Hace tiempos: espumoso licor, yo te saludo…

Hoy quiero compartir otro hallazgo en el archivo, esta vez cortesía de la colección patrimonial de documentos de la Sala Antioquia de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín. Este poema fue publicado en la revista literaria El Montañés, una de las muchas publicaciones culturales que tuvieron vida efímera en el Valle de Aburrá a comienzos del siglo XX.  Como sé que muchos comparten mi gusto -por la cerveza, al menos, ahí les va…

LA MUSA DE LA CERVEZA

Mi bebida es cerveza fina y dorada,

para engañar la vida bebo cerveza,

su lúpulo mezclado con su cebada

tiene amor, alegría, gracia y belleza.

La sangre se atempera con su fermento,

el pulso se sosiega con su frescura,

y en calma las arterias y el pensamiento

los ojos se reposan en su hermosura.

Vertida en rutilantes vasos profundos,

finge cristal precioso que burbujea,

génesis esplendente lleno de mundos

donde el sol se hace chispas y centellea.

Amén!!

 

Cuando su hervor estalla con fuerza suma,

una visión el vaso lanza sonoro

con ojos de topacio, labios de espuma

y frente chorreante de rizos de oro.

 

 

Es la musa dorada de la cerveza,

tembladoras burbujas forman su risa,

y hecha está la mantilla de su cabeza

con claveles pajizos que el sol irisa.

Andaluza parece, y es alemana,

árabe, inglesa, egipcia, rusa y hebrea;

cruza al pie del Vesubio, y es italiana;

por las tierras de Cristo, y es galilea.

Es popular y alegre como una copla,

a los reyes iguala con los vasallos,

y, en un búcaro, ha visto Constantinopla

tras las rejas doradas de los serrallos.

Salud :)

Sus átomos son letras burbujeantes

que entienden cuantas razas alumbra el día,

y su verbo de pompas tonificantes

trama collares de hombres con la alegría.

En Nueva York grandioso como en Atenas,

en París esplendente como en la Nubia,

triunfan sus áureas gotas de vida plenas

y su espuma que es blonda de seda rubia.

Lo mismo da en los vasos, susurradora,

dentro de un patio alegre de Andalucía,

que con ella el Egipto sus labios dora

en las noches de fuego de Alejandría.

Acaso un rey artista va entre arenales,

llevando por remotos itinerarios,

su hastío que conducen a sillas reales

entre asiáticas pompas los dromedarios,

y al sentir ya los labios cual ascuas vivas,

el rey, por un capricho de su riqueza,

bebe las gotas de oro que van cautivas

en el cosmos dorado de la cerveza.

"Una cerveza antes de dormir, significa una mejor noche para toda la familia!"

Quizás también en suelos alcatifados,

y encima de almohadones de sedas vanas,

tiene un sultán los ojos encandilados

en un valle de hebreas y circasianas:

En una pipa, larga como serpiente,

fuma el fino tabaco que Arabia cría,

y el humo va a borrarse lánguidamente

en los muros pintados por la alegría:

y cuando en sed la sangre quema su boca,

pide a un eunuco negro rubia cerveza,

cuyo tapón tronante vibrando toca

en los techos calados por la belleza.

Dondequiera que al aire salta profusa

lanzando un taponazo rudo y sonoro,

allí sale del vaso la rubia musa

con la faz entre un marco de bucles de oro.

Ella pisa la esclava triste Polonia

y el calcinado suelo de Fez ardiente;

en el nombre de Irlanda besa a Bolonia,

en el nombre del Norte besa al Oriente.

Cosmopolita errante, mira mil soles

al desbordar la espuma de sus cristales;

en el Japón salpica los quitasoles,

en Persia los tapices de oro torzales.

Si enlazando naciones va furibundo

el tren vertiginoso, con más presteza

va uniendo corazones por todo el mundo

la espuma detonante de la cerveza.

Alzad la rubia copa, todos sus fieles,

cuantos movéis los hilos en los telares,

cuantos pulsáis las liras y los cinceles,

cuantos alzáis las hostias en los altares.

"La cerveza cambiará al mundo... no sé cómo, pero lo hará."

Los que esgrimís la azada que el brazo abruma,

los que, puras las almas, dictáis las leyes,

y en alto ya la copa llena de espuma

por vasallos y nobles, pobres y reyes,

juremos que tejid0s con fe de hermanos

nadie logre inspirarnos odio iracundo;

¡y un collar formaremos con nuestras manos

como un gigante abrazo que abarque el mundo!

 

Salvador Rueda, Madrid, 19 de Noviembre de 1904.

 

 

Hace tiempos: Una aventura en el Archivo de Prensa…

Pocas personas saben que en el cuarto piso de la Biblioteca de la Ciudad Universitaria en la Universidad de Antioquia, existe uno de los mejores archivos de prensa del país. Claro, no es un lugar muy concurrido por el gran público, pues rara vez la gente en general tiene la necesidad de desenterrar viejas noticias de años pasados. Para los que trabajamos con archivos, para los que escarbamos entre las letras de imprenta mudas, el archivo es un hogar, es un laberinto lleno de aventuras.

Biblioteca de la Universidad de Antioquia, Medellín (Ant.)

Una de esas aventuras me ocurrió en estas semanas, trabajando en ese Archivo de Prensa, donde reposan las ambiciones impresas de los primeros periodistas colombianos, así como las arriesgadas investigaciones de los profesionales reporteros de los últimos tiempos.

Esta aventura tuvo una triste coincidencia: mientras yo escudriñaba un número del periódico El Espectador, de Medellín, del año 1899, el archivo se fue llenando de mujeres jóvenes y maduras, todas ávidas de un tipo específico de noticias: la presencia de grupos paramilitares en ciertas zonas de Medellín a principios de los años 90, así como la publicación de notas donde anunciaban la aparición de cadáveres y fosas comunes en esos mismos años.

Una de las viejas ediciones del periódico El Espectador, en sus comienzos, en Medellín. En 1915, el periódico se trasladó a Bogotá.

Muchas recordaban la fecha donde aparecían las notas que más les interesaban. Otras recordaban las fotos que ilustraban la página donde estaba la noticia que buscaban. Otras buscaban sus agujas en ese pajar de páginas de prensa, cada vez más grande, pues al no recordar la fecha exacta, tenían que armarse de paciencia para buscar en cajas y más cajas de prensa guardada y celosamente cuidada por los auxiliares del archivo.  Muchas no sabían cómo debían solicitar lo que buscaban, y sobre todo, no sabían cómo pedir una copia del pedacito de papel que les ayudaría a argumentar sus casos; por ende, los dos auxiliares jefes se vieron copados de actividad, pues sólo ellos pueden sacar fotografías de los periódicos con los cuidados necesarios, para evitar la destrucción prematura del ejemplar.

Las filas para pedir una foto, los nervios, la angustia y hasta la frustración eran los mayores componentes de la atmósfera del archivo en esos momentos. El archivo, usualmente tan pacífico y callado, se había convertido en un hormiguero. Las afortunadas que encontraban su noticia sonreían con la tranquilidad de haber hallado el argumento que necesitaban para contextualizar sus muertos y argumentarlos en un tribunal. Como es usual entre las mujeres, la conversación sobre la situación en común no tardó en surgir… es un buen modo de compartir la premura y darse ánimos; las preguntas “cuándo lo/la mataron?” “dónde lo/la mataron?” “dónde lo/la encontraron?” eran frecuentes; a éstas se unían “Y tiene más hijos?” o con más precisión, ante la presencia de pequeños acompañantes: “Este es su nieto/a, hijo/a?”  Claro, también llegaron las sonrisas de celebración junto a un “bendito sea Dios, qué bueno que encontró la noticia!!” o un más preciso “Claro que iba a encontrar, si por esas fechas los paras mandaban por allá!!”

Toda esta actividad frenética por encontrar rastro de lo que ellas ya sabían, se tomó el archivo ese día.. se lo ha tomado por varios días…

Mientras tanto, yo leía mis rollos de prensa microfilmada. En el diario liberal El Espectador, en los números de 1899, el editor y varios corresponsales denunciaban las persecuciones políticas que el gobierno ultraconservador, bajo la bandera de la Regeneración, ejercía contra los liberales. El editor -Fidel Cano- y sus corresponsales denunciaban el ambiente de inseguridad y de creciente temor, pues la guerra se veía como algo inevitable; en el periódico también se denunciaba la progesiva pérdida de libertades republicanas y la penuria económica que asolaba a la nación. Entonces, llegué al último número de 1899 y me levanté a buscar el rollo del año 1900. Pero el siguiente rollo comienza en 1903… claro, pensé: la Guerra de los Mil Días, que llenó de terror al país, que desangró regiones, que aniquiló la incipiente economía colombiana y que dio el marco para la secesión de Panamá, comenzó a finales de 1899 y terminó a finales de 1902. Esa guerra dejó en claro cómo la contienda política volvía a tomar la dinámica de aniquilar al otro que tiene ideas diferentes. Por medio de los sufrimientos de la Guerra de los Mil Días, se construyeron recuerdos que aún constituyen las identidades regionales de nuestro país: la goda Antioquia (en la que muchos liberales antioqueños lucharon y sufrieron y sobrevivieron), la Costa liberal, las guerrillas liberales y conservadoras del Valle, del Huila… todos colombianos asesinados y expropiados por el absolutismo de las ideas, ideas vueltas bandera para encubrir venganzas personales en muchos casos… para encubrir masacres, violaciones, asesinatos selectivos, robos hechos en nombre del partido, del pueblo, de la Iglesia… y claro, en nombre de la nación y de su bienestar.

Ejércitos liberales al comienzo de la Guerra de los Mil Días.

Entonces, recordando lo que sé de la Guerra de los Mil Días, y con las conversaciones de estas mujeres en mis oídos,  recomencé mi lectura en el año 1903… don Fidel Cano volvía a la imprenta, prometiendo continuidad e imparcialidad. Claro, las noticias tristes no tardaban en aparecer en el rollo de microfilm: más penuria económica (venta de casas, de muebles, ruegos por trabajo), peticiones de noticias de los esposos que se fueron a la guerra y cuyas esposas aún esperaban sin saber si eran viudas o si debían esperar a un inválido -o loco..- y las tristes nuevas del fallecimiento de muchos, víctimas de la guerra, de los que apenas se sabía una vez restablecida la regularidad de las comunicaciones por telegrama. La rabia por la pérdida de Panamá coronaba este panorama periodístico..

Y mientras yo me levantaba de mi silla para estirar un poco las piernas y buscar mi rollo de microfilm, escuchaba cómo entre estas mujeres que buscan noticias sobre un dolor que ya conocen muy bien, surgían frases parecidas a las que Fidel Cano y varios de sus corresponsales escribían hace poco más de cien años. Escuchaba lamentos que, de tanto leer en los archivos y los libros, se vuelven dolorosamente comunes.

Estas mujeres no lo saben y no lo sospechan, pero su búsqueda y lo que yo leo en el viejo diario El Espectador, tienen mucho en común. Y no me causa alegría darme cuenta de esto. Por qué vivimos en un país en que hay que argumentar nuestros muertos, para que se les reconozca la dignidad de ser admitidos por sus victimarios? Acaso podemos sentirnos orgullosos de que las frases de un editor de periódico de hace 100 años tengan eco en la voz de mujeres que ni saben que existió, ad portas del siglo XXI?

Y lo más doloroso: ¿Por qué insistimos en olvidar, en no recordar ni apropiarnos de nuestras memorias, sino que las relegamos a un archivo, donde pocos las ven y donde muchos se olvidan de su existencia? ¿En realidad es más fácil olvidar y señalar impunemente al otro como causa de los problemas, sin hacer un acto de remembranza liberador? un acto de memoria en el que podamos decir nosotros, todos nosotros, somos víctimas y victimarios, hemos inflingido dolor y lo hemos recibido y lo hemos repetido al señalar al otro y no ponernos en su piel.

A propósito, si desean visitar el Archivo de Prensa de la Biblioteca de la Universidad de Antioquia, pueden ir de Lunes a Sábado entre 8 de la mañana y 6 de la tarde, 3 de la tarde los Sábados… luego les contaré de otros archivos, igual de retadores.

Hace tiempos: La vieja guitarra

Con perdón de Silvio, Facundo y otros sabios de esa tribu… pero las protestas de mi vieja guitarra van por otro lado. Tienen voces audaces, en tanto que mal entendidas. No reclama perentoriamente, pero cuando suena, no hay más remedio que escucharla.

Y mil disculpas, Paco de Lucía y Gipsy Kings. Por que su salero es una rica herencia, es algo que el tiempo ha forjado con esas manos de artesano curtido… son manos de artesano las que la hacen sonar…

A muchos les va a disgustar, pero este legado surgido de esa relación amor-odio entre nosotros los criollos y los ibéricos, ha sido una de las maravillas más elásticas, más transgresoras. El señorial Joaquín Rodrigo lo supo cuando compuso para ella sus sonoras elegías: este noble instrumento, nacido de otra relación amor-odio (entre moros y cristianos), tiene tanto de princesa como de saltimbanqui… si bien requiere la calma de estar sentado, puede salir a espaldas de su poseedor (¿esclavo?) en cualquier momento…

Entre dama y brincona, mi vieja guitarra se amiga con todos. Entre bailes y llantos, es tan camarada como el licor que puede remojar a ambos y como el recuerdo que puede detonarlos. Muy bella, de formas esplendorosas y también ajada y con signos de excesivo manoseo, ha sido tan constante como los caminos imprevistos por los que ha viajado gran parte de nuestro sentir sin palabras.

Si bien no le choca la erudición, ha sido fiel al analfabeto, a aquél que primero aprende a cantar y a tocarla que a distinguir letras o notas en un papel. Ella sí que no distingue entre razas o credos. Y es tanto el amor de muchos por ella, que quieren que su ataúd tenga forma de guitarra:

La vieja guitarra, la mía, la de todos, nadie puede reclamarla para sí. Todos vamos en sus cuerdas, tiene suficiente fuerza para cargarnos. Llegó a estas latitudes hace 500 años y nadie puede desterrarla, esta es su casa tanto como esa rara península Ibérica. Y como sabemos que no le gusta estarse solamente en un par de sitios, pues la compartimos con muchos…

Tan fuerte y tan sonora y tan flexible como una caña de bambú, tan andariega como una gitana y como una india y como una negra, tan mezclada como muchas de las músicas que suenan en ella… como todo lo poderoso de la cultura humana, es en sus variadas formas donde radica su fuerza.

Dos fotógrafos del viejo Medellín

Comencemos con una imagen que tal vez puede aparecer como una rareza en eso que nosotros creemos que era Medellín (Colombia) en los años 40 del siglo XX:

Kira, bailarina exótica.

Sí, ella llegó a esta pequeña ciudad a comienzos de la década del 40 y cosechó enorme éxito bailando en los dos teatros más importantes de entonces, el Bolívar y el Guayaquil. A mí me da dificultad imaginarme a una bailarina exótica en la muy católica Medellín, pero don Francisco Mejía (1899-1979) me la pone así, de frente, como hizo con muchos personajes, espacios y momentos que inmortalizó con su cámara.

Kira no fue la única artista que retrató. Por su lente pasaron actrices, cantantes de ópera y de zarzuela, intelectuales, pintores, escultores y músicos que ahora no hacen parte de los recuerdos de la gran mayoría de los medellinenses -contadas excepciones. Admirando a Kira, uno logra percibir lo que el fotógrafo Mejía seguramente admiraba en ella… y en esto, no se diferenciaría de muchos caballeros de la época: sensualidad, belleza, fantasía con tintes de goce prohibido. Y ahí uno vuelve a estrellarse de frente contra el estereotipo que uno tiene de Medellín: tan chiquita, tan católica, tan aburrida, tan práctica, tan pacata, tan moralista, tan goda, tan… atractiva para bailarinas exóticas????

Como historiadora, el estrellón que la foto de Kira me produce me lleva a varias preguntas; la primera, la más obvia, apunta a develar como una artista como Kira podría ser bien recibida en una ciudad que, regida de día por “buenos principios morales”, en las noches “se soltaba el pelo”. ¿Kira, la válvula de escape a un moralismo asfixiante? Es lo más probable. Otras noticias de la época (y de épocas anteriores) revelan en reportajes periodísticos y anécdotas el lado rebelde, hasta oscuro, de esta Villa empotrada en el Valle de Aburrá: los medellinenses aquí pintados son seres violentos, o sujetos de pasiones trágicas, protagonistas de heroismos poéticos y algunos, hasta desplegaban cierto cosmopolitismo; Medellín se agitaba entre asesinatos, la apertura de revistas literarias, los debates políticos, las inclementes persecuciones políticas, las pulpiteadas de los curas, los bailaderos populares y las temporadas de ópera… sí, mucho cabía en la vieja y pequeña Medellín.

Para esta historiadora, la belleza de una foto como la de Kira radica no sólo en que, como dice la trillada expresión, equivale a mil palabras. Al buscar el contexto de esta imagen y sus protagonistas -la bailarina y el fotógrafo- encuentro que son más que mil palabras y que también implica experiencias que rebasan las palabras… mi trabajo es intentar traducir en palabras, conceptos, explicaciones, esas cosas dichas y no dichas. Y claro, sentidas.

Miren esta otra:

José Celada P., travesti.

¿Travestis en la conservadora Medellín????? Pues sí, y don Benjamín, con ese ojo tremendo que tenía para todo lo raro, fuera divino o humano, fotografió a varios de ellos. También inmortalizó a cantantes, intelectuales, políticos, gente de la elite medellinense y campesinos con su traje dominguero; ni los muertos se escaparon del lente de don Benjamín de la Calle (1869-1934), es más, entre sus series más conmovedoras están las de los niños muertos, que en sus ataudes llenos de flores, parecen dormidos… para la eternidad.

Muchos saben y claro, pocos están dispuestos a admitir, que la movida travesti y gay en Medellín siempre tuvo buen tráfico. Hay un rumor sobre cierto café en el centro de la ciudad, conocido punto de encuentro entre homosexuales durante los años 30 y 40. Y con esa gran habilidad de la sociedad medellinense para hacerse la de la vista gorda, estos personajes travestidos llamaban que llamaban su atención se ganaban la tenaz indiferencia de esa sociedad bienpensante, que sólo se ocupaba de “cosas decentes”.

Esta imagen tan perfecta, desafía esa imagen de Medellín como una comunidad de hombres de a caballo, de carriel y ruana, que conquistaron montes y poblaron valles.. y otros discursos regionales de ese estilo. En Medellín también han vivido hombres lo suficientemente machos para entaconarse y salir muy bien vestidos, a la última moda flapper, por las callejuelas del centro, cosechando a su paso miradas ardientes, asombro y puritano desdén. Ese es un Medellín que le debo a don Benjamín de la Calle; gracias a sus fotos, hay otro lado de esta ciudad que da al traste con ese terco ideal de “pueblo grande”, homogéneo y rezandero.

Fotos como las de Francisco Mejía y las de Benjamín de la Calle hacen parte de lo que los historiadores llamamos “fuentes”. Nos dicen mucho, pero lo más apasionante es lo que apenas revelan; eso es lo que nos manda como locos a los archivos, a esculcar papeles viejos -públicos y privados- que nos digan más, que nos respondan algunas preguntas y que nos impulsen a formular otras. Claro, no todo son preguntas y respuestas; para eso tenemos nuestros métodos, nuestras reglas que también, dado el caso, estiramos y hasta rompemos cuando nuestro olfato nos dice que hay más… que detrás de estas fotos, hay mucho más…

pero eso, va para otro artículo..

Hace tiempos: uno de los peligros de la amnesia

En mi querido país, la amnesia es generalizada y altamente peligrosa; por lo tanto, las terroríficas secuelas que deja son muchas y este post sólo se va a ocupar de una de tantas. Rueda la película…

Y esto no es todo… falta la segunda parte:

Es cierto, en Colombia hay templos más antiguos.. es posible que esta iglesia esté edificada en la zona de lo que fue una doctrina de indios y que hubiera quedado como punto de referencia para esa zona en la que había tanta población india móvil que trabajaba en las encomiendas y estancias.  Si estaba decorada con pinturas, habría seguido el modelo de muchos templos en Hispanoamérica -para indios y para blancos-, que contaban con coloridas escenas de las partes más importantes del evangelio que se quería enseñar a todos los habitantes de los nuevos reinos. 

El meollo del asunto, es la falta de cuidado del Ministerio de Cultura colombiano, como lo denuncia el sacerdote. Un ministerio que, al parecer, está más orientado a hacer publicidad volviendo al país una marca -”Colombia es pasión”- que en cuidar los restos materiales del pasado que nos construye… por que sí vale la pena cuidar de este vejestorio de edificio, ya que nos cuenta la historia de cómo una población fue incluida, a la fuerza y con diferentes herramientas, en un proyecto social y cultural que alteró sus vidas profundamente y que les dio un lugar relegado en una sociedad “blanca”, lugar del que no han salido todavía.

Hace tiempos: tierra

Buscando cosas interesantes para leer, me topé con este excelente artículo en Razón Pública donde se nos invita a reflexionar sobre un problema en la historia de Colombia que se ha convertido en un tabú: la tenencia de la tierra.

La cuestión de la propiedad de la tierra es uno de los núcleos más antiguos de nuestra problemática social. Durante los tiempos coloniales, el ser propietario no sólo denotaba un poder social sino que también hacía la diferencia entre morirse de hambre o subsistir. Cuando llegó la república, la propiedad fue uno de los requisitos para ser ciudadano, algo que contradecía los principios democráticos que habían fundamentado el republicanismo que explicaba la legitimidad de las repúblicas en la soberanía del pueblo; como en la pobre y desintegrada Colombia decimonónica no todos eran propietarios, entonces la ciudadanía -con sus derechos y deberes políticos- terminó siendo el distintivo de unos cuantos.

A estos problemas debemos añadir la tradición que pone al terrateniente en la posición de “señor” al que se le deben lealtades y favores. Aún los campos colombianos están marcados por esta dinámica social, que concentra el ascendiente social/político en manos de unos gamonales con los que el resto del campesinado se siente endeudado. La contracara de esta situación, es la constante precariedad en la que vive el campesino, quien vive entre el olvido de la nación y la explotación y expropiación que caracterizan a nuestros conflictos bélicos. La cuestión, obviamente, es mucho más compleja de lo que yo alcanzo a describir. Pero el hecho de que los poderes del Estado-Nación se hallen cimentados en una gran contradicción (el que la soberanía no sea del pueblo ni se refleje en el pueblo, sino que sea de aquellos que coordinan los recursos de la nación y se refleje en ellos), hace relevantes estos puntos de reflexión propuestos por el autor:

  • Los factores estructurales en materia de tenencia y uso del suelo.
  • La organización, la formación, el empoderamiento y la movilización de los campesinos.
  • El marco o contexto de avance político y económico democrático.

Esta plataforma es suscinta, pero bastante rica en relaciones. Nos invita a poner sobre la mesa debates que se han convertido incómodos en la sociedad colombiana, pues el sólo hecho de mencionar el tema nos lleva a temas de gran sensibilidad, como la perenne violencia que se originó en nuestras sociedades rurales y que ha marcado la modernización del país. Tenemos que admitir que la atmósfera de jerarquía social y explotación que ha constituido nuestra sociedad, ha sido una de las fuerzas más constantes en nuestros procesos de modernización, por ejemplo, en los desarrollos urbanos… yo sé que la palabra “explotación” suena a vocabulario pseudo izquierdoso, pero en realidad cubre unas realidades sociales que requieren laaaaaaarga explicación.

 

¿Cómo enfrentar un problema que nos cuesta vidas humanas?

 

Otro de los puntos de interés que trae el artículo, es este resumen de “leyes” que explican la dificultad de establecer un proceso de reforma agraria:

 

  • Ley del paliativo o del bombero: consiste en aplicar medidas que solo alivian la situación, sin llegar a su esencia.
  • Ley del colonialismo intelectual: se buscan las fórmulas paliativas en otra parte, en los países dominantes o en organismos que no perciben las realidades locales.
  • Ley de la decantación utópica: a las fórmulas de supuestas soluciones se las vacía de los elementos que puedan afectar el orden económico y político prevaleciente.
  • Ley del mimetismo modernista: se producen acciones aparentemente innovadoras que confieren un halo o fachada de modernización a las pautas tradicionales de dominación o explotación.
  • Ley del control social y económico capitalista: se entrega la ejecución de los cambios o reformas a hombres-claves para que controlen los efectos de la innovación y finalmente nada cambie

Tenemos entonces un serio problema que no podemos ocultar… es cierto que hace parte de nuestra tradiciones y que deseamos olvidarlo o peor aún, cubrirlo con un aura de romanticismo bucólico, que nos evitaría el reflexionar seriamente en lo que nos concierne, pues nos toca a todos… no es fácil admitir que nuestra indiferencia afecta y contribuye al sufrimiento de tantos. Y además, no es fácil admitir que la población que no vive con nuestros parámetros urbanos también es gente y merecen respeto en sus proyectos de vida.

Familias felices = Ciudadanos felices?

Algo muy curioso y alarmante está pasando en Gran Bretaña: la gente ya no es tan feliz como se supone que debería ser.

La típica familia británica saliendo del supermercado Sainsbury's, tras la compra. Las familias inglesas están bajando su consumo, pues el dinero no está alcanzando.

Desde afuera, los países del Primer Mundo parecen invencibles y sólidos; el mito de su felicidad inexpugnable es muy poderoso y cuando uno tiene la oportunidad de ver y de vivir los detalles cotidianos que hacen esa felicidad que nosotros los tercermundistas envidiamos, pues el mito se va deshaciendo lentamente. Si a la experiencia cotidiana de lo que construye esa imagen de felicidad le añadimos una situación de crisis financiera e institucional como la que vive Gran Bretaña en este momento, pues las grietas se hacen más visibles.

Según un artículo del diario inglés The Independent, el Reino Unido es el tercer país de Europa en el que las familias son más infelices y tienen más presiones para alcanzar un nivel de bienestar y felicidad. Las condiciones más alarmantes son estas:

High levels of debt and poverty, coupled with long and unsocial working hours, are major contributing factors [...]

Ahora bien, la descripción detallada de los factores arriba mencionados, acerca la situación de 14 de cien familias británicas a la de muchísimas familias en Latinoamérica y específicamente, acerca a una de siete familias británicas que gasta casi todo su ingreso en alquiler, a la de innumerables familias del Tercer Mundo.  Entre otros factores de infelicidad familiar, el desempleo y la falta de apoyo a los padres de niños recién nacidos son los que más puntean: muchas empresas están jubilando con pocos beneficios a empleados de probada antigüedad y Gran Bretaña es uno de los países con peor apoyo en cuanto a licencias de maternidad y paternidad se refiere… es tan grave este último punto, que algunos empleadores permiten que sus empleadas lleven a sus bebés a la oficina en los días en que no pueden tener niñera, pues el cuidado infantil es muy costoso.

Todo esto salió en un reporte reciente, algo nada raro teniendo en cuenta los drásticos recortes que se han hecho a la inversión en seguridad social en Gran Bretaña y los que se están debatiendo en el Parlamento. El resultado de esta encuesta es que las familias británicas se están desmoronando bajo la presión de proveer un entorno sano para los niños, con las ventajas básicas: comida, techo, salud, educación y recreación. Esto implica que los jóvenes corren peligro…

A uno le puede resultar extraño que un gobierno se preocupe por la felicidad de las familias, pero hay que recordar que las familias están hechas por ciudadanos: tanto los adultos, que ya ejercen sus derechos y deberes civiles activamente como los niños, que son ciudadanos que en un futuro deben ejercer derechos y deberes.

El Estado de bienestar del primer mundo tiene muchos implícitos en su fundación. Para este caso en especial, el implícito es que el Estado debe proveer a sus ciudadanos de ciertas garantías para llevar una vida básicamente cómoda; ojo, no me refiero a una idea subjetiva de comodidad, me refiero a un estándar -elaborado por políticos y economistas, está bien- que mide la felicidad material de los ciudadanos. Si el Estado provee satisfactoriamente este estándar de comodidad, se espera que los ciudadanos se sientan comprometidos con el Estado, con su Estado y por lo tanto ejerzan sus derechos, pero también, que cumplan con sus deberes… entre los que está la paz interior y el buen orden público, dos cosas que en muchos lugares de Gran Bretaña se están viendo comprometidas por la creciente ola de violencia urbana.

Entonces: a los gobiernos del primer mundo sí les importa el estándar de comodidad de las familias. Es importante que los ciudadanos que conforman una familia se sientan felices y con oportunidades, para que ejerzan su condición ciudadana a plenitud y para que fomenten el patriotismo. Claro que es una relación hegemónica, pero aquí vemos la complejidad de estas relaciones de poder: los ciudadanos no tienen el cerebro “lavado”, pues lo que el Estado ofrece los interpela, apela a su sentido subjetivo de la comodidad y de su bienestar… es un delicado punto medio, difícil de señalar y de explicar.

La felicidad del Primer Mundo se revela cada vez más engañosa. Ni estas sociedades pueden creer que sus estilos de vida, ya tradicionales, estén tan en riesgo y tan comprometidos. Los tercermundistas podemos mirar en silencio, pues lo que muchos de estos ciudadanos denuncian, es algo que, desafortunadamente, nosotros vivimos… en la intimidad de nuestros hogares.

El mapa de Calle 13

Y sigamos con la música, que nos lleva por muchos rumbos…

Esta vez el guía es Calle 13, ese irreverente del hip hop que no tiene pelos en la lengua, pero si tiene la rabia suficiente para versificar sobre lo que es, lo que ha sido y lo que quiere ser… a las buenas o desde las malas..

En este documental Calle 13 nos lleva por sus rutas, las que le causan mayor curiosidad y claro, las que lo llenan de recuerdos y fuerza. Por lo tanto, todo comienza en la Calle 13:

No es un recorrido cómo ni en transporte VIP. No puede ser así, por que los viajes de desciframiento están llenos de los accidentes dolorosos que nos han construido para bien y para mal:

Y aquí vemos cómo el rapero se toma tiempo para hablar y para pensar en la cultura popular latinoamericana. El rapero está buceando en toda la riqueza que implica ser latinoamericano, más allá de los estereotipos de subdesarrollo que nos han marcado y que desafortunadamente construyen nuestra actitud frente a nosotros mismos y frente al mundo. En ese viaje a sus profundidades, las montañas de los Andes son el punto de partida:

Qué curioso y qué bonito que el viaje sin ruta establecida de Calle 13 termine en uno de los territorios más sagrados -y a veces más prostituidos, no sólo por la guerra y el narcotráfico, sino por el pseudohippismo: la Sierra Nevada de Santa Marta:

Claro, el enigma sigue siendo el mestizaje y Calle 13 no escapa a la regla de preguntarse por este fenómeno poderoso e indescifrable de la hibridación biológica y cultural.  Como conclusión, o mejor dicho, como destino final, Calle 13 asume una posición crítica y actual, más allá de la fama y las luces de los reflectores. Que no sea sólo para unas cuantas canciones: que quede para vivir la vida con honestidad.

Egipto en el Manchester Museum

Una de las cosas que más sorprende del imperialismo, es su afán por coleccionar.  Este afán está guiado por una curiosidad insaciable y claro, no exenta de prejuicios, pero hay que agradecerle el que nos permita entrar en contacto con pedacitos de culturas y sociedades de las que, de otra manera, no tendríamos noticia.

El caso del Reino Unido es emblemático del imperialismo moderno y de esa curiosidad omnívora.  Además, dicha curiosidad se ejerció desde la autoridad que tenían las ciencias humanas y naturales: la medicina, la antropología, la lingüística, la química, la historia, y claro, las artes también colaboraron en este asunto de conocer a los pueblos exóticos y antiguos, por lo que tenemos en nuestras actuales colecciones de arte, series de grabados, acuarelas y dibujos que fueron elaborados con el propósito de reproducir ruinas y tipos tanto naturales como humanos.

Egipto fue uno de los primeros países que fueron auscultados con este arsenal de saberes; académicos y aficionados se dedicaron a documentar todo lo que podían hallar en tierras egipcias sobre el enigmático Egipto Antiguo. Para ello contaban con recursos del Imperio Británico o a veces privados y esto es sólo una parte de lo que recogieron:

Sarcófagos de La Tumba de los Dos Hermanos

La coleccion de artículos egipcios que custodia el Manchester Museum es verdaderamente impresionante.
Allí uno, llegado del trópico, puede apreciar en vivo y en directo la maravilla y el color de lo que quedó del glorioso antiguo Egipto, que sobrevivió varios imperios… y que sigue sobreviviéndolos.
Ensaladera... a los egipcios les gustaban las verduras!!!

Hasta los detalles de a vida cotidiana pudieron conservarse… cosas que para nosotros tienen muy poco de especial, cobran un nuevo significado cuando nos damos cuenta que estamos viendo una instantánea de la vida simple de gente a la que hemos rodeado de un mito.

Para el gato... en la otra vida.

Y lo que para nosotros es curioso -aunque amemos mucho a nuestra mascota-, para ellos era muy lógico y hasta cuestión de deber: esta urna era para que la momia del gato pudiera ser conservada como sagrada religia. Aqui tenemos que recordar que, si nosotros pensamos que el mejor amigo del hombre en esta vida es el perro, pues los egipcios pensaban que el mejor amigo del hombre en las dos vidas -esta y la del inframundo- era el gato. Por ende, al final de sus nueve vidas, Mambrú debía ser amorosamente guardado, para que acompañara a su amo en el otro mundo…

Joyería... funeraria...

 

Si, están leyendo bien. Y no, les aseguro que no me equivoqué. Estos hermosos collares no fueron hechos para que los usaran los vivos, sino para que los llevaran los muertos, que obviamente tenían que aparecer con sus mejores galas ante Osiris, el juez del corazón humano.  Cosas como esta nos revelan esa maravillosa tensión que los egipcios antiguos tenían, esa fluctuante situación de reverenciar la muerte y de amar la vida. Porque amaban la vida, con todo su color.

Frasco para el perfume..

Sino, vean este hermoso frasco para el perfume. Como cosa común en la arqueología egipcia, fue hallado en una tumba. Pero su hermoso color y sus adornos nos dan muchas pistas de quien habría sido su dueña; tal vez una mujer joven que en vida, llenó de alegría su entorno y que amaba los perfumes; por eso la despacharon al otro mundo con uno de sus frascos más valiosos -¿su favorito?…

La molinera..

Las momias!!!!

Claro, lo mejor para el final…. esto si es real, innegable: todo lo mortal inmortalizado…

Los retratos de los amados muertos

Y como le digo, esto es solo una pequeña muestra de la variedad de tesoros egipcios que se pueden hallar en Manchester… son pedazos de un mundo en el que la vida y la muerte eran intensamente apreciados, pues eran experiencias irrepetibles.

Imagina

Imagina que sobrevivió.  Imagina que grabó un disco con el material que estaba ensayando y grabando antes de su muerte, dándole al rock mucha tarea para estos treinta años que acaban de pasar.

Imagina que siguió con su activismo político, con su performance por las ideas que tenían -y que aún tienen- sentido, poder para cambiar el mundo. Imagina incluso que se reunió con George, el más espiritual de los cuatro y que armaron algo bello y loco, lleno de sonidos y palabras profundos y que seguramente habrían invitado a Ravi Shankar con su mágico sitar hindú..

Imagina que sí se puede… Imagina que la vida es más que los límites que se le imponen… Imagina que no existe el Cielo, es fácil si lo intentas.. Imagina a toda la gente viviendo para el hoy, porque el mañana no podemos asegurarlo.. Es fácil si lo intentas.  Es sólo cuestión de intentar. Imagina que sigue vivo, que está aquí y escúchalo. Gracias, John.

IN MEMORIAM

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