de frente contra el estereotipo que uno tiene de Medellín: tan chiquita, tan católica, tan aburrida, tan práctica, tan pacata, tan moralista, tan goda, tan… atractiva para bailarinas exóticas????
Como historiadora, el estrellón que la foto de Kira me produce me lleva a varias preguntas; la primera, la más obvia, apunta a develar como una artista como Kira podría ser bien recibida en una ciudad que, regida de día por “buenos principios morales”, en las noches “se soltaba el pelo”. ¿Kira, la válvula de escape a un moralismo asfixiante? Es lo más probable. Otras noticias de la época (y de épocas anteriores) revelan en reportajes periodísticos y anécdotas el lado rebelde, hasta oscuro, de esta Villa empotrada en el Valle de Aburrá: los medellinenses aquí pintados son seres violentos, o sujetos de pasiones trágicas, protagonistas de heroismos poéticos y algunos, hasta desplegaban cierto cosmopolitismo; Medellín se agitaba entre asesinatos, la apertura de revistas literarias, los debates políticos, las inclementes persecuciones políticas, las pulpiteadas de los curas, los bailaderos populares y las temporadas de ópera… sí, mucho cabía en la vieja y pequeña Medellín.
Para esta historiadora, la belleza de una foto como la de Kira radica no sólo en que, como dice la trillada expresión, equivale a mil palabras. Al buscar el contexto de esta imagen y sus protagonistas -la bailarina y el fotógrafo- encuentro que son más que mil palabras y que también implica experiencias que rebasan las palabras… mi trabajo es intentar traducir en palabras, conceptos, explicaciones, esas cosas dichas y no dichas. Y claro, sentidas.
Miren esta otra:
¿Travestis en la conservadora Medellín????? Pues sí, y don Benjamín, con ese ojo tremendo que tenía para todo lo raro, fuera divino o humano, fotografió a varios de ellos. También inmortalizó a cantantes, intelectuales, políticos, gente de la elite medellinense y campesinos con su traje dominguero; ni los muertos se escaparon del lente de don Benjamín de la Calle (1869-1934), es más, entre sus series más conmovedoras están las de los niños muertos, que en sus ataudes llenos de flores, parecen dormidos… para la eternidad.
Muchos saben y claro, pocos están dispuestos a admitir, que la movida travesti y gay en Medellín siempre tuvo buen tráfico. Hay un rumor sobre cierto café en el centro de la ciudad, conocido punto de encuentro entre homosexuales durante los años 30 y 40. Y con esa gran habilidad de la sociedad medellinense para hacerse la de la vista gorda, estos personajes travestidos llamaban que llamaban su atención se ganaban la tenaz indiferencia de esa sociedad bienpensante, que sólo se ocupaba de “cosas decentes”.
Esta imagen tan perfecta, desafía esa imagen de Medellín como una comunidad de hombres de a caballo, de carriel y ruana, que conquistaron montes y poblaron valles.. y otros discursos regionales de ese estilo. En Medellín también han vivido hombres lo suficientemente machos para entaconarse y salir muy bien vestidos, a la última moda flapper, por las callejuelas del centro, cosechando a su paso miradas ardientes, asombro y puritano desdén. Ese es un Medellín que le debo a don Benjamín de la Calle; gracias a sus fotos, hay otro lado de esta ciudad que da al traste con ese terco ideal de “pueblo grande”, homogéneo y rezandero.
Fotos como las de Francisco Mejía y las de Benjamín de la Calle hacen parte de lo que los historiadores llamamos “fuentes”. Nos dicen mucho, pero lo más apasionante es lo que apenas revelan; eso es lo que nos manda como locos a los archivos, a esculcar papeles viejos -públicos y privados- que nos digan más, que nos respondan algunas preguntas y que nos impulsen a formular otras. Claro, no todo son preguntas y respuestas; para eso tenemos nuestros métodos, nuestras reglas que también, dado el caso, estiramos y hasta rompemos cuando nuestro olfato nos dice que hay más… que detrás de estas fotos, hay mucho más…
pero eso, va para otro artículo..
Tejido social rítmico y sonoro en Medellín
26 nov 2010 1 comentario
in arte y publico, cosas bacanas/cool things, educación, Historia de Colombia, Música, Pensamientos Etiquetas: arte colombiano, comprensión, El mundo, Música, Medellín, memoria, realidad, violencia
Es muy fácil ver con compasión y con desconfianza a estos jóvenes tan valientes, pero también es lo más injusto. Ellos han sobrevivido una guerra urbana terrible, han visto caer a muchos de los suyos y sin embargo, siguen en pie. Y caminan fuerte, decididos, llevando el compás y la rima.
Y no se trata sólo de la ignorancia de la comuna internacional. Los otros medellinenses, los que muchas veces vemos los toros desde la barrera, no hemos conocido ni admitido este formidable movimiento social nacido en las calles de nuestra ciudad y surgido de la cotidianidad -terrible- de gran parte de nuestra sociedad. Es tan fresco, tan rebelde y tan honesto, que choca con sus letras y con el poder que le ha dado a estos jóvenes, porque son los jóvenes los que han asumido esta misión, esta tremenda posición de decir NO NOS VAN A MATAR, NO NOS VAMOS A DEJAR MATAR.
Y cantando, rimando, mezclando, bailando, van diciendo que están vivos, que respiran y que son mucho más que el estereotipo que les colgamos con actitud arrogante. Estos muchachos son héroes, están salvando a muchos de los suyos en un acto de poesía y de ritmo, de música, que en realidad no tiene fronteras.
Claro, se han ganado enemigos por elegir vivir en vez de morir. Y la negligencia y la discriminación social tampoco les ayuda. Ya hay varias víctimas… pero ellos continuan y aunque no podamos ayudarlos directamente, al menos, podemos escucharlos y sentir con ellos algo que no hemos querido pensar: cómo nosotros, como ciudad y como sociedad, perdimos el norte y lo que nos unía.
Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura
04 jul 2010 Dejar un comentario
in arte y publico, educación, El mundo, Música Etiquetas: arte y publico, comprensión, Música, Medellín, realidad
Por allá estuvimos esta semana, representando a nuestro grupo de investigación INTERDÍS. En un evento como este se encuentra uno con mucha gente que tiene experiencias similares y que comparte la inquietud: la difusión cultural más allá del mercado. Así que no perdimos la oportunidad de oír, ver y tomar nutrida nota.. y una que otra foto…
Si bien el logo les quedó muy bonito, la organización dejó bastante qué desear, sobre todo para los invitados nacionales. Al parecer muchas entidades colombianas dedicadas a la actividad musical, no contaron con toda la información necesaria para preparar sus intervenciones con suficiente anterioridad. Sin embargo, la participación y el espíritu de cooperación entre todas las entidades asistentes, tanto nacionales como internacionales, fue excelente. En mi caso personal, la buena comunicación que se estableció en la mesa de trabajo en la que estaba con los representantes mexicanos, españoles y los otros colombianos, fue muy buena y resultó en maravillosos contactos que ya darán sus frutos. Eso, por lo local; por que en cuanto a lo macroregional, los planes son ambiciosos y por lo tanto peligran… espero que el futuro me obligue a tragarme mis palabras.
Obviamente, me fue imposible estar en todas las conferencias, pero aquí les comparto las que pude presenciar. La primera tomó lugar en el teatro de la Universidad de Medellín, un espacio maravilloso pero que, tal vez por no estar ubicado en la zona más central de la ciudad, no logró convocar. Y eso que la conferencia estuvo muy, muy buena: Músicas iberoamericanas, identidades y procesos transculturales.

El panel, de izquierda a derecha: Juan Pablo González (Chile), Marita Fornaro (Uruguay), Albert Recasens (España), Héctor Fouce (España).
Y como sé que se van a preguntar por qué no digo nada sobre la conferencia dada por Silvio Rodríguez y Rodolfo Medeiros, pues les cuento: se podía asistir con invitación y no repartieron de esas a todos los invitados… ese fue otro punto de desorganización, pues no contaron con todos para los eventos que requerían la dichosa “invitación” y más de uno nos quedamos con ganas.
Bueno, como les iba diciendo, esta conferencia estuvo muy interesante. Marita Fornaro y Juan Pablo González dejaron en claro que la idea de folklore es mucho más rica y compleja de lo que uno se imagina; con ejemplos demostraron cómo el folklore y lo que se entiende por raíz musical, van cambiando según las apropiaciones que los diferentes miembros de la sociedad hacen de ellos. De ahí que los ritmos y los formatos tradicionales puedan adaptarse, no se queden conservados en formol. La profesora Fornaro demostró cómo los cantautores de los años setenta, acicateados por las dictaduras en esa zona del continente, le dieron nuevos sentidos a la música popular tradicional, por lo que esta ganó una poderosa dimensión política. El profesor González nos contó cómo se ha construido un nuevo entendimiento de la noción raíz musical, pues la sensibilidad globalizada contemporánea permite que los intérpretes y oyentes elijan sus referencias identitarias a partir de una amplia y diversa oferta musical; de ahí que los nuevos grupos musicales, por ejemplo los chilenos, busquen anclar sus raíces en tradiciones tan diversas como la celta, la sefardí, la mediterránea, la hispana, la mapuche y la gitana, por sólo mencionar algunas. Héctor Fouce (España) nos llevó a otro mundo aparentemente lejano: el de la escena del rock español en los años ochenta. Sin embargo, Fouce no demoró en revelar el punto en común con Fornaro y González, que era el de la apropiación y los variados caminos que esta presenta. En su análisis nos mostró que la génesis del rock español pasó por procesos de rechazo y de recreación: rechazo de la tradición española, recreación del fomato gringo comercial y por último, aclimatación de las tendencias más alternativas (Beatles, Bob Dylan, etc.) Lo más curioso de la exposición de Fouce, fue la demostración del proceso de renovación del rock español vía los cantautores argentinos, que les mostraron a los españoles cómo el rock servía para dar referencias de la vida cotidiana y de la experiencia de su generación. El otro español, Albert Recasens, fue uno de los coordinadores de una exposición que en estos días se pasa en el Museo de Antioquia, llamada A tres bandas, donde se da una muestra de los procesos que construyeron las músicas criollas iberoamericanas; por lo tanto, su ponencia se enfocó en los problemas para conectar las instituciones responsables de mantener y difundir este patrimonio… este sería el tema recurrente del evento y ya les contaré por qué.
El resto del Congreso pasó para mí en Plaza Mayor, ese espacio planificado para que Medellín se convierta en el centro de lo más sonado en Sur América. Este lugar ha sido todo un éxito, pues combina y conecta el centro de eventos Plaza Mayor con el Palacio de Exposiciones (remodelado), el Parque de los Pies Descalzos -que tiene acceso al centro administrativo La Alpujarra- y la zona del Teatro Metropolitano. Es un todo en uno muy bien dispuesto, en el que se aprovecha cada centímetro de espacio.
Pueden adivinar entonces, la enorme propaganda que este congreso ayudó a hacerle a la ciudad y a su administración. El slogan Medellín la más educada no se oyó directamente, pero impregnó la atmósfera. La atención a los invitados de otras ciudades colombianas y claro, a los internacionales, fue estupenda y la ciudad quedó muy bien como plaza de eventos.
Y claro, al país no le fue nada mal. Vean esta foto para que lo comprueben:
Claro, Colombia es Pasión.. ya reconocieron el emblema de la foto anterior, ¿cierto? Es curioso cómo se puede hacer marketing del país. Claro, eso es toda una operación de selección y edición y su presencia en un congreso de cultura no deja de ser irónica, pues muchos ponentes criticaron el folklorismo nacionalista de las naciones iberoamericanas que idealizó lo tradicional, convirtiéndolo en costumbrismo fácil. Ahora bien, yo me pregunto: ¿no es muy peligroso poner la pertenencia a la nación en un formato que puede ser tan efímero como una marca comercial? sí, concedo que algunas marcas han logrado la eternidad: Coca Cola, Pepsi.. Picasso es un buen ejemplo de individuo convertido en marca… ¿pero una nación?
La conferencia Cultura y Desarrollo contó con la participación de Juan Luis Mejía (ex-ministro de cultura y actual rector de la Universidad EAFIT) y el profesor argentino Bernardo Kliksberg (Universidad de Buenos Aires) y fue una de las más elocuentes; ambos conferencistas hicieron mucho énfasis en la importancia del tejido social, es decir, en la importancia de contar con una sociedad civil activa y participativa, que proponga y defienda políticas públicas. Para formar esta sociedad civil se necesitan enormes dosis de ética, para que la cultura política pueda reflejar de la manera más positiva la manera de vivir juntos. Esta idea del profesor Kliksberg se complementaba directamente con la expuesta por Mejía, en la que nos explicó cómo el aspecto cultural, comprendido como un esencial elemento dinámico en la sociedad, tiene que hacer parte de los modelos de desarrollo económico. Por lo tanto, no se puede hablar de un sólo modelo de desarrollo, de un solo tipo de sociedad, ni de un solo tipo de cultura; si en realidad se trata de plantear un desarrollo sostenible, se debe poner atención a las dinámicas culturales que hacen posible la vida cotidiana en una comunidad, pues todo lo que se produce y se valora está inserto en esa lógica y por ende, hay una gran variedad de modelos de desarrollo.

¡Tecnología para conferencias!!!: el traductor simultáneo para la conferencia del brasilero.. en portugués !!!!
(Nos disculpamos por la mala calidad de esta foto, pero ante la descarga de la cámara, figuró tomarla con celular. ) Bueno, la conferencia Música y políticas culturales: políticas locales para la promoción de la música estuvo muy informativa. Los participantes eran la Comunidad Autónoma de Valencia (España), Argentina y Brasil. Y en resumen: toca por nuestro lado, por que el Estado no dice ni mú. ¿Se acuerdan de lo que les dije del tema recurrente? pues es ese, la dificultad de lograr unas políticas institucionales continuas que garanticen los procesos que alimentan la cultura: formación, preservación, creación y difusión. La gran lección de esta conferencia, fue la increíble importancia que ahora tienen las redes como espacios y herramientas de organización que permitan presentar un frente unido; desde ese frente, desde esa comunidad de agentes de la cultura, se puede ejercer presión sobre las instituciones gubernamentales para que actúen.

El panel de izquierda a derecha: Jaime Quevedo (Colombia, Centro de Documentación Musical), Ismael Fernández de la Cuesta (España, Grupo de Estudio del Patrimonio Musical Iberoamericano), Juan Carlos Franco (Ecuador, investigador musical), Jesús Evaristo Gómez (Cuba, Museo Nacional de la Música)
Este tema recurrente volvió a sonar en la conferencia Musicalización ciudadana: patrimonio y documentación musical. Claro que la orientación de esta charla iba por los lados de la recuperación de la música del pasado y de todos los recursos que esa actividad necesita, pues no sólo se trata de las músicas tradicionales populares, también esto cobija las músicas académicas y además, integra una gran variedad de soportes: partituras, discos, rollos de pianola, planchas de impresión, manuscritos, instrumentos musicales, libros, audiovisuales, música grabada en investigaciones antropológicas, etc. Este trabajo está muy descoordinado, pero Cuba, específicamente el Museo Nacional de Música de Cuba, dio un gran ejemplo de trabajo continuo e intenso en la conservación de toda esa memoria cultural. El conferencista español, Ismael Fernández de la Cuesta (director del Grupo de Estudio del Patrimonio Musical Iberoamericano) puso de relieve que este trabajo de conservación es muy importante, pero que debe complementarse con un intenso trabajo de difusión para que la gente se apropie de esta faceta de su historia; hay que convencer a los músicos para que interpreten este repertorio, gestionar conciertos y festivales, conseguir patrocinio para grabaciones… y así se le dará toda la importancia que merece a música que ha estado ignorada injustamente, por que por varias razones ha quedado fuera de los grandes canales de circulación.
Y bien, llegó la hora de cerrar el evento. Todos -bueno, casi todos- fuimos muy juiciosos a los salones 4, 5 y 6 de Plaza Mayor, donde se leyeron las conclusiones finales. Estas son muy ambiciosas, pero cuentan con los buenos deseos de varios ministerios de cultura y del BID… amanecerá y veremos, dijo el ciego.
Discursos cortos y positivos, un punto a favor. Hay que reconocer que nuestra actual ministra de cultura es muy activa y en realidad ha trabajado mucho por este sector, siempre tan descuidado por nuestros gobiernos -al parecer la cosa no cambiará mucho con el próximo gobierno… así que sólo nos queda trabajar desde lo local para construir las deseadas redes transnacionales de cultura.
Bueno, esta fue mi pequeña crónica sobre el Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura. Sé que lo que fueron a los conciertos se lo soyaron de modo muy distinto y espero que compartan su experiencia. Y que les sirva de algo la mía, que la comparto con gusto.
Tan lejos y tan cerca
14 feb 2010 Dejar un comentario
in educación, El mundo, Historia de Colombia, Pensamientos Etiquetas: comprensión, El mundo, Historia de Colombia, Medellín, memoria, Pensamientos, realidad, violencia
Propongo el siguiente ejercicio: vamos a leer dos crónicas de países lejanos entre sí y vamos a jugar a hallar las semejanzas y las diferencias… puede ser divertido… ¿listos? aquí vamos:

Munir Majir, el joven tejedor de pañuelos afgano. Fotografía de El País.
Existe un triángulo entre Afganistán, Pakistán y Cachemira del que los medios de comunicación escribimos y hablamos mucho. La imagen que proyecta tanta información es la de unos territorios habitados por gentes que dedican una parte considerable de su tiempo a hacerse la guerra en nombre de dios o del diablo.
Ya nos dan las primeras coordenadas geográficas… veamos a donde nos lleva nuestra segunda crónica:
Para bajar a los estratos más bajos de Medellín hay que subir, subir, subir. Arriba, en los bordes de las montañas nororientales de la ciudad, están los barrios bajos, reguero de casas apretadas, muros contiguos, techos recostados sobre techos, escalas en procesión interminable, ventanas y balcones sobre el vacío, vericuetos de corredores, aceras de tierra, remolinos de polvo, los gallinazos volando allá, abajo, en un cielo inferior, por debajo de la línea de los pies. Podría ser poético, pero no lo es.

La Policía patruya las calles de los barrios altos de Medellín. Fotografía de la revista Semana.
No se podría imaginar que nuestros dos destinos geográficos tuviesen tanta tierra, agua y aire de por medio, ¿cierto?. Y es que de las lejanas tierras del Oriente a las cercanas tierras de los Andes tropicales, hay, aparentemente, más que la distancia geográfica… pero fíjense que esta diferencia nos lleva a la primera semejanza: la violencia campea. La violencia se ha convertido en un lenguaje cotidiano, en una manera de relación en la que se evitan las palabras y las acciones tienen el peso inapelable del plomo. Y no es una simple metáfora…
Pero prosigamos nuestro ejercicio:
Mohamed Munir es afgano y no tiene siquiera tiempo para ponerse triste, que la melancolía es cosa de primermundistas. Sentado ante el telar mueve los pies y las manos como un pianista, pero no salen notas, sólo se mezclan los colores. Aprendió a fabricar pañuelos en Mazar-i-Sharif, al norte. Allí huyó con su familia tras la llegada de los talibán.
‘Caliche’, un joven del sector de La Silla, en pleno corazón del conflicto, ve pasar la caravana de uniformados que patrullan el sector, entre ellos cuatro carabineros a caballo escoltados de cerca por soldados de la IV Brigada. ‘Caliche’ es miembro de una banda y tiene un Corazón de Jesús tatuado en alguna parte. Estuvo en la cárcel Bellavista y fue, dice él, uno de los hombres que ‘Don Berna’ mandó a reclutar a toda carrera a finales de 2003 para enlistarlo como miembro del Bloque Metro de las autodefensas. En dos días le enseñaron a marchar como soldado, pero no pudo presentarse porque las armas y los uniformes camuflados no alcanzaron para todos y lo bajaron del bus en el que sí se fueron tres de sus vecinos, un tío y el esposo de una prima.
He aquí nuestra segunda semejanza: jóvenes y gallardos protagonistas cuyo ritual de entrada en la vida, fue el ver correr la sangre y huirle a la muerte.. o volverse su amigo. ¿Qué hace uno cuando el dolor y la supervivencia a pulso son su caudal de herencia? Obviamente planear y pensar no deben ser las actividades que entren de primeras en la lista de obligaciones -pues algo me dice que estos dos muchachos tienen más obligaciones que deberes…

Estos pequeños afganos tienen que trabajar. Algunas fundaciones organizan escuelas especiales para ellos.
Y justo cuando hallamos a los protagonistas de nuestra crónica, aparecen nuestros coprotagonistas estelares, aquellos que comparten la suerte de nuestros héroes:
En el piso donde Munir fabrica jugando con los pies y las manos una media de un pañuelo y medio al día trabaja también su sobrino Abdul Majid, de 14 años. Es el encargado de preparar los tambores con los hilos tintados. Sentado en un cojín, Majid ríe cada pregunta pues entiende inglés. Va a la escuela como todos los niños afganos que aseguran ir a la escuela pese a estar trabajando como stajanovistas en horario de aprender. Ahora tiene excusa: cerraron los colegios y universidades por miedo a la gripe A y a las manifestaciones contra el fraude.
‘Caliche’ admite que un hermanito suyo va a la Biblioteca España a que le lean cuentos y él mismo dice haber ido un par de veces con una vecina a darse besos en las bancas de afuera. Lo que más le gusta de allí es lo limpio, lo grande, lo espectacular que es ese edificio en forma de dado, son sus palabras, pero admite que la única plata que sube a los barrios es la de los malos, amén, y que nadie se quita el hambre leyendo libros, de nuevo son sus palabras.
Estos dos chiquillos tienen en sus mayores -no tan mayores- el espejo de su próximo futuro… no hay tiempo para la escuela, pues hay que trabajar para poner pan en la mesa; que los libros no quitan el hambre.
Y de las cosas más triste, es que estas ideas tienen mucho de cierto cuando la realidad es tan mezquina, cuando la sociedad que hace el mundo es tan corta y no ofrece más que el hoy, que este minuto, que ese billete que no va a durar ni rendir, pues la supervivencia es la diosa de la inmediatez: todo es ya, la imaginación no puede costearse y por ende los planes no entran en el presupuesto. Hay que vivir, pero este vivir parece un recorrido por los laberintos del purgatorio, un lugar donde nada se resuelve..
Pero sigamos leyendo, que pronto encontraremos a los actores de reparto. Y como en toda buena obra, los actores de reparte pueden tener una aparición corta, pero pueden cambiar el curso de la historia:
A falta de viajes organizados y vuelos low cost, el complejo papel de turistas lo representan en Afganistán los reporteros, diplomáticos y funcionarios de la ONU.
Sobre su escritorio, el comandante de la Policía Metropolitana examina siete carpetas con fotografías y reseñas de decenas de miembros de bandas criminales, casi todos menores de 30 años, sus nombres, alias, calles donde delinquen, edad y hasta dirección de residencia. Aunque sabe todo de ellos, se queja el oficial, no puede apresarlos porque ninguno tiene orden de captura.(…) En su último cumpleaños, el 5 de marzo pasado, Carolina Domínguez se pasó el día entero haciendo las necropsias de dos jóvenes descuartizadas a las que sus victimarios vaciaron en canecas con concreto. La médica legista, de cabello negro y ojos casi siempre enrojecidos, admite que ha tenido días peores.
Estos actores de reparto no son personajes inmunes, simple relleno. Muchos de ellos creen en su pequeño papel, creen en que su actuación puede ser grande. Muchos hacen su parte con fe, con sudor diario, con la esperanza de ser la piedra que impida el rodar de esta rueda terrible, que todo lo tritura y lo aplasta… muchos de ellos arruinan su salud y su paz mental bregando a no ser parte de ese monstruo que se nutre de miedo, indiferencia, prejuicio e inercia… no es fácil, pero al parecer, estos actores no se le apuntan a lo fácil.

En Colombia todos debemos asumir un rol: desde lo institucional y desde lo personal.
Y sin embargo, a veces es imposible no quedar como una garra de ese monstruo. A veces a uno le puede el cansancio, le puede la rabia y la tristeza, le puede su humanidad y cuando menos piensa, le está limando las uñas al monstruo.
En la tienda no hay descansos. Se trabaja siete días a la semana, de siete de la mañana a nueve de la noche. No existen los días libres, ni las vacaciones ni los diez minutos del bocadillo, todas esas ventajas que se logran cuando el progreso transforma la explotación en un trabajo remunerado y con ciertos derechos. Cuando Munir termina no ve la televisión, apenas sale con los amigos. Sólo tiene ganas de dormir. Es la ventaja de tanto trabajo: no hay tiempo para gastar.
Munir y Majid no reciben un sueldo. Su tío, a cambio del deslome, les ofrece techo, comida y seguridad. “Cuando necesita dinero me lo pide y se lo doy”, dice Farid. En Afganistán, donde nunca hubo Estado, la sociedad se basa en la familia, en el clan y en la tribu. El voto siempre es tribal y se destina a quien el jefe de la comunidad decide. En la tienda de Farid él es el jefe y responsable de su gente.
Un muchacho que trabaja como campanero, es decir, como delator de operativos policiales, puede recibir 20.000 pesos diarios, 600.000 pesos al mes. Los que recogen las cuotas de extorsión en las casas, en los negocios, en los paraderos de los buses, pueden duplicar esa cifra, lo mismo que se gana un bibliotecólogo o un administrador de empresas recién graduado. Al parecer, sin importar a nombre de quién se empuñen las armas, la milicia es desde hace dos décadas la mayor empresa en los barrios altos de Medellín. Los que no se van al Ejército a pagar servicio y luego a sobrevivir con un sueldo como soldados profesionales, se quedan a merced de las milicias guerrilleras, los narcotraficantes o, como ahora, de las bandas dedicadas a la extorsión.
En las comunas, dicen sus habitantes, están acostumbrados a ver subir gente a proponerles cosas. Por eso muchos entendieron la oferta del Presidente de darles 100.000 pesos a los estudiantes a cambio de información como otra de tantas ofertas que les viven haciendo de enrolarse en uno u otro bando. ‘Caliche’ ni siquiera está dispuesto a considerarla por lo ridículo de la cifra. Cien mil pesos no es plata, dice el muchacho, amén, y se santigua. Sus patrones le sextuplican esa cifra y no tiene que pecar por sapo, dice.
Yo les dije que este ejercicio iba a ser entretenido. Aunque para muchos, el darse cuenta de que la violencia no es el excremento de nuestros tiempos, no tiene nada de divertido.. es algo que tiene que ser resuelto. Pero cuando la violencia se vuelve un régimen de comunicación, una forma de vida, una manera de ser que trae una rutina y una seguridad, esto llama por algo más que una resolución… la palabra revolución puede ver a la mente, pero esto necesita algo más hondo que una pataleta con lluvia de girasoles y unas lágrimas.

Si hay mucho que nos separa, es más lo que nos une...
Quién iba a pensar que entre las lejanas tierras del Oriente y los Andes tropicales habían tantas semejanzas… nuestras generaciones jóvenes están siendo llevadas al matadero y los que aún quedamos, buscamos desesperados el antidoto para este veneno que no da tregua. Los veteranos que nos ven se debaten: dejarse morir y dejarnos morir, escarmentarnos por nuestros sueños de vivir (no son sueños excéntricos: es sólo vivir) o luchar con nosotros para hacer de nuevo el mundo, pues los ladrillos de antes ya no resisten el peso de la existencia contemporánea… estos veteranos ya han enterrado a suficentes hijos e hijas que debían sucederlos tanto en la grandeza, como en la cotidianidad.
Tan lejos y tan cerca………
Marinilla: una escapada a la antioqueña
18 ene 2010 1 comentario
in cosas bacanas/cool things, La foto, Pensamientos Etiquetas: fotografía, Medellín, Pensamientos, realidad
Este municipio localizado hacia el sur de Medellín -una hora- es pequeño, sencillo y como la gran mayoría de los municipios antioqueños, rodeado por colinas y montañas… a veces parece que a los antioqueños les gustara pelear con la geografía: si la tierra pone cañones y montañas para decir “no puedes”, el antioqueño hallará el modo de establecerse ahí, respondiéndole “a que sí puedo pues…”
Esto se cumple en Marinilla, especialmente en la vereda La Esperanza que está escondida de la carretera. A ella hay que llegar por un camino sin pavimentar que le propone a uno dos opciones: retroceder o arriesgarse a una buena reubicación de todas las vértebras de la columna mientras el taxi -con suspensión a prueba de todo, obviamente- avanza en medio de la estrechez y el polvo. Pero eso vale la pena, pues la bienvenida es… vean por ustedes mismos:
Tuve la suerte de contar con la mejor compañía del mundo y una casita hermosa situada en la ladera, con vista hacia el amanecer, el ocaso, la cañada y todo lo que puede haber entre ellos..
Claro, el silencio era el rey: sólo pájaros y alguna conversación entre las vacas y las cabras… la conversación humana también tuvo su lugar, pero el viento sonaba mejor que nuestras voces y los pájaron eran más melodiosos que lo que pudiera cantar por la radio.
Con esfuerzo nos convencimos de que era bueno salir a explorar la vereda. Y lo hicimos en una de estas tardes caniculares -cortesía del calentamiento global que, para algunos, es obra de nuestra imaginación. Armados de agua, buenas gorras y cámara fotográfica, nos dispusimos a probar nuestros citadinos pies en ese caminito hecho más para los caballos, las motocicletas, las bicicletas y los habitantes del lugar, diestros en evitar caídas y piedras flojas. El riesgo valió la pena:
Para nosotros era un día de vacaciones, pero para este buen amigo cuadrúpedo era un día de trabajo pasado por muchísimo sol y rutina.
En estas faldas abundan los cultivos de fríjol y maíz, que algunas familias complementan con hortalizas y plantas aromáticas.
Pero la fauna del lugar no se detiene en los caballos y los pájaros, claro está:
Esta pequeña nos miró con su usual gesto sonriente y nos saludó varias veces mientras pasabamos por su cerca:
.. y este buen guardián movió su cola pero no soltó ni un ladrido cuando nos vió. Más bien, haciendo gala de hospitalidad campesina, nos saludó con amabilidad.
En esta vereda se puede notar la enorme distancia que aún existe entre nuestros campos y nuestras ciudades. Es como si fueran dos mundos aparte, aunque sólo los separa una hora por una cómoda autopista.. la sencillez de la vida diaria es patente, pero también la pobreza de muchos; es una pobreza que convive con el estilo de vida acomadado de otros, de aquellos que han elegido esta veredita como su sitio de descanso y han construído allí sus casas de recreo.
En las casas de recreo, o que sirven tanto de vivienda como de recreo para los familiares que van a la vereda a visitar y pasar unos días, el silencio es lo que más escasea. Se oye música -para bailar o para beber, se escuchan risas y gritos, se oye el trajín de ollas y asadores para atender a la visita con un buen sancocho hecho en fogón de leña y a todo eso hay que añadirle los ladridos, balidos, mugidos, gorjeos, graznidos y cacareos cotidianos. Estos últimos sonidos no me molestan, pero al pasar por suficientes equipos de sonidos que atronan con su reguetón (tipo de música que detesto, digan lo que digan) o con cualquier otra música, yo me pregunto: ¿por qué a veces los citadinos tienen que trasladar su ruido banal y cotidiano a donde quiera que van? ¿tanto les asusta el sonido de su voz o de sus pensamientos?
Pero el camino seguía, el campo llamaba y el silencio iba reclamando cada vez más sus derechos…
Pero ya oscurecía y era hora de volver.. tontinos, no habíamos llevado la linterna y teníamos que subir cuesta arriba, sometiendo a otra dura prueba a nuestras citadinas piernas.
Las noches frías, llenas de niebla, esperan con sus misterios:
Y así llega el fin de esta pequeña crónica vacacional: unos pocos días de campo, sol, frío, verde, viento y silencio en Antioquia rural.
Medellín (Col.), Diciembre 2009. parte I
01 ene 2010 1 comentario
in arte y publico, cosas bacanas/cool things, Historia de Colombia, Pensamientos Etiquetas: arte y publico, El mundo, Historia de Colombia, Medellín, memoria, Pensamientos, realidad
Lo que van a ver es una de las tradiciones citadinas más arraigadas en la capital de la montaña… más bien del valle, específicamente del Valle de Aburrá, accidente geográfico que acuna una ciudad que no fue planeada por ningún conquistador de mucho renombre sino por los vecinos que hallaron en este sitio un buen lugar para vivir, trabajar y prosperar allá por los años finales del siglo XVII… bueno, perdón, me distraje. Suficiente de historia, es hora de abrir los ojos y disfrutar con los hermosos alumbrados -o luces, si lo prefieren- preparados para este año que da el toque a la primera década del nuevo milenio.
Y ahí les va:

Parque de los Pies Descalzos: un lugar tranquilo en pleno centro urbano, lleno de colores nocturnos.
Esto es lo que se ve al entrar al amplio espacio de la plazoleta del Parque de los Pies Descalzos, uno de los espacios para la tranquilidad y la diversión que se han ido construyendo en Medellín en los últimos años. No es sólo un lugar para sentarse y tomarse un café, también es un sitio que permite experimentar un poquito de naturaleza gracias a las fuentes, los espacios con arena fina en lo que se puede caminar y las arboledas… este luminoso pesebre que ven en la foto está en uno de los extremos del parque y como pueden ver, es totalmente interactivo: uno se acerca, juega con la luz, se deja encandilar o lo ve desde lejos. La siguiente es otro extremo del Parque, que fue engalanado con unas luces discretas que le dan una atmósfera mágica:
Como a pocos metros se encuentran las luces del río Medellín, el Parque recibe infinidad de visitantes que aprovechan su amplitud y tranquilidad.
Como no es un espacio totalmente cerrado, el acceso es libre e invita a apropiarse del espacio del modo que a uno le parezca más cómodo. El marco de esta plazoleta está delimitado por un pequeño mall de cafés y restaurantes y por el Edificio Inteligente de las Empresas Públicas de Medellín, una de las joyas de esta ciudad y orgullo de la administración municipal, que este año ostentó unas luces cambiantes e hipnóticas que intenté capturar en esta fotografía:
Con esta luces uno le puede decir un cálido “hasta luego” al Parque de los Pies Descalzos y prepararse para el festín de color que lo espera a uno en la Avenida del Rio, donde los ingenieros y diseñadores paisas se lucen cada año. Claro, el público es muy, pero muy exigente, así que diseñar estos arreglos debe ser todo un reto, algo así como un bautismo de fuego para los profesionales encargados y para la gobernación municipal.
Y he aquí lo que alumbra las noches de este Diciembre en el río Medellín:
Esta belleza fue diseñada para reutilizar el agua en todo momento; es decir, el agua que es lanzada se vuelve a recoger y se relanza, así que no hay gasto innecesario de un recurso tan caro.. y los chorritos cambian de tamaño y de color produciendo un efecto óptico bellísimo. Para que tengan una idea más clara de este diseño, aquí les pongo el video:
Pero es mejor caminar más y conversar menos, pues nos espera la primera parada llena de color alucinante; ahí les va:
Estas imágenes hablan por sí solas.
Estos arreglos también son interactivos, así que ya se imaginarán la romería de niños y adultos entrando y saliendo de las casitas luminosas, encantadas y encantadoras; ya comprenderán la ansiedad por tomarse unas buenas fotos en estos espacios tan únicos, en los que uno como espectador y peatón también es parte de la fiesta.
Pero sigamos, que aún falta muchísimo por ver y disfrutar.
Unos postes altos y llenos de colores mágicos nos guían y nos avisan que el segundo quiosco está muy cerca…
Esta selvática estrella era la introducción precisa para lo que el segundo quiosco nos guardaba…
Estos marineros nos llevan a un mundo colorido…. desde donde se mire, la brújula apunta hacia adelante, donde hay más luz y más alegría. Seguramente hacia allá mira este marino con su catalejo:
Todo estaba tan bonito y todos los asistentes estaban tan llenos de asombro y felicidad viendo tantas lucecitas de colores, que la luna salió para ver qué era tanto alboroto… si no me creen, he aquí la evidencia:
Claro, salió y vio y dijo “ah, pues con razón… pensándolo bien, yo también me quedo por aquí mirando todas estas luces tan bien puestas”. Y como pueden ver, hasta el arbolito quedó muy bien en la foto al lado de este faro rutilante…
Y entonces llegamos al destino presagiado por el Primer Quiosco: la Tierra del Arco Iris Maravilloso:
En este país lleno de luz y de color, todo nos da curiosidad y por lo tanto es inevitable subirse y caminar por su lindo puentecito…
pero también unos búhos, habitantes de este quiosco, nos miraban fijamente, aprovechando el escondite que les daban las ramas de sus árboles fantásticos:
En este país de luces y colores, los árboles no son comunes ni corrientes. Están llenos de algo que parecen dulces, que provoca cogerlos y comérselos aunque después el estómago chille y se retuerza:
Pero claro, todavía falta más… esta exploración no tiene un final tan rápido, aunque esto hubiese sido apoteósico. Por eso nos siguen guiando estrellas, árboles de dulce y búhos picarones que desde las alturas nos miran como diciendo: ya falta poco, ya van a llegar:
Y tal vez a estas alturas piensen: aquí se acabó, es imposible seguir con otro quiosco igual de bonito, o más lindo aún… pero no, sí es posible y como en estas fiestas no se escatiman esfuerzos, aquí viene en primer plano el momento culminante de este brillante paseo: El Pesebre.
Ah, pero se me olvidaban dos bellezas adicionales. La primera llamaba desde lejos, convocaba con sus luces titilantes y su estrella desde lo alto: el cerro Nutibara, referencia geográfica incuestionable de mi ciudad, fue engalanado de acuerdo a la ocasión:
Y la segunda belleza merecía devolverse, pues espectáculos como estos no son comunes en nuestra ciudad.. así que aquí les va, cortesía de las Empresas Públicas de Medellín, de mi youtube y de mi brazo derecho, que afrontó con estoicismo el estirón para dar con un buen ángulo:
VII Festival Internacional de Música de Cámara colombiana – Día 2
08 nov 2009 1 comentario
in arte y publico, educación, Historia de Colombia, Música, Pensamientos Etiquetas: arte colombiano, Historia de Colombia, Música, Medellín, Pensamientos
Lamentablemente, me perdí del primer día…
Y no es una excusa manida, pues me arrepiento en el alma. Mis informantes me han dicho que la música colombiana que se oyó rebasó todas las expectativas, que los sonidos tan familiares del bambuco, del porro, del bunde, del pasillo y del paseo tomaron nuevos matices en las diestras manos del cuarteto invitado.

En el recuperado Teatro Lido, el público disfrutó de un programa musical bello e interesante.
Pero el segundo día si no me lo perdí. Y el programa estuvo increíble, pues fue el día para la música colombiana contemporánea, la que están creando nuestros compositores, con dos estrenos mundiales. Las obras fueron desafiantes y el público respondió con sinceros aplausos.
La novedad comenzó con la combinación instrumental: viola, flauta, arpa y electrónica. Acostumbrados la música de cuerdas, estos sonidos tuvieron un efecto enigmático y deslumbraron a todos con sus inmensas posibilidades. En la primera parte tuvimos la oportunidad de escuchar a la violista Marcela Ospina con una maravillosa obra para solista: Phonotryptikhos (Op.81) del compositor Mauricio Nasi. Este instrumento de cuerda usualmente es opacado por sus primos el violín y el violonchelo, pero esta noche tuvo la oportunidad de brillar en la magistral interpretación de esta violista antioqueña. Este es un fragmento de la tercera parte de esta obra, el Scherzo mágico:
La pieza más aventurera de la noche fue las Variaciones sobre un nombre de Johann Hassler, para viola y electrónica… estuve tan sumergida en esa experiencia, que no capturé nada de ella en video, así que me han de perdonar el que sólo les pueda escribir sobre ella. Esos 10 minutos fueron intensos y dejaron al público en un lugar al que seguro no habían pensado que se podía ir en un concierto de música de cámara -y mucho menos colombiana… pero Hassler no es el único compositor colombiano que trabaja con las posibilidades de los sonidos electrónicos, lo que pasa es que esta música no tiene mucha divulgación. Así que la presentación en sociedad de este duo fue tremenda…
Luego llegaron las Bagatelas para flauta y arpa de Roberto Pineda Duque y las Chirimías Imaginarias para flauta, viola y arpa de Ricardo Gallo. Esa combinación es alucinante y a mí, personalmente, me recordó un poco los experimentos que con esa misma instrumentación realizaron Claude Debussy y Henry Cowell. La sensación es de una gran suavidad y sensualidad, que sorprende con el drama que toda el conjunto puede construir. Si la violista Marcela Ospina le dio el protagonismo debido a su instrumento, el flautista Fabio Londoño y la arpista Bibiana Ordoñez no se quedaron atrás y sacaron a sus instrumentos del estereotipo soñador y accesorio para presentarlos como caleidoscópicas posibilidades musicales…. ellos tres demostraron el altísimo nivel técnico de los músicos colombianos y aquí se los presento para escuchen por ustedes mismos: las primeras Bagatela de Roberto Pineda Duque:
… y una de las Chrimías Imaginarias de Ricardo Gallo.
Durante el intermedio nos dimos la oportunidad de intercambiar impresiones y claro, de saludar. No es fácil llevar a cabo un evento de este tipo, así que estos dos días fueron un verdadero regalo y un premio al esfuerzo constante que el Grupo Interdís ha llevado a cabo durante años de investigación… yo soy la integrante más nueva del grupo, así que no quiero llevarme laureles que no me pertenecen; pero me enorgullece mucho compartir este triunfo con el Grupo y me alegra haber colaborado un poco -la voz que se escucha en el video de promoción es la mía; un diminuto grano de arena para semejante fiesta.

La incansable Paula Leyva, productora del evento, sonríe feliz ante el éxito obtenido.
El Grupo Interdís es uno de los grupos de investigación de la Universidad Nacional de Colombia en su sede de la ciudad de Medellín (Ant.). Desde hace varios años estos enamorados de la música se han dedicado a la quijotesca labor de recuperar los pasos biográficos y artísticos de los compositores colombianos, figuras casi olvidadas de nuestra historia civil y cultural. Los años de dedicación han dado maravillosos frutos, evidentes en la serie de documentales que Interdís ha producido sobre la vida y obra de compositores colombianos y en los eventos como este Festival, en el que se divulgan entre el público las obras musicales de estos creadores que pasan desapercibidos para el 90% de la sociedad y para la cobertura cultural de los principales medios de comunicación…

Tres de los integrantes del Grupo Interdís: Galina Likosova, de frente; Luis Carlos Rodríguez, de espalda.. y su servidora, a la izquierda. ;D
Tanto en el espacio académico nacional como en el internacional, el Grupo Interdís ha cosechado premios y reconocimientos a granel y en diversos festivales de cine sus documentales han figurado entre los primeros premios o como invitados especiales. Y no nos olvidemos de un Premio Nacional de Periodismo… así que no estamos hablando de cualquier cosa…

Nuestro estandarte...
La pieza que tuvo su estreno mundial fue el dúo para flauta y viola titulado Nunca cesó la horrible noche, del maestro Gustavo Yepes. Otra combinación instrumental inusual que sorprendió con sus cromatismos y poderosos efectos tonales, dignos del dramatismo de la obra… escuchen ustedes mismos:
Y bien, esto fue lo que se oyó y se vio. Fue una noche maravillosa, profundamente reveladora… tengo fe en que habrá muchísimas más.
La Fiesta del Libro y de la Cultura
01 oct 2009 1 comentario
in arte y publico, cosas bacanas/cool things, educación, Música Etiquetas: arte colombiano, arte y publico, comprensión, literatura, Música, Medellín, realidad
Hace un par de semanas tuvimos una buena fiesta en Medellín-Colombia, celebrando ese objeto que mucha gente cree inútil y al que otros le han cantado el réquiem: el libro.
Durante esos días pudimos disfrutar de una serie de excelentes eventos culturales que acercaron a todos los asistentes -que además fueron gratis, sin tener que pagar boleta- se familiarizaran con todo lo relacionado con el antiguo arte de escribir libros, editar y publicar libros, vender libros y claro, disfrutar de los libros. Entre conferencias, presentaciones, charlas de autores, aulas taller y conciertos, todos pudimos reconocer los grandes beneficios que hemos logrado con el libro. También se nos dio un espacio para meditar sobre otros canales de educación diferentes al libro y sobre el hecho de que nuestro país maneja un mercado tan reducido de oferta de libros, que hace de la piratería y otras pilatunas estrategias necesarias para poder conseguir los libros que necesitamos y que deseamos.
Claro, también fue un espacio para reflexionar sobre el hecho de que nuestra cultura tenga una relación tan conflictiva con el libro; una relación que nos hace endiosarlo pero que en otros aspectos, nos hace considerarlo como algo superfluo.. que nos hace pensar en la lectura como una pérdida de tiempo (!!!!!!)
Bueno, aquí les traigo mi humilde reportaje gráfico del penúltimo día de esta gran Fiesta:

Muchos asistentes, de todos los tipos...
Ese penúltimo día fue un soleado Sábado, por lo que la tarde invitaba a acercarse a ese imponente complejo arquitectónico que ahore une al Jardín Botánico, el Parque Explora, el Planetario y la Universidad de Antioquia por medio de un excelente uso de la vía pública en conexión con una estación del Metro. Adentro la gente recorría con tranquilidad y soltura todos los pabellones disponibles y se programaba con las conferencias ofrecidas miestras disfrutaba del amplio y verde espacio… claro, también nos pusimos de tarea ir a los conciertos de esa noche…
Había libros para todos los gustos, para todos los bolsillos y para todas las capacidades de carga…

Si no se tiene un bolso grande...
Estos estuvieron entre los más llamativos, sobre todo para los niños, que encontraron sus clásicos cuentos de hadas y otras bellezas de la literatura infantil… claro, había uno que otro best-seller y más de uno se dejó seducir por el tamañito tan enternecedor de estos libritos.
Ahora bien, que si lo que uno buscaba era gangas, pues estas no faltaron:

"Libro que seleccione a $10.000..."
Y si hay algo que a los paisas nos guste, son las buenas ofertas.. así que ya se imaginarán cuál era el stand más concurrido en el Orquideorama.
Y la tarde pasaba deliciosamente, con buena temperatura tropical, viendo libros, leyendo índices, preguntando por los descuentos, buscando al autor favorito y observando la discreta exposición de fotografías que acompañaba el despliegue:

Entre libros y algunas fotos del circo.
Claro, no todo fue en el Orquideorama, que demostró ser un espacio genial para este tipo de eventos -una vez más… afuera, en el Patio de las Azaleas, la fiesta continuaba y de qué manera !!!!!

El pianista japonés
Concierto de piano por acá, con el pianista que se lució con unas obras del repertorio clásico muy queridas por el público. Hay que reconocer que el ambiente no era el mejor: mucho ruido ambiente, junto a una pequeña zona de comidas, rodeado de stands y de gente a veces más interesada en su conversación, en los libros o en el perro caliente que devoraban.. pero el hombre demostró su técnica y aunque cometió uno que otro errorcillo, todos le fueron perdonados por el público..

UN Radio, reportandooooo!!!!!!!
Y los medios por allí… ¡y que conste que no le dije que mirara a la cámara!!!!
Juan David, director de la emisora de la Universidad Nacional sede Medellín -100.4 f.m. miren el blogroll- estaba allí, cumpliendo su sagrada labor informativa..
Y ya que notamos la presencia de mi querida alma mater, pues hela aquí de nuevo, con un buen stand, chicaneando las publicaciones más recientes:

Universidad Nacional sede Medellín, presente !!!!!!!!
Ah, qué bueno encontrarlos allí!!!!! y así siguió la tarde, en el hermoso Patio de las Azaleas, donde además de observar y curiosear por la oferta de variadas editoriales, uno podía tomarse un cafecito y disfrutar de la frescura del espacio:

El Patio de las Azaleas: libros, flores y la fuente.. un hermoso atardecer.
Y bueno, llegó la noche y con ella la pregunta: ¿para dónde vamos? pues claro, para los conciertos que tomarían lugar en el Teatro Suramericana, un teatro al aire libre que es otra de las bellezas del Jardín Botánico. El programa musical de esa noche combinaba el tango, la música colombiana y un experimento muy anunciado: poesía electroacústica. Aquí les muestro todo, uno a uno.
Primero fue la Orquesta de Tango de la Red de Bandas Juveniles. Una gran sorpresa, una verdadera maravilla. Se lucieron con sus interpretaciones, con su pasión y su precisión. Un sonido pulido, controlado y a la vez lleno de riqueza. Hay que seguir yendo a sus conciertos y ojalá hagan gira muy pronto.

La Orquesta de Tango de la Red Juvenil de Bandas: magistral.
Esa melena alocada que se aprecia en la fotografía es la de la maestra directora y bandoneonista.. ah, es que la noche fue para las mujeres directoras, demostrando que eso de dirigir una orquesta no es patrimonio exclusivo de los machos de nuestra especie. En este segmento se pudo apreciar el arte tanto de los jovenes músicos como del cantante que acompañó a la orquesta en varios números.
Y luego hubo más tango, esta vez danzado por el grupo Che Tango, que también se lucieron con unas coreografías muy clásicas y unos movimientos de gran precisión:

Los bailarines de Che Tango
Y después de esta maravillosa sobredosis de tango, llegó el momento de la música colombiana en las diestras manos de la Orquesta Sinfónica Eafit dirigida por la maestra Cecilia Espinosa. Este conjunto nos deleitó de lo lindo, interpretando obras tanto del repertorio andino como del costeño y desplegando buen sonido… aunque, para serles sincera, siempre me parece que los arreglos orquestales de música colombiana no suenan todo lo bien que pueden sonar; eso es todo un reto para una orquesta, así que deberían ponerle más ahínco al asunto.. pero las piezas estuvieron muy bien interpretadas.

La Orquesta Sinfónica de la Universidad Eafit y su directora, Cecilia Espinosa
Algunos de los arreglos interpretados por la orquesta sorprendieron a los oyentes, pues jugaron con ritmos, insertaron melodías de modo inesperado y muchas veces nos pusieron a adivinar, para terminar en aplausos, pues el experimento estuvo bien logrado.
La maestra Cecilia dirigió todo con mano certera y explicó a los asistentes las peculiaridades de las obras.

La maestra Cecilia en lo suyo..
Y claro, aquí está el video que lo comprueba, posteado en mi Youtube y traído a ustedes:
Y por último, la Poesía Electroacústica. Ante vosotros confieso: no me gustó ni cinco… lo ví y lo escuché por espacio de 20 minutos, pero me pareció un ejercicio demasiado rebuscado.. no sé que dirá el resto de los asistentes que se quedaron hasta el final, pero a mí me pareció que eso de los videos, la música atonal, la pintura en vivo y la cantante haciendo sonidos guturales y alternativos, pues no funciona. Me pareció demasiado. Aquí les tengo una muestra, ustedes saquen sus conclusiones:
Y así terminó mi día en la Fiesta del Libro y de la Cultura… claro, me llevé a casa unos buenos ejemplares, pero les dejo la intriga….









































Nos han dicho...