Boyacá: cofre de tesoros.
02 jun 2010 2 comentarios
by alejandra179 in arte y publico, cosas bacanas/cool things, Historia de Colombia, La foto, Pensamientos Etiquetas: antigüedad, arte colombiano, arte y publico, barroco, historia, historia colonial suramerica, Historia de Colombia, memoria, Pensamientos, realidad
Este cofre tiene una apariencia sencilla y cotidiana, guardado por el imponente y desafiante sistema montañoso de los Andes, al que tanto le debemos los colombianos. Eso hace que el viaje por tierra hasta esta región, ubicada en el centro de nuestro paradójico país, sea una invitación constante a no quedarse dormido en el asiento del bus… y esta invitación se repite muchas veces…
Los accidentes típicos de la cordillera proveen a esta región con una gran variedad de climas… ese es el sello de las regiones andinas colombianas, la variedad. Y por eso hay que tener un buen estado físico para recorrerlas, por que lo que en un momento es montaña brumosa, en el otro se transforma en desierto sinuoso:
Y entonces uno se ve llevado del calor al frío, del clima templado al viento glacial.. pero todo vale la pena, incluso el enfrentamiento a los fuertes vientos helados del páramo, si el premio es una visión mágica como esta:
El viento golpea, la luz amenaza con la ceguera, pero semejante encuentro vale todo desafío. El suelo es generoso y prodiga una gran variedad de delicias y de colores.
Y si esto es el campo, las zonas urbanas también sorprenden por su belleza y su sencillez. La vida de los boyacenses aparenta ser muy simple, sin mayores altibajos; al menos el caracter amable y un poco taciturno de la gente, lo inclina a uno a pensar eso -claro que uno es un paisa ruidoso sonriente y ruidoso, así que… De todos modos, sorprende la limpieza y el orden de los pueblos y ciudades de la región.
Así como también sorprende su fe católica, en estos tiempos de ateísmo y de religiones light. Estabamos en Semana Santa, semana de rezos, procesiones y monumentos, de altares llenos de flores… y los boyacenses se lucieron en orden, primor y devoción, pues los sermones que en tierras antioqueñas ya se van reduciendo, por allá aún duran según su solemnidad y la gente, claro, se pone sus mejores galas para ir a la iglesia y participar en la procesión, hecha con todo el cuidado. Por ejemplo, miren a este personaje:
Y como ya vimos parte de los tesoros hechos por Mamá Natura en esta región, demos una mirada a los hechos por el hombre. En estos hay suntuosidad y mucho agridulce.
Esta luz dorada en el interior de los templos es un leitmotif que en Boyacá tiene una variación constante y embrujadora. Y no lo duden: en los viejos templos coloniales boyacenses, casi todo lo que brilla es oro.
Bien le dijo Hernán Cortés al emperador Mexica, que la enfermedad del español se curaba con oro. Y así procedieron, haciendo del oro un objeto de culto y un medio de adoración esparcido por los hermosos templos e iglesitas doctrineras en los que nuestros antiguos nativos aprendieron la fe trabajando en sus adornos. Debemos recordar que el significado de cruces, flores, vírgenes, pastores y demás, fue entrando en la mente y el corazón de los nuevos cristianos mientras trabajaban para la gloria de Dios. Las doctrinas de indios fueron los espacios privilegiados para que los sacerdotes católicos, que asumieron la conversión y la protección de los indígenas -y créanme, la protección de un cura podía ser lo menos peor-, enseñaron la artesanía occidental a sus alumnos tan habilidosos. En pocas generaciones, los aprendices habían superado a sus maestros. La iglesia de Tópaga es una de las pocas iglesias doctrineras que aún tenemos en Colombia y en ella reposan verdaderas joyas del arte barroco de nuestro país, que han engalanado diversas publicaciones nacionales e internacionales. Mírenla:
Desgraciadamente no pude entrar, pues estaban en pleno Sermón de las Siete Palabras y había que respetar la solemnidad de la ocasión. Pero otros templos aguardaban, con sus naves repletas de tesoros que recuerdan lo paradójicamente prolífica que puede ser una relación de colonización como la que se vivió en estas tierras por unos 300 años.
Este es el templo de Santo Domingo de Guzmán, en una callecita de la fría Tunja:
Y nada, ni un perentorio aviso arzobispal que regaña al turista diciendole “nuestros templos no son museos”, puede impedir que uno le tome fotos y fotos a tanto esplendor.. esta visión embruja y uno casi que puede ver a los fantasmas de artesanos indios y mestizos cuidando con amor los cuadros, los altares, los arcos…
En estas pinturas de decoración doméstica, como pueden ver, se alternan los motivos clásicos y los exóticos. Hay lugar para citar las culturas conocidas por los españoles -mediterránea, árabe, eurocristiana- y a veces, para citar esa cultura que estaban llegando a conocer: la nativa suramericana.
Gracias al azar y a la conservación, estas pinturas no es lo único que ha quedado en las viejas casonas coloniales. A veces, entre los trastos viejos, se han recuperado trocitos de la vida cotidiana, del quehacer de todos los días:
Y junto a los platos, tazas, cuencos, jarras, cucharas, candelabros, frasquitos, ceniceros, trinchetes, ruecas, armaduras, pistolas, espadas y demás, claro, estaban los muebles… por que al colonizar, uno lleva su pobre humanidad a cuestas hasta donde haya elegido: ese es el requerimiento para trasladar una civilización de una latitud a otra:
Y claro, como el tiempo no se detiene, la civilización siempre tiene más cosillas que agregar. Por eso es que, llegado el caso, hay que importarla, para no quedar tan atrasados. Y así es como llegó, a comienzos del siglo XIX, un piano a la pequeña Tunja:
En estas casonas se encierra una gran colección de artículos quenos muestran cómo se desarrollaba la vida virreinal. Son unos doscientos años de muchas existencias, hechos de muchas palabras y sueños que, por lo general, nunca conoceremos.
En los documentos de los archivos se pueden encontrar algunas palabras, retazos de los eventos en los que estos artículos tuvieron un sentido para las personas que llamaban a estos espacios su hogar. Para nosotros, si tenemos la suficiente imaginación, pueden llegar a ser máquinas de viajar en el tiempo.
Pero no podemos salir de Tunja sin darle unos minutos al Convento de Santa Clara la Real y a su iglesia, pequeña pero fastuosa.
Este convento y su templo son muestras incontestables de lo que la riqueza y la fe podían lograr en la sociedad virreinal: que una pareja sin hijos, entrados en la madurez, decidan consagrarse a Dios… claro, la Iglesia, conmovida, recibe semejante regalo. He aquí unas muestras de lo que guarda este edificio, actualmente en proceso de restauración:
Y hasta la penitencia y el martirio por el Crucificado, podía tener su lado artístico. Fue en este convento que Josefa Del Castillo, una de las primeras escritoras del Nuevo Mundo, pasó su mística y masoquista vida, ahuyentando al demonio y escribiendo con gran belleza… y este es su cuartico de penitencia, donde según la leyenda, se azotaba y el demonio la tentaba.. ¿será que esos angelitos pintados la consolaron un poco? Espero que sí…
Y bueno, suficiente de templos, monjas tentadas por el demonio, imágenes rematadas de oro y donaciones imponentes… es hora de salir a la calle, de seguir viajando y viendo..
Entonces al bus!!! a la carretera!!! el camino nos llama!!!
Sí señores!!!! En la pequeña Nobsa ustedes podrán encontrar todo lo que alguna vez pensaron que podía tejerse… y lo que jamás se imaginaron que podía tejerse!!!!
Desgraciadamente, los nobseños, tan habilidosos en las artes de lo tejido, no lo son en lo de la creatividad para los negocios: una tienda de tejidos y artesanías es igual a las otra cien… así que aquí les muestro lo que hallé de más colorido:
Y el mayor atractivo que en estos momentos tiene tan noble municipio, es este pesebre móvil.. toda una belleza, un paseo por lo que pudo haber sucedido el día de la Última Cena:
Como detalle curioso, en aquel día se presentaba la agrupación de Capoeira del pueblo en el pequeño parque central y competía con la llamada a procesión.. al parecer los nobseños se sentían más atraídos por la Capoeira que por la procesión, pues la invitación a rezar sonaba cada vez más a regaño..
Y habiendo visto todo lo que Nobsa tiene para ofrecer al turista fugaz, era hora de pasar a otros destinos…
Y esos nuevos destinos nos deparaban emociones más republicanas, de fuerte tono independentista, que nos hacían esculcar la memoria para acordarnos de las lecciones de historia patria… y claro, para esta historiadora, las lecciones de historia patria vienen como un paquete enorme, lleno de contradicciones deliciosas:
Como pueden ver, no todo son fiestas patrias y honores a las huestes de centauros indomables, lideradas por Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios.
Incluso en este sitio memorable, la vieja tradición católica y agrícola se hace presente en este encantador altar, pequeño, en el también pequeñito templo del pueblo que rodea lo que fue alguna vez el Pantano de Vargas… desafortunadamente, el paraje no es para nada apacible, pues en la placita se instalaron tres bares que compiten por tener el equipo de sonido de volumen más potente.
Pero prosigamos nuestro viaje por este cofrecito. Vamos a un destino bien colorido, lleno de comercio y de placer para los ojos: Ráquira.
Todos los colores conocidos y todos los que uno ni se imaginaba, están en Ráquira. Ah, también sale uno con muy buenas ideas para aplicarlas a la fachada de la casa propia, si es que uno se atreve… y dan ganas de atreverse..
Y claro, si uno tiene el poder adquisitivo, puede dejarse tentar de lo lindo y salir con paquetes llenos de cositas y adornos pintorescos para decorar lo propio y lo ajeno…
no es sino que pase, que se deje antojar y verá que en la mente le surgen todos los lugares en los que falta algún detallito…
¿Si ve? Lo que hace falta es billetera y maleta, para ir, elegir y llevarse tantas cosas tan lindas…
Y cuando uno se cansa de ver tanta artesanía, pues simplemente se sienta y fantasea con vivir en un pueblito así, sacado de la imaginación más hippi del mundo…
Pero es que Boyacá está llena de lugares, grandes y pequeños, en los que a uno le gustaría quedarse, o al menos, en los que uno se ha visto cuando se imagina viviendo otra vida… por ejemplo, miren esta casita en Monguí:
O tal vez esta, de fachada austera y prometedor interior, en Tibasosa:
Pero nos montamos de nuevo al bus, el viaje prosigue… y pronto, otra joya nos da la bienvenida:
Y lo es, encantadora y llena de gente para las fiestas piadosas… claro, no se asombren por el mercado de la fe que allí hallarán: escapularios e imaginería de todos los tamaños y clases y una taquilla especial en la catedral, en la que pueden consignar el valor de la misa que deseen ofrecer. Por que no sólo de espíritu viven los hombres, ni siquiera los consagrados a Dios..
En ese día soleado, tan lleno de gente, era una proeza entrar… todos querían ver el interior del afamado templo, para tomar fotos o con propósitos más piadosos..
Yo ya perdí mi relación de creyente con los edificios eclesiales y no sé si la recuperaré… por lo tanto, apenas logré entrar, me dediqué al muy pedestre oficio de fotografiar todo cuanto hallé de bonito e interesante. Pero no se preocupen, que no los voy a agobiar con fotos y más fotos.. sólo unas cuantas para que vean la belleza y la amplitud de esta catedral:
Y esto es sólo un detalle de lo que hay adentro…
Y después de tanto templo, de tanta procesión y de tanto santo, había que descansar… entonces seguimos el ejemplo del mejor amigo del hombre:
Y tras un merecido descanso en el bus, pues nos fuimos a almorzar, por que ya era hora. Entonces, nos encontramos ante otra maravilla, otra joya de este cofre… deliciosa y sorprendente, un ritual que no se puede pasar en esta región: la gloriosa morcilla de Sutamarchán…
No hay palabras… faltan los calificativos para describir esta genialidad culinaria… no hay motivo más sagrado para romper con dietas, con vigilias, con prescripciones médicas.. la morcilla de Sutamarchán seguramente no tiene rival y debería ser consagrada como patrimonio histórico de la humanidad.
Y bueno, para que Tibasosa no se sienta mal, pues consagremos también el sabajón y la guayaba feijoa en todas sus posibles preparaciones:
Y si a eso le suman una humilde y dulzona arepa boyacense… pues bueno… de lo más genial.
Pero si los tesoros hechos por el hombre nos habían robado los ojos, la naturaleza no se daba por vencida. Todavía no habíamos visto otras maravillas naturales: faltaban el famoso fósil y los termales de Paipa…
Este impresionante animal, de cuyo nombre científico no me acuerdo, habitó esas desérticas tierras cuando Colombia no era Colombia, ni Suramérica el continente que hoy identificamos. Algo así como el cruce entre un delfín y un cocodrilo, esta criatura hizo de las suyas en el mar que una vez cubrió el desierto de la Candelaria. Y cuando las aguas se evaporaron, allí quedaron sus huesos, en lo que alguna vez fue su dominio, junto a los caparazones y las huellas de hojas y semillas.
Pero Zipaquirá, definitivamente, está entre los primeros puestos si se trata de visiones deslumbrantes; es que la Nueva Catedral de Sal se merece la hora de recorrido…
El frío, la penumbra, los pasadizos… todo tiene una atmósfera única, no se puede comparar. Cuando se llega al coro, con vista al altar mayor, el recorrido por las estaciones del Viacrucis que le precede cobra sentido:
Y ya para finalizar esta resumida crónica, hay un cierre patriótico: el famoso Puente de Boyacá.
En este tierno puentecito, que parece sacado de un pesebre navideño, se definió el primer destino republicano del antiguo virreinato de la Nueva Granada. Ahora es un monumento, con llama eterna en honor de los próceres y otros aditamentos: escudos, estatuas, puertas conmemorativas y claro, un enorme edificio sin usar que se ve al fondo, que queda como testigo de otra gran costumbre administrativa colombiana: la de hacer elefantes blancos.
Y estos son sólo algunos de los tesoros de ese cofre que llamamos Boyacá. Así nos burlemos de sus gentes y de la vida rústica que muchos llevan, obviamente lo que esconde la sencillez de esta región satisface y excede la curiosidad.
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oct 02, 2010 @ 23:24:24
fue un poco avurido pero tiene mucha informacion ok.
jul 02, 2011 @ 19:48:31
me gusto mucho, muchas gracias por compartir tu experiencia